Si en mayo comentaba que era un poco raro que en un mes de mucho trabajo hubiera leído más de lo normal, ahora puedo confirmar que el factor que realmente aumenta mis lecturas mensuales son las visitas a Piles, especialmente si, como es el caso de este mes, las hago con poco o nada de trabajo. Como este mes he hecho dos visitas diferentes a Piles pues el número de lecturas puede, no, estoy seguro que haya alcanzado algún tipo de récord personal de lecturas mensuales pero, paso de mirarlo.
Es decir, que inevitablemente este post puede ser algo
largo; claro que como con pasa con todos los “puede”, especialmente con los de
las noticias, mas incluso con las climatológicas, igualmente puede que no, que
no sea largo (ni de coña, está claro que va a ser largo, avisados quedáis, no
se trata de un puede). La verdad es que no sé porque últimamente se dan tantas
noticias en condicional, para mí que una cosa pueda pasar o no pues no debería
convertirla en noticia ya que la mayoría de la población asumimos que las
noticias son hechos, no previsiones. Es algo que me resulta tan difícil de
digerir como esas noticias sobre leyes que se dan como aprobadas cuando la
noticia real es que solamente se presenta un proyecto de ley que probablemente
no sea aprobado, es decir que la noticia no va sobre la ley o una medida en
concreto por mucho que decirlo así sea más impactante, incluso políticamente
ventajoso, pero claramente equivoco transmitiendo la idea de que esa medida,
ley o novedad climatológica (puede que venga otra ola de calor) es un hecho
pese a que luego no lo sea (si, puede que exista vida extraterrestre pero
también puede que no; esto nunca debería de ser una noticia).
En fin, que esto – que, como yo, os estaréis preguntando – a
que viene; es una de esas cosas que
últimamente me ponen casi tan nervioso como que alguien me responda con un ‘si’
cuando le planteo una disyuntiva, la elección entre dos cosas sencillas (la pregunta
¿voy o vienes? No admite la respuesta si, de ninguna manera; las disyuntivas,
salvo casos muy concretos, no admiten esto) y ahora me estoy imaginando la
crisis nerviosas que debe sufrir un azafato/azafata al que gran parte del
pasaje le contesta si al tradicional ¿pollo o pasta?, que seguro
que tiene que corregir todo el reparto aleatorio que permite esa respuesta.
Sin más preámbulo ya que puede (seguro) que esto se alargue
vamos con las lecturas del mes que empiezan con un primer viaje a Piles, tras
haberme abastecido de lecturas en mi librería de referencia (si, una vez más:
Librería Méndez en la calle mayor) donde lamentablemente me compre Caja 808
que pensaba que podía ser una novela interesante sobre una pionera de la
organización industrial (una rama en cierta medida precursora de la robótica) y
una misteriosa caja que podría contener algún secreto importante (ya que ella
es un poco Kondo – lo que antes se llamaba anal – y guardaba todo en cajas
numeradas). Lamentablemente me ha parecido una tortura difícil de acabar sin
ningún interés. Así de sencillo. Si tiene esto que ciertamente es realista y
que creo que todas las generaciones sienten respecto a las siguientes y
viceversa en casi todos los campos de conocimiento: “¿Se ríen en realidad de
la juventud de los programadores? ¿O lo que les hace gracia es el hecho de que
sus caras de niño les permiten, a ellos, un par de hombres de mediana edad,
presentarse como viejos experimentados con algún tipo de autoridad? Pero es que
son viejos: en este mundo, tener cuarenta es ser viejo; no tener un dominio en
Blender, Topsolid o Teckler integrado en el sistema neuronal te coloca no solo
en la generación anterior, sino, algo mucho peor, en toda una categoría
evolutiva que las nuevas generaciones han relegado al olvido. ¿No es eso lo que
debería hacerles gracia? ¿Acaso los tipos como Phocan creen que están gestando
el futuro cunado no hacen más que sobrevivir a su propia obsolescencia?”; ya,
si eso, otro día hablamos de la (escasa) capacidad de entender la tecnología de
estas generaciones nativas digitales.
