domingo, 12 de enero de 2025

Comentario de textos diciembre 2024

Pues un año más ya se han terminado las navidades y aunque no han sido de las mejores pues tampoco han sido de las peores, igual que todo el año: ha tenido sus cosas buenas y malas, incluyendo sobresaltos y cosas que podían haber acabado peor pero bueno, es lo que hay. Desde el punto de vista de las lecturas también ha habido de todo, al fin y al cabo este año he leído ciento once libros (podían haber sido ciento doce, pero el ultimo del año lo he alargado hasta enero porque me apetecía dejar las lecturas en ese número tan poco redondo pero elegante, digamos). Entre lo mejor del año (aunque igual en alguna otra entrega me extiendo mas) pues esta, entre mis autores preferidos, la de Penny (la de las multitudes) y entre los desconocidos pues, posiblemente, la de Shriver metiéndose con el fitness (con la obsesión por); la de Svensson, que merece un lugar destacado por no ser de ficción y sorprendentemente, aunque puede por que sean de las más recientes, las dos elegidas para Alvaro en NYC.

En otro orden de cosas la verdad es que este inicio de año me ha traído recuerdos de mi infancia, concretamente de los últimos años que vivimos en la calle Viriato, por razones de cierta repetición: recuerdo acompañar a mi padre a comprar estanterías (básicamente unos rieles que se atornillaban a las paredes, y que tenían ranuras para montar en ellos, a la altura que uno quisiera, unas escuadras que sujetaban las baldas) y, también de montar estos por toda la casa, pero especialmente en el pasillo que era el único sitio en el que quedaba espacio libre. En mi recuerdo era una actividad que llevábamos a cabo “los hombres” de la casa y que estaba siempre acompañada por las protestas continuas de mi madre que decía insistentemente, cada vez más enfadada, “Esto tiene que acabar, los libros van a echarnos de casa.”, pero no falta de razona ya que había zonas del pasillo en las que había que pasar de lado y con mucho cuidado. Recuerdo esto como hechos recurrentes, en mis recuerdos esta operación de montar estanterías era algo que sucedía, yo diría, cada año y que no tenía visos de solucionarse, ni seguramente posibilidad de continuar ya que empezaban a no queda paredes en la casa en la que montar mas estanterías. Todo parecía indicar que era una situación sin salida… pero sorprendentemente fue el futbol, concretamente el mundial de 1974 que gano Alemania un verano que pasamos toda la familia en Mallorca, el que termino con estas disputas periódicas. ¿Cómo, os preguntaréis, o no? Pues fácil, mi madre (mis padres) pues quedo embarazada, todo parece indicar que celebrando la victoria de Alemania en la colonia alemanda que era (y seguramente siga siendo) Mallorca por lo que ya no eran solo los libros los que “iban a echarnos de casa” sino que ahora se planteaba la mudanza ya que otro miembro de la familiar, al parecer, requería más espacio: al fin y al cabo, los hermanos ya compartíamos habitaciones (una los chicos y otra las chicas) y cuando nació mi tercera hermana pues estuvo decidido el tema y nos mudamos a la que sería “la casa familiar” en Nicasio Gallego. La verdad es que, aunque la casa era más grande, pues ganar, ganar espacio los hermanos no ganamos y seguimos compartiendo habitación los chicos y las chicas, pero, por lo menos, los libros consiguieron una habitación para ellos solos en la que mi padre monto su biblioteca y un despacho para trabajar y los demás pues más baños, más cocina, más salón y esas cosas. Pues eso, que por si no queda claro este inicio de año he tenido que comprar nuevas estanterías para reubicar mis libros y casi seguro que este hecho es el que me haya traído estos recuerdos de mi infancia, con los que aburriros en este inicio del año, así que, tras esta digresión, si bien podría pasar a las lecturas del mes que son bastantes os contare un misterio, una inquietud, que me ha surgido.

En casa de mis padres – en Viriato 52 – pues había una bandeja para dejar las cartas que con, con ciertos daños, aún conservo, esta:

El caso es que siempre había pensado que se la habían regalado el año que mis padres compraron la casa, o después, con ocasión de algún evento en el que solo participo mi padre, pero hoy la he mirado con calma y he visto que el sello dice “IV centenario de la muerte de Carlos I” y como tenía el teléfono a mano pues he mirado la fecha a la que correspondía este evento (que yo de historia, lo justo o un poco menos) y se trata de 1958 (el cuarto centenario, digo). Y esto me ha confundido ya que mis padres no se conocían en esa fecha y dudo mucho que mi padre ya tuviera la casa de Viriato en esas fechas. Otra cosa más que no encaja en la historia familiar

Diciembre empezó con un viaje a Piles, viaje un poco obligado para comprobar si después de las tormentas de octubre todo estaba bien pero que había ido aplazando ya que las noticias eran que no había pasado nada en toda “la contorná”, pero la verdad es que yo prefiero Piles fuera de temporada (también me gusta en temporada) pero el mar está más bonito en los meses fríos (bueno, lo que allí se considera frio que, ya te digo que no) y mi primera lectura era Freedomland que me apetecía bastante ya que había leído otra novela del autor que me había parecido muy buena e incluso la historia prometía: una mujer blanca llega a emergencias ensangrentada diciendo que un hombre negro le ha robado el coche violentamente, algo que tampoco sería gran cosa pero es que la mujer cuenta que en el asiento de atrás estaba durmiendo su hijo pequeño. Claro esto, complica la historia pasando de ser un robo a un secuestro o, incluso, a un posible asesinato de un niño blanco por un hombre negro. SI esta historia podía dar juego, con las tensiones raciales que conlleva, la verdad es que a mí me ha decepcionado y me ha parecido totalmente falta de ritmo.

Como cosas buenas esta la explicación obvia de porque nadie debería/podria creer en el terraplanismo ya que basta con ver llegar a una mujer (hombre, animal o cosa) en la lejanía para saber que la tierra es curva ya que “… appearing headfirst, like the mast of a sailing ship sounding the curve of the earth…”

Además, este consejo sobre educación me parece impecable, y no solo para tratar con niños sino casi con cualquier persona que intenta imponer su voluntad (que es una característica básica de los niños y de muchos adultos): “I have found out, as a parent, that the best way to, curtail a child’s negative behavior, a child’s action, is to withhold the reaction”; si, muchas veces la mejor reacción es no reaccionar, así de sencillo.

Como ya había pasado por mi librería de referencia (si, lo vuelvo a decir que, aunque les va bien, pues siempre puede ir mejor y agradecerán vuestras visitas: Méndez en la calle mayor, de Madrid para aquellos desorientados) pues también me lleve a Piles la última de Rivas (autor que más o menos me gusta, o eso creo recordar): Detrás del cielo, que al parecer está escrita originalmente en gallego, pero traducida por el mismo autor, algo que en principio pues parece extraño combinado la reivindicación lingüística con el negocio.

Se supone, según fajilla y contraportada, que es una novela negra e incluso el propio autor pone una cita que explica la diferencia entre novela negra y novela policial (la segunda intenta explicar un crimen y la primera explicar la sociedad con el apoyo de un crimen) con la que estoy de acuerdo pero que en este caso hace que no sea policiaca ni realmente negra (no hay un crimen claro) y sea simplemente una novela de la Galicia rural con sus toques de contrabando de drogas y prostitución mezcladas con chanchullos inmobiliarios. Un poco típica y flojilla desde mi punto de vista, aunque contiene un dato interesante y plausible como el de “que por el diámetro medio, en un litro cabrían 122.200 gotas”

Personalmente me resulta confusa esta afirmación del protagonista, que entiendo que intenta reflejar una mentalidad católica del suicidio (obviando el significado de las palabras, como esas personas, por no añadir calificativos, que en una discusión te dicen “no seas tiquismiquis, eso es solo una cuestión semántica”, como si esto, la semántica, el significado de las cosas, fuera un asunto menor): “Y entonces me pregunto si había pensado alguna vez en el suicidio. Y yo le dije la verdad. En quitarme la vida, sí. Algunas veces. Pero en el suicido, nunca.”  Con la que podría estar de acuerdo en el sentido de haber pensado en la muerte, en la propia muerte, pero nunca en el suicidio.

Como ya habréis deducido por otras compras, una novela titulada El rio pues es, para mí, de compra obligada (aunque empiezo a pensar que hay una clara profusión de títulos con temas hidráulicos, hídricos y similares que me preocupa ya que casi me siento espiado en mis compras) incluso aunque no tenga buena pinta, como en este caso, en el que se recogen una seria de historias cuya conexión entre ellas, se supone que, es que la protagonista pasea por las orillas del rio Lela (un afluente del Támesis, en las barriadas de Londres) aunque a veces recuerda otros ríos, pero que perfectamente y con más sentido podrían haber sido fotografías de las que habla más que de los ríos en sí mismos.

