domingo, 12 de abril de 2026

Comentario de Textos – Marzo 2026

En fin, pues parece que, de momento, ni se acaba el mundo ni empieza la tercera guerra mundial (aunque las cosas no están nada claras) al menos entre humanos que otra cosa parece ser, según informa el Scientific American, la “guerra civil” que se ha desatado  entre dos facciones de chimpancés en Uganda donde dos bandos que existían pero convivían en armonía – compartían territorio y formaban parejas “mixtas” – hasta junio de 2015 (el artículo precisa que el 24, es decir San Juan),cuando se montó una trifulca entre los dos grupos que ha llevado a que estos se separen en dos territorios definidos. Ahora se dedican a defender sus fronteras y matar a los del otro grupo por razones que no quedan claras pero que pueden deberse a “raza y cultura”, vamos a diferencias con la celebración de la noche de San Juan (o igual esa es solo la excusa)

Si bien, a mí no me parece raro, si me ha hecho acordarme de ese tipo de afirmaciones tipo “el ser humano es la única especia que mata sin motivo” o “el ser humano es la única especie cruel” que algunas personas defienden, con una versión disneyficada del mundo animal,  ignorando a todas las especies que, por ejemplo, se comen a sus crías o abandonan a los débiles a una muerte segura.

En el mismo artículo también se cita otra guerra similar en Tanzania, a mediados de los 70, que casualmente presencia la única primatóloga que todo el mundo conoce (si, la que luego defenderá el mundo de varias hornadas de Aliens, animales cuyo instinto – el de los aliens, digo – pues es poco más que el de sobrevivir y reproducirse, matando o como sea) que en aquel momento achaco este comportamiento, mira tú por donde, a la intervención de los humanos, que les daban de comer bananas, concluyendo que no era su comportamiento “natural” que, ni que decir tiene, para ella era el de ser “buenos” por naturaleza. Pues mira tú que sorpresa.

Pero, en fin, ya esta bien de guerras y diferencias entre especies o facciones de una misma especie, recordemos que hay muchas cosas que nos unen a todos, como este fin de semana ha demostrado el Ayuntamiento de Madrid haciendo su versión de uno de los festivales clásicos de rock-punk-hardcore, el Resurrection Fest  (el Resu que lo llaman los habituales, que casualmente cumple los mismos años que el Wurltizer y que La Sexta; es decir veinte)  pero traducido al castellano, o español, como “Festival de la Resurrección” y mas centrado en canticos católicos que en el rock (aunque igual, o más, hardcore que el original, me temo) pese a que sigan existiendo cosas que nos separan, como que el Resu de su aforo en personas y en este, pues se de en “almas” (me pregunto cuál será la equivalencia entre almas y personas, ¿22 gramos por alma y 75 kg por persona, como en los ascensores? ¿cuentan las mujeres o son cuentas preconciliares? ¿cuentan cómo almas los animales de compañía o están tan avanzados?). Dejémoslo estar y pasemos a las lecturas del mes.

Mi primera lectura de este mes, proveniente de mi librería de referencia de Madrid (si, esa misma, la de siempre: Méndez en la calle mayor), ha sido Las horas secretas, del autor de la serie de novelas sobre el servicio secreto británico caballos lentos que me pareció excelente (por aclarar diré el excelente se aplica a la serie de novelas, no la serie de plataforma, que no está mal pero no es lo mismo). Esta es una historia de espías que básicamente pasa en el Berlín de 1994, que sin estar mal pues tampoco está especialmente bien; se deja leer pero es un poco pesada.

Es verdad que tiene frases brillantes como esa que es aplicable a casi cualquier grupo en el que “Aunque públicamente se repetía el mantra de «todos estamos en el mismo barco», estaba claro que. Al embarcarse, todos sabían que lo primordial era saber a quien ibas a tirar primero por la borda.”; o esa verdad, totalmente de Perogrullo, que parecen no aceptar ciertas políticas (y políticos) públicas de que “el servicio puede tener problemas de presupuestos y recursos, pero esos problemas no se resuelven privatizando y subcontratando a otros. Se resuelven con presupuestos y recursos.”; o incluso esa variación/actualización sobre creer/ gustar de “las coincidencias le gustaban tan poco como los finales felices en las películas. Porque, fuera de la ficción, esos finales resultaban tan fiable como un perfil de Tinder.”

Seguí con La lista de los siete, una novela de terror victoriano escrita por el creador de Twin Peaks (entiendo que con esto se refieren al autor del libro en el que se vaya, olvidando a Linch; pero así es la publicidad), por aclarar algo tan genérico, pues va de un un grupo de conspiradores relacionados con el espiritismo que es investigado por Arthur Conan Doyle, haciendo un cierto paralelismo con sus obras y donde por supuesto hay un emulador del infame Moriarty, otro de un Watson y probablemene otros que, no habiendo leído suficiente de Conan Doyle, yo no reconozco.

Entre ellos un par de hermanos que, siendo un par de delincuentes, básicamente son la fuerza bruta con la que investiga y que, en un momento dado, cuando les preguntan porque se dedican a delinquir lo atribuyen a los escaparates porque “hubo un tiempo en que para saber lo que vendían en una tienda tenias que entrar. Ahora pasas por delante de cualquier establecimiento mediano y toda la mercadería esta expuesta ante tus ojos, y además siempre la mejor. La tentación, eso es. Mirar todos esos escaparates, ver todo ese botín y no poder tenerlo.”

También me parece muy buena  cuando Watson observa el inicio con las drogas de Conan Doyle, y sus dudas sobre si usarlas o no, le dice “Doyle, no diré ni una palabra sobre la decisión que esta a punto de tomar excepto esto: es mucho más fácil resistirse a dar el primer paso en el camino de la ruina que cualquiera de los otros mil que dará después”; ciertamente, a veces es así de fácil y de difícil; mejor parar antes del primer paso; e incluso está bien recordar la coincidencia de pensamiento, de la primera regla inamovible compartida, entre los delincuentes y los inmensamente ricos (en el caso de que no sean los mismos): ”nunca gastes tu propio dinero.”

Con todo la respuesta que me despertó la mayor sonrisa fue la que Doyle cuando le preguntan “¿ha pasado algún tiempo compartiendo sus días con alguna cultura primitiva, doctor.”; que seguramente es la misma que daría casi cualquiera “No, si excluye a los franceses.”

Tras esta lecturas, no a consecuencia de ellas, decidí irme unos días a Piles y como lo decidí prácticamente de un día para otro pues estaba sin lecturas en casa por lo que tuve que visitar una de las nuevas librerías del barrio (que esta lejos de convertirse en una librería de referencia) que me sirve para abastecerme en estas ocasiones en las que no me da tiempo de cruzar la puerta del sol.

Mi respeto por Leonard Cohen como escritor de canciones, o poeta si uno quiere, viene de lejos y creo que tengo (o he tenido) todos sus poemarios editados en castellano por lo que, pese a haber leído una novela/cuento suyo que no me pareció gran cosa, pues me compre El juego favorito, pero sin gran entusiasmo por el recuerdo de mi última lectura de su prosa que creo que ya comenté en su día.

Pues eso, que una vez leída no puedo más que reafirmarme y decir que no es especialmente interesante pese a ser una novela de amistad juvenil que siempre tiene algo de interés, pero en este caso lo único destacable (para mi) ha sido leer “La máquina de discos gemía. El creyó entender la nostalgia de la melodías baratas mejor que nadie. La Wurlitzer era una gran bestia que parpadeaba de dolor. Era la herida de neón de todo el mundo. Un ventrílocuo doliente. Era la clase de mascota que quería la gente. Un eterno oso que achuchar, con sangre eléctrica. Breavman podía permitirse gastar veinticinco centavos. Era gorda, amaba sus cadenas, se atiborraba y estaba dispuesta a enconarse toda la noche”; pero solo por ser de las pocas veces que encuentro el nombre citado.

Coger Los universalistas en una librería a la que todavía no le tengo pillado el truco era un claro riesgo, pero en cierta medida pensé que como la acción se centraba en una rave ilegal pues igual leer esto me convalidaba tener que ver esa película de la que, hasta que ha perdido el Oscar, todo el mundo hablaba maravillas (bueno, nadie que yo conozca, con todo el mundo me refiero solamente a los medios y cosas así).Espero que la convalidación sea valida ya que es una novela bastante pesadilla en la que solo se salvan esa referencia a un libro titulado No mas woke que, curiosa que no extrañamente, no se vendió como esperaba la editorial esperaba pese a su provocativo y popular título, ya que “por lo visto, la gente a la cual no le daba vergüenza colocar No mas woke en su biblioteca en realidad no tenia tal cosa, al menos en su gran mayoría.”; esa otra sobre la utilidad del estudio de la estadísticas que “Ahora valoraba enormemente la incuestionable autoridad que proporcionaba dicha materia, es especial entre los analfabetos numéricos. Formula cualquier afirmación como una ecuación, había descubierto, y puedes darla por comprobada.”, que en si misma demuestra un analfabetismo matemático como lo de “culpar al algoritmo”; y, a una gran distancia ese “¿Por qué me gustaba tanto beber? No soportaba estar borracha. Aunque podría decirse que la sobriedad total todavía era peor. LO que a mi me gustaba era el espacio intermedio. El lugar en que mis ideas eran sagaces, donde todo el mundo se veía un poco borroso y sus habitantes parecían un poco mas lejanos, menos idiotas y grotescos…” que siempre he pensado es el estado ideal, el objetivo real de beber, disfrutar más de todo, a diferencia de la forma de beber solo para estar borracho de, digamos, los ingleses.

