sábado, 21 de febrero de 2026

Comentario de textos - Enero 2026

Parafraseando aquel refran, que no recuerdo, bien, es raro el paso del tiempo: cada día pasa muy lentamente, pero el conjunto de los días pasa muy rápido y ya estoy casi al limite de cumplir con mi propósito de llegar a tiempo para escribir sobre mis lecturas de enero (lo de escribir mas a menudo y sobre otras cosas, ya, casi, lo doy por imposible; que teniendo en cuenta lo que me gusta llevar la contraria pues puede que igual algún día lo consiga).

Hoy escribo tras haber leído la increíble noticia de que el tribunal supremo de estados unidos ha declarado ilegal la decisión de ya sabéis quien de imponer aranceles unilaterales a medio mundo , lo que me da un poco de fe (poca he de reconocer) en que no todo este perdido en ese país. Además, he podido ver parte de su rueda de prensa en la que estaba con un berrinche tan infantil que le ha llevado a afirmar que los nueve jueces del tribunal eran unos vendidos y que se movían a la “voz de su amo”; algo que no deja de ser curioso considerando que “el amo” es el, al que le han quitado la razón y que a la mayoría de ellos los ha nombrado el mismo. Pero, bueno, supongo que se referiría solo a los seis que han votado en su contra; o no, nunca se puede saber. De todo lo del ICE pues totalmente innecesario manifestar una opinión porque o todos tenemos la misma (quiero decir los que leáis esto y yo mismo) por lo sobran los comentarios, o tenemos un gran problema y no lo vamos a resolver aquí. En fin, solo espero que las cosas vayan a mejor para no tener que suspender mi tradicional visita a NYC que no seria una tragedia como otras que están sufriendo allí pero que, para mí, si sería una tragedia. Poniéndome melodramático diría que marcaria el fin de una época, época que no me apetece que acabe. ASi que mejor no pensar en que puede pasar el 4 de Julio, que imagino que este año – con el 250 aniversario del país – pues será especialmente patriótico y puede que refuerce a este personaje en este país de ánimos sobre exaltados. Confío en la mitad, ahora mismo pequeña, de ese país que me gusta. Pero vamos a las lecturas que, con una visita a Piles, pues han sido muchas.

Mi primera lectura, Small town sins, era la ultima del lote comprado en NYC y si además del titulo añado que la compre en mi librería de crímenes favorita pues ya os podéis hacer una idea de que va de personajes marginales en una pequeña ciudad de estado unidos, por no decir un pueblucho. La premisa es parecida a la de otras novelas – concretamente estoy recordando una que se llama, creo, Un plan sencillo, en la que tras encontrar una cantidad enorme de dinero, que casi con toda seguridad es de procedencia ilegal, uno o varios de los personajes se enfrentan al dilema moral de que hacer y a las consecuencias de sus decisiones (en esta lo encuentra un bombero en una caseta usada para la fabricación de drogas, en u n plan sencillo es un avión estrellado). Pese a la poca originalidad de la idea básica la vedad es que se deja leer bien pero tampoco aporta nada especial (mejor Un plan sencillo, si es que se llama así; que yo a diferencia de todos los políticos de este país, pues no pondría mi mano en el fuego por esto).

Agotadas mis reservas de lecturas, por la combinación de falta de previsión, de acumulación de gentes en las calles por las fiestas, y, en menor medida, por las temperaturas de esos días, no pude visitar mi librería de referencia (si, Méndez en la calle mayor) por lo que tuve que recurrir a “tomar prestadas” las compras que Alvaro había hecho en NYC que, obviamente, pueden parecer elecciones extrañas.

La primera de esta tanda de robos fue Hell House, novela que es el original en que se basan todas esas películas de terror en las que unos expertos en espiritismo, acompañados o no de algún negacionista de la existencia de espíritus, tienen que pasar un tiempo en una casa encantada (obviamente encantada por El Mal, así con mayúsculas) con el fin de confirmar o no la existencia de El Mal en si mismo y, si con mayúsculas, o incluso de “limpiar” la casa de espíritus (aunque teniendo en cuenta que siempre mueren varios, si no todos, de formas bastante sanguinolentas el termino limpiar pues no es especialmente apropiado). El caso es que está bien escrita, la historia está bien llevada y ningún personaje es especialmente excesivo por lo que es una buena novela pero, claro, después de hacer visto tantas versiones de esta misma historia (desde razonablemente buenas a directamente malas) pues poco puede destacarse de la misma.

