lunes, 28 de abril de 2014

Controlando accesos (1986-2014)

En breve, cuando el ayuntamiento tenga a bien convocar un examen de renovación, yo me

retiro como controlador de accesos, bueno, me retiro oficialmente ya que mi mi carnet de “controlador de accesos” caduca, y a mi no me apetece renovarlo, me da demasiada pereza tener que volver a examinarme. Pereza de volver a examinarme del conocimiento de la ley, pero mucha mas pereza volver a examinarme de “personalidad”. 

La verdad es que esto ultimo no solo me da pereza, si no que también me da un poco de miedo: con la cantidad de ensaladas y frutas que tomo ahora, teniendo incluso un restaurante vegetariano favorito, es posible que mi personalidad no este a la altura de los requerimientos y que asunta que pueda ser identificado como “vegetariano” en las pruebas de personalidad, lo que es un riesgo. 

Si, es un riesgo, un riesgo elevado, ya que todos los que conozco que han suspendido este examen son vegetarianos, de hecho diría que todos los vegetarianos que conozco que se han presentado al examen han suspendido, al menos una vez. Para la segunda oportunidad muchos de ellos, estoy convencido, hicieron de tripas corazón y comieron carne los días antes para asegurar el aprobado.

La verdad es que este hecho, el suspendo metódico de los vegetarianos, a mi me parece una buena prueba de que el examen de personalidad es, al menos, capaz de separar algunos comportamientos radicales que pueden llegar a ser conflictivos como controladores. Por que si, no nos engañemos, es innegable que la casi totalidad de los vegetarianos tienen un problema de actitud, una actitud “talibanesca” que no les hace aptos para este trabajo. Por supuesto, por supuesto que hay actitudes peores que la que denota ser vegetariano pero posiblemente también sean detectadas en el examen con preguntas sencillas como esas de “¿si algún cliente intenta abandonar el local por la puerta de emergencia, usted? a) se acerca a el y le explica educadamente que no puede usar esa puerta. b) le agarra del cuello y le golpea una vez arrojandole discretamente por la puerta de emergencia del local. c) le retiene lo antes posible, avisa al resto de sus compañeros y entre todos le revientan a golpes con el objetivo de que el resto de clientes capten adecuadamente el mensaje” o esas otras de “¿las puertas de emergencia? a) deben permanecer accesibles y operativas en todo momento y es parte de su trabajo asegurarse de que lo estén. b) deben de bloquearse antes de admitir a nadie en la sala y permanecer inoperativas en todo momento. c) deben de cerrarse con llave o cualquier mecanismo - cadenas y candados - que no permitan su uso bajo ninguna circunstancia.” y algunas otras igual de difíciles

Pues si, me da tanta pereza (y miedo) y al fin y al cabo ahora salgo tan poco, paso tan poco tiempo en el Wurlitzer o en el Wharf, que no me compensa renovar el carnet por lo que en breve dejare de ser “portero”, algo que oficialmente, y solo oficialmente, he sido durante los últimos cuatro años y un trabajo que realice por primera vez hace 28 años.

Si, ciertamente, aunque parezca increíble, fue hace 28 años que tuve mi primera experiencia, mi primera noche, como “portero”

En 1986 yo estudiaba Caminos, carrera que había elegido por varias razones entre las que se encontraban como principales,pero no por orden de importancia: mi ausencia de una vocación de estudio de nada en concreto combinada con la ilusión que a mi padre le hacia que yo siguiera sus pasos (puesto que mis hermanos mayores no lo habían hecho), ademas estaba cerca de casa (en la Politécnica, a donde se podía ir andando, y no en la Autónoma que es donde a mi me habría tocado hacer la carrera por temas de reparto entre colegios y universidades y que estaba en el campo, lejos en el campo) ademas, y sobretodo, en Caminos se organizaban conciertos, era uno de los templos de la movida, por lo que, calculaba (como buen ingeniero) que si hacia caminos podría meterme en Culturales y de esta forma disfrutar de los conciertos gratis, y no solo yo si no que podría invitar a Jaco e incluso a otros, al fin y al cabo seria de los organizadores.

Ese año estudiaba segundo de segundo, si bien primero lo había pasado razonablemente bien (solo me habían quedado dos, lo que no era un récord en ningún sentido)  el año anterior me haba quedado, digamos, dormido y no había aprobado nada, ni las que me quedaban de primero ni ninguna de segundo. Ya digo, fue un año académicamente inexistente; eso si, fue un año que clasificaría como sensacional aunque no tenga ningún recuerdo concreto del mismo. Bueno, tengo muchos, entre ellos algunos de los mejores de mi vida; pero, si eso, ya os cuento otro día.

El caso es que ya estaba en culturales, ya me colaba (acompañado) a los conciertos aunque para ello ademas de preparar el salón de actos antes del concierto y después (montar y desmontar asientos) tenia que hacer ocasionalmente de camarero . 

Algo que tenia bastantes ventajas ya que me permitía abastecerme, y abastecer a mis conocidos, de bebida de las “botellas de abajo”, las bebidas bebibles, que nos reservábamos para nosotros mientras vendíamos ron La Flota, ginebra J.B. y similares, que no llegaban a causar ceguera pero que si daban lugar a increíbles y casi mortales resacas, algo que se a ciencia cierta porque las que sobraban eran las que bebíamos durante la semana mientras “estudiábamos” en el local de Culturales en lugar de ir a clase, antes de ir a clase o incluso después de clase... ya que éramos estudiantes aplicados y solíamos quedarnos estudiando hasta tarde, ademas de pobres por lo que no era cosa de desperdiciar oportunidad alguna de beber, aunque se tratara de ron La Flota, al que todo sea dicho se le cogía cariño a medida que cogías una buena borrachera.

Ademas, curiosamente, por extraño que parezca, a una gran parte de culturales no le gustaban los conciertos lo que permitía abandonar mi puesto de camarero durante el concierto e irme a disfrutar del mismo tranquilamente. Ciertamente, merecía la pena estudiar Caminos por estos agradables ratos.

Aunque os pueda parecer increíble, dada la cantidad de gente que seguro conocéis que afirma haber estado en Caminos en casi todos los conciertos, todos esos que han visto a Los Nikis, a Ataque de Caspa, a La Frontera, a Aviador Dro y a muchos otros, normalmente los conciertos de culturales estaban solo medio llenos, eso siendo generosos, y eran de muy buen rollo, no necesitando ningún tipo de seguridad, bastando con estar en la puerta para ir cortando las entradas ordenadamente.

Normalmente, normalmente eran muy tranquilos y estaban medio vacíos. Norma mente, pero como toda norma tiene su excepción, los conciertos de culturales también. 

Para culturales la excepción fue el concierto de Kortatu y La Polla Records, que acabaría siendo el ultimo concierto en Caminos ya que pese a ser el mas exitoso de publico empezaría y terminaría con numerosos destrozos en la Escuela, algo que nunca seria perdonado por a dirección y que daría lugar a la prohibición de los conciertos de “rock” por siempre jamas y un día (después de esto Culturales se dedicaría a organizar conciertos de música clásica y ciertamente ya merecía menos la pena estudiar caminos).

Que el concierto de Kortatu y La Polla iba a ser un éxito de publico era algo que suponíamos, al fin y al cabo aquel año el rock radical vasco estaba en pleno auge, ademas se habían vendido todas las entradas que habíamos dejado en Escridiscos, algo insólito, y como me comento Joaquin (que por entonces aun estaba con Escribano en el escridiscos de Sandoval) no solo había mucha mas gente preguntando por entradas si no que había oído que mucha gente pensaba ir sin entrada a intentar colarse; de hecho pensaban ir a montarla hasta colarse, pues ¿no eran ellos punks y radicales...? ¿como para pagar a unos pijillos de estudiantes de ingeniería? Para nada, nasti de plasti (era  1986 y si, los punkis decían estas cosas, aunque ahora lo nieguen).

No se si fue a petición de culturales, por iniciativa propia, o por indicaciones del servicio de seguridad de la Moncloa (que esta al lado y que de hecho durante muchos años mantuvo un puesto de observación, con un francotirador según se decía y algo que yo comprobaría unos años después, vigilando desde la torre de caminos) pero el caso es que a medida que el aparcamiento de caminos se llenaba de publico potencial (a.k.a. punkis bastante costrosos) se apostaron también dos “grilleras” de policía. 