La única buena frase relacionada con los ríos es esa de que los ríos marcan siempre una frontera y que generalmente definen, en una parte, “Un territorio condenado a un estado de decadencia y semiolvido como el que genera todo rio en alguna parte o tolera en sus riberas, alimentándolo aunque sea en perjuicio propio, cosa que el Lea, manso y quieto, parduzco e impasible, no hacía.”, cualidad no exclusiva de los ríos sino de todas las obras lineales, como vías de tren o incluso la calle Bravo Murillo, por poner un ejemplo.

Y hablando de calles, aunque es verdad que el lado salvaje de Bravo Murillo ya no es lo que era, o no lo es en su totalidad, cuando yo era pequeño había zonas en las que “La ciudad parecía el decorado de una película de catástrofes que no llego a rodarse por culpa del vandalismo de los extras.”

Otro apunte hídrico interesante es esta posibilidad de planteamiento de la reconstrucción para parte de las zonas arrasadas en valencia (y Albacete, que no nos olvidemos de Letur) “en muchos lugares se hablaba de poblaciones arrasadas cuyos habitantes, una vez pasadas las inundaciones, habían decidido colectivamente trasladar el pueblo a una mayor distancia del rio, en vez de volver a levantarlo en su antiguo emplazamiento.”, que pese a que podria ser algo a plantearse, dudo que ni se plantee.

Y por último una curiosidad sobre el lujo y, digamos, el reciclaje: “La porcelana de ceniza ósea era valiosa y reputada por su particular dureza y por su tono blanco con reflejos de madreperla. Se decía que tenía el lustre y la dureza de los sanos y recios dientes de una muchacha.”, que te hace mirar la porcelana buena con otros ojos.

Ya de vuelta en Madrid, tras haber dejado algunos libros sin leer en Piles para futuras visitas, decidí intercalar lecturas de NYC y de Méndez, empezando por Bunny, novela que tenia una premisa que la hacia prometedora: una universitaria normal decide “inflitrarse” en un grupo de estudiantes pijas (que se llaman una a otras Bunny) en parte para entenderlas y en parte para sabotearlas pero que desbarra cuando las bunny parece que tienen un culto en el que son capaces de crear hombres, a partir de conejos, que las adoran pero que no están completos (casi seguro que esto es una metáfora de algo pero… vete a saber) y ella empieza a integrase en el grupo.

Flojilla y un poco cargante, aunque como no puede ser menos salvo este dialogo “Why do you lie so much? And about the weirdest things? My mother always asked me. I don’t know, I always said. But I did know. It was very simple. Because it was a better story.”, con el que podria, en cierta medida, sentirme identificado.


A resguardo, es una novela sobre americanos de clase alta que se reúnen en una casa de campo preocupados por el ascenso (la posibilidad en ese momento) de que Trump gane las elecciones y que se inicia con la posibilidad de preguntarle a Siri como podrían asesinarles pare dar lugar a que una de ellas decide emigrar a una villa que se va a comprar, así como quien no quiere la cosa, en Venecia por un valor de cerca de un millón de dólares inicialmente pero que ir aumentando poco a poco cuando le van sumando el jardín y un vestíbulo de “¿doce por doce?”. Algo que me lleva a recordar – como me pasa muchas veces e insisto cada vez que doy una clase – la importancia de que todas las medidas tengan unidades ya que, si bien doce por doce tiene cierto sentido en inglés, utilizando como medida el pie, que da un vestíbulo de unos 16 metros cuadrados (posible para un Palazzo veneciano) no es comprensible en el sistema métrico donde sería, considerando que habla de metros, un vestíbulo de 144 metros cuadrados. Así que ya veis: ninguna medida tiene sentido si no se indican las unidades de medida, y esto es una nota para el traductor, nota que amplio a que tampoco tendría sentido decir de 3,96 x 3,96 metros, o cosa similar, a la vez que le felicito por haberme descubierto el concepto de chischisbeo (que os dejo como deberes, si os apetece saber que es)

También me han llamado la atención, por una parte, como hicieron (al parecer, que no lo he comprobado) el reparto de representantes por estados en los estados unidos que se hizo cuando la esclavitud estaba bastante en auge (¿se puede decir así, o es demasiado incorrecto políticamente?) y claro tenían el problema de a cuanto equivalía un esclavo, a cuantos votos de un blanco, y al final parece que se decidieron por tres quintos de persona y de ahí el reparto de representantes por estado; y por otra parte el detalle de la superstición de los trece comensales que, si bien está claro que viene de la ultima cena y que en su versión más dramática no es que de mala suerte, sino sencillamente que uno de los comensales morirá, no queda claro cuál será el elegido para morir, si el que se siente primero, el que se levante primero o el más joven, o cualquier otro factor. (venga, otro deber para los curiosos).

Ya, ya sé que estáis pensando que podría no poneros deberes y contaros las cosas directamente pero como dice una de los personajes estoy casi seguro de que pensáis que “cuando más viejo me hago menos convencido estoy de que mentir sea siempre malo” por lo que, aunque os lo cuente puede que no me creáis.

Por ultimo un consejo de la vida animal aplicable al trato con muchas personas “No prestarle atención, fingir que no estaba allí, era la forma canina de mostrar aceptación. A menudo Bruce deseaba que los humanos se comportaran más como canes.”, que, si bien es un buen consejo hacia mí, que no me importa ser ignorado o invisible, creo que no lo es tanto hacia otras personas que tienen tendencia a enfadarse mortalmente cuando se sienten ignoradas.

A table for two, es una recopilación de relatos (varios relatos en Nueva York y una novela corta en Los Angeles) que sospecho le han publicado al autor tras el éxito de sus novelas anteriores y no, no quiero decir con esto que sean malos relatos y que solo se lo hayan publicado por esto, solo quiero constatar que antes no se los habían publicado. No, son buenos relatos y con frases (o ideas) interesantes como este motivo, si fuera cierto o no valiera cualquier aproximación, para apreciar un poco más una religión porque “How can you not respect a faith that requires you to carry a compass?”; o ese consejo maternal que podría estar, seguro que esta, en cualquier libro de “cómo hacer amigos de como ligar” o en cualquier lema motivacional: “my mother told me it was more important to be interested than interesting.”, o ese otro que contradice lo que mucha gente te aconseja para casi cualquier tarea: “Yep. In Indiana, a young girl had good reason to suspect that lists were the foot soldiers of tyranny – crafted for the sole purpose of bridling the unbridled. A quashing, squashing, squelching of the humans spirits by means of itemization.”, que sin ser una chica de Indiana creo que suscribo plenamente o, por lo menos, parcialmente.

Si estas son buenas, esta es mejor:“The personality of a man always poses the biggest obstacle to his own education, thought Charlie. He’s either too proud, too stubborn, or too timid to submit to the process of discovery. Many of life’s lessons come through trial and tribulation, and the cost of those lessons shouldn’t be taken lightly. But a at least half of what a man hasn’t learned in his lifetime he could have learned with ease. This is one of the insights that comes with age – when one understand the nature of discovery but no longer has the time to submit to its splendors. Thus we are doomed to end our days in an ignorance largely of our own making.”

Pero mi favorita, aunque yo sea el único que no esté completamente de acuerdo con su aplicación en mi caso, es: “But when a man is paid to provide his opinions and he’s had some success in doing so, he is bound to become a little insufferable.” (o igual todos estais en desacuerdo, en mi caso, por ese “little”).

Mi novela japonesa de este mes (no, no es una obligación y probablemente tampoco sea algo que pueda garantizar) ha sido Earthlings, que pese a ser una novela sobre dos primos pequeños (algo que en principio no es bueno) pues acaba siendo interesante ya que ninguno de ellos es del todo normal (ambos acaban convencidos de que son extraterrestres abandonados en la tierra y de que las personas son solo piezas en una maquinaria destinada a la reproducción) o nadie les hace sentir normales, y para ella “From my family’s perspective I was worthless, so it was presumptuous of me to try to do anything positive. It took all my efforts just to remain at my zero level without being a minus.”

El caso es que un verano se escapan para tener relaciones sexuales, pero los pillan y se monta un escándalo en la familia pese a que de ella abusa sexualmente un tío suyo lo que lleva a ella a reflexionar sobre esta hipocresía (más habitual de lo que parece): “It was ludicrous. Grown-ups used children to satisfy their sexual desires, yet the idea of children having sex of their own volition sent them into a total fit. It was laughable. They themselves were just society’s tools, after all! But my womb was still mine. My body would belong to me alone until grown- ups killed me.” Entre otras curiosidades pues ella, ya mayor, se apunta a una página de matrimonios persona sin sexo, ni niños, ni nada (concepto que al parecer existe, al menos en Japón) y se casa siendo feliz por un tiempo con este acuerdo y Bueno, luego pues pasan más cosas.