Como yo tengo una incultura enciclopédica pues no tenía ni
idea de que había existido ese Lyceum Club Femenino, fundado durante la
dictadura de Primo de Rivera a semejanza de, digamos, el tradicional casino de
pueblo, que as su vez es la burda reinterpretación española de los clubes
ingleses y que es el centro de El
Club de las modernas, club que pretende parecerse a dichos clubs
ingleses pero sin el elitismo y con
mucha más componente social (impulsando escuelas infantiles, algo previsible; o,
sorpréndete como crear un club de lecturas para ciegos desarrollando una de las
primera bibliotecas en Braille de España). En principio es una curiosidad
fascinante, como pasaba con el de Parabere, que podría dar lugar a un
buen libro, pero le pasa lo mismo: la historia real promete ser mucho más
fascinante que la historia contada. Una lástima.
Eso si, tiene cosas que yo no conocía como esa descripción
de la paradoja que sufrían las mujeres de la época (e incluso las actuales u
otros colectivos) a las que “se les negaba la instrucción y luego se las
culpaba de ignorancia” que en el libro de la que se toma esta cita
(curiosamente de Josefa Amar y Borbón, ni comentemos que poco elitista el apellido) al parecer “Recurrió
a ejemplos históricos, a la tradición clásica y a la autoridad de pensadores
antiguos para demostrar que, allí donde se les permitió aprender, las mujeres
igualaron o superaron a los hombres.”; algo a lo que, pese a desconocer el
libro citado y sus razones, no tengo nada que objetar y lo creo sinceramente.
También me ha hecho mucha ilusión encontrar una referencia (parcial e involuntaria, sin duda, ya que no
tiene nada que ver) a ese Ojos de corza Herida (un tema de La banda
del otro lado, una de las continuaciones casi desconocidas de Glutamato
Ye-Ye) cuando un personaje de otra escritora de la época “aclara que los
hombres se enamoran de las corzas: tan lleno como está el varón de
racionalidad, busca un alma irracional, animal, absurda y caprichosa que lo
complemente. Al hombre inteligente le repugna la mujer con talento: ahí eta la
explicación.”; algo ante lo que solo puedo declarar que sobre la base de
mis gustos en mujeres pues debo de ser completamente estúpido, o idiota como
dicen que soy mis conocidos. Pero, completamente, oye tu.
Mi frase favorita es esa forma de completar un clásico de la
época “es verdad que la sangre con letra entra, pero no con la del alumno,
sino con la del maestro.”; y mi descubrimiento favorito (podría hacerme el
culto y decir que ya lo sabia pero acabo de confesar mi estupidez) es eso de
que Emily Bronte publico Cumbres Borrascosas con un seudónimo
masculino (Ellis Bell, por si os interesa) que al parecer hizo que
algunos críticos pensaran que era de su hermana (que también publico Jane
Eyre bajo seudónimo masculino y familiar (Currer Bell, en este caso;
por lo que igual la teoría de la hermana pues no estaba tan desencaminada).
Tras esta lectura densa y cultureta pues pase a leer El
aguardiente bendito de Algot y Anna Stina que ya desde el titulo promete
ser una novela poco seria, o mejor dicho, sumamente entretenida. No defrauda y
es una simple comedia de enredo entre unos nobles con ideas rancias y de mal
carácter a los que todo le sale mal y por otra parte unos campesinos de buen
carácter, pero semi esclavizados, por el anterior a los que todo les sale bien.
Vamos una novela verdaderamente entretenida de leer mas propia de una tumbona o
hamaca con el cerebro medio apagado que de una lectura frente a una chimenea
con aguardiente en una noche lluviosa.
Aunque estoy seguro que se disfrutaría en ambos casos.
He de reconocer que me confunde un poco ese razonamiento en
contra del socialismo, más bien de la democracia en su totalidad, sobre la base
de “¿Qué pasaría si cualquier indigente pudiese participar en las
decisiones? Lo mínimo es que quien quiera cambiar las leyes sea capaz de leer
las que ya existen, ¿no?”;ya que en el mínimo si estoy de acuerdo, pero no
en lo de indigente.
Lo mismo me pasa con ese consejo médico de “El alcohol,
que casi todo el mundo disfrutaba, pero que la mayoría criticaba, había sido
considerado hacia un decenio como medicina. A las embarazadas se les aconsejaba
que bebiesen aguardiente y lamiesen sal para que el niño naciese sano y cuerdo.