Así que aunque hubiera muchos punkis, y aunque no parecieran nuestros habituales punkis “de palo” madrileños, si no ciertamente un poco mas conflictivos, estábamos protegidos de ellos, tanto por la presencia policial como por la infranqueable valla que cerraba la puerta de caminos (que suponíamos de acero Bessemer, por lo menos, y anclada por auténticos profesionales de la ingeniería, de la ingeniería de caminos. No digo mas) por lo que decidimos que todo iba bien, nos pusimos unas primera cervezas y nos dispusimos a abrir la entrada tranquilamente.

Y todo fue tranquilo, hasta que dejo de ser tranquilo; como ocurre siempre: nunca pasa nada hasta que pasa algo. Y paso: se acabaron las entradas que había pero no el publico que quería entrar, publico que ademas no tenia ningún interés en pagar la entrada, ni ninguna posibilidad de hacerlo, ya que en su mayoría se había gastado todo el poco dinero que tenia en cervezas y otras sustancias, o pensaba seguir gastando ese poco dinero en eso (cervezas y/o sustancias) y no en pagar una entrada.

Nosotros cerramos la puerta dejando a la policía observando y controlando a los punkis sin entrada, y a lo punkis observando a la policía (poco) y estudiando (detalladamente) la valla de acero que cerraba el acceso a la escuela y entonces... entonces empezó el lío...

Los punkis empezaron a colgarse de la valla de acero, empezaron a zaranderarla ante la atenta mirada y ultra-pasiva actitud de la policía desde el exterior, con los que no o bien no iba el tema o, mas probablemente, no se sentían con ganas de participar en lo que estaban seguro que se avecinada ;y de la anonadada, pero aun confiada, mirada nuestra desde el interior de la valla de protección. 

Nuestra mirada era confiada puesto que la valla había sido construida por nuestros mayores, seguramente calculada para resistir este tipo de comportamientos y peores, y  nosotros aun confiábamos en ellos aunque la observación de la valla y su comportamiento en el limite elástico empezaba a disminuir nuestra confianza en los cálculos realizados por nuestros mayores. 

Nuestra confianza disminuía por momentos, no solo en los cálculos de nuestros mayores puesto que ya estaba claro que la valla no aguantaría (no perderíamos la fe en sus cálculos en esta ocasión, si no unos años después cuando el laboratorio de geotecnia y mecánica del suelo se hundiría casi completamente por una mala cimentación) si no que también perdíamos nuestra confianza en el apoyo policial que, aparte de la presencia teóricamente disuasoria, no parecía que fuera a progresar ni aportar nada a resolver la situación.

Era el momento de reagruparnos, de replantear la estrategia y de tomar nuevas posiciones para evitar la catástrofe, casi inevitable ya, de la caída de la valla o al menos de su caída con un numero indeterminado de punkis sobrexcitados. Nadie quiere que le caifa un punki, sobreexcitado  o no, encima y mucho menos un grupo de ellos.

No conseguimos abrir la valla pero si retirarla para al menos permitir la entrada sin necesidad de la total destrucción de lo que quedaba de la misma, evitando a la vez algunos accidentes y todos los punkis sin entrada... entraron a la escuela y la mayoría de ellos entraron a ver el concierto.

La mayoría había venido a ver el concierto y ahora que habían conseguido entrar pues era el momento de hacer lo que habían venido a hacer. Claro que no todos habían venido a ver el concierto (si había que verlo lo verían) y para estos otros también era el momento de hacer lo que habían venido a hacer. Fuera lo que fuera, parecía que requería distribuirse por toda la escuela y en algunos casos incluía la destrucción a cabezazos de los aseos, taquillas y en general todo aquello que encontraban a mano y desprotegido.

Afortunadamente los baños de la planta baja eran numerosos y el destrozar los mismos, lavabos y retretes, a cabezazos les llevo un tiempo que nos permitió a nosotros “los pijos estudiantes de ingeniería” situarnos estratégicamente para evitar la dispersión, propagación, de los punkis por otras zonas la escuela.

A mi me toco colocarme en la escalera principal de acceso a la primera planta y como éramos pocos me toco quedarme solo con la idea de evitar que nadie subiera por aquella escalera; era la primera vez que trabajaba de “seguridad” de “portero” o de “controlador de acceso”, como queráis llamarlo. 

Es verdad que no soy un tipo grande, para los estándares de los porteros soy mas bien un tipo pequeño, y en aquella época, hace 28 años, era mas pequeño - aun no había dado el estirón a lo ancho que daría luego - pero la verdad es que tampoco era pequeño comparado con los mal alimentados punkis; tampoco era un tipo con una imagen intimidante, de hecho en aquella época vestía, casi exclusivamente, con pantalones de pintor, confucios y camisetas de buen rollo de Phineass, vamos que era mas bien un hippie a los que los que los punkis tenderían a no respetar (ya sabéis “matar hippies en las Cies..” y todo eso) sin embargo me pareció un trabajo fácil y nadie paso, ni intento mas de un segundo, pasar por aquella escalera.


Si, ya veis, un aspecto aterrador, especialmente haciendo malabares.

La verdad es que bastaba con estar allí, fumando tranquilamente (si, en aquellos días se podía fumar no solo en la escuela si no incluso en clase; siempre recordare a Osuna mi profesor de hidráulica que nos explicaba la capa limite y otros fenómenos hidráulicos, con las volutas de su puro de después de comer), y decirle a la gente, con mucha educación, que no podían pasar. 

Es verdad que algunos, especialmente los grupos con chicas e incluso alguno especialmente bajito, se podían un poco pesados con lo de pasar y decían cosas como “pues yo pienso pasar” , “tu no vas a impedirme pasar”, “quien te crees que eres jod**** im***”, “tu eres un m*** y voy a pasar, así que apartate ca***” y cosas así... pero nada que no se pudiera arreglar educadamente con una frase corta tipo “a mi me pagan para que no pase nadie, por algo será. Tu veras”, eso fue suficiente en todas las ocasiones.

En otras zonas de la escuela tuvieron mas problemas e incluso algunos punkis lograron acceder a algunas zonas que se suponían protegidas, pero ninguno por mi escalera, lo cual, considerando que era la principal, que yo estaba solo y que no podía ser considerado como especialmente amenazador no estuvo mal.

Del concierto en si, no os puedo contar nada ya que me pase toda la noche en aquella escalera fumando tranquilamente. Si me hubiera apetecido ver a Kortatu, que si tenían un punto de diversión entretenido con ese himno que decía “.... mañana sol y buen tiempo...”;  perderme a la Polla no me importo lo mas mínimo ya que me parecían, y no he cambiado de opinión, una autentica basura mala y tan pesadamente reivindicativa como aquellos cantautores de mis mayores. Eso si, el concierto fue un éxito económico que unido a una huelga, por la ley de atribuciones, que se declaro en la ingeniería nos permitió, a prácticamente todo culturales, marcharnos de vacaciones durante unas semanas en unos Land Rover a Galicia. Pero, si eso, ya os lo cuento otro día.

Podría parecer, por el titulo, que mas o menos me hubiera dedicado a ser portero durante todos estos años así que conviene aclarar que eso es completamente falso. La verdad es que como ese fue el ultimo concierto de Caminos yo no volví a ejercer de portero en Caminos (puede que en alguna fiesta, si volviera) y no seria hasta 1999 cuando volvería a ponerme, ocasionalmente, en la puerta del Morgenstern o en el interior del mismo.

Básicamente el trabajo en el Mogenstern era en gran parte lo contrario de lo que se espera de un portero ya que no consistía tanto en controlar el aforo como en conseguir que la gente no hiciera ruido en la calle para no llamar la atención de la policía e incluso que se estuvieran callados en el interior cuando habíamos llamado su atención a latas horas y habíamos encerrado a todo el mundo dentro pidiendoles silencio (algo que bajo ningún concepto debe de hacerse, ni debe de responderse como alternativa si os lo preguntan en el examen, a menos que seáis vegetarianos en cuyo caso, puesto que suspenderéis de todas maneras, podéis contestar con sinceridad). No, casi nada de lo que hacíamos en el Morgenstern, salvo evitar las broncas, debe de realizarse conforme a ley pero eran otros tiempos e incluso nosotros aramos otros. Pero, si eso, ya os lo cuento otro día.


