jueves, 13 de agosto de 2026

Comentario de textos – julio 2026

Si en mayo comentaba que era un poco raro que en un mes de mucho trabajo hubiera leído más de lo normal, ahora puedo confirmar que el factor que realmente aumenta mis lecturas mensuales son las visitas a Piles, especialmente si, como es el caso de este mes, las hago con poco o nada de trabajo. Como este mes he hecho dos visitas diferentes a Piles pues el número de lecturas puede, no, estoy seguro que haya alcanzado algún tipo de récord personal de lecturas mensuales pero, paso de mirarlo.

Es decir, que inevitablemente este post puede ser algo largo; claro que como con pasa con todos los “puede”, especialmente con los de las noticias, mas incluso con las climatológicas, igualmente puede que no, que no sea largo (ni de coña, está claro que va a ser largo, avisados quedáis, no se trata de un puede). La verdad es que no sé porque últimamente se dan tantas noticias en condicional, para mí que una cosa pueda pasar o no pues no debería convertirla en noticia ya que la mayoría de la población asumimos que las noticias son hechos, no previsiones. Es algo que me resulta tan difícil de digerir como esas noticias sobre leyes que se dan como aprobadas cuando la noticia real es que solamente se presenta un proyecto de ley que probablemente no sea aprobado, es decir que la noticia no va sobre la ley o una medida en concreto por mucho que decirlo así sea más impactante, incluso políticamente ventajoso, pero claramente equivoco transmitiendo la idea de que esa medida, ley o novedad climatológica (puede que venga otra ola de calor) es un hecho pese a que luego no lo sea (si, puede que exista vida extraterrestre pero también puede que no; esto nunca debería de ser una noticia).

En fin, que esto – que, como yo, os estaréis preguntando – a que viene;  es una de esas cosas que últimamente me ponen casi tan nervioso como que alguien me responda con un ‘si’ cuando le planteo una disyuntiva, la elección entre dos cosas sencillas (la pregunta ¿voy o vienes? No admite la respuesta si, de ninguna manera; las disyuntivas, salvo casos muy concretos, no admiten esto) y ahora me estoy imaginando la crisis nerviosas que debe sufrir un azafato/azafata al que gran parte del pasaje le contesta si al tradicional ¿pollo o pasta?, que seguro que tiene que corregir todo el reparto aleatorio que permite esa respuesta.

Sin más preámbulo ya que puede (seguro) que esto se alargue vamos con las lecturas del mes que empiezan con un primer viaje a Piles, tras haberme abastecido de lecturas en mi librería de referencia (si, una vez más: Librería Méndez en la calle mayor) donde lamentablemente me compre Caja 808 que pensaba que podía ser una novela interesante sobre una pionera de la organización industrial (una rama en cierta medida precursora de la robótica) y una misteriosa caja que podría contener algún secreto importante (ya que ella es un poco Kondo – lo que antes se llamaba anal – y guardaba todo en cajas numeradas). Lamentablemente me ha parecido una tortura difícil de acabar sin ningún interés. Así de sencillo. Si tiene esto que ciertamente es realista y que creo que todas las generaciones sienten respecto a las siguientes y viceversa en casi todos los campos de conocimiento: “¿Se ríen en realidad de la juventud de los programadores? ¿O lo que les hace gracia es el hecho de que sus caras de niño les permiten, a ellos, un par de hombres de mediana edad, presentarse como viejos experimentados con algún tipo de autoridad? Pero es que son viejos: en este mundo, tener cuarenta es ser viejo; no tener un dominio en Blender, Topsolid o Teckler integrado en el sistema neuronal te coloca no solo en la generación anterior, sino, algo mucho peor, en toda una categoría evolutiva que las nuevas generaciones han relegado al olvido. ¿No es eso lo que debería hacerles gracia? ¿Acaso los tipos como Phocan creen que están gestando el futuro cunado no hacen más que sobrevivir a su propia obsolescencia?”; ya, si eso, otro día hablamos de la (escasa) capacidad de entender la tecnología de estas generaciones nativas digitales.