Y también se consideraba bueno para la sordera y el cáncer.”, que estoy
seguro de que en lo relativo al aguardiente (ginebra en su caso) mi madre
siguió escrupulosamente en todos sus embarazos, aunque dudo más respecto a lo
de lamer sal, lo que explicaría porque los hermanos tenemos al menos una de las
dos cualidades (no todos la misma) que impulsa el consejo. Ya digo, tengo mis
dudas sobre el consejo (lo de la sordera y el cáncer tengo claro que no) como
las tengo sobre los beneficios del agua con radio (o directamente radioactiva)
que se publicitaba durante mucho tiempo como altamente beneficiosa para la
salud.
Ya digo, una novela excelente como lectura veraniega.
Las novelas de detectives japoneses (actuales) pues reúnen
dos de mis debilidades (no creo necesario aclarar cuales, ¿no?) así que La
mano que mueve los hilos era casi una obligación de compra. Como buena
novela japonesa pues la historia se va complicando y realmente los
comportamientos y relaciones son tan extravagantemente japoneses en algún caso,
y la parte detectivesca se va complicando paulatinamente por lo que toda la historia tiene su punto. Dicho esto,
he de advertiros de que no os la compréis, ni la empecéis a leer. ¿Por
qué? os preguntareis ¿Por qué si es
buena no leerla? Muy sencillo: la ultima frase del libro es “sigue en el
segundo volumen.”; algo que me ha parecido sencillamente inaceptable (ya
que no se avisa en ningún sitio) y me ha enfadado casi tanto como esas series
que hacia el final se complican solo para en lugar de resolver la historia, dejarte
completamente colgado. No me parece aceptable.
Encima hay cosas que me han gustado mucho ese “Yoshio no
supo que mas decir. No era muy hablador y en su mundo solo había dos tipos de
personas capaces de abrir su propio negocio: o parlanchines con el pico de oro
u hombres de pocas palabras. Los del primer grupo se decantaban a menudo por
tiendas de electrodomésticos, pequeños supermercados y otros establecimientos
en los que las ventas y las reparaciones iban de la mano. Los segundos, como
Yoshio, se ganaban la vida ofreciéndole al publico lo que ellos mismos
producían.”; que yo unilateralmente leo como unos son vendedores de coches
usados y otros productores (seguro que ya tenéis una idea de en qué grupo
considero estar); e incluso todavía más ese “¿Qué le había ocurrido a
Itagaki mientras tanto? ¿o el problema era que no le había ocurrido nada? Lo
recordaba funado Hope; pero en ese momento sostenía un Mild Seven Light entre
los dedos. El tabaco light parecía simbolizar su falta de entusiasmo y determinación.”;
ya que fumar light es casi tan buen indicador de la falta de esas cualidades
como beber cerveza sin alcohol (algo que sencillamente, por definición, no puede/debe
existir).
Pensaba que esta lecturas serían suficientes para mi vista a
Piles pero una vez más me quedé sin nada que leer antes de volver y tuve que
coger la Antología de Cuentos de Ficción Científica ya que parece que o
nadie lee nada en Piles o yo soy el único que deja lo que lee para el siguiente.
A este libro ya había recurrido otras veces que me pasaba esto pero ahora que lo
he terminado, creo que ya solo me queda por leer Decline and fall of the
Roman Empire (que de momento no me apetece nada), así que ya veremos la siguiente
visita.
Realmente lo más fascinante de este libro, editado en 1965
(el año de mi nacimiento todo sea dicho), no es que se deje leer razonablemente
bien (si bien es cierto que actualizar las traducciones lo mejoraría mucho) sino
que sorprende la actualidad (el parecido con temas actuales de la ciencia
ficción) que se apunta en esta ficción científica con tantos años de antigüedad.
Una de mis partes favoritas esta en el cuento A la
intemperie en el que “Habían apartado la lluvia de las ciudades porque
resultaba un despilfarro dejarla caer allí. Era mejor desviarla hacia donde
pudiera llenar un depósito, ablandar un desierto o apagar un fuego en un
bosque… “; algo que cada vez que me
pilla una tormenta en plena calle que me deja empapado me planteo, y que también
me planteo cuando no me pilla en la calle, en este caso no por el egoísmo de no
mojarme, sino por un uso racional de los recursos. También estoy seguro que,
aunque fuera técnicamente viable siempre habrá quien se opondrá con un “Todo
muy laudable, pensaba Oren; Pero no aceptaba semejante intromisión en la
naturaleza. Era un conservador, un chiflado antiprogresista.”; eso tampoco
ha cambiado salvo para peor.
