lunes, 10 de febrero de 2014

Comentario de textos - enero 2.014



Joyland - Stephen King
A man without breath - Phillip Keer

Pues si, eso es todo. Solo dos libros e incluso diría mas, dos libros cortos. ¿porque? pues ni idea, algunos meses son así y sencillamente lees menos o lees mas despacio o como has hecho trampas el mes anterior y has considerado el principio de este mes como parte del anterior pues te salen menos. En cualquier caso, esto es lo que hay. Dos libros y ninguno de ellos comprado en ninguna de mis librerías de referencia, no, no he pasado por la librería Fuenfria (aunque ahora mi hermano se ha dado cuenta de que puede ahorrarme el viaje y bajarme el unos cuentos libros cualquier día y así se los compro a el y me ahorro el viaje hasta esas tierras lejanas) ni por la librería Mendez (donde todavía no me echaran de menos ya que normalmente de septiembre a febrero desaparezco debido a las compras neoyorquinas).

Joyland se lo regale a Alvaro ya que aunque a mi no me gusta demasiado Stephen King la portada de esta edición reclamaba a gritos comprarlo y mas estando recién llegado a Kinokinuya. Si lo pienso bien, no es que no me guste Stephen King ya que casi todo lo que he leído de el me ha gustado, especialmente “mientras escribo” ese libro que es mezcla de biografía y de libro de teoría literaria y que es sencillamente estupendo, si no que me da mucha pereza leer a Stephen King. Aunque coincido con Rafa y creo que realmente es un escritor realista (como el mismo dice “es que vivo en Maine” y ciertamente Maine es un sitio muy extraño) me da pereza leer historias que siempre tienen un barniz sobrenatural, siempre hay algo que se sale de lo cotidiano debido a fuerzas ocultas y por supuesto también me da pereza el tamaño de las novelas (y eso después de haberles aplicado, según el mismo, la regla del 10% unas cuantas veces. No quiero no imaginarme el tamaño de los borradores iniciales. Todavía hay gente que me dice que yo me enrollo y escribo mucho, en fin...).

La verdad es que siempre que he vencido la pereza de leer a Stephen King lo he disfrutado y lo mismo me ha pasado con Joyland que me ha parecido una novela muy entretenida. En realidad, una vez que ignoras los temas de las fuerzas ocultas no es mas que una novela sobre la iniciación de un joven en el mundo real, el mundo del trabajo, de las decepciones pero también de la satisfacción de vivir, de descubrir cosas nuevas e intentar entenderlas. Ahora que he escrito, en este blog, algunas anécdotas de mi pasado a las que incluso me han contestado algunas de las personas que las vivieron conmigo para decirme que no sucedieron, aunque asi tengan mas gracia, no puedo evitar citar esta frase “when it comes to the past, everyone writes fiction” que creo que resume perfectamente la idea de que todos los recuerdos, toda la historia, es siempre una ficción; e incluso, ahora que cada dia me siento mas viejecito, esta explicación de la comprension de la vida “when you are twenty one, life is a road map. It’s only when you get to be twenty five or so that you begin to suspect you’ve looking at the map upside down, and not until you’re forty are you entirely sure. By the time you are sixty, take it from me, you are fucking lost” me parece totalmente acertada.

Pero no todo es mirar al pasado en este libro y de hecho contiene uno de esos descubrimientos, reflexiones, que a mi siempre me encantan ya que provienen sencillamente de mirar algunas cosas detenidamente o, mejor dicho, de intentar mirarlas de una forma diferente saltandose la ideas preconcebidas y como casualmente se refiere a un personaje publico que me cae mal la transcribo “we could argue waht constitutes the creepiest line in pop music, but for me it’s early Beatles, John Lennon, actually singing ‘I’d rather see you death, little girl, that to be with another man’”. Una idea solo ligeramente machista de todo un personaje.

A man without breath es, de momento, la ultima novela de la serie de Bernie Gunther y la verdad es que la compre sin dudar en cuanto la vi en amazon ya que es uno de los seriales, realmente de los escritores, que sigo desde que Rafa me recomendó Una investigación filosófica hace ya muchos años, muchas novelas y del que ya estoy esperando su nueva novela Prayer que será la primera en diez años que no es de Bernie Gunther y que reconozco ya me apetece. Bernie Gunther es un detective privado en la Alemania nazi, como tal nos deja frases características como “drinking alone is never a good idea, I said, especially when you’re by yourself”. Y si, ahora trabaja para los nazis ya que es 1943 y trabaja en Alemania, inevitable pero como el mismo dice “I’m too old to lie to myself, but I am not so stupid that I can’t lie to others”, así que trabaja para los nazis pero a su manera, a la manera de un detective de novela negra. Aunque, supongo, es una novela que podría leerse por si misma, va sobre la matanza del bosque de Katyn, una de esas masacres de las que ambos bandos se cumplan mutuamente, yo no lo recomendaría ya que como para en todas las series si se coge a mitad el personaje se escabulle y si os fuera a recomendar algo os diria que empezarais por el principio, por la trilogía berlinesa donde el bueno de Bernie aun no trabaja para los nazis, ni mucho menos.

Supongo que una de las cosas que mas envidio (no creo que sea yo solo) de los detectives de novela negra es los grandes amores - al menos uno por novela aunque realmente solo estén distanciadas en el tiempo unos meses - que les ocurren y que complementan tan bien la historia (vale, hay algunos a los que también admiro y que no tienen tanta suerte y ya llevan bastantes novelas sin amores inolvidables. Pero divago, si eso, ya os lo cuento otro día) si bien es verdad que se trata de amores imposibles, la mayoría de las veces, que acaban fatal y eso ya no lo envidio tanto (aunque sigo envidiandolo) y en esta el amor le lleva a esta reflexión, mas bien reflexiones ya que hay varias juntas, que considero mas que cierta(s):

“I could have told her the truth - that maybe she was looking for too much from a man. Instead I left it alone. For the few weeks while she’d been in Smolensk, my life had seemed like it mattered to someone more than it did to me; and now that she was going, I was back to not caring about it very much. Sometimes that’s just how it is between a man and a woman: something gets in the way of it, like real life and human nature and a whole lot of other stuff that isn’t good for two people who think they’re atracted to each other. Of course, you can save yourself a lot of pain and trouble by thinking twice before you get into anything, but a lot of life can pass you by like that. Especially in a war. I didn’t regret what had happened - how could I? - only that she was going to live the rest of her life in complete and total ignorance of the rest of my life.”

Si, ser demasiado miedica hace que la vida pase a tu alrededor sin enterarte y si, da mucha pena saber que las personas que mas te han importado vivan en total ignorancia de tu vida. Pero así son las cosas. 

En fin, a ver si este mes, que ya tengo libros suministrados casi a domicilio por la libreria Fuenfria, leo algo bueno, que seguro que si, y os lo cuento.


jueves, 23 de enero de 2014

Noticias Varias (Pareto miente)

Últimamente tengo la sensación de que vivimos (igual siempre ha sido así,  solo que yo no era consciente de ello) en un mundo en el que algunas noticias resultan sencillamente increíbles, siendo de elogiar la imaginación de los periodistas como escritores de ficción, algo que unido a ciertas experiencias personales, en las que he vivido algo que luego ha sido noticia, y cuya realidad periodística ha acabado resultando tan ajena a la experiencia vivida que resulta sencillamente irreconocible, me hacen mirar las noticias con un elevado grado de aprehensión y decirme eso de “de lo que veo, me creo la mitad; de lo que me cuentan, nada”.

Pese a no estar seguro de que noticias pueden ser verdad y cuales una completa mentira he de reconocer que cada vez me fascina mas leer/ver noticias (deben de ser cosas de la edad ya que recuerdo que mi padre era incapaz de perderse un telediario o de no leerse el periódico todos los días, hasta los pie de foto) e incluso me gusta compartirlas y comentarlas, bien a la hora de la comida o del café con L, Álvaro y/o Caamaño, o incluso compartirlas con mis amigos de Facebook pero dada mi escasa memoria a veces se me olvida comentar noticias en el café, otras se me olvida buscar la noticia cuando tengo acceso a internet (si, lo confieso: yo no estoy conectado todo el tiempo. Así de viejo me he vuelto), incluso a veces pienso que me gustaría compartirla con algunas personas a las que no veo habitualmente, o con las que no tengo contacto por Facebook pero que estúpidamente creo que igual leen este blog (no se me ocurre por que harían esto, ni visto el numero de comentarios que recibo tengo ningún motivo para creerlo pero, bueno, quien mas quien menos tiene extrañas teorías sobre el mundo), e incluso otras necesito reflexionarlas o adaptarlas a una historia mas global.

Así que he decidido contaros algunas de las historias que últimamente me han fascinado mas, por ser especialmente graciosas, por ser excesivamente tristes o por cualquier otra razón y de eso va esto post y posiblemente otros similares en el futuro. 

Avisados quedáis: hoy no habrá historietas del abuelo ni detalles sobre libros si no solo algunas noticias que seguramente ya conozcáis.