Escogidas estas dos, me hice también con La vida de ellas ya que una novela (o varios cuentos juntos) japonesa y escrita por una mujer pues siempre es un valor seguro ya que por lo menos aporta una visión extraña del mundo, o una visión de un mundo extraño en algunos aspectos aunque parecido en otros como esa falsedad tan común de “El profesor les explico que el problema de la literatura escrita por mujeres es que tenia demasiadas ramas y hojas, pues no sabían profundizar hasta llegar a la raíces de un tema.”; o esa otra gran verdad en la que la protagonista de uno de los cuentos que quiere ser escritora reflexiona sobre el matrimonio decidiendo que no quiere casarse porque “Observaba con ojo critico a cuantos matrimonios conocía y dudaba sobre el trato que recibiría por parte de su marido. Solo veía humillaciones que la indignaban. Todas las mujeres casadas cargaban con pesadas cadenas alrededor de la cintura y sus rostros parecían espectros que hubieran perdido la identidad. Algunas se convertían en unas histéricas por los celos y el tedio de sus vidas; otras se pasaban todo el día lavando pañales, tan exhaustas que no tenían ni energías ni para beber un aso de agua; y otras, las más, eran completamente serviles a sus maridos. EL corazón de aquellas mujeres agonizaba aplastado por el peso del esposo y los hijos, con la vitalidad estancada como la corriente de un desagüe obstruido por la suciedad.”; y que, por lo tanto , nunca conseguirá su sueño de ser escritora si se casa. Pese a todo esta diatriba poco después se casa con Nitta que , cual, si fuera argentino, le dice “No te confundas – respondió Nitta - Crees que soy como los demás hombres, ¿verdad? Pero no es así, yo comprendo a las mujeres. jamás he pensado que seas inferior a mí. Stoy convencido de que debes estar en igualdad de condiciones conmigo y respeto tu voluntad de ser independiente. No seremos la típica pareja. Tu serás mi compañera y yo tu amigo. Reconoceré tu libertad y te abriré camino. Darte libertad también me hará libre a mí. No quiero que seas solo una simple ama de casa. Mi ideal de matrimonio incluye respetarte como mujer con un alma propia.”; fácil y obvio seria deciros que el argentino estuvo muy lejos de sus bonitas palabras y que el matrimonio de la escritora protagonista no sale como las promesas preveían, pero si os cuento que este relato , por cierto de 1913, que en su edición final se titula La escritora, en su primera versión se llamaba La prostituta pues igual os da una idea mas cabal de como avanza la historia.

Como en toda obra japonesa, también se aprenden curiosidades, aportadas por los traductores, como que sensei literalmente significa ‘el que ha nacido antes’ y que lo de maestro es solo una generalización o particularización, o las curiosidades de las fiestas tradicionales japonesas como el Obon, en el que “existe la costumbre de hacer un caballo con un pepino y una vaca con una berenjena, ambos con palillos de modo de patas” para que sirvan de medio de transporte a los espíritus de la familia entre el viaje de ida y vuelta del mundo de los muertos, algo que ciertamente puede rivalizar con algunas de nuestras tradiciones.

En este viaje volví a quedarme corto de lecturas por lo que para el tren tuve que buscar una librería de urgencia para tener algo que leer en el tren de vuelta, y en la segunda que encontré (la primera era solo un almacén de una especie de ONG) encontré Tenemos que hablar de Kevin que parece es la novela que ha dado fama a esa autora que últimamente me gusta bastante.

La novela, escrita en forma de cartas a su marido, va sobre los recuerdos, las reflexiones, de una madre sobre la crianza y la educación de su hijo (y de su hija) y las diferencias entre el padre y la madre, tras enterarse de que su hijo ha acabado haciendo una matanza en su instituto. Aunque a la madre el resultado final (la matanza) le sorprende el caso es que durante toda la novela va acumulando incidentes que la llevan a pensar, desde bastante pronto, que su hijo es sencillamente malo y que los métodos educativos actuales, basados en que los niños son autodidactas natos y buenos per se (como los chimpancés) pues no le convencen mucho ya que “… si he de hacer caso a mi experiencia cuando dejas que la gente se las arregle por si sola, aprenden pocas cosas y ninguna buena.”

Si bien tiene este tipo de críticas a lo que algunos definen como “lo woke” me sigue resultando sorprendente que sea reivindicada por la derecha trumpista cuando por ejemplo hablando de la enseñanza religiosa dice cosas como “el hecho de que tanto a mi nos enseñaran cuando éramos niños algo de lo que después nos fue posible distanciarnos tal vez haya sido una ventaja para nosotros, porque sabíamos cómo hubiéramos podido ser, y también que  no quisimos serlo.”, difícilmente puede entenderse como una defensa de la educación religiosa (a la que, todo sea dicho clasifica como “esa sarta de tonterías… no hay muchacho actual que se las trague.”) salvo tal vez a la contra como cuando yo digo (en broma) que si tuviera hijos los educaría fascistamente para que se revelarán contra mí, contra sus padre, digo, ya que es casi seguro que se rebelen por lo menos indicarles una dirección adecuada; o sus opiniones sobre esa  idea católica del sacrificio de su esposo del que dice “Bien es verdad que siempre te encanto la idea de sacrificarte. Por muy admirable que fuera, tu disposición a  dar tu vida por otra persona puede haberse debido, en cierta medida, al hecho de que cuando tu vida estaba completamente en tus manos, no sabias que hacer con ella. Sacrificarse es una manera fácil de escapar.”; sinceramente no acabo de ver cómo encaja esto en la crítica woke.

Como curiosidad os cuento que ella, la protagonista es fundadora/directora de una editorial de guías tipo lonely planet, por lo que hay dos citas a España, ambas algo confusas como cuando le dice a su marido “Toda mi vida he estado forzándome a hacer cosas. Nunca fui a Madrid, Franklin, porque me apeteciera comer una paella…”, algo, venir a Madrid a comer paella, que estadísticamente si seria un sacrificio; o cuando habla de “departamentos universitarios de estudios de conflictos que publican incontables tesis doctorales sobre los terroristas de ETA, que no son más que un centenar.”, que teniendo que escribe las cartas den el 2000 pues no queda claro si son pocos o muchos.

Ya de vuelta en Madrid pues me pase por mi librería de referencia donde, entre otros varios, me compre Donde mueren las bestias, que ciertamente tenia una pinta rara por tratarse de una historia sobre pastores de ovejas en el norte de Inglaterra en 2001 que, se supone, es seminegra. Vamos un poco al estilo del noir agrario de la América profunda, pero mas cerca. En uno de esos sitios, los fells, idílicos en los que todo el mundo se conoce, donde “los habitantes de los fells son simpáticos como el que más. Tan simpáticos que, si ven tu casa en una ladera rocosa, construyen la suya lo bastante lejos como para que tu no los veas a ellos. Muchos kilómetros de nada son los mejores muros.”; un lugar de tradiciones, aunque  para al menos uno de los protagonistas “Soy de los que piensan que la tradición es solo el nombre que le damos a cosas que no hay motivo alguno para hacer.”

La novela es mala, pesada como ella sol y casi tan confusa como este párrafo “En la vida de cualquiera hay una tendencia a la pereza que el cuerpo se empeña en disimular. Dsa igual lo olvidadizo que te hayas vuelto o lo gordo o lo ciego que este: todo el mundo lleva dentro a un tipo flaco que sabe correr. Es perezoso porque sabe que solo le queda una carrera, y se aferra a ella como una abeja a su aguijón.”, que no acabo de entender cual es su idea, si la pereza es consustancial o no, o es algo contra lo que lucha el cuerpo. Ni idea.

Mi siguiente lectura, la compra, surgió a propuesta del nuevo de la librería que una vez que había pagado se acerco con un libro contándome que lo había encargado un actor (¿Pepe Viyulea?) y que le parecía que podía interesarme por el titulo ¿Están vivos los ríos?, algo en lo que no le falta razón ya que casi cualquier referencia hidráulica o hídrica hace que compre sin mirar mucho más.

Un claro defecto de mi carácter. No es solo que el libro sea malo, o que ni siquiera sea un libro sino tres artículos excesivamente largos y totalmente sin interés sobre un tema que tal y como lo trata no tiene ningún interés y no deja de ser una chorrada, ya que no se trata de si los ríos están vivos, si no que trata sobre el derecho jurídico de los ríos en cuanto a persona jurídica y de si al reconocerlos esta entidad jurídica no estamos obligados a protegerlos en incluso a considerar que puede existir el asesinato de un rio.

Ya, ya se que esto es una majadería y que, si bien es verdad que en 2017 en Nueva Zelanda llevaron esto hasta el extremo, reconociendo al rio Whanganui como un “todo vivo indivisible” y “entidad espiritual y física” e incluso reconociéndolo como “persona física” con capacidad para representarse a si mismo ante los tribunales y con derechos; esto se debió no a un aspecto legal sino a un aspecto religioso del pueblo Maori y una de esas concesiones del imperio a los aborígenes. Reconocidos que no dejan de ser, pues eso, aspectos religiosos como (y esto es verdad) que el agua que es usada por, digamos, el ser humano, no puede volver directamente al cauce del rio  si no que primero tiene que pasar por la madre tierra para regenerarse espiritualmente. Todo muy espiritual pero su legislación de aguas lleva mas de un siglo de retraso respecto a la española y sus exigencias de calidad son en muchos casos, cuando menos dudosas, pero eso sí, ahora si un rio quiere acercarse por el tribunal penal de Wellington legalmente puede hacerlo.

El libro pone otros ejemplos de leyes de carácter similar en sitios claramente irrespetuosos con sus ríos como, por ejemplo, la India; o que solo pueden mantener esta teorías en caso de ser pocos en un rio grande, grande como puede ser el de zonas del amazonas.

Como consecuencia de intentar explicar esto el libro cuenta con frases ilegibles in un diccionario y papel y lápiz como “ante un rio, lo mismo que ante un dios, la prehensión estalla en apófansis; la deixis se desmantela. Lo ajeno no será articulado. Estará vivo, pero de una forma que no sabremos decir.” ¿Confusos? Pues esto no es nada, en un momento dado empieza a desbarrar sobre la forma de comunicación del rio: “¿Cómo sería su gramática de la animacidad? Indudablemente, la metáfora sería el núcleo: el ropo transformador que une lo similar con lo diferente. Tendría que ser una gramática de ecotono, de transición ecológica, y de espacio interzonal, rica en transitividad y reciprocidad, siempre temblando en el borde, en la que el fluir y el saber son indisolubles una forma de ser que da y devuelve, que rima y resuena, que se mueve en arcos y curvas, que trabaja con palabras que se prestan sonidos entre sí, que mezcla el agua y la tierra que comparte el clima que cambia unida; un lenguaje líquido, inquieto evanescente.”

Pues eso, claro, claro. Espero que me avisen el día que cualquier rio se presente a reclamar sus derechos en un juzgado o el día que alguien decida reclamarle sus obligaciones y sencillamente acusen al Júcar de asesinato. No es que sea malo, es que es peor, es infumable, ilegible e insensato pero, oye tenía la palabra rio en el título.

Mi ultima lectura del mes ha sido El repartidor de Pekin que es básicamente una biografía laboral de un chino sin profesión que se dedica a realizar trabajos de muy baja, o ninguna cualificación y que cuenta sus experiencias laborales. Según la contraportada pareciera que el protagonista y el escritor que son el mismo son lectores ávidos de escritores como Chejov o Carver, y que por lo tanto habrá referencias interesantes, pero no hay ninguna y las veces que sale el nombre de un autor es solo para citar que lleva el libro de un sitio a otro.