Society of lies podría ser mejor novela de lo que es, o de lo que promete ser y a mí, pese a que me ha entretenido se me ha quedado corta y falta de algo más espectacular. Es la historia de una universitaria que acude a una reunión de antiguos alumnos y atender a la graduación de su hermana menor pero justo antes de la graduación su hermana muere un accidente que, obviamente, su hermana no considera tal y empieza investigar la vida de su hermana. Esto le acaba llevando por una parte a sociedades secretas dentro de la universidad y a ciertos paralelismos con su propia experiencia universitaria. No es que este mal, está bien pero no tiene casi nada especial y tampoco grandes frases, aunque tenga esta que es un lema excelente: “education means choice, and choice means freedom.”

También, aunque dudo que sea una idea muy compartida, los que para algunos temas somos algo pesimistas, o igual debería decir aquellos que tenemos cierto miedo al porvenir igual encontramos explicación para nuestra falta de verbalización del cariño en ese “I want to tell her I love her, but it’s not something we say often. It feels so final, like we’re expecting something bad to happen:”, que igual se nos ha contagiado mientras crecíamos.

 A Coronado le pasa lo mismo que a la recopilación de cuentos de Towles, que si no fuera un autor de éxito (y, todo sea dicho, uno de mis escritores favoritos) pues no se los habrian publicado y yo no la habría comprado. La principal diferencia es que aquí el cuento principal es realmente una corta obra de teatro que el autor desarrolla (a partir de un cuento que también se incluye) con, prácticamente, el único fin de que su hermano, actor de escaso éxito y perspectivas, pueda representar uno de los papeles principales. Vamos que eso, un trabajo de buena voluntad fraternal. Si bien los cuentos están razonablemente bien, especialmente en el que se basa la obra de teatro, la obra resulta claramente deficiente desde mi punto de vista lo que hace que el trabo fraternal pues no haya lanzado la carrera actoral de su hermano, pero, oye, él lo intento, pero el teatro no es su medio. Si lo son los principios, el del cuento de base es “Your father picks you up from prison in a stolen Dodge Neon with an eight ball in the glove compartment and a hooker named Mandy in the backseat. Two minutes into the ride, the prison still hanging tilted in the rearview Mandy tells you that she only hooks part-time. The resto of the time she does light secretarial for an independent video chain and tends a bar two Sundays a month at the local VFW. But she feels her calling – her true calling in life – is to write.” Y con esto ya tenemos a todos los personajes que necesita la historia, que se complicara como no puede ser menos con un ex presidiario, su padre, como mínimo, ladrón y una prostituta que quiere ser escritora. ¿Qué podría salir mal? Esto sirve tanto para un cuento o para un buen chiste.

Como sobrevivir a tu propio asesinato, es una novela entretenida en la que la típica tía solterona británica muy rica muere asesinada y deja la herencia a quien resuelva el asesinato. Por supuesto la tía tenía sus particularidades, entre otras la de ser algo más que supersticiosa y haber vivido casi toda su vida obsesionada con una lectura del futuro – y de su asesinato – que le hicieron de joven junto a dos de sus mejores amigas. Una novela entretenida para una tarde lluvia o un día en la playa, pero poco más. 

Bournville ha sido mi última lectura del año (bueno, un poco forzada ya que ralentice la lectura del ultimo para que me llegara hasta el año nuevo) y se trata de una novela tipo saga familiar, de esas de varias generaciones, que abraca desde finales del XIX hasta casi hoy en día, centrada en el pueblo de Gran Bretaña que da nombre al libro. en un pueblo de gran Bretaña. obviamente el que da nombre al libro. La curiosidad del libro es que este pueblo es que es uno de esos pueblos que se desarrollan no ya alrededor de una industria, sino promovidos y desarrollados por la propia industria para alojar a sus trabajadores, en este caso a los de la fábrica de chocolate de la familia Cadbury, así que podría decir que lo que más me ha gustado del libro es la relación con el mundo del chocolate, aunque en este caso se trate de chocolate ingles que, como yo desconocía, a primeros de los ochenta desato una guerra del chocolate puesto que como  dice le  explica el gerente  de exportaciones de la empresa al nuevo delegado de ventas para los países escandinavos cuando le pregunta porque no le dan la gestión de toda Europa “La CEE – dijo en un tono muy dramático – no considera el chocolate de Cadbury (ni ningún chocolate inglés, ya puestos) como chocolate… tiene demasiada grasa vegetal y poca manteca de cacao” y no, no era una cuestión de gustos sino que la Comunidad Europea debe de guiarse por una normas “Y en lo que respecta al chocolate, por lo visto los ingleses no cumplen los estándares.”

Sobre los gustos del chocolate y el exceso de grasas no derivadas del cacao, que daban (y dan) su sabor característico al chocolate ingles explica que “… se habían introducido en el chocolate ingles por culpa del racionamiento de la guerra, con lo que llego a la conclusión de que lo que les gustaba a los ingleses de su chocolate era que «les sabia a guerra». Algo con lo que yo puedo solidarizarme completamente porque para mí el sabor del chocolate de mi infancia es el del chocolate quinta clase de Chocolates Chiquilín (el que fabricaba mi familia) que en lugar de cacao pues tenía algarrobas, aunque he de reconocer que el chocolate que todavía me obsesiona es un chocolate de menta que probé en mi primer viaje a Inglaterra y que no he vuelto a saborear en la vida. A veces sueño con él y sigo buscando ese sabor, esa experiencia, en cada chocolate de menta que pruebo (sin éxito de momento).

Sorprendente es enterarse de que “No había pubs en el propio Bournville. No formaban parte de la filosofía con la que se había construido el pueblo. Al fin y al cabo, casi un siglo antes la familia Cadbury había concebido la idea de que beber chocolate era una alternativa al alcohol. Toda la empresa estaba fundada sobre un criterio de moderación. Y cuando se cedió la propiedad de Bournville a la Fundación del Pueblo de Bournville en 1900, en la escritura de cesión se indicó expresamente que «se suprimiría por completo la venta, distribución o consuno de cualquier bebida alcohólica». No, no seré yo quien diga que posiblemente esta es la razón del declive de Bournivlle y del cese de su existencia para convertirse en el parque temático Cadbury World, ya que creo que vosotros habréis llegado a la misma conclusión (sin duda).

En cualquier caso, tal vez mi frase favorita no está relacionada (directamente) con el chocolate sino con la respuesta a una propuesta inglesa de solución de los problemas diplomáticos del chocolate a la que los franceses responden “Bueno, claro, eso está muy bien en la práctica. ¿Pero cómo va a funcional en teoría?” que resume perfectamente no solo la actitud de algunas instituciones políticas sino la de algunos personajes (si, los mismos que dicen, eso de es solo una cuestión semántica para zanjar una discusión sobre lo que significa algo). No sé cuánto de lo que se cuenta es cierto, pero sé que es una gran verdad que “nunca se es demasiado mayor para no comer chocolate” (digan lo que digan los médicos).

Pues hasta aquí hemos leído, y comentado, y aunque podría terminar con la verdad anterior pues, por tradición, termino con mi clásico “Divertíos asaltando el castillo”.

 

Lecturas

Freedomland - Richard Price

Detrás del cielo - Manuel Rivas

El río  - Esther Kinsky

Bunny - Mona Awad

A resguardo - David Leavitt

Table for two - Towles Amor

Earthlings - Sayaka Murata

Society of lies - Lauren Ling Brown

Coronado - Dennis Lehane

Como sobrevivir a tu propio asesinato - Kristen Perrin

Bournville - Jonathan Coe

domingo, 22 de diciembre de 2024

Comentario de textos Noviembre 2024

He de confesar que cada cierto tiempo pienso en adelantarme a esta cita mensual y escribir alguna otra cosa, pero, pese a que me apetece y era la idea inicial de este blog (lo de los libros era una excusa), el caso es que al final nunca encuentro el momento, incluso aunque me pase una semana en Piles, o si encuentro el momento no encuentro que podría contar. Cuando me pongo a pensar en otro tema pues como que se me acumulan y me aturullo, no sé qué historia contar e incluso, a veces, pienso que más que contar una historia podría elegir un tema como “las veces que he estado a punto de perder la vida”, “las historias de carretera más extrañas que me han ocurrido”, “mis (breves) encuentros con la ley”, o no sé, cosas más personales como “porque odio los teléfonos, o mi animadversión al amarillo en la ropa” o incluso cosas más serias pero, ya digo, luego se me viene en tiempo encima y llego a mitad del mes siguiente con los comentarios de textos pendientes y así pasa otro mes, e incluso, en breve, otro año.

