sábado, 31 de enero de 2026

Comentario de textos - Diciembre 2025

Seguro que alguno ya estabais pensando que “muchas buenas intenciones, muchos propósitos, pero solo hasta final de año”; y puede que no os falte razón, pero la verdad es que he sufrido un desgraciado percance informático (mi ordenador murió y he tenido que comprarme otro) que me ha hecho que todo se retrase más de una semana, pero el propósito sigue. Incluso sigue renovado ya que me he dado cuenta de que mi capacidad de retención de lo que he leído cada vez dura menos por lo que o me pongo a tiempo con los comentarios de mis lecturas o, como ahora, en algunos casos pues ya no recuerdo nada de los libros que he leído (si solo fuera eso pues ni tan grave).

De hecho, al final en esta entrada también vuelvo a saltarme la introducción e ir directamente a los comentarios de libros, que además son muchos, pero no puedo evitar comentar mi apoyo total a los groenlandeses, especialmente a su (creo) ministro de exteriores que nada más salir de la reunión con ese que se cree no solo rey sino emperador (si por el fuera de todo el imperio galáctico) estaba tan harto de todo que no le dio tiempo a llegar al coche antes de encenderse un cigarrillo y, por supuesto de ofrecer, a la ministra danesa que también se encendió uno allí mismo, en los jardines de la Casa Blanca (en breve recubierta en oro, o en pan de oro). Obviamente nadie tuvo el valor de decirles nada. Esta escena (que yo he visto en televisión) me recordó el viaje a NYC el año que derribaron las Torres Gemelas en que llegamos allí en el primer avión que salió de España hacia NYC. Obviamente fue un viaje, cuando menos “extraño” por muchos motivos, pero a lo que voy, que me despisto. El caos es que en cuanto entramos en el espacio aéreo (supongo) el avión fue “escoltado” por un par de cazas de combate, entiendo que amenazando al piloto de que si se desvía lo más mínimo de su ruta igual lo volaban por los aires así que en lugar de esperar para salir del avión a que lo hicieran todos los pasajeros, el piloto fue prácticamente el primero en salir del mismo, creo que con la intención de encontrar un bar en el que echarse un buen trago para calmar los nervios. Como obviamente no había bar al alcance, tuvo que conformarse con llegar hasta la recogida de equipajes y nada más llegar allí decidió que sus nervios requerían un pitillo con urgencia. Así que, sin dudarlo, pese a la presencia policial y a la de algunos americanos claramente antitabaco, se encendió su cigarrillo (diría que tranquilamente pero no era el caso después de haber estado con dos cazas vigilándole y apuntándole) y se puso a fumar sin que nadie se atreviera a recordarle que allí no se podía fumar. Sencillamente se veía que a) lo necesitaba casi desde un punto de vista médico y b) se lo necesitaba y se lo merecía. Porque si, así con las cosas y los que somos unos enfermos pues también necesitamos medicarnos, aunque sea en público o incluso, o aun con más motivo, en sitios que pueden parecer impropios como digamos la sala de espera de un hospital cuando estas esperando algo que supone mucha tensión. Pues eso, hasta aquí mi reivindicación y mi incomprensión sobre que se admitan, por ejemplo, animales de “apoyo emocional” o todo tipo de “cuestiones medicas” pero no un cigarrillo cuando uno necesita este apoyo; ahora a las lecturas que en este mes son un combinado de compras en NYC y en mi librería de referencia de Madrid (ya sabéis, Méndez en la calle mayor). Pero, como siempre, divago, asi que a los libros.

Brutal & Strange, es una de esas compras en cierta medida impulsivas o, más bien, inevitables que uno sabe que no van a estar a la altura de las expectativas pero que aun así no puede resistirse a probar. ¿Por qué? Pues sencillamente porque su subtitulo es “Stories inspired by the songs of Elvis Costello.”, y, ni que decir tiene, que Costello es (con muchos altibajos) uno de esos músicos que forman parte de mi adolescencia y en general de casi toda mi vida (aunque últimamente este un poco más loco de lo necesario o de lo soportable); obviamente es (como Dylan, Bob) un mal cantante pero un gran compositor. Ni siquiera me atrevo a decir que ha sido una lectura decepcionante ya que para eso hay que tener expectativas sobre la lectura, así que simplemente diré que es completamente prescindible y que la relación de las canciones con las historias es, cuando menos, endeble y casi una simple excusa; pero os contare, porque igual alguno no lo sabe, que una vez escribí una historia (no, ni siquiera llegaba a un cuento) utilizando los titulo de ciento una canciones de powerpop (básicamente pero no solo) y, será vanidad, pero molaba bastante más (como historia pero sobretodo como recopilatorio e incluso como juego para averiguar los ciento un títulos) y si, tenía una canción de Costello, curiosamente una que no viene en este libro. Pero, ya, si eso, si os apetece jugar a descubrir las canciones os reproduzco la historia.