Aunque parezca increible, me da pena lo de dejar de tener carnet de portero. No se, renunciar a esto es un poco renunciar a parte del pasado, es un poco traicionar a alguno y distanciarme de cosas que realmente me importan pero asi son las cosas y ademas siempre me quedara la capacidad porteritl del cotilleo. ¿no?

lunes, 7 de abril de 2014

Comentario de Textos - Febrero y Marzo de 2.014

El hombre del brazo de oro - Nelson Algren
El tiempo de los tigres - Lisa Klausmann
La vida secreta de Walter Mitty - James Thurber
Constance - Patrick McGrath
Todo lo que hay - James Salter
Una casa de tierra - Woody Guthrie

Igual os habéis dado cuenta de que me he “saltado” un mes, no solo en cuanto a estas crónicas de los libros que leo si no también en cuanto a otras posibles chorradas o nostalgias. ¿alguna excusa, algún motivo, os preguntareis (o no)? Pues sinceramente no, no ha habido ningún motivo y aunque si me pusiera a ello podría inventarme varias docenas de excusas creíbles la verdad es que no voy a inventarme ninguna (no, no es por falta de respeto a vosotros, que ya os veo siendo picajosos y murmurando “ni siquiera se molesta en inventarse una excusa”). Es tan solo que no ha surgido lo de sentarme a escribir, ni tan siquiera la entrega mensual de libros. La verdad es que había pensando algunas cosas, aventuras y avatares, que contaros pero al final me he mantenido alejado del ordenador por lo que pese a tenerlas medio empezadas en mi hueca cabeza aun están lejos de poder ser “pasadas a limpio”.

En cuanto a lecturas Febrero empezó razonablemente bien ya que Rafa se dio cuenta de que podía resolver mi tradicional dilema sobre librerías aprovechando que, por aquello de ser familia, se dio cuenta de que podía seleccionar unos cuantos libros y vendermelos “a domicilio” en cualquier momento que nos viéramos ahorrandome el dilema de tener que subir hasta Cercedilla , a la librería Fuenfria (que deberíais visitar mas a menudo, malas personas, que el campo no esta tan lejos), a buscar los libros o traicionar a “la familia” comprandolos en la librería Mendez. Puedo veros pensando “pues si que ha tardado en darse cuenta de esta opcion. Ciertamente será un gran escritor, pero la verdad es que rápido, rápido, pensando...”. Pero eso es solo fruto de vuestra maledicencia. Seguro que lo pensó varios meses antes pero desecho la idea ya que le parecía que, en cierta medida, estaría obligandome a comprarle a el; y ademas pese a ser familia, o puede que por ser familia, la verdad es que Rafa y yo no coincidimos tanto, lo que complica la logística, tampoco es cosa de ir siempre con cuatro libros en la mochila por si nos vemos.

En cualquier caso, aprovechando que a principios de febrero teníamos que vernos para planificar algunos asuntillos comerciales cargo su mochila con los cinco o seis libros que pensaba que podrían interesarme mas, supongo que ese fue el criterio que uso ya que los tamaños, editoriales, nacionalidades y otras variables parecían claramente aleatorias, y los traslado hasta la capital. He de decir que, pese a lo que podáis pensar y pese a que desde que vive en el campo cada día parece mas que vaya disfrazado, no se puso ningún disfraz especifico de vendedor del circulo de lectores, ni tan siquiera de evangelista mormón para esta tarea, ni me lanzo un discurso sobre las bondades de la venta a domicilio, ni de cada uno de los libros ni me anuncio la buena nueva de la llegada diaria del todopoderoso. No, la verdad es que, una vez terminados  los asuntos que teníamos que tratar, se limito a enseñarme lo que había seleccionado, aguanto mi indecisión para elegir sobre la marcha y acepto los rechazos, sin importar el tamaño del libro rechazado pese a que en algunos casos su tamaño no invitara a llevarlos de vuelta hasta Cercedilla.

Por que si, rechace alguno de los que me trajo. No estoy seguro de exactamente porque,  tal vez por aquello de no llevarme todo lo que me había traído y sentir que era yo el que había decidido, tal vez por pensar que de esta forma las veces siguientes mejoraría la selección previa (que, todo sea dicho, era buena) o posiblemente porque no me apetecía cargar con todos ellos ese día. 

No, no recuerdo cuales fueron los libros que no tuvieron que volver a Cercedilla pero estoy seguro de que subiréis a comprobarlo y comprarlos, aunque si no habéis subido ya seguro que ya los ha vendido.

De El hombre del brazo de oro conocía que en ella estaba basada la película de Sinatra, esa película extrañamente oscura y realista, para la época, sobre un heroinómano que probablemente es la única película seria de Fank Sinatra, película a la que muchos, los mas maledicentes de nosotros, creemos que es a la que Tony Fontana se refiere en El Padrino cuando  quiere que le den el papel principal, cuando dice aquello de “El protagonista soy yo, ni siquiera tendría que actuar”. El protagonista, Frankie, es un autentico perdedor que como todo buen drogadicto cree que nada ha sido culpa suya que lo único que pasa es que tiene una mala racha de la que conseguirá salir si tan solo consigue tener un poco de suerte; la culpa siempre es de otros factores “¿sabéis donde se fastidia un hombre? En las sucias facturas de gas. Ayer por la tarde no debía ni un centavo a nadie..., entonces ella me envío a saldar las cuentas de la People Gas Light and Coke Company y me pare a tomarme una copa rápida; y ahora lo único que me queda es compensar a la compañía de seguros por la ruptura de un escaparate de cuatrocientos pavos o arrodillare“, efectivamente todo es culpa de los recibos de gas, quien puede dudarlo, basta con leer el resto de la historia para darse cuenta: malditas compañías capitalistas. La verdad es que la novela esta bien aunque he de reconocer que no me recordó en nada a la película, claro que tampoco estoy seguro de recordar bien la película y puede que si que sean parecidas o que no, pero el libro se lee mas o menos bien.  Curiosamente lo compre convencido de que ya lo tenia y lo había leído, aunque no recordara nada,pero si lo tenia pues siempre podía devolverlo, una de las grandes ventajas de la compra a conocidos, que no tuve que usar porque pese a lo que pensaba no lo tenia; mas curioso aun que es un libro editado por el “Circulo de lectores”, lo que realmente hacia que la compra adquiriera un carácter mas místico de “compra a domicilio”.

Siguiendo con las películas resultaba inevitable que en la selección estuviera La vida secreta de Walter Mitty, ya que debido al estreno de una nueva versión estaba de actualidad, y resultaba incluso mas inevitable que yo lo comprara, ya que esta era la película favorita de mi padre, incluso mas que “Las cuatro plumas”. Aunque la pusieran todos los años en la televisión, extrañamente como clásico navideño; aunque estoy seguro de que se la sabia de memoria, aun así había que verla religiosamente cada vez que la ponían. Si hubiera visto la novela en cualquier librería habría pensado en comprarla inmediatamente, igual que si ponen la película en la televisión tendré que verla por un reflejo pauloviano (si ponen la clásica, me refiero. La nueva versión no la he visto). Si la hubiera visto en una librería posiblemente habría ojeado el inicio del primer cuento (realmente es un libro de cuentos cortos, muy cortos, y la vida secreta de Walter Mitty solo es uno de ellos, un cuento de tan solo ocho paginas), ese que empieza: “-Mi marido es coleccionista - dijo la diminuta señora Monroe. A quien mas le sorprendió el comentario fue al señor Monroe, que no era coleccionista.” y obviamente no la habría comprado porque me habría dado cuenta inmediatamente de que ya lo había leído, varias veces. Si, es un libro que ya tengo pero es un libro que merece la pena tener dos veces como los cuentos de Roald Dahl o de Saki, nadie puede cansarse de ese humor ingles. Lo único que sigo sin entender es como esta película, este personaje, podía ser el favorito de mi padre; esto es algo que supera mi capacidad de comprensión, pero mas misterios tiene la iglesia.

La banda de El tiempo de los tigres comparaba la novela con Scott Fitzgerald y Patricia Highsmith, ademas la contraportada anunciaba un crimen lo que la hacia prometedora. Lamentablemente, como todos sabemos, la banda no es nunca un indicador fidedigno y el crimen, que ya ni siquiera recuerdo, no resulta nada interesante y yo no he conseguido encontrar ningún parecido con los autores citados, aunque seguramente los haya. Que no digo yo que no, igual es que no he sabido apreciarlo. La verdad es que no tiene nada digno de mención, o al menos nada que a un mes vista me proporcione un mínimo recuerdo del libro.






Curiosamente algo parecido le pasa a Constance, en cuya contraportada también se  la compara con Patricia Hignsmith, aunque no combinada con Scott Fitzgerald si no con,  nada menos, que Alfred Hithcock y en la que por supuesto hay un secreto (si, también hay un crimen en el pasado. Parece que para escribir cualquier novela hay que matar por lo menos a uno de los personajes). Ademas a mi me ha pasado lo mismo: ni le veo el parecido con ninguno de estos autores ni me ha parecido que mereciera la pena, sencillamente; nada que merezca la pena reseñar.