Como yo tengo una incultura enciclopédica pues no tenía ni idea de que había existido ese Lyceum Club Femenino, fundado durante la dictadura de Primo de Rivera a semejanza de, digamos, el tradicional casino de pueblo, que as su vez es la burda reinterpretación española de los clubes ingleses y que es el centro de  El Club de las modernas, club que pretende parecerse a dichos clubs ingleses  pero sin el elitismo y con mucha más componente social (impulsando escuelas infantiles, algo previsible; o, sorpréndete como crear un club de lecturas para ciegos desarrollando una de las primera bibliotecas en Braille de España). En principio es una curiosidad fascinante, como pasaba con el de Parabere, que podría dar lugar a un buen libro, pero le pasa lo mismo: la historia real promete ser mucho más fascinante que la historia contada. Una lástima.

Eso si, tiene cosas que yo no conocía como esa descripción de la paradoja que sufrían las mujeres de la época (e incluso las actuales u otros colectivos) a las que “se les negaba la instrucción y luego se las culpaba de ignorancia” que en el libro de la que se toma esta cita (curiosamente de Josefa Amar y Borbón, ni comentemos  que poco elitista el apellido) al parecer “Recurrió a ejemplos históricos, a la tradición clásica y a la autoridad de pensadores antiguos para demostrar que, allí donde se les permitió aprender, las mujeres igualaron o superaron a los hombres.”; algo a lo que, pese a desconocer el libro citado y sus razones, no tengo nada que objetar y lo creo sinceramente.

También me ha hecho mucha ilusión encontrar una referencia  (parcial e involuntaria, sin duda, ya que no tiene nada que ver) a ese Ojos de corza Herida (un tema de La banda del otro lado, una de las continuaciones casi desconocidas de Glutamato Ye-Ye) cuando un personaje de otra escritora de la época “aclara que los hombres se enamoran de las corzas: tan lleno como está el varón de racionalidad, busca un alma irracional, animal, absurda y caprichosa que lo complemente. Al hombre inteligente le repugna la mujer con talento: ahí eta la explicación.”; algo ante lo que solo puedo declarar que sobre la base de mis gustos en mujeres pues debo de ser completamente estúpido, o idiota como dicen que soy mis conocidos. Pero, completamente, oye tu.

Mi frase favorita es esa forma de completar un clásico de la época “es verdad que la sangre con letra entra, pero no con la del alumno, sino con la del maestro.”; y mi descubrimiento favorito (podría hacerme el culto y decir que ya lo sabia pero acabo de confesar mi estupidez) es eso de que Emily Bronte publico Cumbres Borrascosas con un seudónimo masculino (Ellis Bell, por si os interesa) que al parecer hizo que algunos críticos pensaran que era de su hermana (que también publico Jane Eyre bajo seudónimo masculino y familiar (Currer Bell, en este caso; por lo que igual la teoría de la hermana pues no estaba tan desencaminada).

Tras esta lectura densa y cultureta pues pase a leer El aguardiente bendito de Algot y Anna Stina que ya desde el titulo promete ser una novela poco seria, o mejor dicho, sumamente entretenida. No defrauda y es una simple comedia de enredo entre unos nobles con ideas rancias y de mal carácter a los que todo le sale mal y por otra parte unos campesinos de buen carácter, pero semi esclavizados, por el anterior a los que todo les sale bien. Vamos una novela verdaderamente entretenida de leer mas propia de una tumbona o hamaca con el cerebro medio apagado que de una lectura frente a una chimenea con aguardiente  en una noche lluviosa. Aunque estoy seguro que se disfrutaría en ambos casos.

He de reconocer que me confunde un poco ese razonamiento en contra del socialismo, más bien de la democracia en su totalidad, sobre la base de “¿Qué pasaría si cualquier indigente pudiese participar en las decisiones? Lo mínimo es que quien quiera cambiar las leyes sea capaz de leer las que ya existen, ¿no?”;ya que en el mínimo si estoy de acuerdo, pero no en lo de indigente.

