sábado, 25 de julio de 2026

Comentario de textos - Junio 2026

Con la periodicidad de los años bisiestos este año nos ha tocado lidiar de nuevo con la monomanía informativa de otro mundial de futbol, en el que como la selección española ha llegado más lejos (hasta ser campeona por si alguno no se ha enterado) la monomanía informativa centrada en las peripecias de la selección pues ha durado más de lo acostumbrado como si se tratara de una de estas olas de calor impulsadas por el cambio climático. Y todo eso teniendo en cuenta que hay, al menos, dos guerras en marcha, ambas con muy mala pinta y con mínimas posibilidades de acabar, pero con muchas posibilidades de acabar con la economía mundial (o por lo menos la de cada uno de los que somos personas normales) y una pila bastante considerable de escándalos judiciales y de corrupción tanto en nuestro país como en el resto de Europa.

Así que me uno a esta monomanía y os comento un par de cosas que me han llamado la atención y que igual no has llegado o no las habéis pensado de la misma manera que yo.

La primera, no por orden cronológico, es la relación de Trump con España que ha pasado, una vez más, de España es lo peor (antes de la cumbre de la OTAN y antes del mundial) ha ser de lo mejor (después de la cumbre de la OTAN y una vez mas después de que España ganara la final). Esto no tiene nada de novedoso. Lo que me ha llamado la atención es que en una entrevista (o canutazo, creo que es como ahora llaman a cuando les preguntan sobre la marcha) le preguntan “¿Cómo van sus desavenencias con España, alguna tensión?” y el responde “todo perfecto con España, ninguna tensión con España. Yo no tengo ninguna tensión con ningún país”. Algo que no deja de sorprender justo cuando esta en mitad de un conflicto bélico en aumento en Irán, pero para su sentimiento, o entendederas es de, “ninguna tensión con ningún país” (eso sí, hoy ha anunciado nuevos aranceles a una lista interminable de países, entre ellos la unión europea por no hacer suficiente por cumplir las condiciones laborales de la infancia. Increíble pero cierto).

Por otra parte, me ha parecido muy llamativo que toda la publicidad de la final del mundial se centrada en el concepto “el partido de tu vida” para resaltar su importancia. No sé a vosotros, pero a mí esto me parece altamente pesimista ya que da a entender que es ahora o nunca y considerando que los mundiales (y sus finales) se producen con la misma periodicidad que los años bisiestos y que la mayoría del público pues tendrá por delante del orden de 50 años, pues eso quiere decir que los medios no esperan que España llegue a otra final en las próximas doce oportunidades ya que si lo hace este no será “el partido de tu vida”, al menos para el espectador medio. A mi me parece un poco negativo, pero vamos que yo de futbol, lo justo en entendimiento e interés.

También me ha parecido muy divertido el empeño de la FIFA de que no pudiera aparecer ninguna marca de productos que no les pagaran a ellos su “diezmo” en forma de contrato de publicidad. Es divertido porque han tenido que renombrar para la ocasión casi todos los estadios en los que se jugaban los partidos que, siendo estados unidos el capitalismo en persona, pues todos tenían un nombre con una marca. El caso mas divertido ha sido el de un estadio Levis (ni idea de cual o donde está) en el que les han obligado a cubrir el logo que adorna casi la totalidad del estadio, pero… como el logo de Levis es tan reconocible por su forma, Levis se ha limitado a cubrir el logo con una lona blanca con lo que no solo se seguía reconociendo, sino que ha dado lugar a un éxito viral de publicidad. Tanto existo ha tenido que el resto de las marcas han seguido esta forma de cumplir con la letra y, por ejemplo, Gillette ha cubierto sus logos con una especie de espuma de afeitar que han ido retirando y Heinz ha sacado una edición de sus salsas sin el nombre que se ha agotado en nada. Queridas que te pagara por la publicidad pues muchas gracias que me has dado una idea para hacer mas publicidad y tener mas éxito; así es lo de cumplir con la letra y no con el espíritu de las cosas o de la ley; o incluso el tan español de hecha la ley hecha la trampa, pero sin contratar al genio de al abogado español que, estoy seguro, recurrió alguna muta por lo de “prohibido fumar” en el metro consiguiendo que lo ampliaran a “prohibido fumar, o llevar el cigarrillo encendido” (me gustaría saber quién fue y en que superbuffette trabajo ese genio).