Básicamente es una mierdecilla de libro sin ningún interés, con menos interés que aquel (creo que de Bukowski) en el que hace lo mismo y se dedica a describir los trabajs de mierda que tiene pero aderezándolos con bastantes encuentros sexuales lo que, quieras que no, pues le da un aura de malditismo mas prometedora. En este sencillamente no pasa nada interesante y pese a lo exótico solo tiene un par de cosas curiosas como esa visión de la ciudades europeas y el ciclismo cuando dice, contraria a la visión europea de china, que “shanghai es la que tiene mas cultura ciclista y mayor numero de aficionados, aunque también es vedad que sigue lejos de alcanzar el nivel de las ciudades de Europa y Estados Unidos” como si toda Europa fuera Amsterdam y en Madrid  o chicago se vieran muchos ciclistas urbanos. Increíble.

Pero puestos a comentar cosas increíbles me quedo con la alusión a una máxima taoísta (si esa religión alternativa que abrazan muchos de esos aficionados a la vida en el campo que quieren ser incluso más originales, auténticos, que los simples budistas) que dice “«La naturaleza es un retiro menor, el gran retiro está en la ciudad». El verdadero desapego no se logra huyendo del mundo, sino viviendo en el sin ser esclavo de sus ataduras.”; ¿ que hippies campestres, a que no os lo esperabais?

Claro que para cosas sorprendentes la afirmación de contraportada en la que se señala que “el autor de este libro no es escritor. O no lo era hasta que el relato de su vida encadenando trabajos precarios en las megaciudades de China se convirtió en un fenómeno editorial”, que no queda claro si quiere decir que para ser escritor no basta con escribir si no que hay que ser un fenómeno editorial o que se puede ser autor, pero sin ser escritor. Todo muy confuso, como el mundo estos días. En fin, ¡Divertíos asaltando el castillo!

 

Lecturas

Las horas secretas - Mick Herron

La lista de los siete - Mark Frost

El juego favorito - Leonard Cohen

Los universalistas - Natasha Brown

La vida de ellas - Tamura Toshiko

Tenemos que hablar de Kevin - Lionel Shriver

Donde mueren las bestias - Scott Preston

¿Están vivos los ríos? - Robert MacFarlane

El repartidor de Pekin - Hu Anyan

domingo, 29 de marzo de 2026

Comentario de Textos – Febrero 2026

Hoy voy a empezar con un "desbarre" personal; lo digo por si queréis avanzar hasta los libros y ahorraros el mismo. Avisados estáis.

Como consecuencia de los trabajos que estoy haciendo últimamente tengo que relacionarme con nuevos y diferentes “directores de proyecto” que cada vez, puede que, por cosas de la edad, puede que incluso solo  de mi edad, o por otras causas, me empiezan a resultar más incomprensibles; no, no solo mas incomprensible si no que cada vez me parece que la capacidad técnica, y en algunos casos mental, presenta una alarmante tendencia a la baja., llegando a estar por debajo del mínimo exigible en esta profesión.

Cuando empecé a trabajar todos los “directores de proyecto” que tenía eran gente mayor que yo, a veces significativamente mayor, pero en otros no tanto, e incluso algunos eran de mi edad; ahora pues casi todos son menores, notablemente en algunos casos, que yo. Sin embargo, aunque parezca raro, la mayoría de los proyectos de mis primeros años eran, en cierta medida, mucho más complejos técnicamente que los que hago ahora: si hace unos años hacia depuradoras para poblaciones de mas de cien mil habitantes, ahora básicamente las depuradoras en las que trabajo llegan escasamente a los cinco mil habitantes que, obviamente, son mas sencillas y, además, trabajo en otros temas como saneamientos que realmente son técnicamente “triviales”.

Es decir, no solo es comprensible que el nivel de los directores de proyecto de estos proyectos mucho menos complejos pueda, o deba, ser más bajo, si no que incluso, por la diferencia de edad su experiencia y conocimientos sean memores. Esto es comprensible, cosas de la edad; cosas que unidas al aumento de la mía (edad, experiencia y/o conocimientos) puedan condicionar mi perspectiva de su nivel y sus capacidades, pero… no es esto, o no es solo esto. Para mi el verdadero problema es (ya he hablado otras veces de ello) es que ahora cada vez mas gente sufre el efecto Dunning-Kruger (o yo soy más perceptivo a él) combinado con a) una falta de respeto a las ideas (y trabajo) de los demás y b) un exceso de vanidad que viene a ser lo mismo que el “a”.

El caso es que cada día me veo más exacerbado, angustiado, por las imbecilidades que se les ocurren a mis “directores de proyecto” y por su incapacidad para darse cuenta de que lo que están proponiendo, como la gran idea que solo se les ha ocurrido a ellos, es sencillamente irrealizable o sencillamente estúpida (por no repetir imbécil o demencial) y que otras soluciones (analizadas por otros con anterioridad) son mejores y que no es que no hayan evaluado lo que ahora “se les ha ocurrido” a ellos,, Su creencia es, sencillamente, que todos los demás son “incompetentes” y no, son incapaces de asumir, de pensar, que esas “grandes ideas” suyas ya han sido evaluadas y se han descartado por no ser adecuadas. Esto, tener que volver a evaluar cosas que personas, seguramente más competentes técnicamente que mi “director de proyecto” e incluso probablemente también más que yo, pues empieza a ser un poco una tortura, sobre todo cuando tienes que evaluar cosas que sencillamente “ves” que no son una buena idea, ya que, a veces, “demostrar lo evidente” requiere mucho trabajo inútil.

Es posible que penséis que exagero (cosas de la edad) pero en mis primeros treinta años de ejercicio profesional solo me he sentido “tentado” (de verdad) de mandar a tomar por culo a un “director de proyecto” (cosa que al final hice aunque acabe el trabajo) por considerar que lo que estaba pidiéndome era sencillamente “equivocado” y sin embargo en los pocos meses de este año he estado “tentado” de mandar al mismo sitio a mas de cuatro de los, digamos, ocho “directores” que he tenido y de momento no descarto mandar a mas de uno a donde le corresponde; ventajas de la edad que hace que no necesites tanto el dinero como en otros momentos.

En fin, pues nada que ya me he desahogado, aunque haya dejado sin mencionar que además de en mi trabajo, esta tendencia existe también en el negocio de la noche donde pese a llevar veintisiete años con bares que nos dan de vivir cada vez mas empleados parecen cree que nos ha tocado en una tómbola, que no tenemos ni idea y que ellos, por supuesto lo harían mucho mejor que nosotros, o que cualquiera de nosotros. Pero, no me tiréis de la lengua que luego me acusaran de edadismo; hecha esta reflexión pues me paso a comentar lecturas que estoy en el último fin de semana del mes en curso y no quiero retrasarme en mi cita con mis lectores.

Mi primera lectura del mes fue Los Nombres, que realmente son como tres novelas cortas alternativas que parten de los distintos nombres que un matrimonio le da a su hijo: Gordon el nombre que quería el padre pero que odiaba la madres, Julián el nombra que quería darle la madre, pero inaceptable para el padre ya que no seguía la tradición familiar, o Bear el nombre que elige su hermana. Cada una de las vidas se desarrolla de forma muy diferente, no solo la del hijo, sino la de toda la familia, según el nombre escogido. Es un ejercicio interesante, aunque mi mayor pega al conjunto del libro es los destinos y grados de felicidad que se asocian a cada uno de los nombres, pero no quiero hacer spoilers.

Que el libro este escrito por una chica, una mujer debería escribir, pues le permite escribir cosas como “No quiero un hombre que sea desagradable, pero ¿Cómo confiar en uno amable?” algo con lo que todos los que nos consideramos amables, seguramente sin razón, pensamos cuando vemos las parejas que escogen algunas de nuestras conocidas en lugar de escogernos a nosotros; algo que dicho por un hombre pues parecería, cuando menos, revanchista.

Personalmente, a diferencia de mucha gente, creo que algunas diferencias de carácter pueden hacer que las relaciones funcionen como que uno “…deje los platos para la mañana siguiente, o el campo le resulte claustrofóbico, rodeado de un cielo demasiado grande y un verde infinito” y el otro pues será Kondo y pastoril. No, no digo que todas las diferencias sean viables, hay cosas insalvables, pero no suelen ser este tipo de cosas.

Como cultura, que siempre viene bien refrescar, me ha gustado que citara que la expresión de su padre era “… inicua. Una palabra que se parece mucho a inocua, aunque es justo lo contrario…”, a lo que seguro que alguno dice esa estupidez enervante de “es solo semántica”; O que nos recuerde que so bien Saturno se comió a sus hijos para evitar ser derrocado (algo que todos recordamos) también nos recuerde que “… uno de los hijos de Saturno, Jupiter, escapo. Que la madre de Jupiter protegió al niño, lo mantuvo a salvo. Y que, ya adulto, regreso y cumplió la profecía: el niño derroco a su padre.” (algo que, yo por lo menos, olvido junto con… Ops, el nombre de la madre de Júpiter)

Ya digo, un libro interesante, aunque tampoco ninguna maravilla (aclaro esto ya que el otro día ante la pregunta de si había leído un libro, respondí espera que lo miro, pero al mirar este blog no me quedo clara mi opinión, así que ahora intentare poner una valoración global para recordar).

Pasemos a Albión, siguiente lectura obtenida en mi librería de referencia (si, Méndez en la calle mayor a la que le sigue viniendo bien que la visitéis) de la que si digo que pasa en Gran Bretaña (en la pérfida Albión) pues tampoco estoy haciendo un spoiler ¿no? Se trata de las diferentes visiones que tres hermanos tienen de la finca familiar y del destino al que dedicarla al fallecimiento del patriarca. La hermana mayor quiere convertirla en un refugio natural, renaturalizando la finca; el hermano quiere por una parte desarrollarla para superricos con temas new age; la hermana menor no tiene una idea clara ocupada en sus temas de pareja y a esto se añade otro personaje, un tío/hermano honorifico, que simplemente vie allí y se ocupa de que todo se mantenga bien cuya opinión no parece tener importancia para los herederos.

Como no puede faltar en una novela de clase alta británica pues hay un personaje que no es alcohólico, porque ningún ingles lo es, pero que “Es solo un hombre que se ha medicado a base de alcohol.” (sobremedicado incluso, pareciera, aunque sin llegar a ser un Churchill).