La noticia que mas me ha impresionado últimamente pasa en Afganistán, en Pakistán o en un genérico Nowhereistan (el lugar exacto es irrelevante y mi memoria no lo ha retenido) y uno de sus principales protagonistas es un adolescente (algo gordinflón, por la foto que recuerdo haber visto, aunque es un detalle irrelevante) que no estando dotado de la virtud de la puntualidad llega tarde a la primera clase del día en su instituto. Se trata de un instituto grande con cientos de estudiantes y en el que, como si de la opera se tratara, no dejan entrar a la clase a los alumnos que llegan tarde castigándolos a quedarse en el patio de entrada hasta que termine la clase. Por supuesto nuestro protagonista no es el único adolescente de Nowhereistan con problemas de puntualidad así que allí esta tranquilamente en el patio, disfrutando de su castigo con algunos compañeros, charlando mientras que espera a que acabe la primera clase del día que ya se ha perdido, seguramente sin ninguna intencionalidad, ¿por que a quien le puede gustar estar en el patio charlando con los amigos en lugar de estar en clase escuchando al profesor y aprendiendo a ser mejor? ¿puede haber castigo mas cruel? No, no lo creo, a mi no se me ocurre pero yo no se mucho sobre métodos educativos he de confesar.

Yo los imagino fumando, a escondidas, charlando sobre música y chicas pero puede que hubieran estado tomando frutas frescas, haciendo gimnasia o comentando versículos del Corán, estos detalles no formaban parte de la información que los periodistas consideraron relevante y necesario transmitir por mucha curiosidad que algunos podamos sentir al respecto.

En un momento dado ver entrar al patio del colegio a un hombre mayor al que no conocen y que les resulta extraño, algo que me hace suponer que no era la primera vez que eran sometidos a un castigo tan ejemplar como es perder una hora de formación para charlar con los amigos ya que posiblemente conocían la rutina de entradas y salidas y por eso les resultaba extraño.

Identificado como un extraño y movidos por la insaciable curiosidad de la juventud, tal vez por la posibilidad de echarse unas risas a su costa, lo examinan detenidamente y se dan cuenta de que ciertamente es un extraño, es mas que un extraño, es un extraño que parece enajenado y murmura, es un extraño que  lleva el cuerpo recubierto de explosivos y un detonador en la mano, es un extraño que se dirige con paso decidido hacia la entrada del edificio principal. Ciertamente extraño, todo parece indicar que es un extraño cuyo objetivo esa mañana es la de volar por los aires todo el colegio (o instituto) matando a todos, o a muchos, estudiantes virtuosos, al menos en lo que a puntualidad se refiere, e incluso si no se espabilan y salen por patas de allí puede que también mueran algunos carentes de la virtud de la puntualidad: ellos, lo que no les parece una buena forma de empezar la mañana, ya que no solo se perderán el resto de las clases del día, lo que retrasara su formación intelectual, o la fiesta del fin de semana en la que, esta vez si, pensaban charlar con esa preciosa chica, si no que llegaran con tiempo de sobra a la eternidad lo que, en cierta medida, es otra forma de impuntualidad y seguro que también se merece un castigo.

Enfrentados a la posibilidad de perderse el resto de las clases; de no poder, esta vez si, si que si, hablar con esa preciosa chica ahora que por fin estaban decididos; de quedarse nuevamente castigados por no llegar puntuales a la eternidad, a saber cuanto dura la primera clase de la eternidad, deciden que es necesario actuar y abandonar el colegio a toda velocidad, seguramente haciendo cálculos sobre el alcance de la onda expansiva mientras piensan que es una pena que el entrenador de atletismo no pueda ver lo rápido que corren, entrarían seguro en el equipo, aunque para ello tuvieran que dejar de fumar.

Todos salen corriendo, procurando no ser notados por el extraño para que no detone la bomba antes de que ellos estén lejos, todos en distintas direcciones pero alejándose, salvo nuestro díscolo alumno que no contento con haber llegado tarde aquella mañana, seguramente como muchas otras antes, decide no sumarse a la corriente general (de puro díscolo que es) y mas que participar en una competición de atletismo se decide por ser la estrella de un partido de rugby con tan solo dos jugadores: el y el extraño que avanza con el detonador. 

Resulta ser un buen placador, además de rápido, deteniendo al extraño antes de que pueda alcanzar el edificio y aunque su intención fuera la de arrebatarle el detonador (la pelota) no lo consigue y ambos explotan fuera del colegio llegando ambos impuntuales a la eternidad, el extraño, tarde, y el pronto, demasiado pronto, ahora ya no podrá decirle nada a esa preciosa chica a la que, de verdad que si, que este fin de semana se lo decía.

Una noticia triste, casi tan triste como que no haya sido una noticia trascendente, fuera de su pueblo, y que ni siquiera yo recuerde el nombre de este chaval mientras que si que recuerdo los nombres de los mas famosos terroristas.

Afortunadamente no todas las noticias son así de tristes, gracias le sean dadas al Papa (se las daría a Rajoy o a muchos otros políticos gracias a los cuales disfrutamos de momentos inolvidables de diversión, pero nos salen tan caros, social y económicamente, que no compensan la diversión que nos proporcionan) que nos ha dejado una de las noticias, anécdotas, mas divertidas de los últimos tiempos. ¿Preparados? Vale, hay va…

Esta el Papa paseando por Roma, o por el Vaticano que tampoco he retenido el dato, paseando en el Papa-móvil, tras haber renunciado a sus zapatos rojos por ser demasiados caros, ante miles de fieles, saludando alegremente y enviando sus mejores bendiciones a todos ellos cuando, de repente… va y entre todo el gentío, entre los miles de fieles situados alrededor del papa-móvil, a una distancia prudencial marcada por su seguridad, divisa a un conocido suyo, seguramente algún amigo de su argentina natal con el que jugaba al futbol de niño. 

Parece algo improbable o incluso increíble, eso de conseguir divisar a un conocido en esas circunstancias, pero bueno, no solo es el Papa, si no que además es Argentino, aunque cero que no es gaucho, así que casi todo es posible para el.

¿qué hace un argentino si se encuentra con un amigo en un sitio extraño? 

Pues, si, exactamente lo que hizo el Papa… parar la comitiva en la que vas y bajarte a saludar, darle grandes abrazos y por supuesto decirle que se vaya contigo, en el papa-móvil, que hace mucho que no se ven y así van charlando, además “boludo, has visto lo estupendo que es el cacharro este, vamos, venite y ya tomamos unos mates”. Efectivamente, allí se fueron los dos entre grandes abrazos en el papa-móvil dejando una extraña escena y por supuesto a un equipo de seguridad totalmente inquieto.

Ni creo, ni me importa especialmente, saber si esta Papa cambiara algo en la iglesia católica pero desde luego si que ha cambiado algo las formas de la misma, lo cual es de agradecer, y sobre todo que nos deje divertidas anécdotas como aquella otra de llamar a una monjas de clausura para felicitarles en año y dejarles un mensaje en el contestador diciéndoles “vaya, que andarán haciendo mis monjitas que no tienen tiempo para contestar al santo padre. Cuídense y feliz año”.  Pues eso, argentino que es el.
Imagínate que vas en avión y a mitad de viaje se escucha por la megafonía “¿hay alguien con conocimientos de medicina?”. Supongo que debes de quedarte un poco blanco, un poco menos si es después de comer ya que entonces tienes claro que seguramente sea una intoxicación alimentaria y nada grave. Bueno, a menos que al cabo de unos minutos la megafonía pregunte “¿alguien sabe pilotar un avión?”, momento en el que a) decides que te has quedado dormido viendo Aterriza como puedas, b) decides que seguramente sea la típica broma de cámara oculta o c) tras comprobar que, efectivamente, hay unas cuantas monjas y un cierto numero de menores que aseguran la tragedia, te acojonas totalmente y dependiendo de las circunstancias sacas el móvil para despedirte de tus seres queridos desafiando las normas de navegación aérea; empiezas a redactar un testamento o incluso confiesas cosas inconfesables a tu compañero de viaje, aunque sea un completo desconocido porque seguro que no es una hermosa desconocida (los que asignan los asientos no suelen emparejar de una forma mínimamente coherente y seguro que te han asignado compañeros incompatibles).

Pues esto es lo que paso hace poco en un vuelo por los estados unidos tras sufrir un infarto el piloto. Afortunadamente era un vuelo con un pasaje bien cualificado, seguramente carente de monjas y menores, entre el que había además de dos enfermeras, un coronel de aviación retirado por lo que no solo consiguieron realizar un aterrizaje sin problemas si no que el piloto se salvo.

Ahora que se habla mucho de la marca España e incluso de la internalización de las empresas españolas, entre ellas las de ingeniería y construcción y sin entrar en la noticia del Canal de Panamá y Sacyr que es de todos conocida (aunque no en sus detalles mas divertidos e inconfesables) merece comentar una noticia que técnica que prácticamente no ha llegado a España pese a ser, desde mi punto de vista, realmente fascinante y reveladora.

Sucede en Chile, donde una constructora española (no daremos nombres ya que podría ser cualquiera) gano un concurso internacional para la construcción  de un importante puente levadizo. 

(para entender bien la noticia es necesario que os cuente que  básicamente al hacer un puente levadizo se hacen los dos tableros que conforman el puente, luego se colocan sobre la estructura del puente y por ultimo se ponen los mecanismos para elevar los dos tableros)

Todo iba muy bien, el proyecto se había realizado impecablemente, se habían construido los tableros y ya se habían colocado en su sitio definitivo, ya solo quedaba poner los mecanismos y la obra se habría acabado sin problemas especiales. De hecho, como los tableros se hacen ya con los acabados prácticamente definitivos (calzada, mediana, viales, carriles bici, acera, lo que lleve incluyendo hasta la pintura) pues se podía decir que la parte del puente ya estaba acabada, si bien quedaba convertir el puente en levadizo.