Pero para que no todo sea futbolero supongo que habréis oído la noticia de la epidemia de diarrea que ha afectado a varios miles de personas en cuatro estados americanos que a diferencia del aumento de otras enfermedades ya erradicas y que están de vuelta en los estados unidos por la negación (supresión de la obligatoriedad) de la vacunación no es del todo culpa de la administración, sino que parece que se ha debido a la importación de lechuga contaminada desde Mexico. Hasta aquí nada especialmente raro, salvo tal vez la cantidad de afectados). Pero el caso es que todos los infectados lo han sido por comprar en Taco-Bell que no es famoso por sus ensaladas lo que si que lo hace un poco más extraño ¿Qué tipo de personas van a Taco-Bell y piden ensaladas? Supongo que las misma que lo hacen en McDonalds. Pues sin más preámbulo noticiero a las lecturas del mes.

Una portada bonita y una historia centrada en paseos por NYC pues siempre es una tentación, aunque las que den paseos y por lo tanto cuenten la historia, o sean las protagonistas de la historia, sean una anciana madre y su hija emigrantes centroeuropeas para mas señas, algo que le quita cierto nivel de tentación. En cualquier caso este es el libro, Apegos feroces, con el que empiezo las lecturas del mes y sin ser malo pues tampoco es bueno; hay ratos en los que se hace bastante pesado y uno, al menos yo, cada cierto número de páginas, pues esta tentado de dejarlo y pasar a otra cosa más entretenida pero entonces pues surge una frase, idea, que te hace continuar como esa sobre lo que crea la dependencia económica de otra persona (generalmente de las mujeres hacia sus maridos) y sus problemas derivados por la desigual que eso puede generar con ese:  “Si ella trabajara, él no tendría que encerrarla en casa. No estaría mal de la cabeza y podría mandar al marido al caraja. ¿No se te ha pasado por la cabeza, sabelotodo? Me he dado cuenta de que, cuando una mujer no puede mandar a un hombre al carajo, con frecuencia acaba loca.”; en el que si bien no se entiende la primera parte de porque tiene que encerrarla en casa (celos, obviamente) si coincido con la segunda y no solo en las relaciones personales, también en las laborales; o esa con la que me puedo sentir identificado de “La variedad de comentarios ajenos que permite que las palabras «Eso es ridículo» pasen de mi cerebro a mi lengua es asombrosa”, si no fuera porque ejerzo un autodominio increíble y le prohíbo a mi boca pronunciar estas palabras (no solo esas palabras, sino también otras como “alma de cántaro” que resuenan demasiadas veces al día en el interior de mi cabeza en relación con otras personas); o por citar otra frase del libro que creo que considero aplicable a demasiadas personas cuando explican algo (no solo políticos) con ese “Aquellas perlas de pensamiento nunca parecían concluir nada o estar relacionadas entre sí de forma relevante. Su inteligencia era como un tramo de vía ferroviaria escindido de la conexión principal por ambos extremos, con un misero vagón moviéndose adelante y atrás entre estaciones, imitando el movimiento y la travesía.”; es decir, por si no ha quedado claro algo totalmente prescindible e inútil.

También me ha llamado mucho la atención ese “El gentrificado West Village nos rodea, no nos concede paz, pero nos calma.”; ya que la novela esta publicada en 1987 y esta parte de la historia se sitúa mucho antes por lo que las protagonistas ya consideran gentrificada esta parte de NYC en, digamos, los setenta. Y todavía se sigue con que si se está gentrificando o no.

A primeros de junio la verdad es que hacia bastante calor en Madrid y no me atrevi a cruzar la puerta del sol para acudir a mi librería de referencia por lo que decidí abastecerme en menor medida en una librería que ha abierto en mi barrio (Librería In-Verso, en Augusto Figueroa) y por cuya puerta paso de la que bajo a hacer la compra (algo bastante inevitable casi siempre pero mas ahora que consumo mucha mas fruta y verdura que dura poco y hay que comprar con frecuencia) que me sirve como complemento en esos momentos en que me quedo sin lectura y hace demasiado calor o llueve demasiado. Es una librería bonita y las dependientas son majas (diría que argentinas, pero podrían ser chilenas o similar, no es que importe), pero a la que todavía no le he cogido el tranquillo ya que tienen bastante tendencia a dedicar la zona principal a pocos autores casi de forma monográfica (es un estilo que a mí me convence menos que el de la variedad pero que no está  mal). El caso es que, además del anterior, pues cogí uno llamado Panza de Burro, básicamente porque era de una editorial completamente desconocida (creo que ni siquiera es una editorial, sino solo una editora) y porque pasaba en Tenerife con una mezcla idiomática que prometía que podría ser divertida. Bueno, el caso es que no lo es, de hecho, a veces crispa los nervios todas los localismos que utiliza que hacen el texto casi ininteligible, y además la historia pues no tiene nada especial y, sinceramente, ninguna frase/idea memorable o remarcable.