 Los papeles de Harding es otra de esas novelas que, seguro que funcionan muy bien con los distintos gremios literarios ya que trata de la persecución, las vicisitudes para hacerse con los papeles y documentos de un importante escritor para analizar su obra, por parte de un doctorando becado, algo que además de permitirle mantener su beca, conseguir la fama e incluso revolucionar la compresión de la literatura actual al descubrir a la persona detrás del autor (algo que, sinceramente en mi experiencia, no es un tan buena idea como parece y generalmente conocer los detalles de la vida de personas/personajes que admiras por su trabajo no da los mejores resultados). Como tampoco da, buenos resultados, este tipo de historia entre los que no son miembros de gremios asociados a la escritura; o por lo menos no lo han dado conmigo ya que básicamente me ha parecido bastante indiferente (muy lejos de la cita de The New Yorker que la clasifica como “Una de las novelas cómicas más originales del último medio siglo”; para nada, en mí, nada humilde, opinión).

Si me encaja, desgraciadamente, con mi experiencia el final de la descripción de sus alumnos “De los demás estudiantes, unos veinticinco o así aunaban un entusiasmo pueril y una laboriosidad infatigable. Trabajaban hasta la extenuación sin aprender gran cosa. Puede que dos o tres fueran bastante inteligentes, pero habían recibido una educación tan deficiente durante la carrera que eran incapaces de pensar por sí mismos.”; como digo, solo me encaja el final.

Mi siguiente lectura, Mi padre, el pornógrafo, proviene del intercambio con mi amiga Maria de la O, solamente porque ella lo vio antes mientras paseábamos por la feria del libro y tampoco era cosa de comprar los dos el mismo libro. Por el título uno podría pensar que es de ficción por aquello de que parece impropio referirse a su padre como pornógrafo, pero, no, se trata de un libro de memorias sobre, si, su padre que era un escritor (muy prolífico, al final hay como catorce páginas enteras recopilando los títulos de las obras de su padre; vamos toda una enciclopedia y solo se recogen las publicadas) de pornografía (ciertamente un pornógrafo en toda su acepción). Es un libro verdaderamente curioso, con una relación muy curiosa entre padre e hijo, y llego de curiosidades variadas desde el clásico “Evil is live spelled backwards”, a la extraña mención a los primos de Sophie Germain (a la que supongo aquí se añade el nombre, con el que nunca firmo en vida su s trabajos, para compensar el efecto Matilda de la que es uno de los ejemplos más claros; primos que curiosamente en ingles parecen llamarse safe prime, primos seguros, lo que podría explicar, o no, su uso en criptografía) e incluso a esa descripción de “A menudo, mi padre decía que san Pablo odiaba a las mujeres, y que eso lo llevo a fundar un culto anti femenino y anti sexo en el cristianismo. La prueba estaba en el uso de la cruz como símbolo. El anj egipcio simbolizaba el sexo y la vida: la porción inferior eran los genitales masculinos; la parte superior, un ovalo abierto que representaba la vulva de la mujer. Según papá, los cristianos cogieron el anj y cerraron a la mujer para conformar la cruz, representando la actitud negativa hacia el sexo en general y hacia las mujeres en particular.”; simbolismo que desconocía pero que ahora me hace mirar las cruces con un poco más de aprehensión.

Con todo, mi descripción favorita es esa de que se puede aplicar a ciertos sesgos de percepción e interpretación que ejemplifica con ese “… me recordaba a un perro que ladra a los coches que pasan. Los coches siguen circulando, confirmándole al perro que, en efecto, ha ahuyentado al vehículo, una recompensa que le lleva a ladrar al siguiente coche.”; si, así son las cosas y así de perniciosa puede ser nuestra interpretación de los hechos, de la relación entre hechos (tanto como la de esos perros) o de las métricas (algo sobre lo que últimamente hablo mucho, demasiado me temo).