Bueno, casi. Solo había un pequeño problema del que nadie se había dado cuenta todavía, una pequeñez sin importancia, un problemilla tonto…y era que los tableros estaban mal hechos: se habían hecho del revés. Si, una pequeñez sin importancia salvo que entre otras cosas solo había carril bici en un sentido por lo que este carril se interrumpía entre los dos tableros estando en uno a un lado y en el tramo siguiente al otro y algo parecido pasaba con todos los carriles. 

Ya digo, una pequeñez sin importancia salvo porque había que cambiarlo todo y además un error propio de un niño pequeño y el no haberse dado cuenta no es que fuera de niño pequeño sino de niño pequeño, ciego, retrasado o dicho finamente de niño con tanto visión como cerebro alternativo (creo que se dice).

En fin, por lo menos en este caso la constructora no ha discutido mucho y ha asumido el coste de las reparaciones necesarias aunque eso signifique que ganaran mucho menos de lo que pensaban ganar (seguramente sigan ganando ya que en la construcción es casi imposible perder dinero) y como la noticia no ha trascendido en España pues no tiene mucha importancia. Aunque si que ha trascendido en el resto del mundo, algo que bueno, lo que se dice bueno para la construcción española pues no acaba de ser.

Algo que debería haber sido noticia pero que no lo ha sido, probablemente por la incapacidad de establecer cuando se produce exactamente la noticia, es la nulidad de la base del Principio de Pareto.   ¿que no os suena el principio de Pareto? Venga, haced un esfuerzo... ¿nada?, bueno y si os digo que es la regla del 80/20 ¿a que ahora si os suena?  Bueno, pues ese principio que establece (sobre datos empíricos) que los efectos divididos en dos categorías que guardan una determinada proporción, permitir identificar otras dos categorías “causales” que guardan la relación inversa. 

En su forma inicial, enunciada en 1909, se establecía que el 80% de la riqueza estaba en manos de tan solo un 20% por ciento de la población, mientras que el 80% de la población solo tenia el 20% de la riqueza total.  En esta aplicación inicial (procedente de los datos estadísticos) el principio de Pareto se identificaba con la economía, al fin y al cabo es el motor de la sociedad y el principio de Pareto cualificaba una realidad objetiva que, en cierta medida, acabaría en las conocidas revoluciones de esos años. 

Sin embargo, esto es de lo mas curioso, el principio de Pareto con la misma proporción - la regla 80/20 - se da en temas de logística (el 20% de los productos de un almacén son responsables del 80% de los suministros), en control de la calidad (el 80% de los defectos radican en el 20% de los procesos), en ingeniería del software, en control de redes de comunicaciones.... en fin, en casi todo (la construcción es uno de los pocos sectores excepcionales, en los que varia esta proporción, ya que de forma general se dice que el 90% de las tareas ocuparan el 10% del tiempo mientras que para el 10% final de las tares - los acabados - se requiere el 90% del tiempo, aunque seguramente sea una exageración) . Es decir el Principio de Pareto, como regla 80/20, sin ser un teorema ni un axioma ni una verdad en si mismo resulta que se da en muchas (por no decir todas) las actividades.

Bueno, pues ahora el principio de Pareto no se cumple en la economía (su origen) ya que como confirman los últimos informes hemos pasado de una regla 80/20 a una regla 95/5. Si, parece que ahora, 100 años después, el 95% de la riqueza esta en poder solamente del 5% de la población mientras que el 95% de la población cuenta con tan solo el 5% de la riqueza total. Hay es nada. Sin embargo la proporción en el resto de asuntos no parece haber cambiado y la regla 80/20 parece mantenerse en casi todas las actividades. ¿que significa esto, significa algo? Pues os lo dejo para la reflexion, yo solo queria daros la noticia de que el principio de Pareto ya no es valaido en economia, o al menos no como la regla 80/20 lo que de extenderse puede tener implicaciones en muchos otros campos.


Dejo para el final una ultima noticia de carácter personal que no me resisto a contaros como premio a los que hayáis llegado hasta aquí, si es que hay alguno o alguna, que se ha producido como consecuencia del cambio en mis costumbres alimentarias  y es que ahora, por fin, puedo decir sin sonrojarme que ya tengo restaurante vegetariano favorito. Si, como lo oís: restaurante vegetariano, ni mas ni menos (yo, con lo que era). En mi descargo diré que no es para tanto y que se trata de un vegetariano en el que puedes tomar Roastbeef, chipirones o incluso carrilleras, en el que a las pochas con verduras les ponen un poquito (muy poquito) de tocino. Vamos, un estupendo vegetariano del que no os digo el nombre todavía porque quiero seguir yendo y ya sabéis que no me gustan los sitios muy llenos pero, si eso, ya os lo cuento otro día.  

lunes, 13 de enero de 2014

Comentario de Textos - Diciembre 2.013

The shining girls - Lauren Beukes
The twenty-year death - Ariel S. Winter
The last policeman - Ben H. Winters
Japantown - Barry Lancet
The starboard sea - Amber Dermont
From the fahertland with love - Ryu Murakami
Why does the world exist? - Jim Holt
Como hacer bien el mal - Harry Houdini

Este mes hago un poco de trampa e incluyo un par de libros leídos en enero pero la verdad es que yo creo todo el principio de enero, hasta después de Reyes, debería contar como diciembre ya que forma parte de los fastos navideños, ademas así acabo con las compras realizadas en NYC y puedo llevar todo lo leído hasta su zona de almacenamiento en casa de Alvaro y Helena, quiero decir que así se los paso a ellos para que puedan disfrutarlos que suena mejor esto de prestarles libros que lo de encasquetarselos sin motivo solo para no tener que almacenarlos yo.

De hecho ahora mismo me quedo sin nada que leer, si ignoramos un par de libros que me han regalado, uno de los cuales (Novela y Cine negro en la Europa actual, 1990-2010) me produce una pereza total y otro (Frank Cappa, diarios) me parece mas adecuado para tener en el cuarto de baño con el fin de ojearlo que para leerlo seriamente. Esta situación de desabastecimiento me obligara, en breve, a volver a decidir donde realizar mis próximas adquisiciones: si resulta pertinente un viaje hasta la, supongo, helada y heladora Cercedilla para visitar la librería Fuenfria (que espero estéis visitando asiduamente) y tomarme un descafeinado con mi hermano (quien dice un descafeinado es capaz de decir cualquier cosa, aunque se entiende que quiera decir unas cuantas cañas) o si me dejo caer por la librería Mendez, o incluso si me paso por ambas para comparar como de surtidas están y cual resulta mas tentadora. Pero divago, si eso, ya os lo cuento otro día.

Los novelas de asesinos en serie escritas por chicas son escasas por lo que siempre que veo una siento cierta tentación de comprarla, si ademas la autora ha ganado previamente un premio Arthur C.Clark, si encima en la contraportada los elogios son de gente cuyas obras me han gustado pero que no son demasiado obvios (Gibson, Doctorow y Tana French firman elogios en esta) y si me la encuentro entre las recomendaciones en una de mis librerías favoritas pues la decisión de comprarla es obvia. Así que aunque la portada y el resumen de la solapilla no me parecieran especialmente tentadores , si no mas bien lo contrario, compre The Shining Girls que ciertamente tiene un asesino en serie pero que realmente es un asesino que viaja en el tiempo para cometer sus crímenes, para matar a chicas “que brillan”, lo que es una trampa bastante burda y le quita gran parte del interés al tema ya que es el único que puede viajar en el tiempo y la verdad es que la historia, que se supone que es como lo persigue una de las víctimas que ha sobrevivido, pues pierde bastante ya que queda llena de huecos. Se lee bien y se olvida exactamente igual.

De The twenty-year death lo primero que llama la atención es la portada, que como todas las de Hard Case Crime imita a una portada pulp clásica y es algo que se agradece ya que ya define una linea, un tipo de novela; ademas de Hard Case Crime ya había comprado, el año anterior, The Cocktail Waitress, una novela perdida de James M. Cain, que me pareció muy buena lo que también la hacia tentadora, al menos para mi que igual que confío en lo que los libreros seleccionan en sus mesas para que yo elija, también confío en algunas editoriales y en sus selecciones (de hecho, ahora que lo pienso, me queda una ultima novela en ingles, Joyland de Stephen King en Hard Case Crime, que le regale a Alvaro por la portada y por que a el le encanta Stephen King. Voy a pedirsela por si se complica mi selección de librería, tranquilo me quedo); que entre los elogiadores este Brian Azzarello, que es un guionista de algunos comics que me han parecido excelentes, junto a gentes que desconozco totalmente pues también es algo que llama la atención. 

Ya mismo os digo que es una buena novela y que confirma, de momento, que Hard Case Crime es una editorial de buenas novelas, no solo de preciosas portadas, y que yo al menos voy a comprar todo lo que editen (e incluso lo que ya han editado), pero también os diré que no es una buena novela. No, siendo una buena novela no es una buena novela. 