Si estas compras “a domicilio” entretuvieron Febrero, a finales de mes estaba sin lectura, sin planes de ver a mi hermano y con los dilemas morales de que seguramente acabaría traicionado a “la familia”. Ademas, casualidades de la vida, a principios de Marzo me cruce un par de mañanas con el que supongo es uno de los hermanos Mendez (no tengo pruebas ni a favor ni en contra pero como los dos libreros no se parecen nada estoy convencido de que son hermanos y que la librería es un negocio familiar. Aunque todo podría ser una tapadera y ellos podrían no ser hermanos, tal vez sean terroristas internacionales o narcotraficantes no gallegos). 

Finalmente, ya mediado Marzo, una mañana de sábado en la que inevitablemente tenia que salir a comprar comida para el fin de semana, aproveche y de la que visitaba a Joaquin en Rock & Roll Circus, que no solo de lecturas vive el hombre, decidí pasarme por la librería Mendez a abastecerme y también ver si mi hermano se había olvidado de acercarme algún titulo imprescindible.

He de decir que no, no parecía haber habido prácticamente ninguna novedad obligatoria que no me hubiera acercado Rafa, salvo el libro de Kingley Amis sobre el bebercio, del que ya había comprado dos ejemplares para regalar, por encargo a Rafa ya que ademas de servicio a domicilio admite encargos - si es que lo tiene todo - pero si había varios de los libros que había rechazado y que, increíblemente, tampoco me tentaban en la librería. Digo increíblemente ya que a los libros en las librerías les pasa como a las chicas detrás de las barras: todas resultan mucho mas tentadoras que en otros lugares.

Pero como siempre hay algún libro tentador, igual que siempre - en cualquier sitio, salvo en mi cama, que acabo de mirar y no había - hay alguna chica tentadora, allí estaba Una casa de Tierra, que resultaba sumamente tentador por ser una novela de Woody Guthrie, alguien que obviamente no necesita presentación para cualquiera que este leyendo estas lineas (quedáis advertidos: si no sabéis quien es Woody Guthrie, dejad de leer este blog y retiraos a hacer los deberes que una cultura mínima no os hará daño). Posiblemente no sea un Gran Libro, yo soy incapaz de reconocer un Gran Libro; desde luego no es Las uvas de la ira aunque comparta época con ella y se centre en personajes parecidos, o tal vez muy distintos ya que este libro va sobre los pobres que se quedaron en Oklahoma trabajando de aparceros para los terratenientes en lugar de coger la ruta 66 hasta prados, supuestamente, mas verdes; pero desde luego es un libro muy interesante. Incluso la introducción es muy interesante: Descubrir que uno de los libros mas importantes para un icono musical fue un manual editado por el Departamento de Agricultura sobre la construcción de edificios con ladrillos de adobe, tanto que el libro gira, en cierta medida, sobre esta obsesión de la construcción de una casa en la que poder vivir dignamente, o mas bien sobre la imposibilidad de hacerlo, resulta sencillamente sorprendente, casi tanto como volver a leer las estrofas perdidas de This land is your land. Incluso la cita inicial: “La vida es muy dura... tienes suerte si logras sobrevivirla” es interesante. Incluso los dibujos resultan interesantes (si, tiene dibujos. Pocos, pero tiene).

Si Guthrie es un icono para algunos parece que Salter, concretamente su novela Todo lo que hay lo fue para otros, si bien para los que tenemos una incultura mas enciclopédica nos resulta un nombre completamente ajeno. Ahora puedo decir que ya no me es ajeno y que esta novela me ha encantado, es de esas novelas en las que no pasa nada en concreto y el escritor solo se dedica a seguir a algunos personajes durante algunos momentos de su vida, no haciendo una descripción exhaustiva de esos momentos si no dando tan solo algunos datos, algunas escenas, que le permiten al lector rellenar todo lo demás, completar la personalidad de los personajes, imaginarlos completos a través de sus pequeñas reacciones, la he leído con verdadero placer y eso que no me he identificado con ninguno de los personajes, algo que tiene mucho mas mérito.



Con estos libros, con dos mas en la reserva para empezar el mes y aguantar hasta volver a ver a mi hermano, concluyen un par de meses de lectura y de silencios blogueros. Dos meses en los que aunque han pasado cosas especiales no os las he contado por lo que en cierta medida no han pasado, aunque algunos estabais allí para disfrutarlas o al menos confirmar que han sucedido. No prometo que volveré a escribir en breve ya que nunca se sabe y yo no prometo cosas que no sepa que puedo cumplir pero sospecho que en breve lo haré, no tanto para tortura vuestra si no porque me apetece rememorar mas cosas.


lunes, 10 de febrero de 2014

Comentario de textos - enero 2.014



Joyland - Stephen King
A man without breath - Phillip Keer

Pues si, eso es todo. Solo dos libros e incluso diría mas, dos libros cortos. ¿porque? pues ni idea, algunos meses son así y sencillamente lees menos o lees mas despacio o como has hecho trampas el mes anterior y has considerado el principio de este mes como parte del anterior pues te salen menos. En cualquier caso, esto es lo que hay. Dos libros y ninguno de ellos comprado en ninguna de mis librerías de referencia, no, no he pasado por la librería Fuenfria (aunque ahora mi hermano se ha dado cuenta de que puede ahorrarme el viaje y bajarme el unos cuentos libros cualquier día y así se los compro a el y me ahorro el viaje hasta esas tierras lejanas) ni por la librería Mendez (donde todavía no me echaran de menos ya que normalmente de septiembre a febrero desaparezco debido a las compras neoyorquinas).

Joyland se lo regale a Alvaro ya que aunque a mi no me gusta demasiado Stephen King la portada de esta edición reclamaba a gritos comprarlo y mas estando recién llegado a Kinokinuya. Si lo pienso bien, no es que no me guste Stephen King ya que casi todo lo que he leído de el me ha gustado, especialmente “mientras escribo” ese libro que es mezcla de biografía y de libro de teoría literaria y que es sencillamente estupendo, si no que me da mucha pereza leer a Stephen King. Aunque coincido con Rafa y creo que realmente es un escritor realista (como el mismo dice “es que vivo en Maine” y ciertamente Maine es un sitio muy extraño) me da pereza leer historias que siempre tienen un barniz sobrenatural, siempre hay algo que se sale de lo cotidiano debido a fuerzas ocultas y por supuesto también me da pereza el tamaño de las novelas (y eso después de haberles aplicado, según el mismo, la regla del 10% unas cuantas veces. No quiero no imaginarme el tamaño de los borradores iniciales. Todavía hay gente que me dice que yo me enrollo y escribo mucho, en fin...).

La verdad es que siempre que he vencido la pereza de leer a Stephen King lo he disfrutado y lo mismo me ha pasado con Joyland que me ha parecido una novela muy entretenida. En realidad, una vez que ignoras los temas de las fuerzas ocultas no es mas que una novela sobre la iniciación de un joven en el mundo real, el mundo del trabajo, de las decepciones pero también de la satisfacción de vivir, de descubrir cosas nuevas e intentar entenderlas. Ahora que he escrito, en este blog, algunas anécdotas de mi pasado a las que incluso me han contestado algunas de las personas que las vivieron conmigo para decirme que no sucedieron, aunque asi tengan mas gracia, no puedo evitar citar esta frase “when it comes to the past, everyone writes fiction” que creo que resume perfectamente la idea de que todos los recuerdos, toda la historia, es siempre una ficción; e incluso, ahora que cada dia me siento mas viejecito, esta explicación de la comprension de la vida “when you are twenty one, life is a road map. It’s only when you get to be twenty five or so that you begin to suspect you’ve looking at the map upside down, and not until you’re forty are you entirely sure. By the time you are sixty, take it from me, you are fucking lost” me parece totalmente acertada.

Pero no todo es mirar al pasado en este libro y de hecho contiene uno de esos descubrimientos, reflexiones, que a mi siempre me encantan ya que provienen sencillamente de mirar algunas cosas detenidamente o, mejor dicho, de intentar mirarlas de una forma diferente saltandose la ideas preconcebidas y como casualmente se refiere a un personaje publico que me cae mal la transcribo “we could argue waht constitutes the creepiest line in pop music, but for me it’s early Beatles, John Lennon, actually singing ‘I’d rather see you death, little girl, that to be with another man’”. Una idea solo ligeramente machista de todo un personaje.