Lo mismo me pasa con ese consejo médico de “El alcohol, que casi todo el mundo disfrutaba, pero que la mayoría criticaba, había sido considerado hacia un decenio como medicina. A las embarazadas se les aconsejaba que bebiesen aguardiente y lamiesen sal para que el niño naciese sano y cuerdo. Y también se consideraba bueno para la sordera y el cáncer.”, que estoy seguro de que en lo relativo al aguardiente (ginebra en su caso) mi madre siguió escrupulosamente en todos sus embarazos, aunque dudo más respecto a lo de lamer sal, lo que explicaría porque los hermanos tenemos al menos una de las dos cualidades (no todos la misma) que impulsa el consejo. Ya digo, tengo mis dudas sobre el consejo (lo de la sordera y el cáncer tengo claro que no) como las tengo sobre los beneficios del agua con radio (o directamente radioactiva) que se publicitaba durante mucho tiempo como altamente beneficiosa para la salud.

Ya digo, una novela excelente como lectura veraniega.

Las novelas de detectives japoneses (actuales) pues reúnen dos de mis debilidades (no creo necesario aclarar cuales, ¿no?) así que La mano que mueve los hilos era casi una obligación de compra. Como buena novela japonesa pues la historia se va complicando y realmente los comportamientos y relaciones son tan extravagantemente japoneses en algún caso, y la parte detectivesca se va complicando paulatinamente por lo que  toda la historia tiene su punto. Dicho esto, he de advertiros de que no os la compréis, ni la empecéis a leer. ¿Por qué?  os preguntareis ¿Por qué si es buena no leerla? Muy sencillo: la ultima frase del libro es “sigue en el segundo volumen.”; algo que me ha parecido sencillamente inaceptable (ya que no se avisa en ningún sitio) y me ha enfadado casi tanto como esas series que hacia el final se complican solo para en lugar de resolver la historia, dejarte completamente colgado. No me parece aceptable.

Encima hay cosas que me han gustado mucho ese “Yoshio no supo que mas decir. No era muy hablador y en su mundo solo había dos tipos de personas capaces de abrir su propio negocio: o parlanchines con el pico de oro u hombres de pocas palabras. Los del primer grupo se decantaban a menudo por tiendas de electrodomésticos, pequeños supermercados y otros establecimientos en los que las ventas y las reparaciones iban de la mano. Los segundos, como Yoshio, se ganaban la vida ofreciéndole al publico lo que ellos mismos producían.”; que yo unilateralmente leo como unos son vendedores de coches usados y otros productores (seguro que ya tenéis una idea de en qué grupo considero estar); e incluso todavía más ese “¿Qué le había ocurrido a Itagaki mientras tanto? ¿o el problema era que no le había ocurrido nada? Lo recordaba funado Hope; pero en ese momento sostenía un Mild Seven Light entre los dedos. El tabaco light parecía simbolizar su falta de entusiasmo y determinación.”; ya que fumar light es casi tan buen indicador de la falta de esas cualidades como beber cerveza sin alcohol (algo que sencillamente, por definición, no puede/debe existir).

Pensaba que esta lecturas serían suficientes para mi vista a Piles pero una vez más me quedé sin nada que leer antes de volver y tuve que coger la Antología de Cuentos de Ficción Científica ya que parece que o nadie lee nada en Piles o yo soy el único que deja lo que lee para el siguiente. A este libro ya había recurrido otras veces que me pasaba esto pero ahora que lo he terminado, creo que ya solo me queda por leer Decline and fall of the Roman Empire (que de momento no me apetece nada), así que ya veremos la siguiente visita.

Realmente lo más fascinante de este libro, editado en 1965 (el año de mi nacimiento todo sea dicho), no es que se deje leer razonablemente bien (si bien es cierto que actualizar las traducciones lo mejoraría mucho) sino que sorprende la actualidad (el parecido con temas actuales de la ciencia ficción) que se apunta en esta ficción científica con tantos años de antigüedad.

Una de mis partes favoritas esta en el cuento A la intemperie en el que “Habían apartado la lluvia de las ciudades porque resultaba un despilfarro dejarla caer allí. Era mejor desviarla hacia donde pudiera llenar un depósito, ablandar un desierto o apagar un fuego en un bosque…  ; algo que cada vez que me pilla una tormenta en plena calle que me deja empapado me planteo, y que también me planteo cuando no me pilla en la calle, en este caso no por el egoísmo de no mojarme, sino por un uso racional de los recursos. También estoy seguro que, aunque fuera técnicamente viable siempre habrá quien se opondrá con un “Todo muy laudable, pensaba Oren; Pero no aceptaba semejante intromisión en la naturaleza. Era un conservador, un chiflado antiprogresista.”; eso tampoco ha cambiado salvo para peor.