“Se te ha ido, tanto leer... esto tenia que pasar” os veo murmurando Cervantinamente, pero no, no se me ha ido. Digo que no es una buena novela porque... son tres buenas novelas; y digo que es una buena novela por que cada una de ellas es buena y están bien enlazadas lo que convierte en una buena novela al conjunto ademas de a cada una de las partes. Si, amigos estáis ante una ganga, por el precio de un solo libro, 14,95 US$ - 7,99 UK, tendréis una novela de George Simenon (Malniveau Prison), una novela de Raymond Chandler (The Falling Star), una novela de Jim Thompson (Police at the Funeral) y por supuesto la novela de Ariel S. Winter (The Twenty-year Death) que las incluye y todas ellas buenas. Claro que como contrapartida tendréis la sensación de haber ido a una exposición de falsificaciones de grandes maestros y aunque no fuéramos capaces de apreciar la diferencia entre la excelente falsificación y el original es inevitable quedarse un poco chafado cuando nos dicen que todo lo que había expuesto era una falsificación, en este caso una excelente falsificación que se disfruta como el original o incluso mas.

Un detective de la policía acude a la escena de un posible suicidio, no es algo raro que la gente se suicide, no lo es nunca pero es que ahora  hay un asteroide viene hacia la tierra y ya es seguro que impactara contra nosotros, destruyendolo todo. De hecho ya hay fecha para este evento, ya hay fecha para el fin del mundo: será dentro de seis meses. Estando así las cosas, no hay nada raro en que la gente se suicide, con estas perspectivas y realmente, si solo quedan seis meses, cual es el objetivo de investigar un posible suicidio, o para el caso un posible asesinato, si al fin y al cabo todos, inocentes y culpables, estamos ya condenados. Este es el punto de inicio de The Last Policeman, y por supuesto el protagonista principal sigue investigando porque al fin y al cabo esa es la forma de vida que ha elegido ¿que importancia tiene que el mundo se vaya a terminar? este ultimo policía piensa que debe de seguir haciendo lo que es correcto, seguir viviendo su vida como había decidido hasta que se acabe, como quien dice “vivir para siempre o morir en el intento”. A mi me ha resultado muy agradable el pensar que hay mas gente que seguiría con su vida, que no seria algo tan extraño, que algunos vivimos, mas o menos, como hemos escogido y que eso no va a cambiar solo porque el mundo se pueda acabar en unos dias o ya puestos porque exista o no un Dios que decida nuestro futuro. No, algunos vivimos como podemos o sabemos y aunque sabemos que todo acabara seguimos con nuestra vida lo mejor que podemos o sabemos.

Japantown es un libro  que no tenia ninguna papeleta para que lo comprara, salvo la de que lo vendieran en Kinokinuya algo que siempre es una garantía, ya que empieza en el Japantown de San Francisco para desarrollarse en Japón pero esta escrito por un americano por lo que, a priori, se puede dudar de su autenticidad y no solo eso si no que ademas empieza con la masacre de una familia que no parece estar relacionada con nada, parece un asesinato así sin mas lo que posiblemente dará lugar a una novela pues así sin mas. Pues para nada, es un autentico best-seller, una de esas novelas que te hace preguntarte porque no puedes comer palomitas mientras lees aunque en seguida comprendes que te la vas a leer de un tirón, que te va a tener insomne en la cama y ya sabes que no esta bien comer en la cama por eso de las miguitas. Sencillamente un gran bestseller que ademas desarrolla un personaje, y un Japón, que (supongo) no le resulta tan ajeno al escritor como en un principio parecía ya que se centra mas en un Japón visto desde fuera, el paso 25 años en Japón, que en un Japón de un japonés. Es uno de esos libros que seguramente no serán traducidos, o que en caso de serlo lo serán por una editorial que no consiga darles la visibilidad que se merecen como le paso a Thomas Harris (o al Richard Harris que no es su hermano), a Baldacci, a Rozan o al mismísimo Goldman. Ojalá me equivoque, que Barry Lancet triunfe, que podáis disfrutar de esta y que le sigan otras igualmente buenas.

Los libros sobre niños ricos, muy ricos, son en general de mis favoritos; lo libros sobre universitarios, incluso los que son sobre profesores universitarios, también entran entre mis favoritos; los libros que pasan en Nueva Inglaterra, en general todo Estados Unidos salvo en algunos estados concretos, pues también entran en mis favoritos; y los libros escritos por chicas me suelen interesar mas que los escritos por hombres (si, yo también soy consciente de que a las escritoras las llamo chicas y no mujeres pero es que así llamo a casi todas las mujeres, sean lo que sean), seguramente por aquello de que me parecen mas exóticos. Así que aunque no tenia ninguna referencia sobre de The Starboard Sea, ni sobre su autora, el ser una novela sobre universitarios ricos en Nueva Inglaterra  la hacia un buen candidato para probar, si ademas le sumamos que parece estar en alguna lista de 100 Notable Books del New York Times pues la compra se explica sin problema. Os diré una cosa o cien libros son demasiados libros o el criterio del NYT es difícil de entender ya que, fácilmente, se me ocurren no cien, si no mil, libros mejores, mas notables, que este (vale, me he pasado con lo de que se me ocurren fácilmente pero solo porque no es fácil que se te ocurran cien libros, ni mejores ni peores, ni cien canciones ni, en general, cien de nada. Llegar a cien no es nada fácil y no digamos a mil). 

Murakami me gusta, me gusta mucho, y antes de que empecéis a arrancaros los cabellos de la cabeza en vuestra desesperación, o que empecéis con “ya esta el maldito hipster, con Murakami, Auster y todo el moderneo” dejadme aclaraos que a mi me gusta el otro Murakami, Ryu Murakami. Por que yo soy mas hipster que todo lo que podéis imaginar y cuando hablo de Murakami, me refiero al otro Murakami, no al que llena las estanterías, los suplementos culturales y que todos en La Bicicleta ya han leído o dicen haber leído y haberles encantado. No, amigos, no, por supuesto yo hablo del Murakami de las caras B, del de los singles editados solamente en Afganistán, hasta hablar del Murakami mainstream podríamos llegar. No, yo hablo del Murakami de In the Miso soup, esa novela en la que todo va tranquilamente hasta que sin venir a cuento todo deja de ir tranquilamente: del Murakami de Coin Locker Babies, con esos niños que crecieron en una taquilla de una estación y no sienten mucho apego por el mundo que descubren al salir y lo demuestran; del Murakami de 69, con los problemas para montar un festival de rock en un pequeño pueblo de Japón a finales de los sesenta; y mas concretamente hoy del Murakami de From The Fatherland, with love, en el que Corea del Norte decide llevar a cabo un arriesgado plan de expansión consistente en invadir una pequeña isla japonesa para luego declararla independiente y utilizarla como “satélite” mientras que los únicos que la pasividad del gobierno japonés les impide intervenir y solamente unos pocos jóvenes marginales se enfrentaran a ellos mas por divertirse que por aquello de salvar el imperio. Su principal pega son sus casi setecientas paginas que asustan a la hora de empezar la lectura y que en mi caso me han hecho cruzar la frontera del año anterior a este nuevo año con una sonrisa casi constante (salvo en algunos pasajes cortos) comprendiendo divertido las diferencias entre asiáticos tan distintos como los freakies japoneses, los políticos japoneses y las tropas de elite de un país como Corea del Norte. 

Con Why does the world exist? he de reconocer que me he sentido engañado por la portada y especialmente con la frase que hace de subtitulo al libro “An existential detective story” que me hizo pensar que se trataría de una novela de detectives del tipo de Una investigación filosófica de Keer. De hecho tenia muchas ganas de leerla, la de Keer me había gustado mucho y esta estaba entre los 10 mejores libros según el New York Times, y la empece casi nada mas volver. La empece y la deje ya que no es una novela si no un ensayo filosófico, mas que un ensayo una recopilación de teorías o puntos de vista, sobre lo que indica el titulo del libro resumido en ¿porque existe el universo en lugar de existir nada, es decir de no existir?. La deje enfadado, mas conmigo mismo que con el editor ya que realmente en la contraportada si viene indicado que es un libro de filosofía, aunque no nos engañemos: me habían engañado. Con las fuerzas renovadas por aquello del año nuevo, realmente porque ya no me quedaba nada que leer, la retome a primeros de año, avanzando hasta la mitad de la misma para volver a dejarla. No digo que no sea interesante, estoy seguro de que repasar los argumentos filosóficos de esta pregunta y sus muchas implicaciones que nos llevan hasta el teorema de Godel y mas allá, lo es, pero (ahora lo se y puedo agradecerselo al libro) yo me alineo con Grünbaum y la pregunta me parece una autentica tontería, mal planteada, completamente errónea, que solo nace de una preocupación cristiana, vamos una pregunta totalmente innecesaria pero para el que el principal interés de la conversación, del libro en mi caso, es el de acabar tomandose una copa tranquilamente.

Como hacer bien el mal me lo regalaron por mi cumpleaños en Octubre y por aquello de ser un librillo de artículos dispares pues ha sido una de esas lecturas intermitentes de cuarto de baño. Básicamente incluye una serie inconexa de artículos de Houdini sobre distintos temas relacionados con la magia (básicamente con los side-shows, los espectáculos anejos como tragar sables) que como es habitual en Houdini no aportan ninguna información sobre su funcionamiento real, una recopilación de anécdotas para mayor loa del autor, que siendo un gran escapista era mejor publicista de si mismo, otra recopilación sobre distintos timadores, que es la parte que da titulo al libro, y un insoportable cuento de Lovecraft sobre una aventura de Houdini en Egipto que ocupa innecesariamente casi un cuarto del volumen y que casi me hace abandonar. Lo que digo, quitando la parte de Lovecraft, una lectura entretenida para el cuarto de baño y poco mas (aunque no es poco).