A man without breath es, de momento, la ultima novela de la serie de Bernie Gunther y la verdad es que la compre sin dudar en cuanto la vi en amazon ya que es uno de los seriales, realmente de los escritores, que sigo desde que Rafa me recomendó Una investigación filosófica hace ya muchos años, muchas novelas y del que ya estoy esperando su nueva novela Prayer que será la primera en diez años que no es de Bernie Gunther y que reconozco ya me apetece. Bernie Gunther es un detective privado en la Alemania nazi, como tal nos deja frases características como “drinking alone is never a good idea, I said, especially when you’re by yourself”. Y si, ahora trabaja para los nazis ya que es 1943 y trabaja en Alemania, inevitable pero como el mismo dice “I’m too old to lie to myself, but I am not so stupid that I can’t lie to others”, así que trabaja para los nazis pero a su manera, a la manera de un detective de novela negra. Aunque, supongo, es una novela que podría leerse por si misma, va sobre la matanza del bosque de Katyn, una de esas masacres de las que ambos bandos se cumplan mutuamente, yo no lo recomendaría ya que como para en todas las series si se coge a mitad el personaje se escabulle y si os fuera a recomendar algo os diria que empezarais por el principio, por la trilogía berlinesa donde el bueno de Bernie aun no trabaja para los nazis, ni mucho menos.

Supongo que una de las cosas que mas envidio (no creo que sea yo solo) de los detectives de novela negra es los grandes amores - al menos uno por novela aunque realmente solo estén distanciadas en el tiempo unos meses - que les ocurren y que complementan tan bien la historia (vale, hay algunos a los que también admiro y que no tienen tanta suerte y ya llevan bastantes novelas sin amores inolvidables. Pero divago, si eso, ya os lo cuento otro día) si bien es verdad que se trata de amores imposibles, la mayoría de las veces, que acaban fatal y eso ya no lo envidio tanto (aunque sigo envidiandolo) y en esta el amor le lleva a esta reflexión, mas bien reflexiones ya que hay varias juntas, que considero mas que cierta(s):

“I could have told her the truth - that maybe she was looking for too much from a man. Instead I left it alone. For the few weeks while she’d been in Smolensk, my life had seemed like it mattered to someone more than it did to me; and now that she was going, I was back to not caring about it very much. Sometimes that’s just how it is between a man and a woman: something gets in the way of it, like real life and human nature and a whole lot of other stuff that isn’t good for two people who think they’re atracted to each other. Of course, you can save yourself a lot of pain and trouble by thinking twice before you get into anything, but a lot of life can pass you by like that. Especially in a war. I didn’t regret what had happened - how could I? - only that she was going to live the rest of her life in complete and total ignorance of the rest of my life.”

Si, ser demasiado miedica hace que la vida pase a tu alrededor sin enterarte y si, da mucha pena saber que las personas que mas te han importado vivan en total ignorancia de tu vida. Pero así son las cosas. 

En fin, a ver si este mes, que ya tengo libros suministrados casi a domicilio por la libreria Fuenfria, leo algo bueno, que seguro que si, y os lo cuento.


jueves, 23 de enero de 2014

Noticias Varias (Pareto miente)

Últimamente tengo la sensación de que vivimos (igual siempre ha sido así,  solo que yo no era consciente de ello) en un mundo en el que algunas noticias resultan sencillamente increíbles, siendo de elogiar la imaginación de los periodistas como escritores de ficción, algo que unido a ciertas experiencias personales, en las que he vivido algo que luego ha sido noticia, y cuya realidad periodística ha acabado resultando tan ajena a la experiencia vivida que resulta sencillamente irreconocible, me hacen mirar las noticias con un elevado grado de aprehensión y decirme eso de “de lo que veo, me creo la mitad; de lo que me cuentan, nada”.

Pese a no estar seguro de que noticias pueden ser verdad y cuales una completa mentira he de reconocer que cada vez me fascina mas leer/ver noticias (deben de ser cosas de la edad ya que recuerdo que mi padre era incapaz de perderse un telediario o de no leerse el periódico todos los días, hasta los pie de foto) e incluso me gusta compartirlas y comentarlas, bien a la hora de la comida o del café con L, Álvaro y/o Caamaño, o incluso compartirlas con mis amigos de Facebook pero dada mi escasa memoria a veces se me olvida comentar noticias en el café, otras se me olvida buscar la noticia cuando tengo acceso a internet (si, lo confieso: yo no estoy conectado todo el tiempo. Así de viejo me he vuelto), incluso a veces pienso que me gustaría compartirla con algunas personas a las que no veo habitualmente, o con las que no tengo contacto por Facebook pero que estúpidamente creo que igual leen este blog (no se me ocurre por que harían esto, ni visto el numero de comentarios que recibo tengo ningún motivo para creerlo pero, bueno, quien mas quien menos tiene extrañas teorías sobre el mundo), e incluso otras necesito reflexionarlas o adaptarlas a una historia mas global.

Así que he decidido contaros algunas de las historias que últimamente me han fascinado mas, por ser especialmente graciosas, por ser excesivamente tristes o por cualquier otra razón y de eso va esto post y posiblemente otros similares en el futuro. 

Avisados quedáis: hoy no habrá historietas del abuelo ni detalles sobre libros si no solo algunas noticias que seguramente ya conozcáis.

La noticia que mas me ha impresionado últimamente pasa en Afganistán, en Pakistán o en un genérico Nowhereistan (el lugar exacto es irrelevante y mi memoria no lo ha retenido) y uno de sus principales protagonistas es un adolescente (algo gordinflón, por la foto que recuerdo haber visto, aunque es un detalle irrelevante) que no estando dotado de la virtud de la puntualidad llega tarde a la primera clase del día en su instituto. Se trata de un instituto grande con cientos de estudiantes y en el que, como si de la opera se tratara, no dejan entrar a la clase a los alumnos que llegan tarde castigándolos a quedarse en el patio de entrada hasta que termine la clase. Por supuesto nuestro protagonista no es el único adolescente de Nowhereistan con problemas de puntualidad así que allí esta tranquilamente en el patio, disfrutando de su castigo con algunos compañeros, charlando mientras que espera a que acabe la primera clase del día que ya se ha perdido, seguramente sin ninguna intencionalidad, ¿por que a quien le puede gustar estar en el patio charlando con los amigos en lugar de estar en clase escuchando al profesor y aprendiendo a ser mejor? ¿puede haber castigo mas cruel? No, no lo creo, a mi no se me ocurre pero yo no se mucho sobre métodos educativos he de confesar.

Yo los imagino fumando, a escondidas, charlando sobre música y chicas pero puede que hubieran estado tomando frutas frescas, haciendo gimnasia o comentando versículos del Corán, estos detalles no formaban parte de la información que los periodistas consideraron relevante y necesario transmitir por mucha curiosidad que algunos podamos sentir al respecto.

En un momento dado ver entrar al patio del colegio a un hombre mayor al que no conocen y que les resulta extraño, algo que me hace suponer que no era la primera vez que eran sometidos a un castigo tan ejemplar como es perder una hora de formación para charlar con los amigos ya que posiblemente conocían la rutina de entradas y salidas y por eso les resultaba extraño.

Identificado como un extraño y movidos por la insaciable curiosidad de la juventud, tal vez por la posibilidad de echarse unas risas a su costa, lo examinan detenidamente y se dan cuenta de que ciertamente es un extraño, es mas que un extraño, es un extraño que parece enajenado y murmura, es un extraño que  lleva el cuerpo recubierto de explosivos y un detonador en la mano, es un extraño que se dirige con paso decidido hacia la entrada del edificio principal. Ciertamente extraño, todo parece indicar que es un extraño cuyo objetivo esa mañana es la de volar por los aires todo el colegio (o instituto) matando a todos, o a muchos, estudiantes virtuosos, al menos en lo que a puntualidad se refiere, e incluso si no se espabilan y salen por patas de allí puede que también mueran algunos carentes de la virtud de la puntualidad: ellos, lo que no les parece una buena forma de empezar la mañana, ya que no solo se perderán el resto de las clases del día, lo que retrasara su formación intelectual, o la fiesta del fin de semana en la que, esta vez si, pensaban charlar con esa preciosa chica, si no que llegaran con tiempo de sobra a la eternidad lo que, en cierta medida, es otra forma de impuntualidad y seguro que también se merece un castigo.

Enfrentados a la posibilidad de perderse el resto de las clases; de no poder, esta vez si, si que si, hablar con esa preciosa chica ahora que por fin estaban decididos; de quedarse nuevamente castigados por no llegar puntuales a la eternidad, a saber cuanto dura la primera clase de la eternidad, deciden que es necesario actuar y abandonar el colegio a toda velocidad, seguramente haciendo cálculos sobre el alcance de la onda expansiva mientras piensan que es una pena que el entrenador de atletismo no pueda ver lo rápido que corren, entrarían seguro en el equipo, aunque para ello tuvieran que dejar de fumar.