Por el contrario, Los reyes de la casa, tenia una historia de esas de cara o cruz, igual podía ser buena e interesante o una simpleza absoluta ya que esta centrada en la exposición pública en redes: una madre hace de su medio de vida el publicar videos de ella y de sus dos hijos como una familia perfecta y feliz forrándose y compitiendo con otras familias que hacen lo mismo hasta que de repente secuestran a la hija. La verdad es que es una lectura muy entretenida y el contraste entre el comportamiento de la hija y el del hijo, así como todo el comportamiento de la madre, son creíbles e interesantes. Además, tiene esta frase sobre porque algunos ni nos plateamos ir al psicólogo para resolver nuestros problemas: “Quizá debería haberse tendido en un diván para comprender los motivos, pero ha decidido permanecer de pie, pase lo que pase.”, que parafrasea a esa otra de mejor morir de pie que vivir de rodillas (o tumbado en un diván).

(nota sobre psicólogos y psiquiatras sobre la base de una historia real: Un padre y un hijo, millonarios, que llevan tiempo peleados por temas de dineros y herencias, salen a dar un paseo por una ruta de paseo por la montaña de la que solo vuelve el hijo ya que el padre muere cayéndose por un precipicio. Tras investigar un poco y descubrir cosas como que el hijo había hecho la ruta un par de veces en los días anteriores, y encontrar inconsistencias en las declaraciones del hijo pues le acusan de asesinato. La investigación avanza, la policía dice que el tipo de caída no puede ser accidental, la defensa hace una recreación de una caída anterior del padre para demostrar que si la caída es compatible… en fin, cosas normales. Pero de repente la ayudante de la psicoterapeuta a la que acudía el hijo (o ambos, esto no lo tengo claro) confiesa que lo de ambos hicieran una ruta juntos había sido una propuesta suya (no de la ayudante, se entiende) como parte de una terapia extrema en la que debían ponerse en una situación de peligro para que el hijo se enfrentara a la pérdida del padre simulando que lo perdía en un accidente, que simuladamente mataba al padre. En fin, pues eso; como decía aquel: No digo más.)

Obviamente, las fechas obligan, mi siguiente parada de avituallamiento fue la feria del libro acompañado de María de la O, que aunque ella no lo sepa y al leer esto lo niegue o intente arrepentirse yo ya lo considero una tradición, además de una excusa ineludible para vernos, que sino lo vamos dejando y al final pues no nos vemos y en la que ella lleva su lista de libros que busca, le interesan, y selecciona las casetas en las que quiere parar (aunque se le olviden en cuanto toma nota de cuales son); yo, fiel a mi carencia de estilo, pues simplemente me dejo llevar de editorial en editorial sin ningún criterio ni plan. Versiones contrapuestas que le dan un poco de diversión al paseo por la feria.

Mi plan, casi siempre, incluye una parada en Nórdica Editores donde extravagantemente en lugar de comprar un libro de la editorial de la caseta acabo comprando uno de las editoriales con las que, habitualmente, comparte caseta. En este caso le toco a Sexto piso, concretamente a Pícnic extraterrestre siendo la principal razón para comprarlo la portada y una secundaria que fuera de dos rusos (bueno, de la antigua unión soviética, que el libro es de 1972) y de ciencia ficción. Además, la premisa, según la contraportada, pues tenia su gracia: si, es verdad que nos visitan los extraterrestres, pero básicamente no se interesan lo más mínimo por nosotros de igual forma que la mayoría no nos interesamos por los insectos si nos vamos de picnic (claro, a menos que nos molesten). Pues eso que tenía buena pinta, pero me ha decepcionado, y mucho: es completamente trivial y prescindible.

Puede que fuera por que María de la O llevara ideas de lo que quería comprarse, o puede que yo no estuviera centrado pero el caso es que solo me compre ese libro y ella se compro bastante mas por lo que en la tradicional y obligatoria recapitulación tras las compras, con su obligatoria cerveza, comparando la desigualdad de nuestras compras pues me presto, hasta nuestro próximo intercambio, El ultimo septiembre, novela ambientada en Irlanda (durante la guerra de la independencia) pero en una mansión que solo podemos suponer es de ingleses o, cuando menos, de partidarios de la pérfida Albión por lo que, en principio, une las curiosidades de los ricos británicos con, digamos, una época, cuando menos, confusa.