Así que, aunque solo a modo de entradilla y no de entrada entera, os contare una de esas cosas que han pasado (no a mí, sino en mi entorno) que no por ser totalmente demenciada, o igual precisamente por eso, me ha hecho mucha ilusión. (como no me ha sucedido a mi directamente, pues igual no ha sucedido exactamente como os lo cuento. Vamos, seguro que no, ya que incluso para las cosas que me han sucedido tengo tendencia a no contarlas como han sucedido. O eso dicen las malas, malísimas, lenguas de los que me conocen y conocen la historia). Imaginaros que estáis durmiendo y empieza a sonar vuestro móvil, insistentemente por lo que tras ignorarlo durante varias llamadas al final decidís cogerlo ya que tanta insistencia pues os mosquea y además os impide dormir por lo que parece la mejor solución cogerlo, decir que pasas y volver a tus sueños. Despertado de esta manera y decidido, a la fuerza, a contestar con cierta acritud y mandar al llamante a ya sabéis donde, te encuentras que es una chica hablando en americano que tras saludarte te pregunta “¿estaréis abiertos estas navidades?” (aclaro, por si hay alguien despistado, que se refiere al Wurlitzer y no, digamos, a mi oficina que a nadie le interesa si estamos o no). Tras un primer momento de duda entre ser amable u tomar otra actitud, y pese a que lo primero que se te ocurre es que no es el momento de hacer este tipo de preguntas, y cuando estas a punto de confirmarle “que sí, que estaréis abiertos” para poder volver a dormirte, ella te empieza a contar que es que va a viajar a Madrid y que varios amigos le han recomendado, que le han dicho que “tiene que visitar el Wurli” y sigue contándote quienes son estos amigos. Tú, todavía sigues un poco desconectado y, básicamente, pensando en cuando colgara, cuando entre varios nombres, oyes que dice “Nikki, Nikki Corvette” y…, claro, ya estas despierto (o bastante despierto) porque Nikki Corvette es Nikki, Nikki Corvette (que igual no os sonara y os estáis preguntándoos quien es Nikki, pero, creedme, es un nombre mítico para algunos, y digo mítico pese a que no debería ser ya mítico porque se supone que no puedes conocer a tus mitos y tú, tu “ya has conocido Nikki en persona”). Esta ya sería una cosa bastante “ilusionante”, ya que Nikki estuvo en el Wurlitzer, no sé, hace diez, doce años y ahora se lo recomienda a una amiga suya. Ya digo, extraño y alucinante pero no increíble si todo acabara en esto. Pero, no, nada más lejos de terminar aquí la historia. Como ya estas más o menos despierto, le dices que “fenómeno, que gracias, que sí que estaremos abiertos, que salude a Nikki, y que, por supuesto esperamos verla por aquí, pero, solo por curiosidad y por saludarla: ¿Qué quién es?” ¿Quién es, para poder mejorar esta historia, os preguntareis (los pocos lectores que no conocéis toda la historia)? Y entonces, si bien podría haber dicho algo como “Luke, yo soy tu padre” (frase que todo sea dicho nunca se dice en toda la trilogía, o enealogía o lo que sea ya), va y responde “I am Josie… Josie Cotton…”. Vale, si la primera respuesta habría sido claramente una broma, esta no parece estar lejos… “¿Josie Cotton? ¿Me acaba de llamar Josie Cotton? ¿acabo de hablar con Josie Cotton desde la cama y sin llevar pijama?”

Y si, os veo (a algunos, los mismos que antes me temo) preguntándoos ¿Quién es Josie Cotton? ¿Por qué es ilusionante esta historia? Bueno, parafraseando a alguien “si tengo que explicarlo, no lo vas a entender” Así que mejor lo dejamos aquí, y solo añadiré que espero que venga y que yo ande por el bar porque a mi si me hace mucha ilusión que Josie Cotton pueda venir al bar, que Nikki se acuerde de nosotros y ¿Quién sabe? Igual podemos organizar un concierto de las dos… pero como ya se os habrán quitado las ganas de “mis historias” pues, venga a los comentarios.

Una cosa que nos pasa cuando andamos de librerías por NYC es que Alvaro, pese a ser un lector empedernido, por educación se “coarta” a la hora de elegir o comprar libros dejándome a mi esta responsabilidad casi en su totalidad. Así que yo, también por educación, pues miro libros que creo que le podrían interesar pero que igual yo no me compraría, y se los señalo para ver si los añadimos a “mi compra”. Este año uno de estos libros fue Confessions of an Antichrist, una novela de una escritora noruega sobre una banda de metal extremo y, por supuesto, satánico que podía ser que lo mejor que tuviera fuera la portada o incluso que estuviera bien. Me alegra decir que es un libro bastante, bastante, divertido y con cosas que comparto plenamente, por haberlo probando en mis propias carnes, como ese “It’s my firm belief that if you shed lots of weight it will come off your brain and personality before it comes off your thighs” o ese otro (que reconoceré no se me había ocurrido pero que me encanta) de: “I sincerely believed the word «hippie» was a diminutive form of the English word «hypocrite» and that they wore their hypocrisy with pride”

Pero ademas de esto pues me encanta su descripción sobre algunos clubs de moteros,o igual solo de “malotes”: “ a gang of old faux-bikers with greying beards and sagging guts who maintain that wearing sunglasses in the dark, having a gun license, sporting the same clothes and holding the same views for decades makes them worthy of respect”; y tambien por haberlo visto personalmente su descripcion de la escena StraightEdge me parece bastante acertada: “I had always thought the straight-edged scene was a strange one. These were bands and kids that eschewed drugs, alcohol and sometimes sex in favor or regular exercise and a macrobiotic diet. That’s not to say that they were benign, peace-loving beatniks – their music was fast, ugly and aggressive and their politics was often fascist. You throw those ingredients into a sweaty venue and add a PA system and you soon discover that straight-edge gigs can be among the most violent on the planet. Without drugs and alcohol to dull the senses, the pace and hostile trash of their metal turns a straight-edge mosh-pit into an impromptu bout of near-professional kickboxing.”

Y una de las partes más divertidas es cuando el batería de la banda intenta explicarle a su católica madre que él no tiene más que mirar sus tatuajes para ver que es un satanista “de pro”, si lleva una cruz invertida le dice, a lo que la otra le responde que se deje de tonterías que “es la cruz de San Pedro” y que además que cuando más se le ve, que es cuando levanta los brazos, la cruz le queda del derecho, así que, que se deje de chorradas. El todo digno, satánicamente digno, le dice que se fije en su tatuaje de su pentáculo (la estrella de cinco puntas), claramente satánica, a lo que ella le responde “don’t be silly Peter. The five points represent the five wounds that were inflicted on Christ on the Cross”. Si es que no hay nada que pueda cambiar la opinión de una madre católica sobre la bondad de su hijo, quiera el ser satánico o lo que crea ser.

Esta visión católica de la madre contrasta con la visión del catolicismo de un compañero de banda que se considera vikingo de la fe nórdica y que expresa su idea del catolicismo como: “ you know why the Saxons know nothing of the Norse faith? It’s because a deliberate `plot to suppress the traditional beliefs of the Norse in favor of an inferior import: a Middle Eastern religion that got hijacked by a bunch of effete Italians who then spread a corrupted version across the world like a virus – a debilitating virus that leaves its victims in a state of ignorance and subservience.”

Ya digo, un buen divertimento de novela, una buena compra. Igual que resulto serlo Fantastic Land, (comprada con el mismo criterio) que en principio (para mi) parecía mala por eso de ser una mezcla de El Señor de las moscas y Battle Royale, así con su punto cultureta y a la vez adolescente para que haya poca gente que comprenda las dos referencias. La verdad es que la premisa de la novela: a los promotores de un parque de atracciones en Florida se les ocurre que como parte de su plan de gestión de riesgos frente a inundaciones, huracanes y varios y con la idea de que lo que no destroce la naturaleza no sea destrozado, vandalizado o, directamente saqueado tras la catástrofe (ya, así a priori todos pensaríamos que parece una precaución innecesaria ya que ¿Quién va a ir a saquear una zona de catástrofe? Bueno, creo que todos hemos visto lo sucedido en Valencia donde la gente – además de su mejor versión – pues también ha sacado la otra y ha aprovechado para robar, no solo tiendas, sino a sus propios vecinos) dejar un retén voluntario de trabajadores con los pertrechos suficientes para que resistan en las zonas de seguridad a que pase la catástrofe. Y bueno, como ya las referencias os han hecho el spoiler pues ya podéis imaginaros lo que acaba pasando, porque al fin y al cabo ¿Qué podía salir mal, dejando a varios grupos de personas aislados sin saber que pasa alrededor? Ya digo, no parecía que fuera a ser gran cosa, pero la verdad es que tiene un ritmo muy bueno y engancha bastante.

Lo mejor de toda la novela es la descripción que hacen, a posteriori, del encargado de la seguridad del parque que debía estar a cargo de gestionar todo el plan (no exactamente un equivalente pero sería aplicable a, pongamos por caso, Mazón): “He could have saved a baby from a burning building on national TV, and it wouldn’t have made a dent in how much people hated him. If he showed up on a desert island with a sandwich and a rescue boat, most people would try to beat him to death with the sandwich.”