Como nota marginal creo que voy a ver si mi foto encajaría tan bien con la de mi abuelo, con el que se supone tengo un gran parecido, como las dos de la portada, o a ver si esta encaja con la de mi padre o algún otro familiar.

Otra lectura descubierta en NYC, en la visita a mi nueva librería favorita de crímenes, es Galway Confidential, de un autor irlandés de policiaca que no conocía pero que parece que ya lleva como diecisiete con el mismo personaje. En este caso el personaje justo se está reponiendo de un coma, debido a sus andanzas anteriores, cuando estalla la pandemia (si, esa, la última) y se ve involucrado en un caso de un asesino en serie, curiosamente de monjas. Ni tan mal, como premisa y la verdad es que se lee muy bien. Un nombre a darle otra oportunidad y ver si se añade a la lista de favoritos o no; tiene potencial, pero creo que le falta algo de garra; ya veremos.

Estoy casi seguro de que cuando hable del porque no recomiendo libros mencione aquella recomendación tan fallida que le hice a mi hermano y que seguramente se publicó debido al éxito de Bright lights, big city, que era más o menos la misma idea (las cuitas de unos chicos con posibles enredados en la fiesta y el hedonismo) pero situada en NYC. Quiero creer que ya la había leído (en español) pero como no encuentro mi copia por casa (algo que no quiere decir nada al respecto) pues es posible que no. En cualquier caso, como no recordaba nada pues me la compre y me la he vuelto a leer, o a leer por primera vez; vete a saber. El caso es que, aunque creo que no está mal peor me ha parecido flojilla y sin nada especialmente destacable (no sé porque me interesaron más los pijos de LA que los de NYC; bueno, sí, obviamente por la referencia de Costello del título de LA). Así que, aunque sea un libro de culto pues paso de recomendarlo.

Es un dicho popular, con el que yo no estoy nada de acuerdo, que no se puede juzgar un libro por su portada, pero, además de que todos lo hacemos, a veces la portada, como el título, pues ya te lo dice casi todo sobre el libro; no necesitas más. Este es el caso de Colin gets promoted and dooms the world que obviamente ya indica que se trata de un divertimento, sin ninguna pretensión adicional. Efectivamente esto es lo que es, una novela divertida sobre un sosainas que trabaja en una multinacional del mal (pero del mal con mayúsculas, relacionándose con demonios y esas cosas). El caso es que pues eso, acaba desatando a un demonio cuyo objetivo básico es acabar con el mundo y para evitarlo pues tiene que relacionarse con “dioses antiguos” lo que da lugar a una de esas reflexiones cuando menos divertida: “they are sticklers for tradition, for the rites and practices that They taught to the first practioners thousand of years ago… …We’ve done that we can to modernize things, but it’s slow going. I mean, some of the Oldest Ones have only just come around to the idea that virgin’s blood can come from males as well as females. We’ve started introducing Them to the concepts of nonbinary and intersex blood, but I think that’s going to take a while”.

Ciertamente si ya a los “dioses normales” (y/o a sus fieles) ya les cuesta e incluso a muchos de nosotros ya nos cuesta pillar estas precisiones sobre la sexualidad y sus diferencias (que parece que son importantes para loa aludidos) pues imagínate a algún otro tipo de dios mas desconectado de la realidad actual (obviamente esto es una chorrada ya que no hay dioses mas o menos conectados, y vamos yo incluso diría que no hay dioses). El caso es que el libro se deja leer y entretiene sin llegar a ser nada más.

Si digo que mi siguiente lectura es la única que (de momento) ha hecho el viaje de ida y vuelta entre las librería de Maria de la O y la mía, pues seguramente penséis que es malo, muy malo, tan malo que mi buena amiga lectora ni siquiera quería tenerlo entre sus cosas. Pero no es así, ya que se trata de Cowboy de medianoche (si, en el que se basa la película que todos conocemos) y es un buen libro bastante fiel a la película pero que, a diferencia de la película, pues incluye una primera parte en la que el Cowboy, pese a ser de un pueblo de Texas, todavía no es Cowboy; algo en lo que se convierte para ir primero a Houston y posteriormente a NYC (donde empieza la película). El problema de leer un libro como este después de ver una película, que es un clásico por la actuación de uno de los personajes, basada en el mismo es que es muy difícil que este personaje en la novela, pese a que lo tenga todo, consiga llegar a la altura del trabajo del personaje que uno ya tiene (de la película, digo). Supongo que seria ideal leerlo sin haber visto la película ya que, para mí, el libro explica un poco mejor la transformación del personaje del Cowboy lleno de sueños, bondad, credulidad y esas buenas virtudes en alguien que “Y, de alguna manera, había acabado por saber que, si quería apañárselas en el mundo, necesitaba toda la rabia que pudiera acumular.” (aunque luego no actúe en consecuencia y la película acabe con bondad).