Obviamente al ser una novela familiar no le pueden faltar sabias palabras sobre la familia (que pone en voz de un maestro budista) como “… si alguna vez se te sube el ego a la cabeza y te piensas que estas rozando la iluminación, lo que tienes que hacer es irte a pasar unos días con tu familia.” Nada como la familia para devolverte a la sensatez, a veces.

Como valoración global de la novela creo que el hecho de que ponga una cita que no es del propio libro, ni tampoco especialmente brillante, os dará una idea de que la novia no me ha parecido buena, buena: “Los ricos que no saben usar sus riquezas son de una pobreza incalculable. Porque es pobreza de espíritu.”

El mes anterior tome prestada una de las dos novelas que le regale por navidad a mi hermana Helena y este mes he podido tomar prestada la otra, Nobles y rebeldes, que es la biografía de otra de las hermanas Mitford, en este caso de “la comunista” de la familia.

Al igual que pasa con la anterior (también con la biografía de Parabere) diría que el libro no hace justicia a la vida de los personajes que se retratan que creo que son mas fascinantes de lo recogido en el libro y que un buen escritor le podría haber sacado mucho más jugo, aunque seguramente le habrían tildado de inverosímil, pero me temo que así eran algunas vidas en tiempos muy convulsos.

Esta parece un poco “mas sincera”, mas centrada en la realidad debería decir ya que no considera que su familia, recordemos totalmente aristócrata, fuera pobre y pasaran penurias y tiene varias cosas criticas con su clase social (por algo era la comunista de la familia) como ese : “Las cualidades como la paciencia, la modestia, la resignación y la autodisciplina, el respeto instintivo por la dignidad fundamental de todo ser humano – incluso del enemigo – de que dan muestras tantas veces los negros o los judíos en su lucha por la igualdad, eran algo que en nuestro caso brillaba por su ausencia o solo estaba presente en forma embrionaria,”

También es divertida su evaluación de la preadolescencia con ese: “Una chica de trece años es un caleidoscopio de personalidades distintas, si no, en muchos sentido, un mero producto de su imaginación.”

Incluso es refrescante que tenga alguna frase dudosa para su propio novio al que comparándolo con su hermana (Gorgo, la nazi) escribe: “al igual que a Gorgo, odiar se le daba de maravilla, aunque a diferencia de ellas su veneno iba dirigido a los enemigos de la humanidad, la paz y la libertad.” También me ha encantado descubrir un término que no conocía “jingosimo” que creo que define muy bien algunas políticas actuales pero que no os aclaro para que os informéis vosotros mismo.

Por último como la pareja acaba visitando NYC (exiliados según ellos mismo, pero, exiliados a la manera de aristócratas ingleses de novela, dando “palos” a sus compatriotas, pero incluso trabajando) he de coincidir con su visión de la personalidad de los lugareños de allí: “El rasgo distintivo de esa personalidad parecía ser la chispa de interés momentáneo que provocaba en los neoyorkinos el más trivial de los contactos. Cualquier extraño al que le preguntabas por una dirección y con quien pasabas unos instantes hablando en la calle se implicaba enérgicamente en los problemas ajenos, cuestionando hasta que punto era acertado tu plan y sugiriendo a menudo una vía alternativa.”

Si antes, para valorar una novela he usado una cita que no es del propio libro (aunque aparece en el mismo) para mi siguiente lectura Resultado final me sobra con dos palabras: Winslow y Cuentos. Si queréis mas datos pues… son seis cuentos… varían entre buenos a muy buenos y que dejan frases que firmaría cualquier estudiante cuando lleva notas bajas a casa, “si el mínimo no fuera suficiente, no sería el mínimo.”; cualquier adolescente que se aficione a la lectura “Chrissy llegaba de clase, agarraba un libro y se ponía a leer. Eso fue hasta que descubrió el alcohol. Lugo llegaba de clase, agarraba un libro y una botella y se ponía a leer y a beber.”; o que incluso podrían estar en un azulejo de bar, o en un cartel inspiracional de oficina moderna, “La belleza se queda en la piel – repuso Dave -. La fealdad llega hasta el hueso.”

Los motivos que me llevaron a escoger Hambre fueron que en la portada aparece un cuadro de Munch, que no el de siempre, y que, para mi desconocimiento, el autor es premio nobel y este mes aun no había cogido ningún nobel. Aclaro esto porque verdaderamente, basada en tema, mas que una novela prometedora pues parece el típico truño sobre un escritor (periodista realmente) que lo pasa muy mal, vamos que básicamente pasa hambre entre trabajo y trabajo.

Solo puedo decir que lo esperable pues se cumple y que si le han dado el premio nobel al autor pues tendrá que ser por otras obras u otro motivo geopolítico porque es un truño y solo he conseguido salvar una frase, de la que incluso tengo dudas: “El inteligente pobre era un observador mucho mas agudo que el inteligente rico.”

Comprar cada novela de Landero, en este caso Coloquio de invierno, es, no digo una obligación moral, pero si una necesidad histórica (ha sido un gran escritor) y de conocimiento personal (es amigo de mi hermano). SI bien, tampoco quiero engañar a nadie y mi aportación de mi compra es irrelevante, el motivo fundamental sigue siendo el primero y siempre espero que cada nueva novela este a la altura de sus grandes textos.

MI sensación sobre esta novela es que responde a la pregunta de ¿Qué hace un novelista cuando no tiene novela que publicar pero que tiene unos cuantos cuentos mas o menos inconexos a los que dar salida, pero no quiere publicar un libro de cuentos? Pues esto: agruparlos bajo una excusa (en este caso personajes que se quedan aislados en una cabaña) y hacerlos pasar por una novela.

Es algo que puede estar bien, con esta misma premisa hay algún libro que está bien o incluso muy bien, pero que puede que no salga tan bien. Básicamente depende de los cuentos, o las historias, de forma independiente y de su relación entre ellas. En este caso, pues he de decir que a mi ni me ha convencido nada. Es vedad que sigue siendo Landero y que por lo tanto puede dejar cosas como ese “no se había parado a pensar que, como todo en la vida, también el pasado hay que ganárselo, disputárselo palmo a palmo al olvido.”, algo que los que estamos ya en fase olvidadiza pues apreciamos.

E incluso deja esta reflexión que podría ser sobre si mismo: “Entonces me ponía  a escribir y daba gusto ver como la pluma corría, volaba sobre el papel, con que sinceridad y convicción, y así durante cuatro, cinco, diez folios, y durante ese tiempo yo era el hombre mas feliz del mundo, feliz como un niño o un enamorado primerizo, hasta que luego iba perdiendo el ímpetu, como un reguero de agua vertida que quiere hacer cauce y ser arroyo, y después rio, y que parece que su furia inicial va a anegar el mundo, pero que enseguida se queda sin fuerza, hace un remansito, se lo bebe la tierra y esa es toda su hazaña. Y lo mismo mi mano…”

Sobre mi última lectura de este mes, Desperdigados por el mundo, la japonesa de este mes, tengo una opinión que solo puedo clasificar de dividida. Por una parte, me ha parecido mala y con una premisa poco, o nada, interesante y si bastante pajillera, pero por otra he marcado un montón de paginas sobre asuntos varios y de lo más variado.

Así, por ejemplo comenta “En el pasado, había mucha gente que consideraba la palabra esquimal despectiva porque estaban convencidos de que significaba «persona que come pescado crudo»” algo que coincide con lo que todo sabemos de que el termino correcto es inuit pero que sorprende que sea ese el motivo penando, por ejemplo, en el Sushi o en la cocina peruana (donde el pescado esta básicamente crudo) pero que resulta aun mas sorprendente cuando a continuación añade que mas tarde parece que le significado era el de “«persona que se ata los cordones de las raquetas de nieve». Dicho así, parece hasta poético.”, algo, lo de poético, que parece excesivo y por otra parte vete a saber si es cierto, lo del significado, digo, y que tipo de persona es la que no se ata los cordones de la raqueta de nieve.

También he de reconocer que me uno a eso de que otra razón para querer ir a noruega es la que proporciona uno de los personajes: “El no inicial de la palabra Noruega, que coincidía exactamente con aquel sentimiento de negación que yo albergaba.”; y ni que decir tiene que suscribo plenamente “si uno esta mal sin motivo, es mejor ir al médico, pero yo tengo un motivo de peso para estarlo.”, que me parece un gran discriminante para tomar este tipo de decisión.

También como curiosidades ahora me corroen estas dudas existenciales sobre dioses: “Los dioses budistas eran más gordos que Jesús, pero debían de pesar menos, porque conseguían sentarse encima de los lotos sin hundirse en el agua del estanque.”; sobre el arte cuando alguien va a ver por primera vez el Mediterráneo y piensa “Era precioso, pero tuve la sensación de que aquel paisaje ya lo había visto alguna vez en algún museo. Me pregunte si los cuadros se creaban primero y los paisajes solo eran meras imitaciones.”, algo que cualquiera puede sentir incluso con NYC; y un poco más lejana pero seguro que con equivalente próximo esa sobre los ultranacionalistas japoneses (en general machistas arrecimos) de los que “yo no entendía que a los ultranacionalistas les gustara tanto una historia en la que una mujer, Amaerasu Omikami, esa la deidad suprema por encima de su hermano Susanno, un fracaso de hombre.” Todas preguntas curiosas ¿no?

Ya digo, una opinión general mala pero que parece que con cosas buenas como esta con la que me gusta, sin motivo, sentirme identificado: “Nunca, desde niño, he perdido ninguna disputa ni he dejado que el asunto llegara a las manos. Controlo a mis oponentes con el lenguaje y los obligo a rendirse antes de que estallen de ira lanzándoles palabras hasta debilitarlos. Nunca he hecho nada porque me lo pidiera un amigo o un profesor, pero tampoco se me da bien decir que no. Así que, cuando me niego a algo, lo hago sin alzara la voz, pero con claridad, cerrando la puerta con calma y con firmeza. La conversación siempre termina cuando yo quiero que termine.”, que obviamente por mucho que todos pensemos eso de nosotros, es una visión falsa en toda su extensión, pero cierta en el añadido final de “Sin embargo, discutir con mi madre era como jugar una partida de ajedrez con los ojos vendados y todas las de perder.”, si cambiamos madre por alguna otra persona.

Pues eso, os imagino a todos de vacaciones de Semana Santa o de lo que sea así que ¡Disfrutad asaltando el castillo! (peor no literalmente).