Ya de vuelta en Madrid y siguiendo con el tema de los club
ingleses empiezo El misterio del Bellona Club, donde descubren en su
sillón habitual a un parroquiano del club muerto, en lugar de dormido bajo el
periódico como era habitual. Además de tener que descubrir al asesino en este
caso es importante identificar la hora de la defunción ya que de ello depende
quien hereda la fortuna (como en aquel famoso caso de un padre y una hija
millonarios que mueren en un accidente de avión y que dependiendo de quien haya
muerto antes pues cambian los herederos), lo que hace de ella una novela
entretenida, sin mas; salvo tal vez por algunas machistadas fascinantes
procedentes de frases tradicionales como
“es que tengo la ancestral idea de que en situaciones de crisis hay
que tratar a las mujeres como si fueran imbéciles. Supongo que es por tantos
siglos de «las mujeres y los niños primero. ¡Pobres!»; o en forma de
dialogo con este en el que ambas partes pue sorprenden:
“- A mí me saca de quicio ver lo grosera que es la gente
cuando se casa – dijo Wimsey -. Supongo que es inevitable. Que raras son las
mujeres. Da la impresión de que les importa mucho menos que un hombre sea fiel
y honrado (y estoy seguro de que tu hermano lo es), que que les abran la puerta
y les den las gracias. Lo he observado un montón de veces.
- Un hombre debería ser tan cortes después del matrimonio
como antes de casarse – proclamo Robert Fentiman con orgullo.
- Debería serlo, pero no es así. Seguramente existe
alguna razón que desconocemos – dijo Wimsey -. He preguntado a muchos hombres
(ya sabes que me gusta meterme en todo) y en general te contestan con un
gruñido y te dicen que sus esposas son personas sensatas y saben que las
quieren sin más. Pero no creo que una mujer llegue a ser sensata jamás, ni
siquiera tras una prolongada relación con su marido.
Los dos solteros negaron con la cabeza solemnemente.”
No sé, supongo que si hay una explicación para este dialogo
estará en la última frase (en que son solteros los que hablan) o no. Otro
puede.
También me gusta que se cite a Aristóteles con ese “que
siempre se debe preferir lo imposible probable a lo posible improbable”
(que contiene la misma falta de coherencia que la famosa variación de Sherlock
sobre lo posible y lo imposible).
Que no me convenciera mi siguiente lectura, Los ilegales,
es básicamente imputable a mí ya que al leer en la portada “la historia
nunca contada del programa de espionaje mas secreto de Rusia” asumí que se
trataba de una novela y no prácticamente de una tesis doctoral sobre los espías
rusos infiltrados en distintos países. Dicho esto, pues evidentemente como
novela es un truño y como tesis pues ni idea que mi nivel de conocimiento sobre
espionaje ruso esta en menos mucho.
Eso sí, me ha encantado leer algo similar a lo que mi padre
siempre decía sobre la importancia de llevarse casi mejor con las secretarias
de la gente importante que con los verdaderamente importantes (directores,
ministros, etc.) cuando “Wolf comprendió que las secretarias, en muchos
casos, tenían acceso a tanta información confidencial como sus superiores e
incluso más.”; algo que dará lugar a los tradicionales rollitos
espía/secretaria de muchas novelas y películas.
También es interesante esa reflexión sobre lo difícil que es
encontrar a espías para infiltrarlos en un país ya que “El KGB exigía lo
imposible a sus reclutas: un operativo debía ser inteligente, flexible y lo
bastante sofisticado para hacerse pasar por occidental y, al mismo tiempo,
contar con una firmeza ideológica que le permitirá ignorar incluso en la
intimidad del hogar los evidentes defectos de la sociedad soviética.” ;
algo incluso más difícil que la conciliación familiar de los espías, que
imagino ahora será un gran problema, al menos en los servicios de inteligencia
españoles.