Ya de vuelta en Madrid y siguiendo con el tema de los club ingleses empiezo El misterio del Bellona Club, donde descubren en su sillón habitual a un parroquiano del club muerto, en lugar de dormido bajo el periódico como era habitual. Además de tener que descubrir al asesino en este caso es importante identificar la hora de la defunción ya que de ello depende quien hereda la fortuna (como en aquel famoso caso de un padre y una hija millonarios que mueren en un accidente de avión y que dependiendo de quien haya muerto antes pues cambian los herederos), lo que hace de ella una novela entretenida, sin mas; salvo tal vez por algunas machistadas fascinantes procedentes de frases tradicionales como  “es que tengo la ancestral idea de que en situaciones de crisis hay que tratar a las mujeres como si fueran imbéciles. Supongo que es por tantos siglos de «las mujeres y los niños primero. ¡Pobres!»; o en forma de dialogo con este en el que ambas partes pue sorprenden:

“- A mí me saca de quicio ver lo grosera que es la gente cuando se casa – dijo Wimsey -. Supongo que es inevitable. Que raras son las mujeres. Da la impresión de que les importa mucho menos que un hombre sea fiel y honrado (y estoy seguro de que tu hermano lo es), que que les abran la puerta y les den las gracias. Lo he observado un montón de veces.

- Un hombre debería ser tan cortes después del matrimonio como antes de casarse – proclamo Robert Fentiman con orgullo.

- Debería serlo, pero no es así. Seguramente existe alguna razón que desconocemos – dijo Wimsey -. He preguntado a muchos hombres (ya sabes que me gusta meterme en todo) y en general te contestan con un gruñido y te dicen que sus esposas son personas sensatas y saben que las quieren sin más. Pero no creo que una mujer llegue a ser sensata jamás, ni siquiera tras una prolongada relación con su marido.

Los dos solteros negaron con la cabeza solemnemente.”

No sé, supongo que si hay una explicación para este dialogo estará en la última frase (en que son solteros los que hablan) o no. Otro puede.

También me gusta que se cite a Aristóteles con ese “que siempre se debe preferir lo imposible probable a lo posible improbable” (que contiene la misma falta de coherencia que la famosa variación de Sherlock sobre lo posible y lo imposible).

Que no me convenciera mi siguiente lectura, Los ilegales, es básicamente imputable a mí ya que al leer en la portada “la historia nunca contada del programa de espionaje mas secreto de Rusia” asumí que se trataba de una novela y no prácticamente de una tesis doctoral sobre los espías rusos infiltrados en distintos países. Dicho esto, pues evidentemente como novela es un truño y como tesis pues ni idea que mi nivel de conocimiento sobre espionaje ruso esta en menos mucho.

Eso sí, me ha encantado leer algo similar a lo que mi padre siempre decía sobre la importancia de llevarse casi mejor con las secretarias de la gente importante que con los verdaderamente importantes (directores, ministros, etc.) cuando “Wolf comprendió que las secretarias, en muchos casos, tenían acceso a tanta información confidencial como sus superiores e incluso más.”; algo que dará lugar a los tradicionales rollitos espía/secretaria de muchas novelas y películas.

También es interesante esa reflexión sobre lo difícil que es encontrar a espías para infiltrarlos en un país ya que “El KGB exigía lo imposible a sus reclutas: un operativo debía ser inteligente, flexible y lo bastante sofisticado para hacerse pasar por occidental y, al mismo tiempo, contar con una firmeza ideológica que le permitirá ignorar incluso en la intimidad del hogar los evidentes defectos de la sociedad soviética.” ; algo incluso más difícil que la conciliación familiar de los espías, que imagino ahora será un gran problema, al menos en los servicios de inteligencia españoles.