Después del terror, vamos directamente a otro genero clásico: la ciencia ficción; en este caso Exiles donde la primera colonia en marte pues ha tenido problemas y a donde llega una expedición de investigación y rescate. En este caso lo que se encuentran es que de los tres androides/robots, cada uno con su personalidad, uno ha desaparecido mientras la base ha sido atacada y las historias de los otros dos pues no coinciden. Vamos que hay una cierta investigación de lo sucedido hasta que descubren lo que ha sucedido y quien es el asesino como si fuera el clásico misterio de habitación cerrada. Pues eso, ni bien ni mal, entretenida, pero con nada destacable.

El siguiente salto fue a otro género, no tan clásico, pero si bastante habitual: asesinos profesionales fuera de su contexto habitual; en este caso asesinos que se reúnen en un grupo de terapia, Assassins Anonymous, ya que además de considerar lo que hacen como una profesión pues, en cierta medida, los miembros consideran que son adictos a lo que hacen, tipo workalholics. Obviamente la situación es en si mismo divertida y a la misma le añaden que uno de ellos no es, puede que no sea, realmente un asesino profesional, sino que es un asesino en serie (este si un verdadero adicto), y algún otro tampoco es quien lo que debería ser para estar en el grupo. Es una lectura entretenida y de la que me quedo con la postura de uno de los asesinos que cuando adopta un gato como mascota porque parece gustarle al gato, se dice a si mismo sobre el gato y sobre si mismo: “Animals have a sense. If he feels save with me, I’m not a monster.” , que creo que es el razonamiento que muchos anormales deciden adoptar animales de compañía (bueno, este y el, incluso mas pernicioso, de poder considerar a un ser vivo de su propiedad).

Pero, puesto que pasa en NYC, lo mejor es cuando definen que “New York exists in a quantum state”; afirmación con la que, a falta de experimentar más, podría coincidir en el sentido de que es “simultaneosuly the best and the worst city in the entire world”; ya digo, me queda comprobar el otro extremo, pero lo doy por valido ya que solo la conozco como turista, e incluso solo con esto, sí, creo que puede tener también la otra faceta.

La siguiente lectura de este “grupo prestado” también es de otro genero clásico. Venga, intentad adivinar de que género, os doy una oportunidad. Si, ya tenéis vuestra elección. ¿Están todas las apuestas? Pues… vampiros, si Coffin moon, es una novela de vampiros. Ni mas ni menos; pero obviamente con sus giros y particularidades, mezclando la juventud y la guerra de vietnam. Destacable cuando a un protagonista le pasa algo totalmente previsible y casi inevitable y dice “He felt stupid from not expecting it sooner. For thinking he might be impervious to it. That blinding ability of youth, figuring shit will happen to everyone but you.”

El caso es que para mi viaje a Piles no solo “tome prestadas” las novelas de Alvaro sino que también tome prestada una de las dos novelas que le había regalado a mi hermana, en cierta medida a petición suya: Una vida de contrastes, que es la biografía de una de las hermanas Mitford. ¿Quiénes son estas hermanas, os preguntareis; o puede que os preguntéis porque le interesaban a mi hermana? Pregunta que yo me hice la primera vez que me hablo de ellas, cuya respuesta es casi una historia en si misma. Se trata de seis hermanas de la alta aristocracia inglesa, una de las cuales se hizo novelista de éxito escribiendo, parodiando a su familia; otra se hizo experta en aves de corral (que en otra familia puede sonar raro, raro); otra se marchó a Alemania y fue amante de Hitler y se pego un tiro (sin llegar a matarse) cuando Inglaterra declaro la guerra a Alemania; otra, la comunista, además de casarse con el sobrino de Churchill, se vino a España para luchar en la guerra civil antes de irse a estados unidos y dedicarse a ocupaciones proletarias como vencer medias a domicilio o trabajar en un bar; otra simplemente siguió el guion y fue duquesa; y esta (la tercera) primero se caso con el heredero de Guinness, al que abandono para casarse con el fundador y líder del partido fascista de Inglaterra por lo que su tío – que no era otro más que el mismísimo Churchill – tuvo que mandarla a la cárcel.