Todos salen corriendo, procurando no ser notados por el extraño para que no detone la bomba antes de que ellos estén lejos, todos en distintas direcciones pero alejándose, salvo nuestro díscolo alumno que no contento con haber llegado tarde aquella mañana, seguramente como muchas otras antes, decide no sumarse a la corriente general (de puro díscolo que es) y mas que participar en una competición de atletismo se decide por ser la estrella de un partido de rugby con tan solo dos jugadores: el y el extraño que avanza con el detonador. 

Resulta ser un buen placador, además de rápido, deteniendo al extraño antes de que pueda alcanzar el edificio y aunque su intención fuera la de arrebatarle el detonador (la pelota) no lo consigue y ambos explotan fuera del colegio llegando ambos impuntuales a la eternidad, el extraño, tarde, y el pronto, demasiado pronto, ahora ya no podrá decirle nada a esa preciosa chica a la que, de verdad que si, que este fin de semana se lo decía.

Una noticia triste, casi tan triste como que no haya sido una noticia trascendente, fuera de su pueblo, y que ni siquiera yo recuerde el nombre de este chaval mientras que si que recuerdo los nombres de los mas famosos terroristas.

Afortunadamente no todas las noticias son así de tristes, gracias le sean dadas al Papa (se las daría a Rajoy o a muchos otros políticos gracias a los cuales disfrutamos de momentos inolvidables de diversión, pero nos salen tan caros, social y económicamente, que no compensan la diversión que nos proporcionan) que nos ha dejado una de las noticias, anécdotas, mas divertidas de los últimos tiempos. ¿Preparados? Vale, hay va…

Esta el Papa paseando por Roma, o por el Vaticano que tampoco he retenido el dato, paseando en el Papa-móvil, tras haber renunciado a sus zapatos rojos por ser demasiados caros, ante miles de fieles, saludando alegremente y enviando sus mejores bendiciones a todos ellos cuando, de repente… va y entre todo el gentío, entre los miles de fieles situados alrededor del papa-móvil, a una distancia prudencial marcada por su seguridad, divisa a un conocido suyo, seguramente algún amigo de su argentina natal con el que jugaba al futbol de niño. 

Parece algo improbable o incluso increíble, eso de conseguir divisar a un conocido en esas circunstancias, pero bueno, no solo es el Papa, si no que además es Argentino, aunque cero que no es gaucho, así que casi todo es posible para el.

¿qué hace un argentino si se encuentra con un amigo en un sitio extraño? 

Pues, si, exactamente lo que hizo el Papa… parar la comitiva en la que vas y bajarte a saludar, darle grandes abrazos y por supuesto decirle que se vaya contigo, en el papa-móvil, que hace mucho que no se ven y así van charlando, además “boludo, has visto lo estupendo que es el cacharro este, vamos, venite y ya tomamos unos mates”. Efectivamente, allí se fueron los dos entre grandes abrazos en el papa-móvil dejando una extraña escena y por supuesto a un equipo de seguridad totalmente inquieto.

Ni creo, ni me importa especialmente, saber si esta Papa cambiara algo en la iglesia católica pero desde luego si que ha cambiado algo las formas de la misma, lo cual es de agradecer, y sobre todo que nos deje divertidas anécdotas como aquella otra de llamar a una monjas de clausura para felicitarles en año y dejarles un mensaje en el contestador diciéndoles “vaya, que andarán haciendo mis monjitas que no tienen tiempo para contestar al santo padre. Cuídense y feliz año”.  Pues eso, argentino que es el.
Imagínate que vas en avión y a mitad de viaje se escucha por la megafonía “¿hay alguien con conocimientos de medicina?”. Supongo que debes de quedarte un poco blanco, un poco menos si es después de comer ya que entonces tienes claro que seguramente sea una intoxicación alimentaria y nada grave. Bueno, a menos que al cabo de unos minutos la megafonía pregunte “¿alguien sabe pilotar un avión?”, momento en el que a) decides que te has quedado dormido viendo Aterriza como puedas, b) decides que seguramente sea la típica broma de cámara oculta o c) tras comprobar que, efectivamente, hay unas cuantas monjas y un cierto numero de menores que aseguran la tragedia, te acojonas totalmente y dependiendo de las circunstancias sacas el móvil para despedirte de tus seres queridos desafiando las normas de navegación aérea; empiezas a redactar un testamento o incluso confiesas cosas inconfesables a tu compañero de viaje, aunque sea un completo desconocido porque seguro que no es una hermosa desconocida (los que asignan los asientos no suelen emparejar de una forma mínimamente coherente y seguro que te han asignado compañeros incompatibles).

Pues esto es lo que paso hace poco en un vuelo por los estados unidos tras sufrir un infarto el piloto. Afortunadamente era un vuelo con un pasaje bien cualificado, seguramente carente de monjas y menores, entre el que había además de dos enfermeras, un coronel de aviación retirado por lo que no solo consiguieron realizar un aterrizaje sin problemas si no que el piloto se salvo.

Ahora que se habla mucho de la marca España e incluso de la internalización de las empresas españolas, entre ellas las de ingeniería y construcción y sin entrar en la noticia del Canal de Panamá y Sacyr que es de todos conocida (aunque no en sus detalles mas divertidos e inconfesables) merece comentar una noticia que técnica que prácticamente no ha llegado a España pese a ser, desde mi punto de vista, realmente fascinante y reveladora.

Sucede en Chile, donde una constructora española (no daremos nombres ya que podría ser cualquiera) gano un concurso internacional para la construcción  de un importante puente levadizo. 

(para entender bien la noticia es necesario que os cuente que  básicamente al hacer un puente levadizo se hacen los dos tableros que conforman el puente, luego se colocan sobre la estructura del puente y por ultimo se ponen los mecanismos para elevar los dos tableros)

Todo iba muy bien, el proyecto se había realizado impecablemente, se habían construido los tableros y ya se habían colocado en su sitio definitivo, ya solo quedaba poner los mecanismos y la obra se habría acabado sin problemas especiales. De hecho, como los tableros se hacen ya con los acabados prácticamente definitivos (calzada, mediana, viales, carriles bici, acera, lo que lleve incluyendo hasta la pintura) pues se podía decir que la parte del puente ya estaba acabada, si bien quedaba convertir el puente en levadizo.

Bueno, casi. Solo había un pequeño problema del que nadie se había dado cuenta todavía, una pequeñez sin importancia, un problemilla tonto…y era que los tableros estaban mal hechos: se habían hecho del revés. Si, una pequeñez sin importancia salvo que entre otras cosas solo había carril bici en un sentido por lo que este carril se interrumpía entre los dos tableros estando en uno a un lado y en el tramo siguiente al otro y algo parecido pasaba con todos los carriles. 

Ya digo, una pequeñez sin importancia salvo porque había que cambiarlo todo y además un error propio de un niño pequeño y el no haberse dado cuenta no es que fuera de niño pequeño sino de niño pequeño, ciego, retrasado o dicho finamente de niño con tanto visión como cerebro alternativo (creo que se dice).

En fin, por lo menos en este caso la constructora no ha discutido mucho y ha asumido el coste de las reparaciones necesarias aunque eso signifique que ganaran mucho menos de lo que pensaban ganar (seguramente sigan ganando ya que en la construcción es casi imposible perder dinero) y como la noticia no ha trascendido en España pues no tiene mucha importancia. Aunque si que ha trascendido en el resto del mundo, algo que bueno, lo que se dice bueno para la construcción española pues no acaba de ser.

Algo que debería haber sido noticia pero que no lo ha sido, probablemente por la incapacidad de establecer cuando se produce exactamente la noticia, es la nulidad de la base del Principio de Pareto.   ¿que no os suena el principio de Pareto? Venga, haced un esfuerzo... ¿nada?, bueno y si os digo que es la regla del 80/20 ¿a que ahora si os suena?  Bueno, pues ese principio que establece (sobre datos empíricos) que los efectos divididos en dos categorías que guardan una determinada proporción, permitir identificar otras dos categorías “causales” que guardan la relación inversa. 

En su forma inicial, enunciada en 1909, se establecía que el 80% de la riqueza estaba en manos de tan solo un 20% por ciento de la población, mientras que el 80% de la población solo tenia el 20% de la riqueza total.  En esta aplicación inicial (procedente de los datos estadísticos) el principio de Pareto se identificaba con la economía, al fin y al cabo es el motor de la sociedad y el principio de Pareto cualificaba una realidad objetiva que, en cierta medida, acabaría en las conocidas revoluciones de esos años. 