Palahniuk es un escritor que a veces me gusta mucho (creo que he leído todo lo que ha escrito) y otras sencillamente, aunque la idea general de la novela sea interesante se excede y resulta agotador y mosqueantemente pesado. Inducción por Shock esta en esta segunda categoría. La idea de la novela es que los padres, tras someter a sus hijos a diferentes test de capacidades, los venden para que una empresa los eduque, bajo una disciplina completamente férrea y sin ninguna libertad, de forma que se conviertan en los mejores de cada campo de forma que sean superricos y famosos, y para ocultarlos pues fingen su suicido, por lo que uno de ellos intenta descubrir sus orígenes. Esa es la trama y la tesis pues seria algo como  ¿Qué elegirías para tus hijos: Libertad o éxito económico y social? ¿Que estarías dispuesto a sacrificar o, más bien, a que ellos sacrifiquen? .

Alguna vez me he preguntado qué haría yo si fuera padre, como me comportaría en la educación de mis hijos y casi siempre, sobre la base de que gran parte de los hijos acaban revelándose contra sus padres solo porque sí, porque está en la naturaleza de la relación paterno filial, me he plateado que igual debería educarles con mucha mano dura y en los peores ismos (p.e. machismo, individualismo, nacionalismo, fascismo, etc.)  para que así, en su rebelión, se volvieran personas amantes de la libertad, compresivas, colaboradoras y en general buenas personas por lo que puedo solidarizarme con esa familia a la que “Cuando eras muy niña y la gente de Greener Pastures nos dijo que prometías mucho, nos comprometimos a hacer de tu vida un infierno.”; claro que , en seguida, recuerdo mi educación y como creo haber salido y esa idea se me borra de la cabeza y vuelvo a que la mejor educación se basa en el ejemplo (al fin y al cabo la imitación es otra constante del ser humano).

Como no la conocía os dejo esta cita que recoge el libro “Decía Marcel Proust que la tarea del escritor consiste en situar al lector en un mundo tan espantoso, un ámbito tan infernal y desdichado y caótico, que el regreso al mundo real se experimente como una escapada al paraíso.”; con la que, como lector, pues no estoy de acuerdo, pero, oye es Proust, el de la madalena quien lo dice y puede que este sea el éxito tanto de los melodramas como de las distopias.

Imaginaos una novela policiaca que ocurre en Islandia escrita por una finlandesa, de cuarenta y tantos, que vive en Islandia desde hace más de veinte años, y en la que los protagonistas, los investigadores, son una islandesa y un finlandés de visita que casi todo el tiempo esta tejiendo punto; y tendréis la idea general de Huellas en los fiordos. Vamos que lo de resolver el asesinato es lo de menos y lo divertido, o curioso, del libro es el carácter de los personajes (de finlandeses e islandeses) que al menos en método de trabajo no parecen muy distintos de la idea general de nuestros compatriotas en los métodos de trabajo “Habían actuado siguiendo el tradicional método de trabajo islandés: no habían  solicitado permisos, habían terminado de forma apresurada y, después, habían dejado que el episodio se sumiera en las tinieblas de la historia.”

Uno podría pensar que esto solo es aplicable al trabajo policial y que como dice una de los protagonistas “A veces no se si trabajamos en la policía o en gestión de residuos – dijo abrochándose el cinturón -. No hacemos más que reciclar la misma mierda una y otra vez. Crees que ya has cerrado un caso, pero, oh, sorpresa, te vuelve a caer encima en el siguiente turno”; pero que yo creo se puede aplicar a casi todas los ámbitos profesionales, incluso a los que de verdad trabajamos en gestión de residuos.

Como curiosidad diferenciadora me ha llamado la atención que “Todos los islandeses con numero de la seguridad social están listados en el árbol genealógico digital del país, El libro de los islandeses, en el que cualquier persona puede encontrar información sobre los padres y la relaciones de parentesco de todos los islandeses. Si uno introduce su número de la seguridad social, la pantalla muestra su árbol genealógico, remontándose hasta el primer islandés.”; algo que me cuesta mucho, mucho, pero mucho creer ya que dudo que los primeros  noruegos que llegaron, según Wikipedia en el año 874, tuvieran numero de la seguridad social o que existiera seguridad social. Así que es posible que esto que más que un factor diferenciador muestre otra característica común con los españoles: la exageración . Eso sí, si tuviéramos aquí ese servicio, la de horas que me hubiera ahorrado intentando ayudar a mi padre a que construyera el árbol genealógico familiar (verdaderamente confuso y solo de una rama, la paterna) con el primer ordenador que tuvimos en casa.