Una biografía de estas hermanas promete, el conjunto de dos (de esta y de la comunista, que fue por la que empezó Helena) pues era algo bastante tentador como regalo de reyes.

He de decir que con todo lo alucinante que es la historia de las hermanas, o por lo menos de algunas de ellas, este libro no parece hacerle justicia a la historia que ofrece, creo yo, mucho más potencial. Con todo, incluso sin señalar que esta hermana considera que su familia era pobre, y que se estaba empobreciendo como toda Inglaterra pese a disfrutar de fortuna y casas a mansalva, casas que le llevan a decirle a los policías que van a registrar su casa (no por ser la suya, sino por ser la del líder del partido fascista) “Pues tendrán que quedarse como mínimo una semana.” Obviamente pobres, no paupérrimos. Pero claro antes había estado casada con el heredero de Guinness por lo yo puedo solidarizarme un poco con ella sobre todo sabiendo que mi padre pudo haberse casado con la heredera de Mahou.

Como cosas sorprendentes me quedo con lo que aprende en la cárcel (todos los ricos, desde Conde a Barcenas, descubren otro mundo en la cárcel), cosas como que “las presas escogían libros con las portadas rojas «porque se chupan el dedo y frotan la tinta para pintarse los labios»”. Curiosa coquetería.

También, aunque esto lo sabia y creo que ya lo he contado alguna otra vez, me encanta recordar que los Yahoos de la novela de Swift eran “una especia de humanos degenerados sin el menor nivel intelectual” lo que dice mucho del branding de alguna compañía tecnológica. Lo que no sabía es que, al parecer, «Ya-hoo» era un grito de caza en Irlanda desde el siglo XVIII. Siempre se aprende algo, o se recuerda algo ya aprendido.

Tras este paréntesis me quedaba todavía un género clásico de los prestamos de Alvaro: The Wax Child, pero en este caso es más fácil de adivinar el género. Si, brujería y muñecos de cera (no de voodoo; esta es brujería nórdica). He de decir que es un libro complejo de leer y que su complejidad en lugar de mejorarlo hace que no merezca la pena leerlo. Completamente prescindible.

Ya casi a punto de volver de Piles, me empecé un libro que había por allí, pero sin la intención de terminármelo, The invisible life of Addie Laure, y aunque avance bastante con el pues no lo he añadido a la lista. Eso sí, estoy de acuerdo con su afirmación de que la familia es como el perfume bueno “Better in small doses. And at a distance.”  

Ya de vuelta en Madrid pues pase a abastecerme por mi librería de referencia, donde me compre Lazaro resucitado, novela de un escritor que me gusto mucho en su día (cuando leí Clockers) y que se ha hecho bastante famoso por ser el guionista de una seria de televisión de esas de prestigio, razón por la que tenia bastante ganas, incluso muchas ya que pasaba en NYC. He de decir que esta me ha decepcionado mucho ya que ni la historia – que es la típica historia de héroe por accidente o, más bien, héroe ficticio – no me llegado nada y ni siquiera el retrato de los personajes (uno de sus fuertes) me ha convencido. Solo salvaría esa frase de “Si no crees en Dios, mas te vale tener razón” que, aunque no comparto puedo considerar razonable.