 

La japonesa de este mes, Spark,proviene directamente de mi librería japonesa de NYC (había escrito “favorita” pero lo he borrado por pretencioso; al fin y al cabo solo conozco una). Me duele tener que escribir esto, porque no suele ser el caso, pero la verdad es que esta me ha decepcionado y me ha parecido bastante mala toda la historia sobre un dúo cómico (si, parece que esto también es algo que existe en Japón) de la que no me ha interesado ninguno de los dos personajes ni la historia. Dicho esto, considerando que como en muchas novelas sobre una pareja siempre hay diferencias entre ellos básicamente del tipo “He had this thing about the reason a path existed was so we didn’t have to follow it. Finally, it was drawing on me that the path he was on, way ahead of me, was the path that I needed to get off.”, que pueden dar mucho juego pero, lamentablemente, no es el caso.

Tras esta decepción era el momento de refugiarse en la segunda compra de uno de mis clásicos y coger la excelente Way down on the high lonely, la tercera de la seria de Winslow con su aprendiz de detective (o de soluciona problemas). Esta empieza con la búsqueda del hijo de una actriz de Hollywood por parte de su padre biológico que, todo parece indicar que ha ido a esconderse entre un grupo de ultranacionalistas fervientes defensores del uso de armas de fuego para casi cualquier cosa y sobre todo para luchar contra ZOG. No, ZOG no es un primo lejano de Godzilla, se trata del “Zionist Occupation Government, the White supremacist name for the federal government in Washington, manipulated by the Jews for the suppression of the true chosen people.” Vamos, tal y como están las cosas pues nada exótico en el medio este americano y básicamente se trata de la base electoral de ese tarado del que es mejor no hablar, pero hay que tener en cuenta que esta novela tiene más de treinta años.

Si bien el grupo de tarados pues es lo que es, al vecino del grupo de tarados (que acoge a nuestro protagonista) no le falta razón cuando describe a esos urbanitas que a modo hippie se establecen en estas zonas rurales como “… you are not one of those purists we get up here who arrive with their Whole Earth catalogues and plans for a geodesic dome. They figure they’re going to grow their bean sprouts and their organic vegetables and live in harmony with nature. Only thing is, nature never read Diet for a small Planet, so the deer and the rabbits and the bugs eat the whole crop instead of restricting themselves to their socially responsible share. Then one of these ‘alternative life-stylers’ kids named Sunshine or Raven gets an ear infection that herbal tea can’t cure, and so I find myself hauling them to the doctor in my air-polluting, gas-guzzling truck so he can write them a prescription for some nonorganic chemicals they can’t pay for anyway, so half the time I end up  writing a check from the capitalist profits I make from selling my murderous , unhealthy red meat. And about the only thing that grows naturally up here that the animals don’t like is dope, so these purists are stoned half time anyway, unless they have the sense to sell it instead of smoking it. So they end up either starving, dirty, malnourished drug casualties or wealthy capitalist’s running bales of marijuana inti Reno in custom vans that costs more than my whole house.”

Yo no puedo estar mas de acuerdo con lo extraño (además de lleno de desconocimiento del mundo real, o de las realidades del mundo) que esta versión Disney de la naturaleza, en la que todos los animales y plantas (salvo el hombre) son buenos, debe de resultar para los que llevan toda la vida conviviendo, por no decir, sencillamente, enfrentados, a la naturaleza. Como digo siempre uno de los grandes aciertos del español es la consideración de medio ambiente que, a diferencia de otros idiomas para mi deja claro que existen dos mitades (ya, ya sé que medio no se refiere a eso en este contexto, pero para mí lo hace).

Otra idea que me encanta, porque yo también la creo, es “Never deny what can’t hurt you, Heal Thought. There’s nothing worse than getting caught in a lie you don’t have to tell. Save your lies for the important stuff.”; efectivamente, las mentiras hay que reservarlas para las cosas importantes y no mentir sobre cualquier cosa.