Palahniuk es un escritor que a veces me gusta mucho
(creo que he leído todo lo que ha escrito) y otras sencillamente, aunque la
idea general de la novela sea interesante se excede y resulta agotador y
mosqueantemente pesado. Inducción por Shock esta en esta segunda
categoría. La idea de la novela es que los padres, tras someter a sus hijos a
diferentes test de capacidades, los venden para que una empresa los eduque,
bajo una disciplina completamente férrea y sin ninguna libertad, de forma que
se conviertan en los mejores de cada campo de forma que sean superricos y
famosos, y para ocultarlos pues fingen su suicido, por lo que uno de ellos
intenta descubrir sus orígenes. Esa es la trama y la tesis pues seria algo como
¿Qué elegirías para tus hijos: Libertad
o éxito económico y social? ¿Que estarías dispuesto a sacrificar o, más bien, a
que ellos sacrifiquen? .
Alguna vez me he preguntado qué haría yo si fuera padre,
como me comportaría en la educación de mis hijos y casi siempre, sobre la base
de que gran parte de los hijos acaban revelándose contra sus padres solo porque
sí, porque está en la naturaleza de la relación paterno filial, me he plateado
que igual debería educarles con mucha mano dura y en los peores ismos (p.e.
machismo, individualismo, nacionalismo, fascismo, etc.) para que así, en su rebelión, se volvieran
personas amantes de la libertad, compresivas, colaboradoras y en general buenas
personas por lo que puedo solidarizarme con esa familia a la que “Cuando
eras muy niña y la gente de Greener Pastures nos dijo que prometías mucho, nos
comprometimos a hacer de tu vida un infierno.”; claro que , en seguida, recuerdo
mi educación y como creo haber salido y esa idea se me borra de la cabeza y
vuelvo a que la mejor educación se basa en el ejemplo (al fin y al cabo la
imitación es otra constante del ser humano).
Como no la conocía os dejo esta cita que recoge el libro “Decía
Marcel Proust que la tarea del escritor consiste en situar al lector en un
mundo tan espantoso, un ámbito tan infernal y desdichado y caótico, que el
regreso al mundo real se experimente como una escapada al paraíso.”; con la
que, como lector, pues no estoy de acuerdo, pero, oye es Proust, el de la
madalena quien lo dice y puede que este sea el éxito tanto de los melodramas
como de las distopias.
Imaginaos una novela policiaca que ocurre en Islandia
escrita por una finlandesa, de cuarenta y tantos, que vive en Islandia desde
hace más de veinte años, y en la que los protagonistas, los investigadores, son
una islandesa y un finlandés de visita que casi todo el tiempo esta tejiendo
punto; y tendréis la idea general de Huellas en los fiordos. Vamos que
lo de resolver el asesinato es lo de menos y lo divertido, o curioso, del libro
es el carácter de los personajes (de finlandeses e islandeses) que al menos en
método de trabajo no parecen muy distintos de la idea general de nuestros
compatriotas en los métodos de trabajo “Habían actuado siguiendo el
tradicional método de trabajo islandés: no habían solicitado permisos, habían terminado de
forma apresurada y, después, habían dejado que el episodio se sumiera en las
tinieblas de la historia.”
Uno podría pensar que esto solo es aplicable al trabajo
policial y que como dice una de los protagonistas “A veces no se si
trabajamos en la policía o en gestión de residuos – dijo abrochándose el
cinturón -. No hacemos más que reciclar la misma mierda una y otra vez. Crees
que ya has cerrado un caso, pero, oh, sorpresa, te vuelve a caer encima en el
siguiente turno”; pero que yo creo se puede aplicar a casi todas los
ámbitos profesionales, incluso a los que de verdad trabajamos en gestión de
residuos.
Como curiosidad diferenciadora me ha llamado la atención que
“Todos los islandeses con numero de la seguridad social están listados en el
árbol genealógico digital del país, El libro de los islandeses, en el que
cualquier persona puede encontrar información sobre los padres y la relaciones
de parentesco de todos los islandeses. Si uno introduce su número de la
seguridad social, la pantalla muestra su árbol genealógico, remontándose hasta
el primer islandés.”; algo que me cuesta mucho, mucho, pero mucho creer ya
que dudo que los primeros noruegos que
llegaron, según Wikipedia en el año 874, tuvieran numero de la seguridad social
o que existiera seguridad social. Así que es posible que esto que más que un
factor diferenciador muestre otra característica común con los españoles: la
exageración . Eso sí, si tuviéramos aquí ese servicio, la de horas que me
hubiera ahorrado intentando ayudar a mi padre a que construyera el árbol
genealógico familiar (verdaderamente confuso y solo de una rama, la paterna) con
el primer ordenador que tuvimos en casa.