Aunque he contado las dos seguidas la verdad es que entre medias me leí una que había elegido yo: Violent Spring que prometía ser una novela sobre conflictos raciales en Los Angeles, en 1992, justo después del caso de Rodney King.y que parecía prometedora. Nada más lejos de la realidad y es una novela lenta y sin ningún interés. Bueno, por no ser tan duro reconoceré que sí me ha gustado esa frase de “He hunted bail jumping burglars with acne-scarred faces and fleeing gang member hefting Uzis with Rebooks on their feet that cost more than their weapons.” Que describe tanto la obsesión por las marcas como la locura que el mercado de zapatillas es a día de hoy, especialmente el dedicado a jóvenes pre adolescentes y otros.

Y también, aunque no es parte de la novela sino de añadido posterior a forma de refelxion del autor sobre la novela creo que puede, por lo poco que he visto de Los Angeles y sin conocer Johannesburgo, la comparación que hace de ambas “He also reflected that JoBurg was not so different than the City of Lost Angels: whites ensconced behind high walls shrouded in webs of electronic security, a growing chasm between those who want and can get and those who go wanting, an immigrant labor force, and recession and crime at an all-time high.”

 Mi siguiente lectura, otra compra mía y sin excusas, fue Tremor que, pese a que tiene cosas buenas, no me gustado especialmente (ni siquiera tengo claro de que va) y, más bien, me ha parecido una novela muy pesada.

Principalmente las cosas que me han gustado de esta novela tienen que ver con curiosidades como  “He recalls the advisory note often present in Australian produced films, addressed to Aboriginal and Torres Strait Islander people, than the film they are about to watch contains images, voices, and names of deceased persons.”, que me soprende por la tonteria de tener que seguir poniendo algo como esto y más como “ gesture of respect and caution”; a ver si no entienden lo que es una ficción pues como he dicho “si tengo que explicarlo, no lo vas a entender”

Soprendente es tambien que (al parecer) en Yoruba “Àán j’oba can mean «we are installing the king» or «we are eating the king.» The pronunciation is exactly the same so what you hear in it is whatever you want to hear.”, asi es facil tener malentendidos de cierta relevancia.

En cualquier caso, una idea que se repite en el libro es la de que la vida siempre te sorprende y que es imposible estar preparado, ya sea porque siempre se supera: “you think you know how hard life can get. Then something else happens, something of a kind different to what you ever allowed yourself to expect and you have to revise your whole picture. This doesn’t stop happening there is no end of surprise. Strangeness arrives again and again, without end. We live on the accumulated ruins of experience.”; o ya sea porque las cosas se producen por mucho que nos preparemos para ellas: “We want to think we can avoid suddenness, we want to think that we can prepare ourelves for suddenness. The ground opens up. Life is not only more terrible than we know it sis more terrible than we can know.”

Aunque no todo es triste y la historia de esa persona que participa en la busqueda de una excursionista que ha desaparecido en un viaje en autobús para al día siguiente al oir las noticias de la búsqueda: “ Only then was it realized that the woman had been found or, rather, that she had never been lost: she had been on the tour bus for the entire time. Not only had she changed her clothes, leading to a confusion in the police description, but she herself had not recognized that the person being describes was her. She has participated in the search for herself.”, que imagino es algo que nos podría pasar a cualquiera como nos pasa que no nos reconocemos nunca en la megafonía de un aeropuerto.

La última frase se la dedico a todos los trabajadores nocturnos que se quejan de sus horarios (e incluso a los que no, los menos) ya que creo que es bueno recordad que “Whenever a person wakes up, that is morning for them.”

Leída esta pesada novela decidí pasarme a la que es una de mis escritoras favoritas últimamente de la que he de decir que solo me compré esta novela pero que estuve a punto de comprar dos de ella (si, en la misma tienda y a la vez) y si no lo hice fue porque había una que a la vez me producía fascinación y terror: una que había escrito en compañía de Hillary Clinton, ni más ni menos. Una parte de mi quería comprarla ya que, casi seguro, que no sea una novela que vuelva a ver fácilmente, pero otra decía que aquello no podía terminar bien. Así que mi compra fue A world of curiosities, que pese a pasar en el tranquilo (pese a que siempre pasa de todo y todo raro) y bucólico pueblecito de Three Pines, el escenario habitual de sus novelas pues tiene la trama de un verdadero psicópata que tiene un plan maestro de venganza que ha estado desarrollando durante años. Vamos una de esas historias complejas en las que nada es lo que parece, pero al final todo se resuelve.

A mí me ha gustado, aunque menos que otras suyas, pues siempre me gusta que me recuerde la matanza de la politécnica de Montreal que no conviene olvidar o que los ingenieros de Quebec llevan un anillo, que se van pasando unos a otros, y que “Well, I think you know that they were originally made from the metal remains of the first Quebec Bridge. It collapsed in 1907, killing eighty-six workers. It was a catastrophic failure of engineering. The rings were made to remind engineers of that disaster and the consequences of what they, what we, do.”

Tambien me ha gustado leer la historia de Anne Lamarque, que fue quemada por bruja cuando realmente la causa fue que: “She pissed the authorities by owning and running a business. A successful inn in the seedier part of town, back when Montréal was a little more than a puddle of shit an dbroken promises. The church wanted to exert control, so the imposed a curfew… and banned alcohol…when the priest showed up to close her down. Anne told them to fuck off… Then chased them down the street shouting abuse. That pretty much sealed her fate. Bishop Laval and the Jesuits hated her for defying them.”; O casi, ya que luego hace una sutil diferencia en la causa: “For proving it was posible to defy them.”, que parece lo mismo, pero no lo es y, la verdad es que parece que ya le tenían ganas desde el principio porque “she wore glasses and could read.”

Mo siguiente lectura fue una de las pocas compras de Alvaro, The Warriors, Si, la de la película de Walter Hill que fue parte de nuestra adolescencia y que veíamos en el cine Covadonga en sesión matinal junto con otros clásicos musicales (Hair, The Last Waltz, Quadrophenia, etc.) , o que intuíamos a veces ya que había días que había tanto humo – ni de tabaco, ni de vapeadores de esos – que el proyeccionista paraba la proyección y sacaba un cartel diciendo “parad de fumar, que no se ve nada”, y luego la retomaba tras un rato de protestas.

Del libro he de decir que es malo y que lo más dudoso es como se pudo sacar una película decente (no diré buena, aunque lo piense, ya que hace años que no la veo y los recuerdos de la adolescencia no tienden a ser fiables) aunque como el propio autor del libro explica comentando la misma en estos términos: “the movie, whose action is more balletic than real, was much less violent than my novel; the casual, random killing of a bystanding man and the gang rape had been excised (well, how could you relate to a gang that dis such things). I thought, on the whole, that the movie was trashy, although beautifully filmed.”

Claro que el propio autor del libro explica que su libro está basado en un texto griego clásico, en la Anábasis de Jenofonte ni más ni menos (para que luego digan que perdíamos el tiempo haciendo pellas cuando estábamos estudiando a los clásicos) si bien como dice el propio autor (del libro) pues “Yet, whatever I thought about rhetorical devices, parallels, literary references, I was determined to bury them in such a way that they would work subliminally on the minds of the literate reader. If you missed the references, then you had, I hoped, a good story.” y no digo más, pero yo, y creo que todos, nos las hemos perdido en el libro y, aun mas, en la película.

Pues ya, casi a medio mes, llego el momento de quedar para tomar un café con mi amiga Maria de la O (a la que ahora, cariñosamente, llamamos la traidora por motivos que no viene al caso) e llevar a cabo nuestro periódico intercambio de libros. Como ha cambiado de trabajo (vale, este es el motivo de su nuevo alias) pues esta vez tuvimos que innovar y como acababa de cambiar de zona pues todavía no tenemos un sitio claramente definido para estos intercambios, espero que para este nuevo año ya tengamos (ya tenga la traidora) un sitio seleccionado. En cualquier caso, mi lectura de este intercambio ha sido Las reglas del Mikado que, creo, yo no me habría comprado ya que es una de esas historias de buenas personas, en el que una joven gitana que escapa de su familia es ayudada por un viejo relojero con el que se encuentra de acampada en mitad del campo. Todo, incluso lo malo, son buenos sentimientos, algo que, a mí, la verdad, pues no me acaba de gustar especialmente, pero diré que se deja leer sin mayor problema, pero tampoco sin mayor encanto, pero que afortunadamente provenía de mi librería de referencia (ya sabéis, Méndez en la calle mayor) y que me permitió no pasar el mes sin sentimiento de culpabilidad por no haberla visitado en este mes. Ya digo, todo buenos sentimientos de buenas personas.

Lucky Dogs, podríamos decir que empieza como una novela de dos mujeres contra distintos aspectos del patriarcado ya que las dos protagonistas se conocen en un quiosco de helados en Paris cuando una de ellas es molestada por unos jóvenes parisinos (no por no ser francesas sino por ser mujeres) pero en las que luego nada es lo que parece y la historia se complica de una forma bastante compleja con intrigas internacionales de por medio en las que una se ve involucrada ya que “I fail for the same old scam, as if outer beauty ever safeguard against inner rot. I, of all people, should have known better”. Porque si, porque por mucho que neguemos que la belleza no es lo más importante, es muy fácil que esta nos haga equivocarnos en las decisiones cuando esta nos apabulla, esto nos pasa a todos. Igual que con muchas causas nos decimos ese “Nunca más” o ese “No os olvidaremos” sin olvidar que en muchos casos no dos damos cuenta de que como sociedad muchas veces no es este el problema, sino que “But the West couldn’t forget people it had never thought about in the first palce, now could it?”