Sin embargo, esto es de lo mas curioso, el principio de Pareto con la misma proporción - la regla 80/20 - se da en temas de logística (el 20% de los productos de un almacén son responsables del 80% de los suministros), en control de la calidad (el 80% de los defectos radican en el 20% de los procesos), en ingeniería del software, en control de redes de comunicaciones.... en fin, en casi todo (la construcción es uno de los pocos sectores excepcionales, en los que varia esta proporción, ya que de forma general se dice que el 90% de las tareas ocuparan el 10% del tiempo mientras que para el 10% final de las tares - los acabados - se requiere el 90% del tiempo, aunque seguramente sea una exageración) . Es decir el Principio de Pareto, como regla 80/20, sin ser un teorema ni un axioma ni una verdad en si mismo resulta que se da en muchas (por no decir todas) las actividades.

Bueno, pues ahora el principio de Pareto no se cumple en la economía (su origen) ya que como confirman los últimos informes hemos pasado de una regla 80/20 a una regla 95/5. Si, parece que ahora, 100 años después, el 95% de la riqueza esta en poder solamente del 5% de la población mientras que el 95% de la población cuenta con tan solo el 5% de la riqueza total. Hay es nada. Sin embargo la proporción en el resto de asuntos no parece haber cambiado y la regla 80/20 parece mantenerse en casi todas las actividades. ¿que significa esto, significa algo? Pues os lo dejo para la reflexion, yo solo queria daros la noticia de que el principio de Pareto ya no es valaido en economia, o al menos no como la regla 80/20 lo que de extenderse puede tener implicaciones en muchos otros campos.


Dejo para el final una ultima noticia de carácter personal que no me resisto a contaros como premio a los que hayáis llegado hasta aquí, si es que hay alguno o alguna, que se ha producido como consecuencia del cambio en mis costumbres alimentarias  y es que ahora, por fin, puedo decir sin sonrojarme que ya tengo restaurante vegetariano favorito. Si, como lo oís: restaurante vegetariano, ni mas ni menos (yo, con lo que era). En mi descargo diré que no es para tanto y que se trata de un vegetariano en el que puedes tomar Roastbeef, chipirones o incluso carrilleras, en el que a las pochas con verduras les ponen un poquito (muy poquito) de tocino. Vamos, un estupendo vegetariano del que no os digo el nombre todavía porque quiero seguir yendo y ya sabéis que no me gustan los sitios muy llenos pero, si eso, ya os lo cuento otro día.  

lunes, 13 de enero de 2014

Comentario de Textos - Diciembre 2.013

The shining girls - Lauren Beukes
The twenty-year death - Ariel S. Winter
The last policeman - Ben H. Winters
Japantown - Barry Lancet
The starboard sea - Amber Dermont
From the fahertland with love - Ryu Murakami
Why does the world exist? - Jim Holt
Como hacer bien el mal - Harry Houdini

Este mes hago un poco de trampa e incluyo un par de libros leídos en enero pero la verdad es que yo creo todo el principio de enero, hasta después de Reyes, debería contar como diciembre ya que forma parte de los fastos navideños, ademas así acabo con las compras realizadas en NYC y puedo llevar todo lo leído hasta su zona de almacenamiento en casa de Alvaro y Helena, quiero decir que así se los paso a ellos para que puedan disfrutarlos que suena mejor esto de prestarles libros que lo de encasquetarselos sin motivo solo para no tener que almacenarlos yo.

De hecho ahora mismo me quedo sin nada que leer, si ignoramos un par de libros que me han regalado, uno de los cuales (Novela y Cine negro en la Europa actual, 1990-2010) me produce una pereza total y otro (Frank Cappa, diarios) me parece mas adecuado para tener en el cuarto de baño con el fin de ojearlo que para leerlo seriamente. Esta situación de desabastecimiento me obligara, en breve, a volver a decidir donde realizar mis próximas adquisiciones: si resulta pertinente un viaje hasta la, supongo, helada y heladora Cercedilla para visitar la librería Fuenfria (que espero estéis visitando asiduamente) y tomarme un descafeinado con mi hermano (quien dice un descafeinado es capaz de decir cualquier cosa, aunque se entiende que quiera decir unas cuantas cañas) o si me dejo caer por la librería Mendez, o incluso si me paso por ambas para comparar como de surtidas están y cual resulta mas tentadora. Pero divago, si eso, ya os lo cuento otro día.

Los novelas de asesinos en serie escritas por chicas son escasas por lo que siempre que veo una siento cierta tentación de comprarla, si ademas la autora ha ganado previamente un premio Arthur C.Clark, si encima en la contraportada los elogios son de gente cuyas obras me han gustado pero que no son demasiado obvios (Gibson, Doctorow y Tana French firman elogios en esta) y si me la encuentro entre las recomendaciones en una de mis librerías favoritas pues la decisión de comprarla es obvia. Así que aunque la portada y el resumen de la solapilla no me parecieran especialmente tentadores , si no mas bien lo contrario, compre The Shining Girls que ciertamente tiene un asesino en serie pero que realmente es un asesino que viaja en el tiempo para cometer sus crímenes, para matar a chicas “que brillan”, lo que es una trampa bastante burda y le quita gran parte del interés al tema ya que es el único que puede viajar en el tiempo y la verdad es que la historia, que se supone que es como lo persigue una de las víctimas que ha sobrevivido, pues pierde bastante ya que queda llena de huecos. Se lee bien y se olvida exactamente igual.

De The twenty-year death lo primero que llama la atención es la portada, que como todas las de Hard Case Crime imita a una portada pulp clásica y es algo que se agradece ya que ya define una linea, un tipo de novela; ademas de Hard Case Crime ya había comprado, el año anterior, The Cocktail Waitress, una novela perdida de James M. Cain, que me pareció muy buena lo que también la hacia tentadora, al menos para mi que igual que confío en lo que los libreros seleccionan en sus mesas para que yo elija, también confío en algunas editoriales y en sus selecciones (de hecho, ahora que lo pienso, me queda una ultima novela en ingles, Joyland de Stephen King en Hard Case Crime, que le regale a Alvaro por la portada y por que a el le encanta Stephen King. Voy a pedirsela por si se complica mi selección de librería, tranquilo me quedo); que entre los elogiadores este Brian Azzarello, que es un guionista de algunos comics que me han parecido excelentes, junto a gentes que desconozco totalmente pues también es algo que llama la atención. 

Ya mismo os digo que es una buena novela y que confirma, de momento, que Hard Case Crime es una editorial de buenas novelas, no solo de preciosas portadas, y que yo al menos voy a comprar todo lo que editen (e incluso lo que ya han editado), pero también os diré que no es una buena novela. No, siendo una buena novela no es una buena novela. 

“Se te ha ido, tanto leer... esto tenia que pasar” os veo murmurando Cervantinamente, pero no, no se me ha ido. Digo que no es una buena novela porque... son tres buenas novelas; y digo que es una buena novela por que cada una de ellas es buena y están bien enlazadas lo que convierte en una buena novela al conjunto ademas de a cada una de las partes. Si, amigos estáis ante una ganga, por el precio de un solo libro, 14,95 US$ - 7,99 UK, tendréis una novela de George Simenon (Malniveau Prison), una novela de Raymond Chandler (The Falling Star), una novela de Jim Thompson (Police at the Funeral) y por supuesto la novela de Ariel S. Winter (The Twenty-year Death) que las incluye y todas ellas buenas. Claro que como contrapartida tendréis la sensación de haber ido a una exposición de falsificaciones de grandes maestros y aunque no fuéramos capaces de apreciar la diferencia entre la excelente falsificación y el original es inevitable quedarse un poco chafado cuando nos dicen que todo lo que había expuesto era una falsificación, en este caso una excelente falsificación que se disfruta como el original o incluso mas.

Un detective de la policía acude a la escena de un posible suicidio, no es algo raro que la gente se suicide, no lo es nunca pero es que ahora  hay un asteroide viene hacia la tierra y ya es seguro que impactara contra nosotros, destruyendolo todo. De hecho ya hay fecha para este evento, ya hay fecha para el fin del mundo: será dentro de seis meses. Estando así las cosas, no hay nada raro en que la gente se suicide, con estas perspectivas y realmente, si solo quedan seis meses, cual es el objetivo de investigar un posible suicidio, o para el caso un posible asesinato, si al fin y al cabo todos, inocentes y culpables, estamos ya condenados. Este es el punto de inicio de The Last Policeman, y por supuesto el protagonista principal sigue investigando porque al fin y al cabo esa es la forma de vida que ha elegido ¿que importancia tiene que el mundo se vaya a terminar? este ultimo policía piensa que debe de seguir haciendo lo que es correcto, seguir viviendo su vida como había decidido hasta que se acabe, como quien dice “vivir para siempre o morir en el intento”. A mi me ha resultado muy agradable el pensar que hay mas gente que seguiría con su vida, que no seria algo tan extraño, que algunos vivimos, mas o menos, como hemos escogido y que eso no va a cambiar solo porque el mundo se pueda acabar en unos dias o ya puestos porque exista o no un Dios que decida nuestro futuro. No, algunos vivimos como podemos o sabemos y aunque sabemos que todo acabara seguimos con nuestra vida lo mejor que podemos o sabemos.