SI es diferente y fascinante el tema de los obituarios que
es costumbre que todos los conocidos del difunto escriban y manden a la prensa un
obiturario lo que hace que “En ocasiones, el anexo de los obituarios del
periódico se extendía durante veinte páginas, ya que se publicaban
absolutamente todos los textos recibidos, incluso los que podrían clasificarse
como chapuza literaria. La muerte era más poderosa que la gramática. Los
obituarios resaltaban la esencia de la islandicidad: la vida de cada persona
era digna de narración y cada narración era importante.”
Una vez mas el calor y la ausencia de sombra que posibilitaria
cruzar la puerta del Sol me obligo a cambiar mi librería de referencia por mi
librería sustituta (Librería In-Verso en Augusto Figueroa) que estoy en proceso
de intentar adoptar por proximidad, aunque se me esta resistiendo y todavía no
he encajado con la oferta que tienen. Esta es la razón por la que cogí Tinta
y sangre, que es de una de las ultimas premio nobel de la que ya había
leído una y me pareció lamentable, pero, oye, un premio nobel pues merece una
segunda oportunidad. Visto lo visto no se merece una tercera oportunidad por lo
que dejare sin leer su novela verdaderamente famosa, por lo menos hasta que me
olvide de estas dos pruebas.
Solo me ha parecido salvable esta idea: “No sabía que
alguna relaciones se pudren con el tiempo como agua estancada, que poco a poco
pudren incluso a las personas están sumergida en ella. No sabia que la
costumbre se convierte en dependencia, que surge la compasión por el otro que
se obsesiona, que el placer se desliza imperceptiblemente hacia la decepción,
mientras uno se obliga a creer que todo va desesperadamente bien…”; claro
que como contrapartida a esta idea interesante tiene esa incoherencia
matemática de “… en cuanto a la velocidad del viento, diría que es de unos
cien kilómetros por hora. Las partículas del aire que acabo de inhalar y
exhalara estarán a ocho kilómetros al sur dentro de una hora.”; que igual
es posible porque dudo que un viento de esa intensidad pues se mantenga
constante durante esa distancia, pero… de una cosa no se deduce la otra, sino
mas bien otra diferente.
Si de esta premio novel no me ha gustado ninguno de los dos libros
que he leído, justo lo contrario me ha pasado con la autora de Hooked,
que la que el libro anterior (Butter, que por fin han traducido al
español) me gustó mucho, tanto que al ver este en ingles pues decidí
comprármelo. Es lo que yo llamo una historia verdaderamente japonesa en la que
la protagonista acaba haciendo chantaje a otra de las protagonistas para que
sea su mejor amiga. Si, así mejores amigas a la fuerza, solo porque “What
Eriko wanted more than anything wasn’t friends per se, but to be seen as a
person who had friends.”; y bueno, pues las cosas, mira tú, pues no se
desarrollan como debe hacerlo una relación de amistad. Sorpresa, sorpresa.
Además de la idea general la verdad es que tiene grandes
frases como esa que debería hacernos reflexionar a todos de algunas respuestas
que damos ya que “Saying that you can’t be bothered is, in effect, saying
that you care about yourself most of all.”; o esa otra que me apunto para
cuando, inevitablemente me temo, vuelva a engordar que dice “I have gained
weight, but this is really my original size. I was restricting myself before and now I am
not.”
También es verdad que, aunque “The world is full of
information that you’re better off not knowing.” agrada encontrar
información de como cambiar de genero esa expresión tan española de “un
bosque de nabos” para referirse a una reunión/fiesta con solo tíos, ese “A
whole beehive full of Queens.”; o que te recuerden (si, es algo que, al
parecer ya sabía, o debía saber, porque al parecer Álvaro lo cuenta a menudo)
que “Ding-Dong! The
Witch is Dead.’ Hadn’t she heard somewhere that that song has been number one
in the UK charts after Margaret Thatcher had died?.”; que sí, que fue un hecho propio del sentido del
humor inglés.
También me ha encantado una de las ideas centrales,
adaptando el concepto de especie invasora a las personas con ese: “so much
bad stuff can happen when someone who’s lived in a certain place sets foot
outside and encounters people from a different culture for the first time.”;
que realmente veo más aplicable a esos cambios que les da por hacer a los
cincuentones malasañeros que de repente deciden irse a vivir al campo, como ya
he dicho otras veces nada bueno puede salir de eso.