Pues como os decía ahora me he quedado sin lecturas, salvo el Stephen King que tiene Alvaro y que voy a ver si le cambio por todo lo leído, así que una vez mas he de enfrentarme a la decisión de elegir librería y libros para las dos terceras partes de mes que aun quedan por delante. Debería ganar la librería Fuenfria de Cercedilla que se que ya es de vuestras favoritas pero igual la ola de frío que se acerca, unida a la perdida de la atermia que siempre me ha caracterizado, hacen que este mes gane la librería Mendez de la calle Mayor, mucho mas cercana y que llevo tiempo sin visitar, pero, si eso, ya os lo cuento otro día.

P.S.: esta es la maleta que le llevo a Alvaro





martes, 24 de diciembre de 2013

Flojucho y debilucho

“...flacucho, debilucho...” así es como me explicaba Lourdes el origen del nombre de su hermano Cocucho, cuando como quien dice empezábamos a conocernos y “presentarnos” a nuestros amigos y familias.
Dentro de lo que cabe no era una mala noticia, o no tan mala como podía ser. Vale, tenia un hermano menor, algo que siempre complica las cosas (menos que un hermano mayor, aunque de estos también tenia uno y dos hermanas mayores, ademas de Isa). 

Si, los hermanos pueden convertirse en un problema en las relaciones, si no les caes bien pueden hacerte la vida difícil, si no te soportan pueden hacer la relación insufrible e incluso insostenible Ya, igual habéis visto muchas películas y pensáis que no debería tener nada que ver, que las relaciones son solo entre las personas implicadas y que lo que piensen el resto de la familia, o de los amigos, poco importa. Ya, seguro que en algún momento os habéis creído eso de “solo importa lo que nosotros sintamos (cariño)”

Pues, vale pero mi experiencia me decía, luego me lo ha confirmado, que “cuidaos de los hermanos”. Todavía estaba fresca en mi memoria la relación de Diego, Rosina y Rafa, el hermano de Rosina. Tan poco se soportaban (estas cosas suelen ser mutuas) que Diego apenas si se acercaba por casa de Rosina, del padre de Rosina todo sea dicho, y eso que ella tenia su propia habitación en una casa sin ningún control parental lo que nos permitía, a los que nos llevábamos bien con Rafa, encerrarnos con ella tranquilamente sin ninguna intromisión e incluso robar cervezas de la nevera y tabaco (y otras hierbas) del stock personal del hermano. Era un pequeño paraíso del que Diego estaba prácticamente excluido por su, digamos difícil, relación con el cancerbero de la casa, Rafa, y su relación con Rosina (y otras, todo sea dicho).

Claro que Rafa era mayor que Rosina y los hermanos mayores, no me cansare de deciroslo, son peores y culpables de todo; ademas a Rafa sus amigos le llamaban Mazinger porque era un autentico animal, de porte y ocasionalmente, bastante ocasionalmente, de carácter. Algo que en cualquier otro no me parece bien pero que en este caso en concreto y puesto que una vez nos salvo la vida a Jacobo y a mi, o por lo menos nos salvo de una tremenda paliza, es algo que me parece no solo aceptable si no que es algo por lo que siempre le estaré eternamente agradecido. Pero divago, si eso, ya os lo cuento otro día.

Así que el hermano de Lourdes era “flojucho y debilucho” ademas de menor. No era la mejor situación pero tampoco era algo dramático y pese a que había un hermano mayor, Angel, ya entonces este no era una referencia para Lourdes; las dos hermanas mayores no vivían en casa teniendo ya sus familias, e Isa, bueno, Isa era Isa y era la razón por la que yo había conocido a Lourdes. 

Bueno, la razón real era que Jacobo estaba enamorado de Isa y como era mas fácil quedar con las dos hermanas que con una a solas necesitaba apoyo logístico, algo que no dejaba de sorprenderme un poco ya que por entonces Lourdes tenia un novio, J.I. se hacia llamar, que también era amigo de Jacobo y que parecía un mejor candidato para el apoyo logístico en esta tarea, al fin y al cabo era su novio. Parecia raro pero lo entendí cuando trate un poco mas a J.I., que si bien era buena persona, era un poco panfilo y no especialmente divertido aunque, si no recuerdo mal, era hermano de El Humano Mecanico (a.k.a MetalyCa).

Ademas, yo todavía no me había enamorado perdidamente de Lourdes y sabiendo que tenia novio, ademas alguien razonablemente conocido por mi, como fuera su hermano me resultaba bastante indiferente ya que nada hacia presagiar lo que luego ocurriría y lo que un fin de año cambiaría mi vida.

El caso es que en una de nuestras tardes en Santo Domingo en casa de Isa y Lourdes, tomando rones, intentando que avanzara la relación entre Jacobo e Isa, conocí a Cocucho, al “flojucho y debilucho” de Cocucho. No me pareció especialmente “flojucho y debilucho” pero bueno, al fin y al cabo el nombre se lo habían puesto de pequeño y la gente cambia... a mi por ejemplo me encantaban las espinacas e incluso era delgado y ya veis ahora... Tampoco me pareció lo contrario, aunque tampoco lo veía mucho... nos saludábamos, igual nos tomábamos un ron Barcelo y poco mas, nada digno de ser recordado.

Por aquel entonces, ademas de músico yo quería ser fotógrafo y si bien musicalmente era incompetente, por aquello de mi carencia de sentido del ritmo e incluso de oído, como fotógrafo me consideraba competente, o incluso excepcionalmente bueno (si la humildad nunca ha sido uno de mis defectos mas notables), y ademas de hacer fotos casi siempre que podía, revelaba mis propias fotos en casa, hacia fotos creativas, compraba libros de fotografía e incluso iba a los primeros PhotoEspaña.

Una tarde de invierno, casi seguro porque todavía recuerdo el frío que hacia y que yo no sentía ya que siempre he tenido un problema de percepción térmica, o mas bien de indiferencia térmica, Cocucho nos dijo que estaba pensando en ser modelo e, inocente de el, me dijo que si me importaría hacerle unas fotos en plan modelo, así tipo book. 

Supongo que me lo pensé un tiempo, por lo menos cuatro segundos, y le dije que claro, que encantado, aunque ciertamente me parecía que ni yo, por mi técnica, ni el porque, reconozcamos los “flojuchos y debiluchos” no son lo que llamaríamos ideales para lo que viene siendo ser modelo, estaríamos a la altura de las circunstancias, si bien seguramente no dije esto ultimo. 

Decidimos probar y quedamos para el fin de semana siguiente que yo subiría con la cámara, los objetivos y ya puestos carretes de alta sensibilidad para captar mejor la luz y los detalles que a mi me parecían imprescindibles si queríamos conseguir un resultado profesional. Que obviamente, queríamos, al fin y al cabo yo ya quería impresionar a su hermana.

El fin de semana siguiente, antes de empezar a tomar rones, empezamos con unos carretes a color y unos primeros planos en el exterior de la casa. Nada complicado, yo buscaba encuadres clásicos y Cocu intentaba sonreír, sin descojonarse del todo que hace poco profesional, se colocaba y se quitaba unas gafas de sol, jugueteaba con Nelson (el pastor alemán que tenían) e incluso tuvimos que hacer algunas fotos a Andrea y Alejo que andaban por allí y que obviamente querían participar en una actividad tan divertida como es hacerse fotos.

Una vez hechos los carretes en color, como calentamiento, era el momento de pasar al blanco y negro, que es lo que los verdaderos profesionales de la fotografía usábamos pro aquel entonces (ademas de diapositivas y cámaras de medio formato), ademas ya puestos era tambien el momento de pasar a poses mas complejas que como no podía ser menos, estamos hablando de fotos de modelo, requerían - por necesidades del guión, como si dijéramos - posar sin camiseta. 

En ese momento es en el me di cuenta de lo extraño que resultaba el nombre de Cocu... si... había que ser un poco descentrado para seguir llamando “flacucho y debilucho” como igual podéis apreciar en esta foto que debidamente ampliada tuve durante muchos años colgada en diferentes casas haciendo que pareciera un poquito homosexual ademas de un fotógrafo razonable.



Flacucho y debilucho, ¿Cocucho? pues vaya, pues si, será eso o será que las hermanas siempre son maledicientes y la familia lo que peor le sienta a uno.

El caso es que pese a descubrir que no era exactamente flojucho, si no mas bien lo contrario, o precisamente por eso y por haberle fotografiado sin camiseta empezamos a tener una mayor relación. Supongo que lo de mandar a alguien que se quite la camiseta, que intente sostener elpino mientras enfocas y cosas asi pues une, lo quieras o no.