Por aquello de ir combinando idiomas pues la siguiente fue Cinco meses de invierno, que aunque debería ser una novela policiaca situada en Honolulú, se convierte en algo diferente por la casualidad de que la investigación lleva al personaje principal a Hong Kong justo el dia que los japoneses atacan Pearl Harbour. Como consecuencia pues no solo no puede volver, en los cinco años, los cinco inviernos, del título sino que le pasan todo tipo de cosas y viaja por la mitad de Asia hasta que consigue volver y resolver el asesinato.

Ya, contado así no parece excesivamente tentadora pero os diré que la historia funciona, mantiene el interés y tiene buenos personajes, y uno entiendo la sensación del protagonista de “Era como estar en el cine viendo una película oscura, como dejarse llevar, a merced del inconsciente, por un sueño en blanco y negro. No controlaba absolutamente nada: podía mirar o cerrar los ojos, eso era todo. Y si cerraba los ojos, todo pasaría igualmente.”; algo con lo que cualquiera puede solidarizarse en algunos momentos de la vida.

Esto de por si es ya es más que suficiente, incluso para compensar el uso de la palabra “acuatizaje” por parte del traductor (que si, que será correcta pero para mí nadie me va a sacar de amerizaje) pero es que además como el autor había sido dueño de un bar esto se deja notar en reflexiones interesantes como esa, muy al inicio, de “Así que cogió su vaso y olio su contenido: cuarenta y cinco centavos por chupito. Más de una hora de trabajo por tres dedos de líquido, pero lo valía.”. Yo nunca había pensado en cuantas horas de trabajo representa un chupito o una copa. La verdad es que a los precios y salarios actuales pues sigue asustando.

Últimamente, sin ninguna premeditación, parece que escojo un premio Nobel al mes. Este mes a uno que sabía que le habían dado el Nobel pero que nunca me había interesado leer, no tanto por este hecho sino porque por una parte es el autor del libro en el que se basa una esas películas muy, muy británicas sobre el servicio que no nunca me ha interesado y por otra parte, en cierta medida la misma, porque pese a tener un nombre japones, es británico. Claramente británico.

Lo  primero que he de decir es que esta novela, Never let me go, me ha gustado bastante y lo segundo que sobre la base de esta novela se me hace raro que tenga un Nobel ya que se trata de una novela de ciencia ficción. ¿un nobel a un escritor de ciencia ficción? Venga, hombre donde se ha oído cosa semejante.

Además se trata de una ficción no especialmente original ya que la historia la hemos visto en cientos de películas (y cuentos): una institución cría niños (y niñas) básicamente para utilizarlos como repuestos para trasplantes de órganos de los ricos, bellos y famosos. Vanos, nada del otro jueves, mas visto que El Tebeo. Supongo que el Nobel será por el resto de su obra.

El caso es que claro los niños (pocos) pues pasan todo el día juntos y conocen perfectamente casi lo que hace el resto a todas horas pese a lo que ninguno se sorprende de algunas actitudes de otros como “You could go around implying you’d read all kinds of things, nodding knowingly when someone mentioned, say, War and Peace, and the understanding was that no one would scrutinize your claim rationally. You have to remember, since we’d been in each other’s company constantly since arriving at the Cottages, it wasn’t possible for any of us to have read War and Peace without the rest noticing. But just like sex at Hailsham, there was an unspoken agreement to allow for a mysterious dimension where we went off and did all this reading.”

Creo que algo parecido a esto nos pasa a todos cuando alguien a quien conoces muy bien, lo suficiente para saber que ni lee ni oye música ni tiene sexo, te sorprende dando su opinión sobre la cara B de una edición japonesa de un disco que “ha escuchado”, o su equivalente en libros o sexo. Cuantas cosas hace la gente dentro de sus locas cabecillas peor no en la realidad.

Como todos sabéis, pese a todo, sigo siendo un fan de la serie de la serie principal de Connolly e incluso de otras series del mismo (como la infantil) por lo que se sorprendió mucho encontrar La tierra de las cosas perdidas e incluso mas saber que es la segunda parte de una novela que no conocía (una puede, pero ¿dos, dos que no conocía?). La verdad es que no es gran cosa y mas que una segunda parte es casi como un libro dentro de otro libro, u otra cosa de literatos de esas.