Japantown es un libro  que no tenia ninguna papeleta para que lo comprara, salvo la de que lo vendieran en Kinokinuya algo que siempre es una garantía, ya que empieza en el Japantown de San Francisco para desarrollarse en Japón pero esta escrito por un americano por lo que, a priori, se puede dudar de su autenticidad y no solo eso si no que ademas empieza con la masacre de una familia que no parece estar relacionada con nada, parece un asesinato así sin mas lo que posiblemente dará lugar a una novela pues así sin mas. Pues para nada, es un autentico best-seller, una de esas novelas que te hace preguntarte porque no puedes comer palomitas mientras lees aunque en seguida comprendes que te la vas a leer de un tirón, que te va a tener insomne en la cama y ya sabes que no esta bien comer en la cama por eso de las miguitas. Sencillamente un gran bestseller que ademas desarrolla un personaje, y un Japón, que (supongo) no le resulta tan ajeno al escritor como en un principio parecía ya que se centra mas en un Japón visto desde fuera, el paso 25 años en Japón, que en un Japón de un japonés. Es uno de esos libros que seguramente no serán traducidos, o que en caso de serlo lo serán por una editorial que no consiga darles la visibilidad que se merecen como le paso a Thomas Harris (o al Richard Harris que no es su hermano), a Baldacci, a Rozan o al mismísimo Goldman. Ojalá me equivoque, que Barry Lancet triunfe, que podáis disfrutar de esta y que le sigan otras igualmente buenas.

Los libros sobre niños ricos, muy ricos, son en general de mis favoritos; lo libros sobre universitarios, incluso los que son sobre profesores universitarios, también entran entre mis favoritos; los libros que pasan en Nueva Inglaterra, en general todo Estados Unidos salvo en algunos estados concretos, pues también entran en mis favoritos; y los libros escritos por chicas me suelen interesar mas que los escritos por hombres (si, yo también soy consciente de que a las escritoras las llamo chicas y no mujeres pero es que así llamo a casi todas las mujeres, sean lo que sean), seguramente por aquello de que me parecen mas exóticos. Así que aunque no tenia ninguna referencia sobre de The Starboard Sea, ni sobre su autora, el ser una novela sobre universitarios ricos en Nueva Inglaterra  la hacia un buen candidato para probar, si ademas le sumamos que parece estar en alguna lista de 100 Notable Books del New York Times pues la compra se explica sin problema. Os diré una cosa o cien libros son demasiados libros o el criterio del NYT es difícil de entender ya que, fácilmente, se me ocurren no cien, si no mil, libros mejores, mas notables, que este (vale, me he pasado con lo de que se me ocurren fácilmente pero solo porque no es fácil que se te ocurran cien libros, ni mejores ni peores, ni cien canciones ni, en general, cien de nada. Llegar a cien no es nada fácil y no digamos a mil). 

Murakami me gusta, me gusta mucho, y antes de que empecéis a arrancaros los cabellos de la cabeza en vuestra desesperación, o que empecéis con “ya esta el maldito hipster, con Murakami, Auster y todo el moderneo” dejadme aclaraos que a mi me gusta el otro Murakami, Ryu Murakami. Por que yo soy mas hipster que todo lo que podéis imaginar y cuando hablo de Murakami, me refiero al otro Murakami, no al que llena las estanterías, los suplementos culturales y que todos en La Bicicleta ya han leído o dicen haber leído y haberles encantado. No, amigos, no, por supuesto yo hablo del Murakami de las caras B, del de los singles editados solamente en Afganistán, hasta hablar del Murakami mainstream podríamos llegar. No, yo hablo del Murakami de In the Miso soup, esa novela en la que todo va tranquilamente hasta que sin venir a cuento todo deja de ir tranquilamente: del Murakami de Coin Locker Babies, con esos niños que crecieron en una taquilla de una estación y no sienten mucho apego por el mundo que descubren al salir y lo demuestran; del Murakami de 69, con los problemas para montar un festival de rock en un pequeño pueblo de Japón a finales de los sesenta; y mas concretamente hoy del Murakami de From The Fatherland, with love, en el que Corea del Norte decide llevar a cabo un arriesgado plan de expansión consistente en invadir una pequeña isla japonesa para luego declararla independiente y utilizarla como “satélite” mientras que los únicos que la pasividad del gobierno japonés les impide intervenir y solamente unos pocos jóvenes marginales se enfrentaran a ellos mas por divertirse que por aquello de salvar el imperio. Su principal pega son sus casi setecientas paginas que asustan a la hora de empezar la lectura y que en mi caso me han hecho cruzar la frontera del año anterior a este nuevo año con una sonrisa casi constante (salvo en algunos pasajes cortos) comprendiendo divertido las diferencias entre asiáticos tan distintos como los freakies japoneses, los políticos japoneses y las tropas de elite de un país como Corea del Norte. 

Con Why does the world exist? he de reconocer que me he sentido engañado por la portada y especialmente con la frase que hace de subtitulo al libro “An existential detective story” que me hizo pensar que se trataría de una novela de detectives del tipo de Una investigación filosófica de Keer. De hecho tenia muchas ganas de leerla, la de Keer me había gustado mucho y esta estaba entre los 10 mejores libros según el New York Times, y la empece casi nada mas volver. La empece y la deje ya que no es una novela si no un ensayo filosófico, mas que un ensayo una recopilación de teorías o puntos de vista, sobre lo que indica el titulo del libro resumido en ¿porque existe el universo en lugar de existir nada, es decir de no existir?. La deje enfadado, mas conmigo mismo que con el editor ya que realmente en la contraportada si viene indicado que es un libro de filosofía, aunque no nos engañemos: me habían engañado. Con las fuerzas renovadas por aquello del año nuevo, realmente porque ya no me quedaba nada que leer, la retome a primeros de año, avanzando hasta la mitad de la misma para volver a dejarla. No digo que no sea interesante, estoy seguro de que repasar los argumentos filosóficos de esta pregunta y sus muchas implicaciones que nos llevan hasta el teorema de Godel y mas allá, lo es, pero (ahora lo se y puedo agradecerselo al libro) yo me alineo con Grünbaum y la pregunta me parece una autentica tontería, mal planteada, completamente errónea, que solo nace de una preocupación cristiana, vamos una pregunta totalmente innecesaria pero para el que el principal interés de la conversación, del libro en mi caso, es el de acabar tomandose una copa tranquilamente.

Como hacer bien el mal me lo regalaron por mi cumpleaños en Octubre y por aquello de ser un librillo de artículos dispares pues ha sido una de esas lecturas intermitentes de cuarto de baño. Básicamente incluye una serie inconexa de artículos de Houdini sobre distintos temas relacionados con la magia (básicamente con los side-shows, los espectáculos anejos como tragar sables) que como es habitual en Houdini no aportan ninguna información sobre su funcionamiento real, una recopilación de anécdotas para mayor loa del autor, que siendo un gran escapista era mejor publicista de si mismo, otra recopilación sobre distintos timadores, que es la parte que da titulo al libro, y un insoportable cuento de Lovecraft sobre una aventura de Houdini en Egipto que ocupa innecesariamente casi un cuarto del volumen y que casi me hace abandonar. Lo que digo, quitando la parte de Lovecraft, una lectura entretenida para el cuarto de baño y poco mas (aunque no es poco).

Pues como os decía ahora me he quedado sin lecturas, salvo el Stephen King que tiene Alvaro y que voy a ver si le cambio por todo lo leído, así que una vez mas he de enfrentarme a la decisión de elegir librería y libros para las dos terceras partes de mes que aun quedan por delante. Debería ganar la librería Fuenfria de Cercedilla que se que ya es de vuestras favoritas pero igual la ola de frío que se acerca, unida a la perdida de la atermia que siempre me ha caracterizado, hacen que este mes gane la librería Mendez de la calle Mayor, mucho mas cercana y que llevo tiempo sin visitar, pero, si eso, ya os lo cuento otro día.

P.S.: esta es la maleta que le llevo a Alvaro