Sin llegar a ser nunca amigos, ninguno pensaría en llamar al otro para irse a tomar unas cañas, Cocucho y yo nos hicimos algo mas que conocidos y para mi siempre ha sido bastante mas que el hermano de Lourdes y me gusta pensar que yo era algo mas que el novio de una de sus hermanas

Si, poco a poco, a lo largo de años, Cocucho se convirtió en una presencia intermitente, pero estable, en mi vida llegando a establecer tradiciones exclusivas como nuestros famosos Viacrucis alrededor de la casa de la calle Lérida consistentes en ir de bar en bar tomando solamente una caña en cada uno de ellos pero sin saltarnos absolutamente ninguno, o sea en todos, Viacrucis que pese a nuestra capacidad de resistencia al alcohol, mas aun a las cañitas, no nos permitieron nunca llegar a mas de dos manzanas de Lérida 88 pero es que en aquella época todas las tiendas de yogur helado y todos los cafés modernos eran bares, esos eran conceptos inexistentes; o como la tradicional reunión anual para ver la trilogía de La Guerra de las Galaxias sin pausas, salvo las mínimas necesarias para reponer el hielo de nuestros rones Barcelo, que eran obligatorios, para una meada corta o si había buena suerte para comer lo que Lourdes hubiera estado preparando en lugar de ver la trilogía completa ya que ella no conseguía aguantarla seguida y solía retirarse incluso antes de que acabara la primera cinta, motivo este, la ausencia de Lourdes, por el cual al final prescindimos de la excusa de la trilogía y nos dedicamos a la parte verdaderamente importante que era quedar toda una tarde a tomar rones y charlar, vamos a hacer una ronada en condiciones y sin excusas.

Pero no penséis que nuestra relación era simplemente erótica, aunque nos habíamos visto el uno a el otro sin camiseta, yo no solo en aquella primera sesión fotográfica si no en una primavera que Cocucho y amigos invadieron la casa que nosotros habíamos invadido previamente en Gandia, la casa de Jose Ramiro, donde solíamos refugiarnos, sin conocimiento de su legitimo propietario, que cometió el error de dejarme una vez unas llaves, que nunca le devolví, diciendo que podía ir cuando quisiera, invitación a la que di mas que debido cumplimiento, pose en bañador en una foto que no pienso enseñaros; ni tampoco era una relación meramente alcohólica, aunque obviamente el alcohol, el amor al ron (Barcelo preferentemente), a las cañitas y incluso al ron con limon o con zumo de naranja (el desayuno de los campeones), ayudaron a cimentarla completamente y le proporcionaron los nutrientes necesarios; ni tampoco era una relación basada en su hermana, si bien es obvio que esta fue la razón principal de que surgiera y que es otra de las muchas cosas por las que siempre estaré en deuda con Lourdes, ya que mantuvimos nuestra relación años después de que Lourdes y yo dejáramos de ser novios,  encontrandonos de vez en cuando para bebernoslo todo por que “aquí naindie nació pa sufrí” aunque nunca volviera a fotografiarle como aquella primera vez siendo esta la ultima foto que tengo, que no hice yo, pero que fue en la primera e increíble fiesta de cumpleaños en El Sol que se sumo a nuestras citas tradicionales.


No, no era solo eso, a nuestra manera éramos amigos y aunque yo tuve pocas oportunidades de ayudarle, aunque fuera un poco, habría hecho casi cualquier cosa si me la hubiera pedido. Solo una vez pude ayudarle: con su proyecto fin de carrera cuando pude prestarle el que yo había hecho, con la inestimable colaboración de mi padre, para que lo adaptara y presentara. Poca ayuda para alguien al que una vez le pedimos que si podía acercarse a donar sangre ya que iban a operar a mi padre y habíamos entendido que no podrían operarle hasta que no consiguieran como muchísimas unidades de sangre. El se limito a preguntar donde era y allí se presento, algo que hizo mas gente con menor o mayor éxito (Lourdes no pudo donar porque no llegaba a los cincuenta kilos necesarios; mi ex-socio Pablo tampoco pudo donar porque estaba tan borracho, según los médicos, aunque el insistía en que solo había tomado lo normal con la comida e incluso, para tranquilizar al operario se lo detallo, lo cual tuvo el efecto de confirmar que debería estar totalmente borracho; yo, aunque pude donar no valió de nada ya que, como me informarían posteriormente, mi sangre no es valida para transfusiones ni en caso de catástrofe). No, Cocucho no solo se presento el y dono todo lo que le permitieron sin considerar que era un “flojucho, debilucho”, si no que se trajo a varios equipos de voleibol femenino, a los que entrenaba, a todos sus conocidos y probablemente a todo aquel que se cruzo en su camino hasta el centro de donación consiguiendo saturar el banco de sangre de la Comunidad de Madrid. 

Si, ese era Cocucho. Ese es el Cocucho que yo recordare, al que echare de menos, el que yo he conocido, el que se sabia de memoria todos los diálogos de “Amanece que no es poco”, el que se negó a vivir como un enfermo pese a que le atacara el cáncer y pese a que como ha ocurrido le haya acabado matando hace unos días, ese es el Cocucho por el que hoy me refugio en Vallejo:

Yo no sufro este dolor como Cesar Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo cualquiera. Yo no sufro este dolor como católico, como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente. Si no me llamase Cesar Vallejo, también sufriría este mismo dolor. Si no fuese artista, también lo sufriría. Si no fuese hombre ni ser vivo siquiera, también lo sufriría. Si no fuese católico, ateo ni mahometano, también lo sufriría. Hoy sufro desde mas abajo. Hoy sufro solamente. 
Me duelo ahora sin explicaciones. Mi dolor es tan hondo, que no tuvo causa ni carece de causa. ¿que seria su causa? ¿Donde esta aquello tan importante, que dejase de ser su causa? Nada es su causa; nada ha podido dejar de ser su causa. ¿A que ha nacido este color, por si mismo? Mi dolor es del viento del norte y del viento del sur, como esos huevos neutros que algunas aves raras ponen del viento. Si hubiera muerto mi novia, mi dolor seria igual. Si me hubieran cortado el cuello de raíz, mi dolor seria igual. Si la vida fuese, en fin, de otro modo, mi dolor seria igual. Hoy sufro desde mas arriba. Hoy sufro solamente. 
Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre la suya mas engendrada, para la mía sin fuente ni consumo! 
Yo creía hasta ahora que todas la cosas del universo eran, inevitablemente, padres o hijos. Pero hé aquí que mi dolor no es padre ni hijo. Le falta espalda para anochecer, tanto como le sobre pecho para amanecer y si lo pusiesen en la estancia obscura, no daría luz y si lo pusiesen en una estancia luminosa, no echaría sombra. Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.


Ese es el Cocucho por el que me pongo un Barcelo, solo con hielo, me siento a mirar atardecer pensando en que el mundo se queda mas vacío de lo que debería cuando pierde a los debiluchos, me alegro de haber compartido momentos con el y brindo una vez mas por Cocucho, “por que “aquí naindie nació pa sufrí”.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Seis meses (parte 2)


Si, por fin. Aquí esta la segunda parte de uno de mis primeros post - ese en el que a los seis meses os contaba mi derrame cerebral, mi visita a urgencias y en el que incluía un disclaimer (que también vale para este) - aunque que realmente podría titular, dada mi afición a las una métricas extravagantes, directamente como un año ya que al fin y al cabo seis meses por 2 partes hacen 12 meses, o lo que viendo siendo un año (aunque estoy seguro de que todos lo habíais comprendido a la primera, que es a la segunda cuando no lo habéis comprendido).

Si, porque ya ha pasado un año (algo mas realmente) de mi primera visita a urgencias, bueno, casi podría decir que de mi primera visita a un medico. 

No lo diré porque supongo que siendo pequeño mis padres me llevaban de vez en cuando al medico, al pediatra seguramente, e incluso según las leyendas familiares, una vez me llevaron a urgencias por que estaban convencidos de que no tenia paladar. No de que no tuviera paladar para la comida, algo que en aquellos momentos (debía de tener dos o tres años, ya que la historia sucedió en Colombia) la ausencia del sentido del gusto no era algo que pudieran detectar (es verdad, que luego con el paso de los años se ha demostrado que tengo poco sentido del gusto, poco paladar, como demuestran mis intentos de aderezar las comidas con cierto exceso de pimienta o ajo. Salvo las ensaladas que las aliño, o aiñaba, como un autentico profesional).

No, en aquel momento mis padres estaban convencidos de que no tenia paladar en un sentido físico - cavidad palatal, creo que es el termino técnico aplicable - y que tenia el interior de la boca plana. Tan convencidos estaban que me llevaron a urgencias, verdaderamente asustados según ellos, para que el medico comprobara esta deformación que acababan de notar.

No se si la medicina en Cali, Colombia, en los años sesenta seria la mejor del mundo pero el caso es que el medico, comprensivo y ante la preocupación de mis padres, decidió examinarme y para alivio de todos descubrió en cuestión de segundos que no tenia ningún defecto en el paladar (puede que descubriera alguno de los otros que tengo pero se abstuvo de comentarlos en aquel momento seguramente pensando que para que asustar a mis padres innecesariamente). 

No, tenia un paladar normal. Mis padres no tenían porque preocuparse en este sentido, lo único que le pasaba al niño (a mi) era que se le (me) había quedado una galleta Maria, o similar, pegada en el paladar. No había de que preocuparse ya que, con el permiso del Doctor Ingeniero y su encantadora esposa (mis padres), procedería a intervenirme allí mismo y de urgencia para solucionar el problema. 