Dicho esto he de reconocer que no he visto mejor explicación de los que a los adolescentes (incluso a las) les interesan las historias de monstruos: “Cuando te salían pelos en los lugares más insospechados y tu propio cuerpo estaba por mutar (una mutación sangrienta, en algunos casos), ¿por qué no ibas a querer leer historias de vampiros, hombres lobos y monstruos, de criaturas capaces de transformarse y metamorfosearse? Al fin y al cabo, eran tu tribu;”. Impecable ya digo.

Por supuesto, no solo tiene esto, sino que también estoy completamente de acuerdo (así me lo dice la experiencia) que “era imposible vivir una vida plena e interactuar con otros sin herir o ser herido de vez en cuando. Los corazones son tiernos y se magullan con facilidad, aunque se recuperan más deprisa de lo que algunos quieren hacernos creer.”

Cosas que pese a todo hacen que quien mas quien menos pueda afirmar que “Llevamos nuestra infancia con nosotros, lo bueno y lo malo, hasta la edad adulta. De este modo, nunca nos alejamos demasiado de los niños que fuimos.”

Todavía tenía otro japones por descubrir de mis compras en NYC, A man, en este caso si era un japones con una novela japonesa, netamente japonesa, ya que se basa en una compleja trama de suplantaciones de identidad que solo puede darse (creo) en Japón por cosas tan curiosas como “As per the Civil Code, a child born within three hundred day of a divorce was legally considered to be the child of the former husband. The law has been controversial of late because of women, who, for example, divorced after suffering domestic violence and who had a child soon after with a new partner, sometimes refrained from submitting a notification of birth. This left some children to enter society without a family register. Even though they met all then conditions to obtain Japanese citizenship, the state was not aware that they were alive and consequently could not tally their deaths when they were swallowed up by the tsunami.” Mira que hay que ser raro pero supongo que puede argumentarse que hay cierta base, dudosa pero más igual de raro es descubrir que tienen una palabra para designar, de forma racista, a los descendientes de coreanos (que se llevan como nosotros con los franceses ya lo sabía) incluso después de varias generaciones ya que “he was a third generaion Zainichi”

Fijaros si yo me conozco poco a mí mismo (o tal vez soy tan variable) que no estoy seguro de si soy pesimista u optimista pero no em disgustaría ser un verdadero pesimista tal y como cuando alguien a quien le echan en cara su pesimismo y que siempre que da “un pasito para adelante, da dos para atrás” aclara que “Nope. Three forward and four back is the way to go. You might not think so by looking at me, but I’m a megapessimist – true pessimists are full of cheer! That’s my personal motto.  Our expectations are always low, so when something just a little bit nice happens, we’re on cloud nine.” Así, pesimismo con seguridad, pero con felicidad, aunque con poco nivel matemático, todo sea dicho. 

Acabo el mes y el año (mis 109 lecturas para los que seáis aficionados a las cifras; dos menos que el año pasado para los que seáis aficionados a las comparaciones) con un regalo de navidad, El Gran Reemplazo, que sinceramente espero que no me haya regalado ningún familiar lector de este blog ya que me ha parecido una autentica proqueria, una compleja y pajillera historia con operaciones de estética total en una clínica crota que no tiene ni pies ni cabeza.

En fin, tantas cosas han pasado que debería comentara desde que empecé a escribir que lo de Groenlandia pues se ha quedado casi en una anécdota que ahora me parece casi innecesaria frente a toda la perversión de la realidad a la que están sometiéndonos. Tanto es asi que ahora que existe alguien que quiere ser rey en los estados unidos toma mas sentido mi despedida de siempre, así que ¡Divertíos asaltando el castillo!

Lecturas

Brutal & Strange - Jim Fusilli (editor)

Los papeles de Harding - Robert Plunket

Mi padre, el pornógrafo - Chris Offutt

Galway Confidential - Kenji Bruen

Bright lights, big city - Jay McInerney

Colin gets promoted and dooms the world - Mark Waddell

Cowboy de medianoche - James Leo Herlihy

Spark - Naoki Matayoshi

Way down on the high lonely - Donald Winslow

Cinco meses de invierno - James Kestrel

Never let me go - Kazuo Ishiguro

La tierra de las cosas perdidas - John Connolly

A man - Keiichiro Hirano

El Gran Reemplazo - Albert Pijuan

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