El carácter británico queda claramente reflejado en ese “Personalmente, estoy en contra de las maletas cuando se viaja, uno no para de contarlas… Un buen baúl, sin duda no hay nada mejor que eso.”, si, así es como hay que viajar y no midiendo el tamaño del equipaje de cabina; y el de la época en ese “Nunca he comprendido por que no se puede pegar a las mujeres o por que hay que salvarlas en caso de naufragio cuando todo el mundo se queja de su inutilidad.”, que plantea una pregunta que muchos consideraran interesante recalcando la contradicción.

En cualquier caso, mi favorita, es “No me puede imaginar queriendo atacar a alguien. Pero, en fin, también es verdad que no me puedo imaginar otra mentalidad que no sea la mía…, a menos que la mentalidad sea otra cosa. ¿Por qué es mucho peor para una chica no ir al tenis que para un joven no ir a España?”, coincidiendo en las dos primeras partes e inquietándome la comparación de la pregunta final (sobre todo, así al leerla aislada de la conversación anterior; lo que cualquier político diría sacada de contexto). Curiosamente no es la referencia más extravagante a España ya que en otro momento dice “No es culpa de la que usted no pueda estar en Tahití o en Valladolid o en donde usted hubiera querido estar este verano.”; ¿qué es más sorprendente la comparación o el simple hecho de considera Valladolid como un destino de vacaciones de verano? Yo no lo tengo claro.

En la Tierra somos fugazmente grandiosos, la compre porque me llamo la atención el título, si, pese a su pretenciosidad lo de fugazmente y grandiosos pues es una contraposición que siempre tiene éxito,  y eso que desde la contraportada tenía mis dudas sobre que fuera a gustarme eso de “un hijo que le escribe una larga carta a una madre que no sabe leer” ya que ¿para que se la escribe? ¿para que hace examen de conciencia, le cuenta a su madre toda su vida, incluso cosas que, en mi opinión, no deben de contarse a una madre, ni casi a nadie, si él sabe que no la va a poder leer, que van a tener, en el caso más favorable, que leérsela; con lo que ya le esta contando su vida no solo a su madre sino a ese intermediario desconocido? Es verdad que no tengo claro de donde saca la contraportada que la madre no sabe leer, ya que lo que dice el autor es “Solo me atrevo a contarte lo que viene después poque la posibilidad de que esta carta llegue a ti es mas bien escasa; de hecho, la certeza absoluta de que no puedes leerla es lo que me hace contártelo.” Que para mi no indica que ella no sepa leer, sino que no leerá esta carta que es muy distinto y es, en cierta medida, por lo que la gente escribe en blogs que nadie leer o por lo que puedes escribir cosas que implican a otros en un medio así (aunque algunos no seamos capaces de vencer esta frontera).

La novela no me ha interesado nada, pero si me ha gustado esa frase de “Dicen que nada dura para siempre, pero tenemos miedo a que pueda durara mas que lo que dura nuestro amor por ello.”; algo que creo que a todos nos pasa con muchas cosas (bueno, salvo a los que se tatúan sopa en chino pensando que es el ideograma de felicidad o algo similar).

Otro libro que solo compre por la portada fue La edad del desconsuelo, arriesgándome a lo que pudiera venir entre sus páginas que desgraciadamente no es nada especialmente interesante o con lo que me haya sentido identificado. Únicamente creo que está bien la comparación entre las relaciones personales (amores y esas cosas) y las laborales (con los empleados) expresada como “La entidad laboral es casi tan compleja como la domestica, con la tentación añadida de creer – injustificadamente según mi experiencia – que es posible repararla y mejorarla con un cambio de personal.”; donde no queda claro a que se aplica el cambio de personal (si a la pareja o a los empleados) pero si creo que a veces el cambio de los elementos no es suficiente y se necesita un cambio mas profundo (digamos, horteramente, en la dinámica de la relación).

Curiosamente, como a casi todos los escritores, se le va la pinza cuando intentar contar cosas fuera de su ámbito, como “Cuando trabajaba en la empresa de construcción, mi jefe me explico la regla de los cuarenta y tres centímetros. La regla de los cuarenta y tres centímetros tiene que ver con la construcción de escaleras. Si se suma la huella y la contrahuella de un peldaño, el resultado debe de ser igual a cuarenta y tres centímetros. Cuando esto es así, el peldaño es perfecto para el pie.”; ¿de verdad? Así que un peldaño de 40 centímetros de huella (donde se pisa) y de 3 de contrahuella (la altura del escalón) es perfecto y el contario también. No, de ninguna manera… no si no se cumplen unos mínimos de huella y unos máximos de contrahuella; pues no, igual que la respuesta al sentido del universo, por mucho que lo digan en la guía del autoestopista galáctico y todos los fumados hagan este chiste, no es 42 y eso pese a que en binario este número sea 101010 que parece la puntuación de Nadia Comaneci.