SI es diferente y fascinante el tema de los obituarios que es costumbre que todos los conocidos del difunto escriban y manden a la prensa un obiturario lo que hace que “En ocasiones, el anexo de los obituarios del periódico se extendía durante veinte páginas, ya que se publicaban absolutamente todos los textos recibidos, incluso los que podrían clasificarse como chapuza literaria. La muerte era más poderosa que la gramática. Los obituarios resaltaban la esencia de la islandicidad: la vida de cada persona era digna de narración y cada narración era importante.”

Una vez mas el calor y la ausencia de sombra que posibilitaria cruzar la puerta del Sol me obligo a cambiar mi librería de referencia por mi librería sustituta (Librería In-Verso en Augusto Figueroa) que estoy en proceso de intentar adoptar por proximidad, aunque se me esta resistiendo y todavía no he encajado con la oferta que tienen. Esta es la razón por la que cogí Tinta y sangre, que es de una de las ultimas premio nobel de la que ya había leído una y me pareció lamentable, pero, oye, un premio nobel pues merece una segunda oportunidad. Visto lo visto no se merece una tercera oportunidad por lo que dejare sin leer su novela verdaderamente famosa, por lo menos hasta que me olvide de estas dos pruebas.

Solo me ha parecido salvable esta idea: “No sabía que alguna relaciones se pudren con el tiempo como agua estancada, que poco a poco pudren incluso a las personas están sumergida en ella. No sabia que la costumbre se convierte en dependencia, que surge la compasión por el otro que se obsesiona, que el placer se desliza imperceptiblemente hacia la decepción, mientras uno se obliga a creer que todo va desesperadamente bien…”; claro que como contrapartida a esta idea interesante tiene esa incoherencia matemática de “… en cuanto a la velocidad del viento, diría que es de unos cien kilómetros por hora. Las partículas del aire que acabo de inhalar y exhalara estarán a ocho kilómetros al sur dentro de una hora.”; que igual es posible porque dudo que un viento de esa intensidad pues se mantenga constante durante esa distancia, pero… de una cosa no se deduce la otra, sino mas bien otra diferente.

Si de esta premio novel no me ha gustado ninguno de los dos libros que he leído, justo lo contrario me ha pasado con la autora de Hooked, que la que el libro anterior (Butter, que por fin han traducido al español) me gustó mucho, tanto que al ver este en ingles pues decidí comprármelo. Es lo que yo llamo una historia verdaderamente japonesa en la que la protagonista acaba haciendo chantaje a otra de las protagonistas para que sea su mejor amiga. Si, así mejores amigas a la fuerza, solo porque “What Eriko wanted more than anything wasn’t friends per se, but to be seen as a person who had friends.”; y bueno, pues las cosas, mira tú, pues no se desarrollan como debe hacerlo una relación de amistad. Sorpresa, sorpresa.

Además de la idea general la verdad es que tiene grandes frases como esa que debería hacernos reflexionar a todos de algunas respuestas que damos ya que “Saying that you can’t be bothered is, in effect, saying that you care about yourself most of all.”; o esa otra que me apunto para cuando, inevitablemente me temo, vuelva a engordar que dice “I have gained weight, but this is really my original size. I was restricting myself before and now I am not.”

También es verdad que, aunque “The world is full of information that you’re better off not knowing.” agrada encontrar información de como cambiar de genero esa expresión tan española de “un bosque de nabos” para referirse a una reunión/fiesta con solo tíos, ese “A whole beehive full of Queens.”; o que te recuerden (si, es algo que, al parecer ya sabía, o debía saber, porque al parecer Álvaro lo cuenta a menudo) que “Ding-Dong! The Witch is Dead.’ Hadn’t she heard somewhere that that song has been number one in the UK charts after Margaret Thatcher had died?.”; que sí, que fue un hecho propio del sentido del humor inglés.

También me ha encantado una de las ideas centrales, adaptando el concepto de especie invasora a las personas con ese: “so much bad stuff can happen when someone who’s lived in a certain place sets foot outside and encounters people from a different culture for the first time.”; que realmente veo más aplicable a esos cambios que les da por hacer a los cincuentones malasañeros que de repente deciden irse a vivir al campo, como ya he dicho otras veces nada bueno puede salir de eso.