Como yo soy un fumador convencido de que, si bien puede tener problemas de salud, tiene ventajas inherentes superiores a las de la meditación ya que “Smoking is sometimes like a Deep breath exercise. Plus, it spreads heat throughout the body”, con lo en determinadas épocas del año, o situaciones, además de server para meditar pues te ahorra tener que comprar un paquete de castañas. Que tampoco está mal.

La historia de The quiet tenant (si, ya la última lectura de este mes) es una de esas historias que muestran como personas aparentemente normales pues no lo son, y resulta que son asesinos en serie y secuestrados de niñas (a veces incluso de sus propias hijas) u otras cosas, pero como incluso pueden convivir o tener éxito en sociedad, e incluso seducir a otras personas sin necesidad de recurrir a la violencia. El caso es que esta bastante bien estructurada, con cambios de personajes entre la secuestrada, otras vistimas previas y otras personas del pequeño pueblo en el que vive (y mantiene secuestradas a sus victimas).

Como pasa en un pueblo pues hay saberes populares de, algo mas que, dudosa verosimilitud como ese “I’ve heard that if you drink from someone else’s glass, you can read their thoughts. Find all their secrets.”, saber que todos los que hemos estado en el final de alguna fiesta o en otras situaciones sabemos que, afortunadamente, es mentira y que los secretos siguen siendo secretos. Otros sin embargo resultan muy educativos como cuando se pone a enumerar como se llaman los distintos grupos de animales (una manada, un rebaño, un enjambre, etc.) y al llegar a algunos no tan obvios, la cosa se pone divertida: “Lemurs? A conspiracy. Crows? A murder. That was my favorite one. A murder of crows. Crows are so Goth. It had to be a murder.”; y otras cosas pues son sencillamente erróneas, o demasiado mezcla de idiomas, como ese llamar a los miembros de la familia Gonzalez como “The Gonzaleses”.

En cualquier caso, por haber experimentado algo parecido, la parte con la que más coincido es con ese “You wake up, medial-dram style, on a bed in the ER. Julie’s concerned face floats above yours. «Can you hear me?» she asks, and it turns out you’ve been awake in some capacity for some time, you just can’t remember it. There is a black hole where memories should be. It will never fill up. IN the great movie of your life, the screen stays black for several minutes, You fell robbed, like something of great value has been taken from you.”

Y aquí seria el momento de dejar esta entrada que ya se ha hecho un poco larga de escribir, que es una de las pocas veces que necesito dedicarle dos tardes y, me imagino que, de leer, pero antes de la frase final he de contaros una historia que ha sucedido recientemente y que es incluso más demenciada que con la que he empezado y de la que, una vez más, solo soy espectador de segunda mano.

Todo empieza cuando uno de los grupos emergentes de moda pide fecha para tocar en el Wurlitzer pero poco antes de la fecha del concierto su cantante es ingresado en el hospital (no, no por excesos puntuales, sino por una peritonitis o algo así). El caso es que el grupo se plantea o bien suspender el concierto o bien convertir el concierto en una fiesta de homenaje / apoyo a su cantante. Obviamente, sino no habría historia, se deciden por la segunda opción y deciden hacer un concierto en el que en cada canción el cantante será sustituido por el cantante de otra banda emergente y de moda. Antes de confirmar quien cantara que canción se ponen las entradas a la venta y se vende todo el aforo que habían puesto en el tiempo record de diez minutos (bueno, esto tiene trampa ya que reducen el aforo para invitar a medio mundillo musical de Madrid, pero aun así es un record). Se van confirmando los cantantes, pero horas antes de que empiece el concierto no se conoce quien cantara su himno. Inicialmente lo cantaría un cantante consagrado, pero este es vetado por un programa televisivo al que va a acudir ese mismo día (curiosamente un programa que se queja de que otros le vetan los invitados) así que nadie sabe nada, salvo que va a ser algo grande.

Total, que llega el día del concierto, la tarde del concierto, y va llegando la gente: los invitados pues dan vueltas por los alrededores haciendo tiempo para llegar cuando no tengan que esperar mientras que aquellos que han comprado entrada pues montan una cola en la puerta del local.  Dentro el grupo ya ha probado, pero no ha confirmado quien será quien cante su himno, solo se sabe que será algo grande, más grande de lo inicialmente previsto y se marchan a hacer otras cosas dejando el enigma flotando en el aire (que cantaba Dylan, pero que no, que no será) tanto del interior como entre el público que forma la cola.

Cuando ya queda solo una hora, o menos, para abrir puertas y que empiece el concierto entra en el local alguien sencillamente inconfundible: entra Él. Si, Él… Raphael. Entra con toda la seguridad de un artista, de un artista que ha visto una cola a media tarde y ha dado por supuesto que el local al que él iba pues obviamente era en el que había una cola de personas esperando ¿Dónde si no iba a ir Él, o porque iba a haber una cola, a esas horas, si no era para esperarle a Él?

Dentro del local solo están tres personas: Alvaro que es el primero en verlo y que entabla una conversación con Él; Adolfo, el técnico de sonido, que se queda en blanco frente a la posibilidad de que Él sea el cantante del himno y tener que sonorizarlo; y Ace, que se desinteresa completamente del tema, y sigue haciendo cosas (sus cosas incomprensibles) por la barra sin prestar ninguna atención a la aparición de Él.

Lamentablemente no hay registro del dialogo entre Él y Alvaro, pero seguramente fuera algo así como “Hola, ¿Qué tal, te puedo ayudar en algo?”, “Hola, encantado. Sí, claro, vengo a actuar” … (dialogo interior de Alvaro: ¿perdón? ¿Cómo dices? ¿Estarás de coña, no? Esto se nos va de las manos, otra vez) … la voz exterior de Alvaro “¿aquí, hoy?”; “si, hoy, ahora a las siete, aquí en el teatro” (aclaración geográfica: debajo del Wurlitzer hay una microsala – ilegal – de teatro y monólogos, por lo que el dialogo interior de Alvaro es algo como: ni de coña, eso sí que no. Como va actuar Él, en ese sótano… ¿Qué dice? Hasta que, de repente, Alvaro se da cuenta de otra casualidad geográfica: al lado está un teatro grande en el que precisamente se graba un programa de los más famosos de la televisión, ese que había vetado al que iba a cantar el himno principal del grupo, y…) “ahhh, vas al teatro de al lado, a la cuchufleta”, “si, ese es allí voy”, “pues nada, vaya, no, no es aquí, es un poco más abajo, pero encantado de saludarle”, “Gracias, pues nada. Encantado” y se marcha por la puerta con su fular blanco, con su traje de actuar en una funda y con su propio de apoyo.

Fuera en la cola, habría de todo, pero algunos estaban convencidos de que, era cierto, iba a cantar el himno alguien muy grande, tal vez excesivo, iba a cantar Él, y, bueno, sencillamente no daban crédito, o estaban asimilándolo cuando para su tranquilidad El salió por la puerta y sin que nadie le saludara se marchó calle abajo con su fular blanco su traje de actuar en una funda y su propio de apoyo siguiéndole.

Hasta aquí la historia seria, ya de por sí sola impresionante, pero no acaba aquí. Como habréis leído en la prensa, visto en la televisión, oído en la radio, o un poco de todo esto en los medios digitales, al poco de entrar en el teatro para su entrevista le dio un sincope, siroco o jamaro, y tuvieron que venir varios SAMUR con UVI para llevárselo al hospital. Si bien nadie sabe por qué le dio este jamaro es inevitable pensar que su entrada en el Wurlitzer tuvo algo que ver, bien porque fue demasiada emoción o bien porque su cerebro fue incapaz de aceptar que había una cola para un espectáculo musical que no era el suyo y donde nadie le paro para hacerle una foto y nadie (ni dentro ni fuera) dio ninguna muestra de que le pareciera relevante su presencia. Ahora las redes (bueno, solamente X) están llena de todo tipo de teorías de la causa de su accidente, de memes que combinan Él con el Wurlitzer y, en fin, de todo un poco.

Creo que como historia es impagable y yo me identifico con la teoría de que Él, Raphael, no quiso dejar pasar la oportunidad de zanjar de una vez por todas el debate sobre si se dice “el wurli” o “la wurli” y que entro a decir para que quede claro que es “Él Wurli” porque lo dice Él.