Otro titulo que deseche en la feria del libro pero que estaba en la lista de Maria de la O (aunque no recuerdo si se lo compro, creo que si pero para su madre) era El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, que sinceramente, pese a todo, me parece un buen titulo (mas para un poema,, o poemario, que para una novela, pero…); el caso es que me lo acabe comprando pese a que la contraportada apoya la teoría de que iba a ser un truño. La verdad es que no, y que tiene cierta gracia como cuando dice “No habría podido tener un cáncer benigno ni, aunque lo hubiera deseado, porque a lo largo de su vida eligió siempre mal.”; o eso de “… su repuesta fue que una decisión estúpida es producto de otra decisión estúpida. Una chaqueta fea y barata atrae mas ropa fea y barata. Un sopapo perdonado acarreará un puñetazo y una mentida admitida se transformará en un cementerio de verdades.”; curiosamente creo que muchas malas decisiones se acumulan y que dan lugar a malas consecuencias.

También coincido en la diferente valoración en ciertas nomenclaturas en función del poder adquisitivo como eso de “Cuando tienen mucho dinero, a los enfermos psíquicos se les llama excéntricos, y Jim era además simpático.”; que es la misma razón por la que la mayoría de la gente diferencia entre árabes y moros; unos son un problema y otros pues son la realeza directamente.

Compre Hombres enamorados por ser la secuela de Trainspotting, buena novela y mejor película sobre drogadictos escoceses, y también porque no me había podido leer la precuela (Skagboys)ya que yo pensaba que la había comprado en ingles, pero la había comprado en escoces cerrado y era completamente ilegible. Pues eso, en esta secuela básicamente todos los personajes siguen enganchados solo que ahora en lugar de estarlo a la heroína (o al alcohol los más puristas) todos están enganchados a “el amor”, que como dice uno de los protagonistas “Es la droga mas fácil de quitarse. Porque, a diferencia de otras drogas, te deja tirado sin preguntarte.”

Los personajes siguen siendo creíbles y tienen las mismas patologías de carácter como el broncas alcohólico que tras nombrarle padrino de una boda “se centra en su otra configuración por defecto, a saber, su fuerte tendencia al delirio absoluto, que triunfa incluso cobre si propensión hacia la violencia irracional.”; o aquel otro obsesionado con el dinero ya que “Yo no quiero adquirir una fortuna: quiero conseguirla, perderla y obtenerla de nuevo. Lo crucial es estar protegido de las consecuencias negativas de mis decisiones.”; que me parece un conejo muy sabio; y por supuesto ese que “Había aprendido muy pronto que era mejor no expresar emociones tales como el miedo y la ansiedad. La educación en Leith te enseñaba que solo servían para darles poder sobre ti a los cabrones y a los idiotas. Me lo guardaba todo para mí.”; quien mas quien menos todos coincidimos en parte y somos una combinación de estos estereotipos.

La verdad es que, hasta el disclaimer, en forma de nota del autor al final del libro, tiene su gracia: “Puesto que la novela esta ambienta en la década de 1980, muchos personajes de Hombres enamorados, así como la sociedad en general, se expresaban de un modo que ahora se consideraría ofensivo y discriminatorio. Como obra de ficción, Hombres enamorados busca imitar los patrones de habla usados habitualmente por muchas personas de su época, Lo cual no es en absoluto una aprobación (tampoco una condena) de tales comportamientos; es solo un intento de replicarlos con autenticidad a través de los personajes de la historia”; aunque más que gracia, a mí me asusta el hecho de tener que poner algo tan obvio para que no pasarte la vida en el juzgado en los medios. Igual si no eres capaz de comprender algo como esto sin que te lo tengan que decir explícitamente no deberías de leer y tiene suficiente con ver el mundial de futbol. Hay cosas que no están hechas para todos, o igual es solo que no hay suficiente inteligencia para todos.

En fin, ¡Divertíos asaltando el castillo! (pero sin fuego que parece que no están las cosas para bromas con esto)

 

Lecturas

Apegos feroces - Vivian Gornick

Panza de burro - Andrea Abreu

Los reyes de la casa - Delphine de Vigan

Pícnic extraterrestre - Arkadi y Borís Strugatski

El ultimo septiembre - Elizabeth Bowen

En la Tierra somos fugazmente grandiosos - Ocean Voung

La edad del desconsuelo - Majes Smiley

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes - Tatiana Tibuleac

Hombres enamorados - Irvine Welsh