 

Lecturas

Los Nombres - Florence Knapp

Albión - Anna Hope

Nobles y rebeldes - Jessica Mitford

Resultado final - Don Winslow

Hambre - Knut Hamsum

Coloquio de invierno - Luis Landero

Desperdigados por el mundo - Yoko Tawada

sábado, 21 de febrero de 2026

Comentario de textos - Enero 2026

Parafraseando aquel refran, que no recuerdo, bien, es raro el paso del tiempo: cada día pasa muy lentamente, pero el conjunto de los días pasa muy rápido y ya estoy casi al limite de cumplir con mi propósito de llegar a tiempo para escribir sobre mis lecturas de enero (lo de escribir mas a menudo y sobre otras cosas, ya, casi, lo doy por imposible; que teniendo en cuenta lo que me gusta llevar la contraria pues puede que igual algún día lo consiga).

Hoy escribo tras haber leído la increíble noticia de que el tribunal supremo de estados unidos ha declarado ilegal la decisión de ya sabéis quien de imponer aranceles unilaterales a medio mundo , lo que me da un poco de fe (poca he de reconocer) en que no todo este perdido en ese país. Además, he podido ver parte de su rueda de prensa en la que estaba con un berrinche tan infantil que le ha llevado a afirmar que los nueve jueces del tribunal eran unos vendidos y que se movían a la “voz de su amo”; algo que no deja de ser curioso considerando que “el amo” es el, al que le han quitado la razón y que a la mayoría de ellos los ha nombrado el mismo. Pero, bueno, supongo que se referiría solo a los seis que han votado en su contra; o no, nunca se puede saber. De todo lo del ICE pues totalmente innecesario manifestar una opinión porque o todos tenemos la misma (quiero decir los que leáis esto y yo mismo) por lo sobran los comentarios, o tenemos un gran problema y no lo vamos a resolver aquí. En fin, solo espero que las cosas vayan a mejor para no tener que suspender mi tradicional visita a NYC que no seria una tragedia como otras que están sufriendo allí pero que, para mí, si sería una tragedia. Poniéndome melodramático diría que marcaria el fin de una época, época que no me apetece que acabe. ASi que mejor no pensar en que puede pasar el 4 de Julio, que imagino que este año – con el 250 aniversario del país – pues será especialmente patriótico y puede que refuerce a este personaje en este país de ánimos sobre exaltados. Confío en la mitad, ahora mismo pequeña, de ese país que me gusta. Pero vamos a las lecturas que, con una visita a Piles, pues han sido muchas.

Mi primera lectura, Small town sins, era la ultima del lote comprado en NYC y si además del titulo añado que la compre en mi librería de crímenes favorita pues ya os podéis hacer una idea de que va de personajes marginales en una pequeña ciudad de estado unidos, por no decir un pueblucho. La premisa es parecida a la de otras novelas – concretamente estoy recordando una que se llama, creo, Un plan sencillo, en la que tras encontrar una cantidad enorme de dinero, que casi con toda seguridad es de procedencia ilegal, uno o varios de los personajes se enfrentan al dilema moral de que hacer y a las consecuencias de sus decisiones (en esta lo encuentra un bombero en una caseta usada para la fabricación de drogas, en u n plan sencillo es un avión estrellado). Pese a la poca originalidad de la idea básica la vedad es que se deja leer bien pero tampoco aporta nada especial (mejor Un plan sencillo, si es que se llama así; que yo a diferencia de todos los políticos de este país, pues no pondría mi mano en el fuego por esto).

Agotadas mis reservas de lecturas, por la combinación de falta de previsión, de acumulación de gentes en las calles por las fiestas, y, en menor medida, por las temperaturas de esos días, no pude visitar mi librería de referencia (si, Méndez en la calle mayor) por lo que tuve que recurrir a “tomar prestadas” las compras que Alvaro había hecho en NYC que, obviamente, pueden parecer elecciones extrañas.

La primera de esta tanda de robos fue Hell House, novela que es el original en que se basan todas esas películas de terror en las que unos expertos en espiritismo, acompañados o no de algún negacionista de la existencia de espíritus, tienen que pasar un tiempo en una casa encantada (obviamente encantada por El Mal, así con mayúsculas) con el fin de confirmar o no la existencia de El Mal en si mismo y, si con mayúsculas, o incluso de “limpiar” la casa de espíritus (aunque teniendo en cuenta que siempre mueren varios, si no todos, de formas bastante sanguinolentas el termino limpiar pues no es especialmente apropiado). El caso es que está bien escrita, la historia está bien llevada y ningún personaje es especialmente excesivo por lo que es una buena novela pero, claro, después de hacer visto tantas versiones de esta misma historia (desde razonablemente buenas a directamente malas) pues poco puede destacarse de la misma.

Después del terror, vamos directamente a otro genero clásico: la ciencia ficción; en este caso Exiles donde la primera colonia en marte pues ha tenido problemas y a donde llega una expedición de investigación y rescate. En este caso lo que se encuentran es que de los tres androides/robots, cada uno con su personalidad, uno ha desaparecido mientras la base ha sido atacada y las historias de los otros dos pues no coinciden. Vamos que hay una cierta investigación de lo sucedido hasta que descubren lo que ha sucedido y quien es el asesino como si fuera el clásico misterio de habitación cerrada. Pues eso, ni bien ni mal, entretenida, pero con nada destacable.

El siguiente salto fue a otro género, no tan clásico, pero si bastante habitual: asesinos profesionales fuera de su contexto habitual; en este caso asesinos que se reúnen en un grupo de terapia, Assassins Anonymous, ya que además de considerar lo que hacen como una profesión pues, en cierta medida, los miembros consideran que son adictos a lo que hacen, tipo workalholics. Obviamente la situación es en si mismo divertida y a la misma le añaden que uno de ellos no es, puede que no sea, realmente un asesino profesional, sino que es un asesino en serie (este si un verdadero adicto), y algún otro tampoco es quien lo que debería ser para estar en el grupo. Es una lectura entretenida y de la que me quedo con la postura de uno de los asesinos que cuando adopta un gato como mascota porque parece gustarle al gato, se dice a si mismo sobre el gato y sobre si mismo: “Animals have a sense. If he feels save with me, I’m not a monster.” , que creo que es el razonamiento que muchos anormales deciden adoptar animales de compañía (bueno, este y el, incluso mas pernicioso, de poder considerar a un ser vivo de su propiedad).

Pero, puesto que pasa en NYC, lo mejor es cuando definen que “New York exists in a quantum state”; afirmación con la que, a falta de experimentar más, podría coincidir en el sentido de que es “simultaneosuly the best and the worst city in the entire world”; ya digo, me queda comprobar el otro extremo, pero lo doy por valido ya que solo la conozco como turista, e incluso solo con esto, sí, creo que puede tener también la otra faceta.

La siguiente lectura de este “grupo prestado” también es de otro genero clásico. Venga, intentad adivinar de que género, os doy una oportunidad. Si, ya tenéis vuestra elección. ¿Están todas las apuestas? Pues… vampiros, si Coffin moon, es una novela de vampiros. Ni mas ni menos; pero obviamente con sus giros y particularidades, mezclando la juventud y la guerra de vietnam. Destacable cuando a un protagonista le pasa algo totalmente previsible y casi inevitable y dice “He felt stupid from not expecting it sooner. For thinking he might be impervious to it. That blinding ability of youth, figuring shit will happen to everyone but you.”

El caso es que para mi viaje a Piles no solo “tome prestadas” las novelas de Alvaro sino que también tome prestada una de las dos novelas que le había regalado a mi hermana, en cierta medida a petición suya: Una vida de contrastes, que es la biografía de una de las hermanas Mitford. ¿Quiénes son estas hermanas, os preguntareis; o puede que os preguntéis porque le interesaban a mi hermana? Pregunta que yo me hice la primera vez que me hablo de ellas, cuya respuesta es casi una historia en si misma. Se trata de seis hermanas de la alta aristocracia inglesa, una de las cuales se hizo novelista de éxito escribiendo, parodiando a su familia; otra se hizo experta en aves de corral (que en otra familia puede sonar raro, raro); otra se marchó a Alemania y fue amante de Hitler y se pego un tiro (sin llegar a matarse) cuando Inglaterra declaro la guerra a Alemania; otra, la comunista, además de casarse con el sobrino de Churchill, se vino a España para luchar en la guerra civil antes de irse a estados unidos y dedicarse a ocupaciones proletarias como vencer medias a domicilio o trabajar en un bar; otra simplemente siguió el guion y fue duquesa; y esta (la tercera) primero se caso con el heredero de Guinness, al que abandono para casarse con el fundador y líder del partido fascista de Inglaterra por lo que su tío – que no era otro más que el mismísimo Churchill – tuvo que mandarla a la cárcel.

Una biografía de estas hermanas promete, el conjunto de dos (de esta y de la comunista, que fue por la que empezó Helena) pues era algo bastante tentador como regalo de reyes.

He de decir que con todo lo alucinante que es la historia de las hermanas, o por lo menos de algunas de ellas, este libro no parece hacerle justicia a la historia que ofrece, creo yo, mucho más potencial. Con todo, incluso sin señalar que esta hermana considera que su familia era pobre, y que se estaba empobreciendo como toda Inglaterra pese a disfrutar de fortuna y casas a mansalva, casas que le llevan a decirle a los policías que van a registrar su casa (no por ser la suya, sino por ser la del líder del partido fascista) “Pues tendrán que quedarse como mínimo una semana.” Obviamente pobres, no paupérrimos. Pero claro antes había estado casada con el heredero de Guinness por lo yo puedo solidarizarme un poco con ella sobre todo sabiendo que mi padre pudo haberse casado con la heredera de Mahou.

Como cosas sorprendentes me quedo con lo que aprende en la cárcel (todos los ricos, desde Conde a Barcenas, descubren otro mundo en la cárcel), cosas como que “las presas escogían libros con las portadas rojas «porque se chupan el dedo y frotan la tinta para pintarse los labios»”. Curiosa coquetería.

También, aunque esto lo sabia y creo que ya lo he contado alguna otra vez, me encanta recordar que los Yahoos de la novela de Swift eran “una especia de humanos degenerados sin el menor nivel intelectual” lo que dice mucho del branding de alguna compañía tecnológica. Lo que no sabía es que, al parecer, «Ya-hoo» era un grito de caza en Irlanda desde el siglo XVIII. Siempre se aprende algo, o se recuerda algo ya aprendido.