Permiso concedido y dicho y hecho. Con un palito, de esos de polo supongo, retiro los restos de la galleta y mostró la normal concavidad de la cavidad palatal de su retoño a los orgullosos padres que una vez tranquilizados, supongo, decidieron seguir tomando margaritas o lo que fuera que habían estado tomando antes de este sorprendente descubrimiento, aunque en menores cantidades por consejo del sabio doctor que con el tiempo se convertiría en amigo de mis padres y acabaría recetando a mi padre una dosis diaria de Coca-cola para combatir el déficit de potasio que tenia y que causo mucha inquietud en mi padre ya que se olvido de decirle que se consideraba exactamente, médicamente podríamos decir, una dosis de Coca-cola, generando un gran debate familiar el respecto que todavía hoy perdura.

Pero aparte de estas anécdotas infantiles, de las que no tengo recuerdo, solo tengo el recuerdo de haber ido, con anterioridad, al medico una vez en mi vida y también por insistencia de un familiar:  obviamente de mi madre, lo que en cierta medida sitúa a mi hermana Helena, la que insistió esta vez para que fuera al medico, a la altura de mi madre, por lo menos en lo que se refiere a su preocupación por mi salud, cosa comprensible si consideramos que ahora ella es madre y ese tipo de cosas se adquieren, como virus de quirófano, con el propio acto de la maternidad. 

Obviamente las dos veces la madre acertó -que lo sepáis para que lo valoréis cuando os enfrentéis a una madre, aunque seguro que ya sabéis que enfrentarse a esa fuerza de la naturaleza que es una madre empecinada es tan inútil como confiar en que el propio bosque regulara un incendio forestal, como descubrieron los ecologistas en el incendio del parque de Yellowstone cuando ya se habia quemado casi la totalidad del mismo sin acabar de regularse - por lo que la insistencia en que visitara a un medico podría considerarse justificada. 

Como ya sabéis esta vez, en la que Helena ejerció de madre, tenia un derrame cerebral y la vez en la que fue mi madre la que ejerció de madre (algo realmente raro en mi madre, al menos respecto a mi) resulte tener un dedo roto - el meñique del pie derecho, por si os interesa - que acabo escayolado, durante gran parte de un invierno de los que nevó en Madrid a mediados de los ochenta, y una brecha en la ceja derecha que requirió que me dieran ocho o diez puntos, con algo de anestesia local, pero con la técnica que ponerme un trapo sobre el ojo para que no viera como cosían, lo que irremediablemente me dejo la sensación de que me habían cosido el trapo a la cara y que iba a ser bastante difícil de retirar (afortunadamente no fue así). 

Ahora que pienso en puntos, me acuerdo, porque todavía puedo notar la brecha, que seguro que fui al medico otra vez: aquella en la que al subirme a una mesa plegable para coger un libro, esta se plegó y yo tras una extravagante pirueta me abrí la cabeza contra el pico de los restos de la mesa. Pero divago, si eso, ya os lo cuento otro día.

Me gustaría poder decir que esta visita fue la ultima vez que he ido a urgencias, pero la verdad es que tuve que volver a urgencias la noche de fin de año, cuando me desmaye sobre el plato de las tradicionales almejas marinera que cenamos y acabe tirado en el salón con los esfínteres descontrolados (vamos, lo que viene siendo, meandome encima).  Esta vez tuve que ir sobre la marcha, en parte por la presión social de toda la familia que estaba presente cenando, que extrañamente y por una vez en su vida hicieron frente común contra mi (los muy...), y en parte porque tirado en el suelo, tras haberte meado encima, pierdes bastante credibilidad y capacidad de convencer.

¿que, que paso? pues es eso es lo que les pregunte y les preguntaba a los médicos, algo que a la vista de sus, claramente escasos, conocimientos de medicina ya no hago habiendo decidido que mis explicaciones medicas son tan validas, si no mas ya que al fin y al cabo yo paso casi todo el día conmigo y me conozco mejor, que las suyas que por cierto son casi inexistentes. Como prueba del desconocimiento de los rudimentos de mis médicos, solo os contare que mi neuróloga, junto con su becaria americana, acabo consultando una duda que teníamos sobre medicinas en Google y era una duda bastante fácil para la que tampoco se requiere ser un botiquín ambulante como mi hermana Columna o como mi tío Jose Ramiro.

La teoría mas fácil, no necesariamente inexacta, seria achacar este desmayo a la presencia de mi abuela en la cena, a su carácter general, y a que, confiando en que ya estaba totalmente recuperado, no era necesario planificar mucho la colocación de los comensales en la mesa por lo que me acabo tocando sentarme justo a su lado teniendo que tratar con ella mas de lo que es aconsejable para un convaleciente, o realmente para cualquier persona en general, salvo para las súper heroínas de mis hermanas Maite y Helena que estoy convencido tienen un súper poder que les permite realizar estas acciones, y otras mas arriesgadas como pasar una tarde entera con mi abuela, con una frecuencia que acabaría conmigo.

La teoría medica se puede resumir en: ni idea, es algo bastante raro, inaudito casi, y no sabemos que ha pasado. Teoría, la de ni idea, que se vería refrendada cuando días después me hiciera un nuevo scanner cerebral y no quedara rastro de mi derrame; cuando el dolor de cabeza, que en fin de año todavía tenia, había desaparecido de golpe. Cosas que, al parecer, también eran inauditas, o inconcebibles, que diría Vizinni. Vamos, una gran teoría, fruto de un conocimiento medico acumulado durante siglos resumido en los estudios de mis doctos doctores y que para los legos se resume en “un ni idea, inaudito”.

Por supuesto, como no podía ser menos, yo tengo mis propias teorías que involucran principios básicos de la hidráulica - al fin y al cabo esa es una de mis especialidades - y algunas de las propiedades básicas de la osmosis, que permiten explicar exactamente claramente lo ocurrido. Pero divago, si eso, ya os lo cuento otro día.

El caso es que deje a mi familia sin tomar las uvas, o tomandolas a destiempo, y probablemente comiendose la lasaña, el plato que completa nuestra tradición para la cena de fin de año, entre fría y helada, o cuando menos recalentada, aunque es una culpa de la que puedo reponerme ya que recalentada también esta excelente, como comprobaría yo al día siguiente en contra de las indicaciones de mi medico; dejandoles ademas sumamente preocupados por mi salud que volvia a fallar, por segunda vez consecutiva, en poco mas de un mes.

Así que ya veis, mi familia no ganaba para disgustos y preocupaciones con mi salud porque, no nos engañemos, el enfermo lo pasa mal - es el que se queda en la UVI o el que esta en observación - pero la verdad, ahora que he estado en los dos lados, no es comparable a como lo pasan los que están cerca y sanos, que si, que ellos se van a casa pero precisamente por eso no saben lo que esta pasando y la preocupación y la inseguridad son mucho mayores. Como le digo al todo el mundo, cuando me pregunta si al tener el derrame “¿tuve miedo y lo pase mal?” con sinceridad tengo que responder que “no, no especialmente. Al fin y al cabo, yo estaba completamente drogado y no me entere de nada, ni de si era grave o no, realmente ni me entre de cuanto tiempo estuve ni donde; pero los que lo pasaron mal fueron los demás, los que me sabían allí, que no solo sabían que si que estaba grave, si no que ni siquiera disfrutaban de la tranquilidad de espíritu que proporciona una cantidad elevada de morfina. Alabada sea la química recreativa (sin excesos)”

El caso es que ahora, tras algo mas de un año, razonablemente recuperado, o recuperado en su totalidad, si soy yo el que tiene miedo. Miedo de ese “ni idea”, tan medico, que al final se expande en una serie de prohibiciones que abarcan prácticamente toda mi vida y que se traducen en la necesidad de hacer muchos cambios en mi forma de vivir que no se si puedo realizar o, para ser sinceros, ni siquiera ser si quiero realizar, si me merecen la pena.

La verdad es que si por mis médicos fuera, lo que tendría que hacer es convertirme en otra persona - vale, ya os oigo, malditos. Ya se que vosotros también pensáis que seria mucho mejor para el mundo que yo fuera otra persona, incluso algunos pensáis que casi cualquier otra persona seria mejor, así de poco exigentes y cabrones sois - y procurar no preocuparme por las cosas, no agobiarme por nada, dedicarme a tener una alimentación mas que equilibrada que básicamente consistiría en dejar de comer todo lo que forma parte de mi saludable dieta mediterránea (vale, bien astur-cantábrica) dejar de beber prácticamente de todo, incluso vino blanco, pese a que todos sepamos que el vino blanco no puede ser considerado bebida alcohólica, o incluso tónica y cafe, y por supuesto, no hay ni que mencionarlo, dejar de fumar. 


¿he aprendido la lección y hago caso a mis médicos (si, ahora tengo varios médicos, ya llegareis a esta edad y vosotros también tendréis varios médicos. No seáis envidiosos)?  

Pues supongo que desde un punto de vista estrictamente formal podría decirse que no, o que no lo suficiente, aunque yo como todo paciente estoy obligado a considerar que si, estoy convencido de que si, que les hago caso en prácticamente todo (conste que la cursiva no es mía, seguramente será de mi enfermera de noche o de mi mala conciencia. Una de las dos).