Tras estas lecturas y con la previsión de otro viaje a Piles
me atreví (por necesidad) atravesar la puerta del Sol y llegar a mi Liberia de
referencia donde, cuando ya estaba pagando, encontré El curioso caso de Mary
Mallon, una reivindicación de la cocinera más infame de toda la historia (Mary
la finoidea) por Bourdain que obviamente tuve que comprar con la
excusa de regalárselo a mi hermana.
El libro no es especialmente bueno y lo mejor de todo el
libro es la introducción en la Bourdain se luce tanto con su clásica
descripción de los chefs como un colectivo espacial (unas veces reyes de un
reino único, otras piratas modernos y otras psicópatas natos) como aclarando la
necesidad de Mary (emigrante podre e inculta que solo sabe cocinar) para seguir
haciendo su trabajo (que otra cosa podía hacer si era lo único que sabía hacer
y tenía que vivir) especialmente cuando su fama parecía claramente exagerada y casi provocada
por una inquina/obsesión de una persona ya que “ el recuento total de víctimas
de Mary – a lo largo de su carrera, y eso según los cálculos de su más acérrimo
e inclemente perseguidor – ascendió a treinta y tres personas infectadas, con
solo tres muertes confirmadas.”; algo que no justifica el sobrenombre
asignada a Mary.
Coincido, por haber oído siempre algo parecido de mi padre
con que “uno se ve definido por su trabajo. El trabajo nos exime de nuestros
pecados, nos absuelve de nuestros excesos y de nuestras faltas.”; por mucho
que no este de moda decir algo así.
Así llegamos al nuevo libro, El sheriff reticente, de uno de mis
autores favoritos últimamente (Offutt, Chris) que a diferencia de sus
novelas anteriores (aun siendo continuación de otra) tiene más madera de
best-seller y recuerda casi a Baldacci o Connolly con
todos esos personajes que o son agentes especiales altamente entrenados o
pueden reunir un ejercito de ellos (algo que igual no es tan raro en la América
profunda, a donde vuelven muchos de los que se entrenan y luchan en las guerras
actuales).
Obviamente esta frase “Amaba las montañas. Amaba la vieja
camioneta de su abuelo. Amaba a los pájaros y las flores silvestres. Convino en
que era experto en amar cosas incapaces de corresponderle. A lo mejor era que
no sabía alentar mi conservar el amor.”; es algo que considero muy
aplicable a mucha gente que desenfoca su amor, preocupándose mas por sus
animales de compañía, o por la naturaleza, que por su congéneres de la que,
desgraciadamente, cada vez hay más.
Algo que tengo que recordar probar, aunque espero no tener
que hacerlo, es ese consejo de lenguaje no verbal, que a priori dudo sea
efectivo, de: “Mick centro su ojo izquierdo en el izquierdo de Jones, una
técnica empleada para reforzar la no agresión. Las personas furiosas que se
disponen a entrar en conflicto se miran fijamente al ojo derecho.”
Y por supuesto voy a probar ese juego de “le quito el
sonido a los anuncios y trato de imaginarme que intentan venderme. Ya no es tan
fácil como antes.”; que puede ser un juego tan divertido como el que hacíamos
hace años de intentar ser el primero en averiguar cual es la productora de las
películas viendo el logo inicial (solo para productoras independientes).
Obviamente como fumador pues no puedo dejar pasar esta frase
“eso me recuerda a lo que decía Babe Ruth cuando le criticaban por fumarse
un puro en público: No soy un atleta, soy un jugador de Beisbol.”; que me
hace acordarme de cuando Cruiff, siendo entrenador, fue criticado por (o igual
directamente le prohibieron) fumar y se paso a los chupa-chups (como si
fuera mas sano).
Otra gran novela es Crímenes decentes que es
un thriller que podríamos comparar con Grisham aunque mas metido en el
fango del mundo de los drogadictos y menos en el proceso judicial. Una
verdadera sorpresa con frases que podría decir Bogart como “no soy un
pesimista, es que trabajo en un lugar que tiene muy buenas vistas sobre un
mundo muy feo.”; que obviamente firmo en su totalidad, o como ese “estas
hablando de cometer el peor de los delitos – la estupidez – y correr un riego
innecesario.”; o esa descripción del personaje “Capaz de encajar el
carácter impredecible de la vida – y la certeza de la muerte – con una sorna
brutal, contraponiendo a todos los horrores de la existencia el único don
valioso que nos ha sido otorgado: la indiferencia.”, que no se si firmo
pero me gustaría (creo).