Tras este paréntesis me quedaba todavía un género clásico de los prestamos de Alvaro: The Wax Child, pero en este caso es más fácil de adivinar el género. Si, brujería y muñecos de cera (no de voodoo; esta es brujería nórdica). He de decir que es un libro complejo de leer y que su complejidad en lugar de mejorarlo hace que no merezca la pena leerlo. Completamente prescindible.

Ya casi a punto de volver de Piles, me empecé un libro que había por allí, pero sin la intención de terminármelo, The invisible life of Addie Laure, y aunque avance bastante con el pues no lo he añadido a la lista. Eso sí, estoy de acuerdo con su afirmación de que la familia es como el perfume bueno “Better in small doses. And at a distance.”  

Ya de vuelta en Madrid pues pase a abastecerme por mi librería de referencia, donde me compre Lazaro resucitado, novela de un escritor que me gusto mucho en su día (cuando leí Clockers) y que se ha hecho bastante famoso por ser el guionista de una seria de televisión de esas de prestigio, razón por la que tenia bastante ganas, incluso muchas ya que pasaba en NYC. He de decir que esta me ha decepcionado mucho ya que ni la historia – que es la típica historia de héroe por accidente o, más bien, héroe ficticio – no me llegado nada y ni siquiera el retrato de los personajes (uno de sus fuertes) me ha convencido. Solo salvaría esa frase de “Si no crees en Dios, mas te vale tener razón” que, aunque no comparto puedo considerar razonable.

En cambio, El rey de las cenizas es una novela que me ha sorprendido agradablemente ya que se trata de una historia que parece bastante obvia: una familia que tiene un crematorio se ve envuelta en tejemanejes con la mafia que salen a la luz cuando el pare muere y los hermanos/hijos tienen que hacerse cargo del negocio familiar. Es exactamente lo que uno espera, sin pretensiones, pero como cosas majas como “Antes temía que el universo fuese malvado, Ahora casi desearía que lo fuese. Porque con el mal se puede negociar, el mal tiene un propósito, por horrible que sea. Paro la conclusión a la que he llegado es que el universo es indiferente y eso es mucho mas aterrador.”; algo con lo que, desgraciadamente, coincido plenamente y la única duda es si usar indiferente o estúpido.

Por supuesto también me gusta esta frase sobre la memoria: “La memoria es algo poderoso. Es como un espíritu al que invocamos de buen grado para que nos susurre mentiras o nos ayude a fustigarnos.”; ya que esa segunda parte me consuela un poco de mi perdida de memoria, estoy seguro de que debo alegrarme de haber olvidado, o no poder invocar mi memoria, para algunas épocas. Así puedo sentirme mejor respecto a cosas que posiblemente he hecho y no recuerdo.

Dos cosillas finales: ese “se habían atizado dos botellas de bourbon y media de tequila. Roman sospechaba que algunos de ellos volverían a acordarse de lo que habían bebido al cabo de unas horas, arrodillados ante un dios de porcelana” me parece perfectamente descriptivo; y tengo ganas de leer a un autor, Breece D'J Pancake, completamente desconocido para mí, pero del que dice “en opinión de muchos, uno de los mejores escritores de todos los tiempos” por lo que lo añado a mi lista de autores a buscar si consigo acordarme (mas bien os lo cuento por si algún día os acordáis)

Mi última lectura del mes, El señor Fox, es uno de esos libros que pueden ahorrarte tener que ir al gimnasio ya que con más de setecientas paginas ya haces deporte cada vez que lo levantas o que lo sostienes sobre la cara mientras lees en la cama (con el consiguiente riego de acabar accidentado). Creo que, si no hubiera sido de esta escritora, sobre la que aun tengo mis dudas, nunca lo habría comprado, pero decidí darle una oportunidad y renunciar a la palmera de vuelta a casa desde la librería por el peso del mismo. Como todas las novelas de esta autora aporta un punto de vista poco convencional escribiendo desde varios puntos de vista, en esta caso incluso desde el del propio seños Fox que para el resto del planeta es un profesor encantador y fascinante pero que, en realidad, es un pederasta, un pederasta reincidente que pude seguir reincidiendo por una serie de “casualidades” (por no decir simplemente por dejadez institucional) y de otras actitudes que podrían llevarte a coincidir con  “… pero creo que hay un Dios que creo el mundo y que este escapó a Su control y El no puede deshacerlo. Creo al hombre y a la mujer a Su imagen y ahora no puede controlarlos”; a veces es la única explicación para algunas cosas.

Curiosamente, si obviamos la cuestión de género, yo creo que también es verdad eso de “Cuanto mas inteligente es una mujer, más probabilidades hay de que termine siendo presa de un delirio. P. Cady, Imogene Hood. Precisamente porque la mujer no puede imaginarse que es presa de un delirio.”; si ampliamos el genero es tremendamente cierto como saben casi todos los timadores, gurús, y muchos ilusionistas, cuanto mas inteligente es la victima más fácil es de estafar, precisamente porque creo que no puede serlo. Los inteligentes tienen que hacer un esfuerzo adicional para no caer en engañatinas; yo por lo que me toca bien puedo ahorrarme ese esfuerzo adicional y (salvo una vez, que, ya, si eso, os cuento otro día) ninguna secta ni religión organizada ha intentado captarme. Ventajas de la mediocridad.

En fin, pues eso, gracias por los prestamos y lo de siempre ¡Divertíos asaltando el castillo!

 

Lecturas

Small town Sins - Ken Jaworowski

Hell House - Richard Matheson

Exiles - Mason Coile

Assassins Anonymous - Rob Hart

Coffin moon - Keith Rosson

Una vida de contrastes - Diana Mitford

The wax child - Olga Ravn

Lazaro resucitado - Richard Price

El rey de las cenizas - S.A. Cosby

El señor Fox - Joyce Carol Oates

sábado, 31 de enero de 2026

Comentario de textos - Diciembre 2025

Seguro que alguno ya estabais pensando que “muchas buenas intenciones, muchos propósitos, pero solo hasta final de año”; y puede que no os falte razón, pero la verdad es que he sufrido un desgraciado percance informático (mi ordenador murió y he tenido que comprarme otro) que me ha hecho que todo se retrase más de una semana, pero el propósito sigue. Incluso sigue renovado ya que me he dado cuenta de que mi capacidad de retención de lo que he leído cada vez dura menos por lo que o me pongo a tiempo con los comentarios de mis lecturas o, como ahora, en algunos casos pues ya no recuerdo nada de los libros que he leído (si solo fuera eso pues ni tan grave).

De hecho, al final en esta entrada también vuelvo a saltarme la introducción e ir directamente a los comentarios de libros, que además son muchos, pero no puedo evitar comentar mi apoyo total a los groenlandeses, especialmente a su (creo) ministro de exteriores que nada más salir de la reunión con ese que se cree no solo rey sino emperador (si por el fuera de todo el imperio galáctico) estaba tan harto de todo que no le dio tiempo a llegar al coche antes de encenderse un cigarrillo y, por supuesto de ofrecer, a la ministra danesa que también se encendió uno allí mismo, en los jardines de la Casa Blanca (en breve recubierta en oro, o en pan de oro). Obviamente nadie tuvo el valor de decirles nada. Esta escena (que yo he visto en televisión) me recordó el viaje a NYC el año que derribaron las Torres Gemelas en que llegamos allí en el primer avión que salió de España hacia NYC. Obviamente fue un viaje, cuando menos “extraño” por muchos motivos, pero a lo que voy, que me despisto. El caos es que en cuanto entramos en el espacio aéreo (supongo) el avión fue “escoltado” por un par de cazas de combate, entiendo que amenazando al piloto de que si se desvía lo más mínimo de su ruta igual lo volaban por los aires así que en lugar de esperar para salir del avión a que lo hicieran todos los pasajeros, el piloto fue prácticamente el primero en salir del mismo, creo que con la intención de encontrar un bar en el que echarse un buen trago para calmar los nervios. Como obviamente no había bar al alcance, tuvo que conformarse con llegar hasta la recogida de equipajes y nada más llegar allí decidió que sus nervios requerían un pitillo con urgencia. Así que, sin dudarlo, pese a la presencia policial y a la de algunos americanos claramente antitabaco, se encendió su cigarrillo (diría que tranquilamente pero no era el caso después de haber estado con dos cazas vigilándole y apuntándole) y se puso a fumar sin que nadie se atreviera a recordarle que allí no se podía fumar. Sencillamente se veía que a) lo necesitaba casi desde un punto de vista médico y b) se lo necesitaba y se lo merecía. Porque si, así con las cosas y los que somos unos enfermos pues también necesitamos medicarnos, aunque sea en público o incluso, o aun con más motivo, en sitios que pueden parecer impropios como digamos la sala de espera de un hospital cuando estas esperando algo que supone mucha tensión. Pues eso, hasta aquí mi reivindicación y mi incomprensión sobre que se admitan, por ejemplo, animales de “apoyo emocional” o todo tipo de “cuestiones medicas” pero no un cigarrillo cuando uno necesita este apoyo; ahora a las lecturas que en este mes son un combinado de compras en NYC y en mi librería de referencia de Madrid (ya sabéis, Méndez en la calle mayor). Pero, como siempre, divago, asi que a los libros.

Brutal & Strange, es una de esas compras en cierta medida impulsivas o, más bien, inevitables que uno sabe que no van a estar a la altura de las expectativas pero que aun así no puede resistirse a probar. ¿Por qué? Pues sencillamente porque su subtitulo es “Stories inspired by the songs of Elvis Costello.”, y, ni que decir tiene, que Costello es (con muchos altibajos) uno de esos músicos que forman parte de mi adolescencia y en general de casi toda mi vida (aunque últimamente este un poco más loco de lo necesario o de lo soportable); obviamente es (como Dylan, Bob) un mal cantante pero un gran compositor. Ni siquiera me atrevo a decir que ha sido una lectura decepcionante ya que para eso hay que tener expectativas sobre la lectura, así que simplemente diré que es completamente prescindible y que la relación de las canciones con las historias es, cuando menos, endeble y casi una simple excusa; pero os contare, porque igual alguno no lo sabe, que una vez escribí una historia (no, ni siquiera llegaba a un cuento) utilizando los titulo de ciento una canciones de powerpop (básicamente pero no solo) y, será vanidad, pero molaba bastante más (como historia pero sobretodo como recopilatorio e incluso como juego para averiguar los ciento un títulos) y si, tenía una canción de Costello, curiosamente una que no viene en este libro. Pero, ya, si eso, si os apetece jugar a descubrir las canciones os reproduzco la historia.