En cuanto a la alimentación, este asunto quedaría clarísimo si pudiera mostraros una foto de mi nevera, o de mi despensa, hace tiempo y otra actual. Las diferencias resultarían evidentes y donde antes solo había medio limón, o mas frecuentemente media lima, ahora podéis encontrar tomates, zanahorias, cogollos, envidias, pimientos y similares; donde antes solo podríais encontrar latas variadas ahora podréis encontrar legumbres crudas; donde antes solo había hielo - el congelador - ahora hay pescados, carnes e incluso verduras; donde antes estaba la sal ahora podéis encontrar distintos tipos de aceites y vinagres, pimienta de diferentes colores y supongo que la sal estará en algún sitio aunque hace un año que no la uso; si antes me podíais encontrar por la mañana tomandome un cafe con una tostada con tomate y aceite y sal, ahora ya no me encontrareis; si antes me podíais encontrar todos los días comiendo en El Armario o en La Union, ahora tendréis que buscarme antes de comer bajando al Hipercor a comprar productos frescos para cocinarlos, con ayuda, pero sin sal; el cafe de después de comer se ha transformado en un “descafeinado”; los prepandriales, esa sabia costumbre que es la bebida que acompaña al aperitivo, se han transformado en una cerveza y las copas de después de cenar se han reducido hasta un mínimo de supervivencia.

Aunque según mi primer medico el objetivo del cambio de alimentación era solo el de controlar la tensión, siendo mi segundo medico (medica realmente) el que esta obsesionado con que debo adelgazar y amenaza con ponerme a régimen (eso si, sin molestare en averiguar cuanto peso, lo cual no deja de ser sorprendente), mi cambio de dieta ha hecho que adelgace una cantidad desconocida en peso (ya que yo no me peso y a mis médicos, como ya he dicho y para mi sorpresa, parece que esta información les resulta irrelevante y tampoco consideran necesario pesarme) pero que gracias a la necesidad de cambiar de cinturón puedo evaluar en casi 9 centímetros como podeis observar en la foto y que es un dato que para alguien con formación ingenieril, como yo, le permite evaluar la perdida en peso, sencillamente utilizando el teorema de la vaca es cilíndrica (y algún que otro dato adicional necesario que puede estimarse sin problemas). Pero si a mis médicos no les importa, a mi menos, así que no lo haré y os ahorro los cálculos estimativos.




En cuanto a no agobiarme por las cosas, en eso también he cambiado y si antes podía ser considerado, sin yo saberlo que esto me lo han confesado luego mis allegados, como una persona que se guardaba cosas para si, sobre analizandolas y preocupandose por ellas ahora parece que he perdido mi tradicional mecanismo de autocontrol y mas bien tengo tendencia a soltar las barbaridades que me vienen a la cabeza con una soltura cercana a lo ofensivo y/o agresivo. Aunque yo sigo creyendo que sigo igual y que si   antes lo hacia, también ahora me guardo cosas para reflexionar sobre ellas, sin obsesionarme eso si, y que por supuesto sigo asumiendo preocupaciones que realmente podría dejar de tener. 

Por supuesto una de mis principales fuentes de tensión, mi abuela como ya sabéis, ha sido neutralizada - hacia mi - gracias al inestimable trabajo de mis dos hermanas, aunque resulta evidente que en algún momento tendré que volver a asumir parte de esta tensión porque no es esta una situación sostenible en el tiempo, para ellas, y egoístamente prefiero ser yo el que sufra otro derrame que ser el paciente de que lo sufran mis hermanas.

Ademas el otro foco de tensión de cualquier persona: el trabajo, también ha sido neutralizado. Este gracias al gobierno, las instituciones y en general la situación y coyuntura actual que hace que haya tan poco trabajo que realmente es fácil mantener un nivel mucho mas relajado en este terreno, al menos para mi que no tengo necesidades económicas imperiosas. Así he podido, sin demasiado esfuerzo, mantenerme alejado de los proyectos de licitación y de sus entregas lo que me ha liberado del estrés que estos suponen en los días finales, e incluso en las noches finales, dedicandome solo a  colaboraciones cortas y sin casi presión. 

Lamentablemente, la ausencia de tensiones familiares y la escasa presión laboral, no es una situación sostenible a medio-largo plazo ya que esta ultima es mi medio de vida y si puedo relajarme durante algún tiempo, este tiempo no puede ser mucho mas largo que lo que ya ha sido, ya que entonces daría lugar a una presión peor aun, a la presión económica (pero ya cruzaremos ese río cuando lleguemos, si llegamos).

El tabaco, ese mal de vuestro tiempo y del mío últimamente ,aunque realmente para mi, en mis tiempos que diría el abuelete dentro de mi, no es un mal en si mismo, mucho menos “el mal” en si mismo, sigue conmigo, aunque menos. He reducido, notablemente diría yo, el consumo del mismo pero no creo que pueda renunciar a el como pretenden y me conminan a que haga. No, solo fumo menos, pero fumo. Soy fumador, igual que soy razonablemente calvo o castaño claro y no, igual que no pienso teñirme, o hacerme un injerto de pelo, para parecer un surfista, no creo que deje de fumar en un futuro cercano. Seguramente debería hacer todas esas cosas pero así soy yo.

En cuanto a el alcohol, o mas genéricamente el bebercio, pues podríamos decir que mas o menos como con el tabaco. No lo he dejado pero he reducido mucho su consumo, de hecho puedo afirmar que en no me he emborrachado ni una sola vez en todo este año, algo que puede no parecer mucho, pero que no podría decir de ninguno de los años posteriores a, digamos, 1987. 

Si, sigo bebiendo, sigo fumando, sigo saliendo a comer o cenar de vez en cuando y sigo haciendo bastantes de las cosas que hacia y que me hacer ser quien soy: este año he estado en tres continentes, contando en el que estoy ahora; he estado, e ilusionado, en varios conciertos que me han parecido estupendos; me he emocionado con cosas que pueden parecer pequeñas, como los crackers que me regalaron las hermanas Tejedor (me gusta pensar que especialmente Nieves, solo porque me encanta esa chiquilla) para celebrar las fiestas, o con la piña con la que apareció Cabut  alegando que no sabia que se le regalaba a un convaleciente; he probado mi vanidad trabajando y solucionando algunos problemas técnicos que se suponían irresolubles en cuestión de horas; he colaborado, aunque poco, a iniciar un nuevo bar e incluso una librería, aunque menos incluso que en el bar; me he enfadado y decepcionado por cosas, por comportamientos, que seguramente no tengan ninguna importancia pero que me han dolido tanto que no pienso comentarlos en publico, ni en privado; he descubierto buenos escritores, grandes libros y grandes músicos; he estado en la boda de una amiga encantadora a la que se veía, y se la ve, encantada; he vuelto a ver a un amigo de la infancia al que había perdido la pista pero con el que espero volver a retomar la amistad en cuanto supere mi aversión al teléfono; he intentado, con mayor menor éxito, enamorarme de encantadoras mujeres en el momento de conocerlas y de bellas desconocidas sin tan siquiera conocerlas...

Si, pese a lo sucedido he seguido haciendo bastantes cosas, incluso escribo un blog de libros, no digo mas, pero... todas ellas... todas ellas... las hago, las he hecho... con miedo. Pero como cantábamos hace muchos años, para  ahuyentar los miedos injustificados de que nos abandonara cualquier chica de la que nos hubiéramos enamorado aunque no nos hubiera hecho caso, me pongo ahora a cantar “...tengo miedo al terror, es oscuro el terror... estoy sufriendo y en el tiempo lo veras... tengo miedo al terror.... nunca estuve peor...” o me pongo a elevar la voz sobre el resto de mis personalidades, como aquel que para arengar a las masas a la revolución y mandarlas a una muerte segura, les dice “Nadie debería vivir con miedo, compañeros, nadie. A las barricadas.” o mejor aun, por aquello de recordar uno de mis brindis mas antiguos y mas compartidos con los ahora ausentes “Naindie, naindie nació pa sufrir”.

Así que aquí y ahora, bueno, seamos realistas: dentro de unos días y seguramente en la barra de algún bar; pero sonemos maximalistas como debemos ser y porque las frases lo requieren: Aquí y ahora se acaba la tontería, se acaba el año, se acaba seis meses (segunda parte), se acaba el miedo, ya que si no puedo vivir para siempre, moriré en el intento (aunque realmente yo viviré para siempre, que os quede claro, porque al igual que no había mundo antes de que yo naciera, ¿para que iba a existir?, el mundo acabara para siempre conmigo. Lo siento, amigos y me preocupa donde viviréis o que cosas podréis cenar después) pero moriré viviendo con alegría y sin miedo porque, como dijo alguien mucho mas sabio y mucho mas borracho que yo “cada paso que avanzas te acercas al final. Recuerda la palabra: vivir siempre es mortal”

Se acabo y como dice la primera canción del, por ahora, ultimo disco de Eytan Mirsky (al que muchos os perdisteis cantando el otro día en el Wharf-73):

 “...This year’s gonna be our year,
     don’t you know it’s gonna be our year now,
     much better than the year before...”


P.S.: Acabo de enterarme de la muerte de un conocido, muy conocido, al que me gusta considerar un amigo, aunque la verdad es que nunca le llamaría para tomar una cerveza (verdadera prueba de la amistad) y del que ya os contare otro día, pero vamos que incluso esto confirma mi teoría actual y me repito: ya esta bien, se acaba la tontería.