Por supuesto también tiene alguna más típica como “aunque
Joe creyera lo contario, el mundo estaba lleno de gente mejor que él.”, que
se nos aplica a todos por estadística básica; o esa variación más fina de las
moscas y la mierda que es “el consenso de las opiniones rara vez equivale a
la verdad.”
Sorpréndete también (no sé porque, pero me sorprende) encontrar referencias al dibujante de porno gay underground barcelonés (si, hablamos de Nazario; premio a la cultura popular para los que acertasteis) y al pleito que tuvo (y gano) con Lou Reed cuando en 1979 este le copio un dibujo para la portada de un disco suyo:
Mi siguiente lectura, Nido, se aparta notablemente de
las dos anteriores siendo una novela seria y reflexiva sobre como intentar
reconstruir una vida después de (o durante) un maltrato continuado, un maltrato
más psicológico que físico (lo que lo hace más difícil ya que no existen
evidencias físicas) que empieza cuando, entre otras cosas, la protagonista empieza una renuncia de parte de
su vida con ese “Convertí la maternidad en una religión. Una secta que
dejaba todo lo demás fuera.” y centrándose en la parte más difícil del
proceso, porque “una cosa es irte y otra muy distinta es no volver.”
Me ha parecido bastante buena, creíble con poco (o nada) de
sentimentalismo y su tono de humor como en ese “Las conversaciones entre su
madre y su tía eran como escuchar a dos actrices con guiones distintos. Tal vez
ni siquiera de la misma película.”
Además, me ha permitido añadir a mi base de datos de frases
incompletas, que cambian el significado de lo que todos recordamos, esta de “la palabra más importante del texto ha
quedado eliminada de la historia. Martin Luther King no dijo «tengo un sueño».
Dijo: «Todavía tengo un sueño». Dijo que, a pesar de todo, todavía soñaba con
una cosa.
Como ultima lectura en Piles tenía Indetectable que
previsiblemente iba a ser el best-seller (conceptualmente ya que no por
volumen) que iba a leer en este viaje ya que era una historia sobre la caza de
un científico soviético que crea un virus mortal e indetectable que tras la caída
de la unión soviética huye a Alemania y desaparece. Prometedor a priori,
aburrida y sin ritmo en la realidad.
Eso sí, que he enterado de un concepto geográfico que desconocía
que es la existencia de la Transcaucásica, o Cáucaso sur, que
comprende Armenia, Azerbaiyán y Georgia, que pese a saber esto pues tendría
dificultades en ubicar en un mapa.
Es en esta zona geográfica donde los que persiguen al
científico se aloja en un sitio que “Pero sintió que era el lugar apropiado
para el día que llevaban; ahí, en ese hotel olvidado, ya no les pasaría nada
más. Ahí habían dejado de pasar cosas veinte años atrás.”, algo parecido a
lo que te pasaría si pararas en un hotel en mitad de Castilla La Mancha (no, así
de la América profunda donde seguramente acabes asesinado por uno o más psicópatas)
Pues eso, si, solo he añadido esto de Castilla La Mancha
para recordaros que ¡Divertíos asaltando el castillo!
Lecturas
Caja 808 - Tom McCarthy
El Club de las modernas - Eva Cosculluela
El aguardiente bendito de Algot y Anna Stina - Jonas
Jonasson
La mano que mueve los hilos - Miyuki Miyabe
Antología de Cuentos de Ficción Científica - VVAA
El misterio del Bellona Club - Dorothy L. Sayers
Los ilegales - Shaun Walker
Inducción por shock - Chuck Palahniuk
Huellas en los fiordos - Satu Rämö
Tinta y sangre - Han Kang
Hooked - Asako Yusuki
El curioso caso de Mary Mallon -
Anthony Bourdain
El sheriff reticente - Chris Offutt
Crímenes decentes - Javier Melero
Nido - O'Donnell Roisin
Indetectable - Serguéi Lébedev