 Los papeles de Harding es otra de esas novelas que, seguro que funcionan muy bien con los distintos gremios literarios ya que trata de la persecución, las vicisitudes para hacerse con los papeles y documentos de un importante escritor para analizar su obra, por parte de un doctorando becado, algo que además de permitirle mantener su beca, conseguir la fama e incluso revolucionar la compresión de la literatura actual al descubrir a la persona detrás del autor (algo que, sinceramente en mi experiencia, no es un tan buena idea como parece y generalmente conocer los detalles de la vida de personas/personajes que admiras por su trabajo no da los mejores resultados). Como tampoco da, buenos resultados, este tipo de historia entre los que no son miembros de gremios asociados a la escritura; o por lo menos no lo han dado conmigo ya que básicamente me ha parecido bastante indiferente (muy lejos de la cita de The New Yorker que la clasifica como “Una de las novelas cómicas más originales del último medio siglo”; para nada, en mí, nada humilde, opinión).

Si me encaja, desgraciadamente, con mi experiencia el final de la descripción de sus alumnos “De los demás estudiantes, unos veinticinco o así aunaban un entusiasmo pueril y una laboriosidad infatigable. Trabajaban hasta la extenuación sin aprender gran cosa. Puede que dos o tres fueran bastante inteligentes, pero habían recibido una educación tan deficiente durante la carrera que eran incapaces de pensar por sí mismos.”; como digo, solo me encaja el final.

Mi siguiente lectura, Mi padre, el pornógrafo, proviene del intercambio con mi amiga Maria de la O, solamente porque ella lo vio antes mientras paseábamos por la feria del libro y tampoco era cosa de comprar los dos el mismo libro. Por el título uno podría pensar que es de ficción por aquello de que parece impropio referirse a su padre como pornógrafo, pero, no, se trata de un libro de memorias sobre, si, su padre que era un escritor (muy prolífico, al final hay como catorce páginas enteras recopilando los títulos de las obras de su padre; vamos toda una enciclopedia y solo se recogen las publicadas) de pornografía (ciertamente un pornógrafo en toda su acepción). Es un libro verdaderamente curioso, con una relación muy curiosa entre padre e hijo, y llego de curiosidades variadas desde el clásico “Evil is live spelled backwards”, a la extraña mención a los primos de Sophie Germain (a la que supongo aquí se añade el nombre, con el que nunca firmo en vida su s trabajos, para compensar el efecto Matilda de la que es uno de los ejemplos más claros; primos que curiosamente en ingles parecen llamarse safe prime, primos seguros, lo que podría explicar, o no, su uso en criptografía) e incluso a esa descripción de “A menudo, mi padre decía que san Pablo odiaba a las mujeres, y que eso lo llevo a fundar un culto anti femenino y anti sexo en el cristianismo. La prueba estaba en el uso de la cruz como símbolo. El anj egipcio simbolizaba el sexo y la vida: la porción inferior eran los genitales masculinos; la parte superior, un ovalo abierto que representaba la vulva de la mujer. Según papá, los cristianos cogieron el anj y cerraron a la mujer para conformar la cruz, representando la actitud negativa hacia el sexo en general y hacia las mujeres en particular.”; simbolismo que desconocía pero que ahora me hace mirar las cruces con un poco más de aprehensión.

Con todo, mi descripción favorita es esa de que se puede aplicar a ciertos sesgos de percepción e interpretación que ejemplifica con ese “… me recordaba a un perro que ladra a los coches que pasan. Los coches siguen circulando, confirmándole al perro que, en efecto, ha ahuyentado al vehículo, una recompensa que le lleva a ladrar al siguiente coche.”; si, así son las cosas y así de perniciosa puede ser nuestra interpretación de los hechos, de la relación entre hechos (tanto como la de esos perros) o de las métricas (algo sobre lo que últimamente hablo mucho, demasiado me temo).

Como nota marginal creo que voy a ver si mi foto encajaría tan bien con la de mi abuelo, con el que se supone tengo un gran parecido, como las dos de la portada, o a ver si esta encaja con la de mi padre o algún otro familiar.

Otra lectura descubierta en NYC, en la visita a mi nueva librería favorita de crímenes, es Galway Confidential, de un autor irlandés de policiaca que no conocía pero que parece que ya lleva como diecisiete con el mismo personaje. En este caso el personaje justo se está reponiendo de un coma, debido a sus andanzas anteriores, cuando estalla la pandemia (si, esa, la última) y se ve involucrado en un caso de un asesino en serie, curiosamente de monjas. Ni tan mal, como premisa y la verdad es que se lee muy bien. Un nombre a darle otra oportunidad y ver si se añade a la lista de favoritos o no; tiene potencial, pero creo que le falta algo de garra; ya veremos.

Estoy casi seguro de que cuando hable del porque no recomiendo libros mencione aquella recomendación tan fallida que le hice a mi hermano y que seguramente se publicó debido al éxito de Bright lights, big city, que era más o menos la misma idea (las cuitas de unos chicos con posibles enredados en la fiesta y el hedonismo) pero situada en NYC. Quiero creer que ya la había leído (en español) pero como no encuentro mi copia por casa (algo que no quiere decir nada al respecto) pues es posible que no. En cualquier caso, como no recordaba nada pues me la compre y me la he vuelto a leer, o a leer por primera vez; vete a saber. El caso es que, aunque creo que no está mal peor me ha parecido flojilla y sin nada especialmente destacable (no sé porque me interesaron más los pijos de LA que los de NYC; bueno, sí, obviamente por la referencia de Costello del título de LA). Así que, aunque sea un libro de culto pues paso de recomendarlo.

Es un dicho popular, con el que yo no estoy nada de acuerdo, que no se puede juzgar un libro por su portada, pero, además de que todos lo hacemos, a veces la portada, como el título, pues ya te lo dice casi todo sobre el libro; no necesitas más. Este es el caso de Colin gets promoted and dooms the world que obviamente ya indica que se trata de un divertimento, sin ninguna pretensión adicional. Efectivamente esto es lo que es, una novela divertida sobre un sosainas que trabaja en una multinacional del mal (pero del mal con mayúsculas, relacionándose con demonios y esas cosas). El caso es que pues eso, acaba desatando a un demonio cuyo objetivo básico es acabar con el mundo y para evitarlo pues tiene que relacionarse con “dioses antiguos” lo que da lugar a una de esas reflexiones cuando menos divertida: “they are sticklers for tradition, for the rites and practices that They taught to the first practioners thousand of years ago… …We’ve done that we can to modernize things, but it’s slow going. I mean, some of the Oldest Ones have only just come around to the idea that virgin’s blood can come from males as well as females. We’ve started introducing Them to the concepts of nonbinary and intersex blood, but I think that’s going to take a while”.

Ciertamente si ya a los “dioses normales” (y/o a sus fieles) ya les cuesta e incluso a muchos de nosotros ya nos cuesta pillar estas precisiones sobre la sexualidad y sus diferencias (que parece que son importantes para loa aludidos) pues imagínate a algún otro tipo de dios mas desconectado de la realidad actual (obviamente esto es una chorrada ya que no hay dioses mas o menos conectados, y vamos yo incluso diría que no hay dioses). El caso es que el libro se deja leer y entretiene sin llegar a ser nada más.

Si digo que mi siguiente lectura es la única que (de momento) ha hecho el viaje de ida y vuelta entre las librería de Maria de la O y la mía, pues seguramente penséis que es malo, muy malo, tan malo que mi buena amiga lectora ni siquiera quería tenerlo entre sus cosas. Pero no es así, ya que se trata de Cowboy de medianoche (si, en el que se basa la película que todos conocemos) y es un buen libro bastante fiel a la película pero que, a diferencia de la película, pues incluye una primera parte en la que el Cowboy, pese a ser de un pueblo de Texas, todavía no es Cowboy; algo en lo que se convierte para ir primero a Houston y posteriormente a NYC (donde empieza la película). El problema de leer un libro como este después de ver una película, que es un clásico por la actuación de uno de los personajes, basada en el mismo es que es muy difícil que este personaje en la novela, pese a que lo tenga todo, consiga llegar a la altura del trabajo del personaje que uno ya tiene (de la película, digo). Supongo que seria ideal leerlo sin haber visto la película ya que, para mí, el libro explica un poco mejor la transformación del personaje del Cowboy lleno de sueños, bondad, credulidad y esas buenas virtudes en alguien que “Y, de alguna manera, había acabado por saber que, si quería apañárselas en el mundo, necesitaba toda la rabia que pudiera acumular.” (aunque luego no actúe en consecuencia y la película acabe con bondad).

 

La japonesa de este mes, Spark,proviene directamente de mi librería japonesa de NYC (había escrito “favorita” pero lo he borrado por pretencioso; al fin y al cabo solo conozco una). Me duele tener que escribir esto, porque no suele ser el caso, pero la verdad es que esta me ha decepcionado y me ha parecido bastante mala toda la historia sobre un dúo cómico (si, parece que esto también es algo que existe en Japón) de la que no me ha interesado ninguno de los dos personajes ni la historia. Dicho esto, considerando que como en muchas novelas sobre una pareja siempre hay diferencias entre ellos básicamente del tipo “He had this thing about the reason a path existed was so we didn’t have to follow it. Finally, it was drawing on me that the path he was on, way ahead of me, was the path that I needed to get off.”, que pueden dar mucho juego pero, lamentablemente, no es el caso.

Tras esta decepción era el momento de refugiarse en la segunda compra de uno de mis clásicos y coger la excelente Way down on the high lonely, la tercera de la seria de Winslow con su aprendiz de detective (o de soluciona problemas). Esta empieza con la búsqueda del hijo de una actriz de Hollywood por parte de su padre biológico que, todo parece indicar que ha ido a esconderse entre un grupo de ultranacionalistas fervientes defensores del uso de armas de fuego para casi cualquier cosa y sobre todo para luchar contra ZOG. No, ZOG no es un primo lejano de Godzilla, se trata del “Zionist Occupation Government, the White supremacist name for the federal government in Washington, manipulated by the Jews for the suppression of the true chosen people.” Vamos, tal y como están las cosas pues nada exótico en el medio este americano y básicamente se trata de la base electoral de ese tarado del que es mejor no hablar, pero hay que tener en cuenta que esta novela tiene más de treinta años.