Tras estas lecturas y con la previsión de otro viaje a Piles me atreví (por necesidad) atravesar la puerta del Sol y llegar a mi Liberia de referencia donde, cuando ya estaba pagando, encontré El curioso caso de Mary Mallon, una reivindicación de la cocinera más infame de toda la historia (Mary la finoidea) por Bourdain que obviamente tuve que comprar con la excusa de regalárselo a mi hermana.

El libro no es especialmente bueno y lo mejor de todo el libro es la introducción en la Bourdain se luce tanto con su clásica descripción de los chefs como un colectivo espacial (unas veces reyes de un reino único, otras piratas modernos y otras psicópatas natos) como aclarando la necesidad de Mary (emigrante podre e inculta que solo sabe cocinar) para seguir haciendo su trabajo (que otra cosa podía hacer si era lo único que sabía hacer y tenía que vivir) especialmente cuando su fama  parecía claramente exagerada y casi provocada por una inquina/obsesión de una persona ya que “ el recuento total de víctimas de Mary – a lo largo de su carrera, y eso según los cálculos de su más acérrimo e inclemente perseguidor – ascendió a treinta y tres personas infectadas, con solo tres muertes confirmadas.”; algo que no justifica el sobrenombre asignada a Mary.

Coincido, por haber oído siempre algo parecido de mi padre con que “uno se ve definido por su trabajo. El trabajo nos exime de nuestros pecados, nos absuelve de nuestros excesos y de nuestras faltas.”; por mucho que no este de moda decir algo así.

Así llegamos al nuevo libro,  El sheriff reticente, de uno de mis autores favoritos últimamente (Offutt, Chris) que a diferencia de sus novelas anteriores (aun siendo continuación de otra) tiene más madera de best-seller y recuerda casi a Baldacci o Connolly con todos esos personajes que o son agentes especiales altamente entrenados o pueden reunir un ejercito de ellos (algo que igual no es tan raro en la América profunda, a donde vuelven muchos de los que se entrenan y luchan en las guerras actuales).

Obviamente esta frase “Amaba las montañas. Amaba la vieja camioneta de su abuelo. Amaba a los pájaros y las flores silvestres. Convino en que era experto en amar cosas incapaces de corresponderle. A lo mejor era que no sabía alentar mi conservar el amor.”; es algo que considero muy aplicable a mucha gente que desenfoca su amor, preocupándose mas por sus animales de compañía, o por la naturaleza, que por su congéneres de la que, desgraciadamente, cada vez hay más.

Algo que tengo que recordar probar, aunque espero no tener que hacerlo, es ese consejo de lenguaje no verbal, que a priori dudo sea efectivo, de: “Mick centro su ojo izquierdo en el izquierdo de Jones, una técnica empleada para reforzar la no agresión. Las personas furiosas que se disponen a entrar en conflicto se miran fijamente al ojo derecho.”

Y por supuesto voy a probar ese juego de “le quito el sonido a los anuncios y trato de imaginarme que intentan venderme. Ya no es tan fácil como antes.”; que puede ser un juego tan divertido como el que hacíamos hace años de intentar ser el primero en averiguar cual es la productora de las películas viendo el logo inicial (solo para productoras independientes).

Obviamente como fumador pues no puedo dejar pasar esta frase “eso me recuerda a lo que decía Babe Ruth cuando le criticaban por fumarse un puro en público: No soy un atleta, soy un jugador de Beisbol.”; que me hace acordarme de cuando Cruiff, siendo entrenador, fue criticado por (o igual directamente le prohibieron) fumar y se paso a los chupa-chups (como si fuera mas sano).

Otra gran novela es Crímenes decentes que es un thriller que podríamos comparar con Grisham aunque mas metido en el fango del mundo de los drogadictos y menos en el proceso judicial. Una verdadera sorpresa con frases que podría decir Bogart como “no soy un pesimista, es que trabajo en un lugar que tiene muy buenas vistas sobre un mundo muy feo.”; que obviamente  firmo en su totalidad, o como ese “estas hablando de cometer el peor de los delitos – la estupidez – y correr un riego innecesario.”; o esa descripción del personaje “Capaz de encajar el carácter impredecible de la vida – y la certeza de la muerte – con una sorna brutal, contraponiendo a todos los horrores de la existencia el único don valioso que nos ha sido otorgado: la indiferencia.”, que no se si firmo pero me gustaría (creo).