En cambio, El rey de las cenizas es una novela que me ha sorprendido agradablemente ya que se trata de una historia que parece bastante obvia: una familia que tiene un crematorio se ve envuelta en tejemanejes con la mafia que salen a la luz cuando el pare muere y los hermanos/hijos tienen que hacerse cargo del negocio familiar. Es exactamente lo que uno espera, sin pretensiones, pero como cosas majas como “Antes temía que el universo fuese malvado, Ahora casi desearía que lo fuese. Porque con el mal se puede negociar, el mal tiene un propósito, por horrible que sea. Paro la conclusión a la que he llegado es que el universo es indiferente y eso es mucho mas aterrador.”; algo con lo que, desgraciadamente, coincido plenamente y la única duda es si usar indiferente o estúpido.

Por supuesto también me gusta esta frase sobre la memoria: “La memoria es algo poderoso. Es como un espíritu al que invocamos de buen grado para que nos susurre mentiras o nos ayude a fustigarnos.”; ya que esa segunda parte me consuela un poco de mi perdida de memoria, estoy seguro de que debo alegrarme de haber olvidado, o no poder invocar mi memoria, para algunas épocas. Así puedo sentirme mejor respecto a cosas que posiblemente he hecho y no recuerdo.

Dos cosillas finales: ese “se habían atizado dos botellas de bourbon y media de tequila. Roman sospechaba que algunos de ellos volverían a acordarse de lo que habían bebido al cabo de unas horas, arrodillados ante un dios de porcelana” me parece perfectamente descriptivo; y tengo ganas de leer a un autor, Breece D'J Pancake, completamente desconocido para mí, pero del que dice “en opinión de muchos, uno de los mejores escritores de todos los tiempos” por lo que lo añado a mi lista de autores a buscar si consigo acordarme (mas bien os lo cuento por si algún día os acordáis)

Mi última lectura del mes, El señor Fox, es uno de esos libros que pueden ahorrarte tener que ir al gimnasio ya que con más de setecientas paginas ya haces deporte cada vez que lo levantas o que lo sostienes sobre la cara mientras lees en la cama (con el consiguiente riego de acabar accidentado). Creo que, si no hubiera sido de esta escritora, sobre la que aun tengo mis dudas, nunca lo habría comprado, pero decidí darle una oportunidad y renunciar a la palmera de vuelta a casa desde la librería por el peso del mismo. Como todas las novelas de esta autora aporta un punto de vista poco convencional escribiendo desde varios puntos de vista, en esta caso incluso desde el del propio seños Fox que para el resto del planeta es un profesor encantador y fascinante pero que, en realidad, es un pederasta, un pederasta reincidente que pude seguir reincidiendo por una serie de “casualidades” (por no decir simplemente por dejadez institucional) y de otras actitudes que podrían llevarte a coincidir con  “… pero creo que hay un Dios que creo el mundo y que este escapó a Su control y El no puede deshacerlo. Creo al hombre y a la mujer a Su imagen y ahora no puede controlarlos”; a veces es la única explicación para algunas cosas.

Curiosamente, si obviamos la cuestión de género, yo creo que también es verdad eso de “Cuanto mas inteligente es una mujer, más probabilidades hay de que termine siendo presa de un delirio. P. Cady, Imogene Hood. Precisamente porque la mujer no puede imaginarse que es presa de un delirio.”; si ampliamos el genero es tremendamente cierto como saben casi todos los timadores, gurús, y muchos ilusionistas, cuanto mas inteligente es la victima más fácil es de estafar, precisamente porque creo que no puede serlo. Los inteligentes tienen que hacer un esfuerzo adicional para no caer en engañatinas; yo por lo que me toca bien puedo ahorrarme ese esfuerzo adicional y (salvo una vez, que, ya, si eso, os cuento otro día) ninguna secta ni religión organizada ha intentado captarme. Ventajas de la mediocridad.

En fin, pues eso, gracias por los prestamos y lo de siempre ¡Divertíos asaltando el castillo!

 

Lecturas

Small town Sins - Ken Jaworowski

Hell House - Richard Matheson

Exiles - Mason Coile

Assassins Anonymous - Rob Hart

Coffin moon - Keith Rosson

Una vida de contrastes - Diana Mitford

The wax child - Olga Ravn

Lazaro resucitado - Richard Price

El rey de las cenizas - S.A. Cosby

El señor Fox - Joyce Carol Oates

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