Si bien el grupo de tarados pues es lo que es, al vecino del grupo de tarados (que acoge a nuestro protagonista) no le falta razón cuando describe a esos urbanitas que a modo hippie se establecen en estas zonas rurales como “… you are not one of those purists we get up here who arrive with their Whole Earth catalogues and plans for a geodesic dome. They figure they’re going to grow their bean sprouts and their organic vegetables and live in harmony with nature. Only thing is, nature never read Diet for a small Planet, so the deer and the rabbits and the bugs eat the whole crop instead of restricting themselves to their socially responsible share. Then one of these ‘alternative life-stylers’ kids named Sunshine or Raven gets an ear infection that herbal tea can’t cure, and so I find myself hauling them to the doctor in my air-polluting, gas-guzzling truck so he can write them a prescription for some nonorganic chemicals they can’t pay for anyway, so half the time I end up  writing a check from the capitalist profits I make from selling my murderous , unhealthy red meat. And about the only thing that grows naturally up here that the animals don’t like is dope, so these purists are stoned half time anyway, unless they have the sense to sell it instead of smoking it. So they end up either starving, dirty, malnourished drug casualties or wealthy capitalist’s running bales of marijuana inti Reno in custom vans that costs more than my whole house.”

Yo no puedo estar mas de acuerdo con lo extraño (además de lleno de desconocimiento del mundo real, o de las realidades del mundo) que esta versión Disney de la naturaleza, en la que todos los animales y plantas (salvo el hombre) son buenos, debe de resultar para los que llevan toda la vida conviviendo, por no decir, sencillamente, enfrentados, a la naturaleza. Como digo siempre uno de los grandes aciertos del español es la consideración de medio ambiente que, a diferencia de otros idiomas para mi deja claro que existen dos mitades (ya, ya sé que medio no se refiere a eso en este contexto, pero para mí lo hace).

Otra idea que me encanta, porque yo también la creo, es “Never deny what can’t hurt you, Heal Thought. There’s nothing worse than getting caught in a lie you don’t have to tell. Save your lies for the important stuff.”; efectivamente, las mentiras hay que reservarlas para las cosas importantes y no mentir sobre cualquier cosa.

Por aquello de ir combinando idiomas pues la siguiente fue Cinco meses de invierno, que aunque debería ser una novela policiaca situada en Honolulú, se convierte en algo diferente por la casualidad de que la investigación lleva al personaje principal a Hong Kong justo el dia que los japoneses atacan Pearl Harbour. Como consecuencia pues no solo no puede volver, en los cinco años, los cinco inviernos, del título sino que le pasan todo tipo de cosas y viaja por la mitad de Asia hasta que consigue volver y resolver el asesinato.

Ya, contado así no parece excesivamente tentadora pero os diré que la historia funciona, mantiene el interés y tiene buenos personajes, y uno entiendo la sensación del protagonista de “Era como estar en el cine viendo una película oscura, como dejarse llevar, a merced del inconsciente, por un sueño en blanco y negro. No controlaba absolutamente nada: podía mirar o cerrar los ojos, eso era todo. Y si cerraba los ojos, todo pasaría igualmente.”; algo con lo que cualquiera puede solidarizarse en algunos momentos de la vida.

Esto de por si es ya es más que suficiente, incluso para compensar el uso de la palabra “acuatizaje” por parte del traductor (que si, que será correcta pero para mí nadie me va a sacar de amerizaje) pero es que además como el autor había sido dueño de un bar esto se deja notar en reflexiones interesantes como esa, muy al inicio, de “Así que cogió su vaso y olio su contenido: cuarenta y cinco centavos por chupito. Más de una hora de trabajo por tres dedos de líquido, pero lo valía.”. Yo nunca había pensado en cuantas horas de trabajo representa un chupito o una copa. La verdad es que a los precios y salarios actuales pues sigue asustando.

Últimamente, sin ninguna premeditación, parece que escojo un premio Nobel al mes. Este mes a uno que sabía que le habían dado el Nobel pero que nunca me había interesado leer, no tanto por este hecho sino porque por una parte es el autor del libro en el que se basa una esas películas muy, muy británicas sobre el servicio que no nunca me ha interesado y por otra parte, en cierta medida la misma, porque pese a tener un nombre japones, es británico. Claramente británico.

Lo  primero que he de decir es que esta novela, Never let me go, me ha gustado bastante y lo segundo que sobre la base de esta novela se me hace raro que tenga un Nobel ya que se trata de una novela de ciencia ficción. ¿un nobel a un escritor de ciencia ficción? Venga, hombre donde se ha oído cosa semejante.

Además se trata de una ficción no especialmente original ya que la historia la hemos visto en cientos de películas (y cuentos): una institución cría niños (y niñas) básicamente para utilizarlos como repuestos para trasplantes de órganos de los ricos, bellos y famosos. Vanos, nada del otro jueves, mas visto que El Tebeo. Supongo que el Nobel será por el resto de su obra.

El caso es que claro los niños (pocos) pues pasan todo el día juntos y conocen perfectamente casi lo que hace el resto a todas horas pese a lo que ninguno se sorprende de algunas actitudes de otros como “You could go around implying you’d read all kinds of things, nodding knowingly when someone mentioned, say, War and Peace, and the understanding was that no one would scrutinize your claim rationally. You have to remember, since we’d been in each other’s company constantly since arriving at the Cottages, it wasn’t possible for any of us to have read War and Peace without the rest noticing. But just like sex at Hailsham, there was an unspoken agreement to allow for a mysterious dimension where we went off and did all this reading.”

Creo que algo parecido a esto nos pasa a todos cuando alguien a quien conoces muy bien, lo suficiente para saber que ni lee ni oye música ni tiene sexo, te sorprende dando su opinión sobre la cara B de una edición japonesa de un disco que “ha escuchado”, o su equivalente en libros o sexo. Cuantas cosas hace la gente dentro de sus locas cabecillas peor no en la realidad.

Como todos sabéis, pese a todo, sigo siendo un fan de la serie de la serie principal de Connolly e incluso de otras series del mismo (como la infantil) por lo que se sorprendió mucho encontrar La tierra de las cosas perdidas e incluso mas saber que es la segunda parte de una novela que no conocía (una puede, pero ¿dos, dos que no conocía?). La verdad es que no es gran cosa y mas que una segunda parte es casi como un libro dentro de otro libro, u otra cosa de literatos de esas.

Dicho esto he de reconocer que no he visto mejor explicación de los que a los adolescentes (incluso a las) les interesan las historias de monstruos: “Cuando te salían pelos en los lugares más insospechados y tu propio cuerpo estaba por mutar (una mutación sangrienta, en algunos casos), ¿por qué no ibas a querer leer historias de vampiros, hombres lobos y monstruos, de criaturas capaces de transformarse y metamorfosearse? Al fin y al cabo, eran tu tribu;”. Impecable ya digo.

Por supuesto, no solo tiene esto, sino que también estoy completamente de acuerdo (así me lo dice la experiencia) que “era imposible vivir una vida plena e interactuar con otros sin herir o ser herido de vez en cuando. Los corazones son tiernos y se magullan con facilidad, aunque se recuperan más deprisa de lo que algunos quieren hacernos creer.”

Cosas que pese a todo hacen que quien mas quien menos pueda afirmar que “Llevamos nuestra infancia con nosotros, lo bueno y lo malo, hasta la edad adulta. De este modo, nunca nos alejamos demasiado de los niños que fuimos.”

Todavía tenía otro japones por descubrir de mis compras en NYC, A man, en este caso si era un japones con una novela japonesa, netamente japonesa, ya que se basa en una compleja trama de suplantaciones de identidad que solo puede darse (creo) en Japón por cosas tan curiosas como “As per the Civil Code, a child born within three hundred day of a divorce was legally considered to be the child of the former husband. The law has been controversial of late because of women, who, for example, divorced after suffering domestic violence and who had a child soon after with a new partner, sometimes refrained from submitting a notification of birth. This left some children to enter society without a family register. Even though they met all then conditions to obtain Japanese citizenship, the state was not aware that they were alive and consequently could not tally their deaths when they were swallowed up by the tsunami.” Mira que hay que ser raro pero supongo que puede argumentarse que hay cierta base, dudosa pero más igual de raro es descubrir que tienen una palabra para designar, de forma racista, a los descendientes de coreanos (que se llevan como nosotros con los franceses ya lo sabía) incluso después de varias generaciones ya que “he was a third generaion Zainichi”

Fijaros si yo me conozco poco a mí mismo (o tal vez soy tan variable) que no estoy seguro de si soy pesimista u optimista pero no em disgustaría ser un verdadero pesimista tal y como cuando alguien a quien le echan en cara su pesimismo y que siempre que da “un pasito para adelante, da dos para atrás” aclara que “Nope. Three forward and four back is the way to go. You might not think so by looking at me, but I’m a megapessimist – true pessimists are full of cheer! That’s my personal motto.  Our expectations are always low, so when something just a little bit nice happens, we’re on cloud nine.” Así, pesimismo con seguridad, pero con felicidad, aunque con poco nivel matemático, todo sea dicho. 

Acabo el mes y el año (mis 109 lecturas para los que seáis aficionados a las cifras; dos menos que el año pasado para los que seáis aficionados a las comparaciones) con un regalo de navidad, El Gran Reemplazo, que sinceramente espero que no me haya regalado ningún familiar lector de este blog ya que me ha parecido una autentica proqueria, una compleja y pajillera historia con operaciones de estética total en una clínica crota que no tiene ni pies ni cabeza.

En fin, tantas cosas han pasado que debería comentara desde que empecé a escribir que lo de Groenlandia pues se ha quedado casi en una anécdota que ahora me parece casi innecesaria frente a toda la perversión de la realidad a la que están sometiéndonos. Tanto es asi que ahora que existe alguien que quiere ser rey en los estados unidos toma mas sentido mi despedida de siempre, así que ¡Divertíos asaltando el castillo!

Lecturas

Brutal & Strange - Jim Fusilli (editor)

Los papeles de Harding - Robert Plunket

Mi padre, el pornógrafo - Chris Offutt

Galway Confidential - Kenji Bruen

Bright lights, big city - Jay McInerney

Colin gets promoted and dooms the world - Mark Waddell

Cowboy de medianoche - James Leo Herlihy

Spark - Naoki Matayoshi

Way down on the high lonely - Donald Winslow

Cinco meses de invierno - James Kestrel

Never let me go - Kazuo Ishiguro

La tierra de las cosas perdidas - John Connolly

A man - Keiichiro Hirano

El Gran Reemplazo - Albert Pijuan