Por supuesto también tiene alguna más típica como “aunque Joe creyera lo contario, el mundo estaba lleno de gente mejor que él.”, que se nos aplica a todos por estadística básica; o esa variación más fina de las moscas y la mierda que es “el consenso de las opiniones rara vez equivale a la verdad.”

Sorpréndete también (no sé porque, pero me sorprende) encontrar referencias al dibujante de porno gay underground barcelonés (si, hablamos de Nazario; premio a la cultura popular para los que acertasteis) y al pleito que tuvo (y gano) con Lou Reed cuando en 1979 este le copio un dibujo para la portada de un disco suyo:


Mi siguiente lectura, Nido, se aparta notablemente de las dos anteriores siendo una novela seria y reflexiva sobre como intentar reconstruir una vida después de (o durante) un maltrato continuado, un maltrato más psicológico que físico (lo que lo hace más difícil ya que no existen evidencias físicas) que empieza cuando, entre otras cosas, la  protagonista empieza una renuncia de parte de su vida con ese “Convertí la maternidad en una religión. Una secta que dejaba todo lo demás fuera.” y centrándose en la parte más difícil del proceso, porque “una cosa es irte y otra muy distinta es no volver.”

Me ha parecido bastante buena, creíble con poco (o nada) de sentimentalismo y su tono de humor como en ese “Las conversaciones entre su madre y su tía eran como escuchar a dos actrices con guiones distintos. Tal vez ni siquiera de la misma película.”

Además, me ha permitido añadir a mi base de datos de frases incompletas, que cambian el significado de lo que todos recordamos, esta  de “la palabra más importante del texto ha quedado eliminada de la historia. Martin Luther King no dijo «tengo un sueño». Dijo: «Todavía tengo un sueño». Dijo que, a pesar de todo, todavía soñaba con una cosa.

Como ultima lectura en Piles tenía Indetectable que previsiblemente iba a ser el best-seller (conceptualmente ya que no por volumen) que iba a leer en este viaje ya que era una historia sobre la caza de un científico soviético que crea un virus mortal e indetectable que tras la caída de la unión soviética huye a Alemania y desaparece. Prometedor a priori, aburrida y sin ritmo en la realidad.

Eso sí, que he enterado de un concepto geográfico que desconocía que es la existencia de la Transcaucásica, o Cáucaso sur, que comprende Armenia, Azerbaiyán y Georgia, que pese a saber esto pues tendría dificultades en ubicar en un mapa.

Es en esta zona geográfica donde los que persiguen al científico se aloja en un sitio que “Pero sintió que era el lugar apropiado para el día que llevaban; ahí, en ese hotel olvidado, ya no les pasaría nada más. Ahí habían dejado de pasar cosas veinte años atrás.”, algo parecido a lo que te pasaría si pararas en un hotel en mitad de Castilla La Mancha (no, así de la América profunda donde seguramente acabes asesinado por uno o más psicópatas)

Pues eso, si, solo he añadido esto de Castilla La Mancha para recordaros que ¡Divertíos asaltando el castillo!

 

Lecturas

Caja 808 - Tom McCarthy

El Club de las modernas - Eva Cosculluela

El aguardiente bendito de Algot y Anna Stina - Jonas Jonasson

La mano que mueve los hilos - Miyuki Miyabe

Antología de Cuentos de Ficción Científica - VVAA

El misterio del Bellona Club - Dorothy L. Sayers

Los ilegales - Shaun Walker

Inducción por shock - Chuck Palahniuk

Huellas en los fiordos - Satu Rämö

Tinta y sangre - Han Kang

Hooked - Asako Yusuki

El curioso caso de Mary Mallon - Anthony Bourdain

El sheriff reticente - Chris Offutt

Crímenes decentes - Javier Melero

Nido - O'Donnell Roisin

Indetectable - Serguéi Lébedev

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