Pues eso, “Divertíos asaltando el castillo”

 

Lecturas

Confessions of an Antichrist - Marta Skadi

Violent Spring - Gary Phillips

Fantastic Land - Mike Bochoven

Tremor - Teju Cole

A world of curiosities - Louise Penny

The Warriors - Sol Yurick

Las reglas del Mikado - Eric De Luca

Lucky Dogs - Helen Schulman

The quiet tenant - Clémence Michalon

domingo, 17 de noviembre de 2024

Comentario de textos – Octubre 2024

Supongo que todos ya sabéis que ha llovido en Valencia (si, algo inesperado, una verdadera noticia, esto de que llueva en Valencia en otoño) y que ahora las dos grandes noticias son ¿de quién es la culpa de que esto se haya convertido en una tragedia monumental? y lo increíble que es la solidaridad y la ayuda del pueblo con ese lema de “solo el pueblo salva al pueblo”.

En fin, la verdad es que la primera cuestión me sorprende bastante que uno de los temas de debate sea si había mecanismos de alerta y cómo se gestiona este tipo de alertas (incluso he oído a alguien decir que la Confederación del Júcar es la única que no tiene, a día de hoy, un sistema de alerta temprana). Digo que me sorprende porque ya en el año ochenta y ocho estábamos desarrollando (yo, como becario y no por mis conocimientos sino tan solo porque solo dos personas solicitamos la beca y como ambas teníamos el mismo currículo, ninguno, pues en la decisión de a quien contratar tuvo un peso muy relevante la opinión de Reyes, la secretaria, que se decantó por mí por una razón de peso: que yo había ido afeitado a la reunión) y en el año noventa y uno dejamos un sistema de previsión de alertas tempranas (basado en los que ahora se llama Inteligencia Artificial pero que entonces llamábamos basado el conocimiento) que sobre la base de muchos datos te decía, con veinticuatro horas de antelación, aunque con cierto margen de error, no solo en qué lugares se iban a producir inundaciones sino incluso que carreteras y poblaciones podían verse afectadas. No solo hacia esto, sino que también había un protocolo de avisos a emergencias (que lanzaba directamente alarmas a todos los organismos implicados) y si se detectaba alguna situación de alerta, aunque fuera pequeña, pues allí, en la Confederación, nos quedábamos un equipo especial de reten, mirando todas las pantallas y haciendo simulaciones para ver como evolucionaba (varias noches pasamos allí, fumando – si, todavía se podía fumar en el puesto de trabajo – tomando coca colas, o cafés, para mantenernos despiertos u mientras nuestros superordenadores trabajaban pues departiendo amigablemente). Y ahora, digamos que unos treinta y cinco años después, este sistema que fue una de mis primeras experiencias profesionales (realmente la quinta, pero eso es otra historia y si fue la primera de larga duración) parece que ha sido borrado de la historia. Decepcionante y deprimente, y no lo digo porque mis primeros cuatro años profesionales hayan sido borrados de la historia, que es algo irrelevante, sino porque creo que este sistema podría haber sido de mucha utilidad y puede que hubiera evitado algún muerto. Pero, en fin, supongo que no en todo este tiempo nadie (ninguna administración me refiero) ha puesto el dinero necesario para mantenerlo y/o mejorarlo y al final ha acabado en el equivalente informático a un cajón convirtiendo un desarrollo pionero en poco más que un backup inútil, en un conjunto de ceros y unos, pero sobretodo de ceros que es la nota que merecen todas las administraciones implicadas (no en el día de autos, sino en los últimos treinta y cinco años).

Si el tema anterior es “delicado” el otro, el de la ayuda popular mediante causas solidarias no lo es menos por lo que creo que no entrare en él, o solo un poco. Está bien ayudar desorganizadamente, al fin y al cabo, es normal que todo el mundo quiera aportar algo y lo haga en la medida en que puede, desconfiando de todas las organizaciones y sobre todo de los organismos oficiales, pero no hay nada más ineficiente que esto (si las ONGs normales ya son ineficientes y tramposas, pues la ayuda a nivel personal mejor ni pensarlo). El caso es que, por supuesto, nosotros también hemos contribuido con diversas personas en diversos actos en los que al parecer nadie tenía beneficio, pero en el que algunas cuentas eran del tipo “doscientas entradas vendidas a diez euros, total recaudado: 1.970 euros”, pues eso que todos muy solidarios, pero con un casi y es este casi el que lo estropea todo.

En fin, que no sé qué decir… bueno, así que solo diré que, en breve, intentare ir a Piles a ver como esta todo por allí, que, aunque este fuera de la zona afectada creo conveniente ir a mirar, no sea que nos hayamos dejado una ventana abierta o cualquier otra cosa. Y dicho esto, a las lecturas del mes.

Mi primera lectura de este mes, The Local, es un libro que Alvaro compro el año pasado en la visita anual de peregrinación a nuestra Meca personal (si, NYC la llaman algunos) y que encontré un lunes por su casa haciendo tiempo mientras mi asistenta limpiaba mi casa (esta frase ha quedado verdaderamente pija o, directamente, clasista; peso así es la historia).

Se trata de un thriller legal del tipo de los de John Grisham verdaderamente entretenido pero que sospecho que no ha llegado a best selller aunque tiene la calidad suficiente y puede dar lugar a una buena película que es como de verdad se hacen famosos los libros (y no con los lectores, que aunque dedicados somos pocos) en la que un abogado de patentes se ve obligado a defender a su cliente, en un caso de asesinato en el que es el principal sospechoso y con el agravante de ser extranjero en una ciudad de la cosmopolita y amigablemente multicultural Texas. Copiando el título de una de las partes del libro, que parece ser además una doctrina legal: “Res ipsa Loquitur” (The thing speaks for itself).

El libro, además de todos los tópicos esperables como que el abogado quiere estar a la altura de su padre, abogado mítico, (curioso que somos los ingenieros los que tenemos la fama no solo de ser endogámicos, sino de ser casi una profesión hereditaria cuando, en mi opinión, esto es más cierto entre abogados y médicos, o incluso fontaneros) tiene una estadística curiosa, tramposa pero seguramente cierta, que conlleva cierta reflexión sobre la rehabillitacion “The government pays thirty-one thousand dollar annually to imprison a person. It cost two-thirds of that to educate one.”

Para mí, que de vez en cuando hago de abogado aficionado (o de apoyo para nuestro abogado profesional) con cierto éxito (de hecho, ya me pide que escriba yo los recursos y el ya añadirá los detalles legales) y con cierto interés por que creo me gusta lo de defenderme, coincido plenamente con este planteamiento: “An unintended by-product of criminal prosecution is when the rare innocent person goes to prison. Getting a guilty client exonerated and set free isn’t an unintended by-product of criminal defense; it’s the objective. No way was I going into that line of work.” Y por eso (además de por carecer de memoria, algo que igual podría sustituir la inteligencia artificial, que pensar, pensar no piensa, pero buscar, buscar si busca) pues nunca podría ser abogado.

En resumen, una novela muy buena sobre juicios y esas cosas.

Justo acabe esta novela sin tiempo para ir a mi librería de referencia (Méndez, os recuerdo por mantener la tradición) a comprar algún libro para el vuelo de ida a NYC y como ya no hay casi ni un mísero kiosco de prensa en el aeropuerto de Madrid pues casi tenía previsto enfrentarme al viaje sin lectura de ningún tipo, pero, confiaba, en que mi hermana Helena llevara un libro, no para leérselo (que casi nunca lo hace) sino para que vea mundo y, si eso, pues robárselo. Efectivamente llevaba Endora, un libro minúsculo que contaba las paridas de un promotor musical con el que trabajamos de vez en cuanto. Me gustaría poder decir que afortunadamente Helena llevaba un libro, pero después de leérmelo el afortunadamente sobra y lo único que puedo decir positivo del mismo es que era minúsculo. Menos mal.

Este año una de las primeras visitas en NYC fue a Kinokuniya, una de mis librerías papelerías favoritas de esa ciudad (y también de Sídney, algo que añado pese a ser la única librería que conozco en Sídney) donde me compre This is Amiko, do you copy? Me gustaría poderos contar algo de este libro pero la verdad es que, como también me había olvidado mis marcadores, pues no tengo nada marcado y no me ha dejado ningún recuerdo salvo que tenía algo que ver con una niña y unos walkie-talkies, aunque esto último lo recuerdo básicamente, o más bien vagamente, por la portada.

Aunque no es algo raro, tampoco es muy habitual, pero este año encontramos una librería nueva. De hecho, era tan nueva que todavía estaban colocando los libros y el encargado, propietario, está explicándole cómo funcionaba todo, donde estaba cada cosa, a su futuro (esperemos) empleado. Eso si, si bien estaban casi colocando los libros pues ya tenían una gran cantidad de merchandising de la Liberia que tenía el curioso, incluso impropio nombre, de P&T Knitwear. Aunque no es para apuntar la verdad es que la librería tiene posibilidades y ya veremos si conseguimos encontrarla otro año para ver cómo les va y seguir apoyando al comercial local (vale, de otra localidad, pero local ¿no?).

Allí, entre otros, me compre City of night, que, obviamente, la portada y la contraportada clasificaban como un libro básico de la cultura norteamericana de los sesenta, o igual debería decir de la contracultura ya que va sobre las aventuras y desventuras de un chapero tanto en NYC como en otras ciudades. No es un tema que me interese mucho, pero, oye, podría ser interesante. Eso sí, aunque no parecía especialmente largo, tenía una letra tan pequeña que lo hacía largo, largo. Es tan largo que, al final. me duro hasta el vuelo de vuelta donde definitivamente, debido a que la historia no hacía más que repetir el mismo tema, pues decidi dejar de leerlo por aquello del jet lag y, sobretodo, de la falta de interés.

Ya en casa, vaciada las maletas, era el momento de escoger cual del resto de mis compras iba a ser la primera en leer. Esto siempre produce alguna duda, pero en este caso no tantas ya que entre ellas estaba una nueva novela, Precipice, de uno de mis escritores favoritos que aunque el tema no me parecía muy prometedor – una historia del romance entre el primer ministro británico y su joven, ilegalmente joven, amante en los meses previos al inicio de la primera guerra mundial – precisamente es una de sus especialidades, la de convertir un tema que no tiene especial interés (pero que, obviamente, a él le interesa lo suficiente para escribir sobre el) en una historia apasionante o, cuando menos entretenida.

Se trata de una relación con una gran componente epistolar, estando la novela basada en las cartas auténticas del primer ministro y aunque ahora puede parecernos que no habría muchas cartas, y que la relación hubiera sido más dinámica hoy en día (con la mensajería instantánea) el caso es que “There were twelve deliveries a day in London in 1914.” y algunos días el ministro utilizaba casi todos los envíos en los que además de sus mensajes personales pues le enviaba a su amada pues los secretos de estado en papel oficial. Y ahora una carta en Madrid, puede que también en Londres, no se entregaría ni en el día ni posiblemente en la semana.

Y si la calidad, o cantidad, de los repartos de correo resultan curiosos no lo son menos los tratamientos medidos de la época: “”… their London doctor, which put her on a diet of raw meat – which she took in  the form of steak tartare – and strychnine pills, to strengthen her heart.”, ciertamente la medicina tiene claros, y constantes, los métodos de tratamiento.

Resulta también muy interesante pensar (o eso hace uno de los protagonistas) cuando favoreció la primera guerra mundial a la obtención de derechos para las mujeres (y también para los trabajadores de las fincas de los ricos) y como durante esa epoca “… the machines were operated mostly by women. It was a revolution, he thought, women no longer working as maids and secretaries and nurses but doing men’s jobs, With so many millions in the army, the war could not be won without them, He saw in that instant that his old opposition to female suffrage belonged to a different era. How could they be denied the vote after this?.” Pues mira, algo bueno salió del esfuerzo bélico.

Lo que sí que no ha cambiado son las características de los políticos de los que sigue pudiendo decirse eso de “As I said to Henry, he may not be a great man, but he’s certainly a great poster.”, y creo, que incluso mas eso de  “No prime minister ever gave up poser willingly, however much strain they were under: if was in their nature, they would never would have acquired it in the first place.”

Aunque menos habitual, que esta visión general de los políticos que se mantiene a lo largo del tiempo, en esta crisis de Valencia creo que muchos políticos han estado en la misma posición que el primer ministro británico antes del inicio de la primera Guerra mundial: “He was both powerful and powerless, responsible for what was happening but ignorant of what was taking place – the very devil of a position in which to find oneself.”, creo que no se puede explicar mejor.

Para mi siguiente lectura escogi A guru is born, que tenía pinta de ser una novelilla relajada (y lo era) en la que un tipo asiste a la demostración de los poderes de un gurú, pondría falso gurú, pero es innecesario ¿no?) y decide apuntarse, pese a saber que todo es falso, a la secta como voluntario y, pues empieza avanzar en los puestos de responsabilidad. Ya digo una novelilla sin más en la que lo más curioso son los toques japoneses como eso de ir un baño público todos los empleados juntos como los que van a un karaoke o a tomar una cerveza. Nada destacable.

Survive the night, es una novela curiosa que pasa casi en su totalidad en el interior de un coche, que pese a esto consigue mantener una cierta tensión dramática y que incluso tiene giros de guion curiosos, con una chica que se marcha de la universidad en un coche compartido justo cuando en el campus parece haber suelto un asesino en serie. Me extrañaría que no se convirtiera primero en una película de bajo presupuesto y luego en una superproducción. Bastante entretenida.

Tampoco es nada especial The men can't be saved, que pese a su título combativo  solo trata de un publicista que tras un gran existo con una frase para una marca pues cae en desgracia e intenta recuperar, o repetir, el existo alcanzado. Ni fu, ni fa; se deja leer pero poco mas.

Si me ha gustado mucho Goodnight Tokyo, que son una serie de historias entrelazadas que pasan en la noches de Tokio, con su taxista, sus bares restaurantes abiertos toda la noche, sus personajes extravagantes como la chica de producción de un película encargada de buscar las cosas más absurdas con toda la prisa del mundo, el propietario de una tienda que, debido a su enfermedad, solo abre por la noche... y, en fin, otros Edoites, que es como se llama a los que son de Tokio y sus ancestros también (vamos que vendría a ser como los gatos madrileños).

Entre los personajes hay tres ex propietarias de restaurantes que tras quebrar el suyo se unen y que, como auténticas malasañeras aficionadas a resolver las cosas de forma provisional con cinta americana “… they hated slothfulness more than anything else. At the same time, they all found it stifling when people were overly rigid, so they would sooner take the quick and easy path than aim for perfection.”; un restaurante que para un taxista es su “…special diner. In this case, special meant that it was the best of the best, a sanctuary the he spoke of to one.” Política, la de no hablar de algunos sitios, que tras mi experiencia con mi pizzería favorita de NYC creo que voy a adoptar a partir de ahora (de hecho, lo voy a intentar con un método que he descubierto para reducir al mínimo la cola de inmigración en estados unidos, que este año hemos atravesado en poco más de diez minutos, frente a la casi hora u hora larga que solíamos tardar. Lástima que no os lo pueda contar.)

No se vosotros, pero a mí se me pasa lo de tener remordimientos, tanto por cosas que he hecho, como por aquellas que he dejado de hacer, pero me ha convencido esta frase “So regrets are a lot like hopes and dreams? Exactly. It’s all a fantasy, thinking I would have been happy if only I’d done this or that.”

Mi última lectura del mes, que no de mis compras neoyorkinas, fue Fearless: que es básicamente como una película de acción – de esas de un tipo superduro y superprofesional que sobrevive a todo – pero en formato libro; vamos, que las peleas te las tienes que imaginar y no estar tranquilamente comiendo palomitas.

Por supuesto el protagonista – ahora creo que es obligatorio – pues tiene caulidades practicamente sobrehumanas con particularidades que le hacen decir cosas como “I like the number forty. It’s the only spelled-out number in the English language that’s in alphabetical order… and one is the only number that’s spelled in reverse alphabetical order. My mind likes facts like that.”, y que a los que somos un poco enfermos pues nos ha dejado pensando si este tipo de propiedad se da en español y en su caso con que números ya que también solemos practicar ese truco de los persas que forma parte de la cultura del consultor (que yo practico metódicamente): “I’d read somewhere that the great Persian rug weavers deliberately put a flaw in each rug they weave, believing that only Allah makes things perfectly.”

Otra de esas frases para las que me gustaría buscar un equivalente español (o puede que solo madrileño) es su descripción de “Austin: the laid-back soul of Texas. The drunkest city in the United States. The live-music capital of the world. It’s been said that the cities of Texas are one big dysfunctional family. If that’s the case, the Austin is the kooky aunt, the one that smokes weed and doesn’t wear a bra.” ¿qué pensáis, que ciudad o barrio seria este familiar, y el cuñado tonto?

También es curiosa, por realista e incomprendida, lo que dice sobre el servicio secreto y su respecto por la vida de las personas “If they have a list of the things they considered when there was a threat to the president life, not shooting cops wouldn’t even make the top ten. Maybe not even the top one hundred.”

Y por último y dedicado a los Villacis que conozco, y también a algunos insomnes que no conozco, creo que es necesario reproducir esta perla de sabiduría: “… that to get to sleep, you must first pretend to be asleep. You close your eyes and stay still. You slow your breathing. You try to clear your mind.”, ya que haciendo cosas es mucho mas dificil dormirse.

En fin, pues esto ha dado de si este mes. Yo seguiré avanzando en mis compras, completándolas con laguna visita a Méndez, pero vosotros pues “Divertios asaltando el castillo”.

 Lecturas

The Local - Joey Hartstone

Endora - Ricky Lavada

This is Amiko, do you copy? - Natsuko Imamura

City of night - John Rechy

Precipice - Robert Harris

A guru is born - Takeshi Kitano

Survive the night - Riley Sager

The men can't be saved - Ben Purkert

Goodnight Tokyo - Atsuhiro Yoshida

Fearless - M.W. Craven